NovelToon NovelToon
Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Amor eterno / Mafia
Popularitas:78
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Romero

Años después, Chiara y Markus han construido algo más que un imperio: tienen una hija que se convierte en lo único que realmente los une.

Pero los enemigos del pasado no han desaparecido.

Las guerras que comenzaron años atrás vuelven con más fuerza, y esta vez el precio es mucho más alto. Traiciones, venganzas y viejos secretos provocan una caída devastadora.

Muchos aliados mueren, las familias se destruyen y el imperio que tanto costó mantener empieza a desmoronarse.

Chiara tendrá que enfrentarse a la decisión más difícil de su vida: seguir luchando por el poder o salvar a lo único que queda de su mundo: su familia.

NovelToon tiene autorización de Paula Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitolo 13

...🥀...

El sol había salido mucho antes de que Valeria pudiera convencerse de abrir los ojos. La imagen del día anterior seguía reproduciéndose en su cabeza como una película que no encontraba un botón de pausa, la de aquel hombre, la sangre y su cuerpo cayendo frente a ella.

Y, sobre todo, la facilidad con la que todo había sucedido. Había

intentado dormir, pero cada vez que cerraba los ojos volvía a verlo. No importaba cuánto intentara pensar en otra cosa. Su rostro aparecía una y otra vez, acompañado por el sonido seco de aquella escena que se había quedado grabada en su memoria.

Se levantó de la cama con lentitud. Necesitaba aire. Necesitaba alejarse de aquellas paredes. Necesitaba recordar cómo sentía tener un día normal.

Aunque sabía perfectamente que mi vida había dejado de ser normal hacía mucho tiempo.

—¿Ya estás despierta?

La voz de Charlotte llegó desde la puerta.

La miró.

—Sí.

Ella entró a la habitación y la observó durante unos segundos.

—No dormiste.

No era una pregunta.

Negó con la cabeza.

—No mucho.

Charlotte suspiró.

—Vamos a la playa.

La miró con incredulidad.

—¿A la playa?

—Sí. Necesitas salir de aquí; además, encontré una playa aquí en Lombardía fascinante.

—No creo que el mar vaya a solucionar lo que pasó ayer.

—No tiene que solucionarlo —respondió mientras abría el armario—Solo tiene que conseguir que durante unas horas dejes de pensar en ello.

No tuvo fuerzas para discutir.

Tal vez tenía razón.

Una hora después, ambas caminaban hacia la playa.

Habían elegido bikinis del mismo estilo, aunque de colores diferentes, y llevaban encima unas prendas ligeras para cubrirse mientras caminában.

Bikini de Valeria

Bikini de charlotte

El contraste con lo que había ocurrido el día anterior era casi absurdo.

Ayer había sangre.

Hoy había arena.

Ayer había gritos.

Hoy se escuchaban las olas.

Ayer había un hombre muerto.

Hoy había personas riendo bajo el sol como si el mundo fuera un lugar completamente distinto.

Se instalaron cerca de la orilla.

Charlotte extendió una toalla y se dejó caer sobre ella.

Yo hice lo mismo.

Durante unos minutos permanecimos en silencio.

El sonido del mar era relajante.

O al menos debería haberlo sido.

Miro el horizonte.

Intentó respirar profundamente.

Una vez.

Dos veces.

Tres.

Pero la imagen volvió.

El hombre cayendo.

Apartó la mirada.

—Otra vez —dijo Charlotte.

La miró.

—¿Qué?

—Te fuiste.

—Estoy aquí.

—No. Estás físicamente aquí, pero tu mente está en otro lado.

Guardó silencio.

Charlotte se sentó y la miró directamente.

—Val, no tienes que fingir conmigo.

Bajó la mirada hacia la arena.

—No puedo dejar de verlo.

Su expresión cambió.

—Lo sé.

—No entiendo cómo pueden hacer algo así y después continuar como si nada.

—Porque para ellos no significa lo mismo que para nosotros.

—¿Y eso debería tranquilizarme?

—No.

Charlotte tomó una botella de agua y bebió.

—Pero necesitas entender dónde estás entrando.

Aquella frase la hizo levantar la mirada.

—Precisamente por eso tengo miedo.

—¿De ellos?

—De mí.

Charlotte frunció el ceño.

—¿De ti?

Asintió.

—Ayer pensé que podía hacerlo. Pensé que podía entrar en ese mundo, fingir que pertenecía a él y salir cuando todo terminara.

Hizo una pausa.

—Pero después de lo que vi...

No pudo terminar.

Charlotte entendió.

—Te diste cuenta de que no hay una puerta de salida tan sencilla.

—Exactamente.

El silencio volvió a instalarse entre ellas.

Algunas personas pasaban cerca. Niños corrían por la arena. Una pareja tomaba fotografías. Todo parecía demasiado normal.

Y eso le resultaba extraño.

¿Cómo podía el mundo seguir funcionando después de una muerte?

¿Cómo podía alguien reír mientras, a pocos kilómetros, un hombre había perdido la vida?

Tal vez esa era la verdadera diferencia entre quienes vivían dentro de ese mundo y quienes simplemente lo observaban desde afuera.

Ellos estaban acostumbrados.

Ella todavía no.

Por ahora.

La palabra apareció en su cabeza y se estremeció.

Por ahora.

Charlotte se levantó.

—Ven.

—¿A dónde?

—Al agua.

—Charlotte...

—No voy a dejar que te quedes sentada mirando al vacío todo el día.

La tomó de la mano y la obligó a levantarse.

Caminaron hasta que el agua cubrió sus tobillos.

La sensación fría la hizo respirar profundamente.

Charlotte sonrió.

—¿Ves? No todo es malo.

—No dije que lo fuera.

—Tu cara dice lo contrario.

Por primera vez desde la noche anterior, Valeria sonrió ligeramente.

—Eres insoportable.

—Y tú necesitas aprender a relajarte.

Entraron un poco más al agua; por unos minutos, lograron olvidar todo; nadaron, hablaron de cosas sin importancia.

Charlotte se burló de Valeria porque casi perdió el equilibrio cuando una ola llegó de repente.

Y, durante ese breve momento, consiguió sentirse normal.

Pero aquella sensación duró poco.

Cuando regresaron a las toallas, su celular estaba sobre la arena.

La pantalla se iluminó con un mensaje. Lo observó desde lejos. No quería tomarlo.

Pero sabía que debía hacerlo. Camino hacia él y lo desbloqueo

Solo era un mensaje de “ya sabemos que estás en lombardia”

Nada más.

Palabras suficientes para devolverme toda la tensión que había intentado dejar atrás.

Charlotte leyó mi expresión.

—¿Qué pasa?

Le mostré el teléfono.

Ella suspiró.

—¿Otra vez?

—No me dejarán en paz tan fácil.

Ella se sentó de nuevo.

—Tengo que decidir.

—¿Y qué vas a hacer?

Miré el mar.

Durante estos días había intentado convencerme de que podía mantenerme al margen. Que podía observar, analizar y encontrar la forma correcta de actuar.

Pero ahora entendía algo.

No podía seguir huyendo de la decisión.

Aquella noche me había mostrado exactamente el tipo de mundo al que estaba a punto de entrar.

Un mundo donde la vida de una persona podía terminar en cuestión de segundos.

Un mundo donde la lealtad tenía un precio.

Un mundo donde equivocarse podía significar morir.

—No lo sé —respondí.

Charlotte se quedó mirándome.

—Sí lo sabes.

La miré.

—¿Cómo puedes estar tan segura?

—Porque si realmente quisieras decir que no, ya lo habrías decidido.

No respondí.

Tenía razón.

Mi miedo no significaba que quisiera abandonar.

Significaba que estaba comprendiendo las consecuencias.

Y quizá eso era lo que más me aterraba.

Me recosté sobre la toalla y cerré los ojos.

El sol calentaba mi piel.

El sonido de las olas llenaba mis oídos.

Pero dentro de mi cabeza solo existía una pregunta.

¿Hasta dónde estaba dispuesta a llegar?

Pensé en todo lo que había sucedido desde que llegamos.

En las personas que había conocido.

En los secretos que había descubierto.

En la forma en que aquella organización funcionaba.

Y pensé en el hombre de la noche anterior.

Quizá él también había tenido miedo alguna vez.

Quizá también había dudado.

Quizá había cruzado una línea y después ya no había podido regresar.

Abrí los ojos.

Miré a Charlotte.

—Mañana les daré mi respuesta.

—¿Ya decidiste?

Respiré profundamente.

—Sí.

Charlotte esperó.

—¿Y

Me incorporé lentamente.

—Mañana, como los demás, sabrás.

Su expresión cambió.

—Valeria….

—Lo siento, pero no te podré dar una respuesta, primero lo deben de saber mis padres.

—Lo respetaré.

Charlotte permaneció en silencio, pero Valeria sabía que su decisión lo cambiaría todo, quizá aquel podría ser el último día en el que ella podía sentarse en una playa, escuchar las olas y fingir que todavía podía haber la posibilidad de tener una vida normal, o a lo mejor seria la ultima vez viendo las playas italianas, cuando el sol comenzaba a descender lentamente ella miro al horizonte todo parecía tranquilo, pero algo dentro de ella, estaba a punto de colapsar.

...CONTINUARÁ ...

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play