NovelToon NovelToon
Él Destruyó Mi Amor Y Destruiré Su Mundo

Él Destruyó Mi Amor Y Destruiré Su Mundo

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza de la protagonista / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:7.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Después de entregarle su fortuna, su corazón y su futuro a Matías, Bianca Ferrer descubre que cada palabra fue una mentira: él planeaba despojarla de todo y desaparecer. En lugar de romperse, ella endurece su alma. Reúne pruebas silenciosamente, reclama su lugar como heredera legítima del imperio Ferrer Group, y lo expone ante toda la alta sociedad en la gala más importante del año. Consigue un divorcio fulminante, recupera la empresa que juntos construyeron y lo deja sin un centavo, sin nombre y sin el mundo que él creía haber conquistado. Ella no solo recupera lo suyo: destruye todo lo que él amó, tal como él destruyó su amor.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: El primer rastro de la verdad

La casa estaba en silencio cuando Bianca encendió la computadora portátil que Matías dejaba siempre en su despacho. La luz de la pantalla iluminó su rostro, serio y decidido. Sabía que revisar su equipo era arriesgado: si lo descubría, las alarmas se encenderían y todo su plan se vendría abajo antes de empezar. Pero no tenía otra opción. Los papeles que había encontrado eran la punta del iceberg; necesitaba ver lo que había debajo.

La contraseña le tomó tres intentos. La primera fue su fecha de cumpleaños —demasiado pronto, se dijo a sí misma, no sería tan predecible—. La segunda, la fecha de su boda. Nada. La tercera, con el corazón latiéndole con fuerza, escribió: Ferrer.

La pantalla se iluminó.

Bianca contuvo el aliento. Había usado su apellido, el de ella, el de su familia, como llave para saquear lo que era suyo. La ironía le amargó la boca, pero no se detuvo.

Entró en el correo electrónico. Los mensajes más recientes eran de trabajo rutinario, facturas, reuniones… nada que pareciera fuera de lugar. Pero entonces vio la carpeta etiquetada como «Proyectos», con la fecha de creación apenas tres meses atrás, justo cuando él empezó a pedirle firmas «para trámites». La abrió.

Lo primero que vio fue un mensaje dirigido a un destinatario que no conocía: inversiones@grupo-nexus.com. Lo leyó despacio, sintiendo cómo la sangre le hervía en las venas.

«Las transferencias se están procesando paso a paso para no levantar sospechas. Ella confía plenamente en mí, así que no hay riesgo. En tres semanas tendremos todo desvinculado de su nombre y podremos proceder a la venta de acciones. Cuando todo esté listo, la notificaremos legalmente sin que tenga forma de reclamar.»

Bianca se llevó una mano a la boca. No era una sospecha. Era un plan, escrito con su propia mano, frío y calculado. Él no solo quería el dinero: planeaba dejarla sin nada, sin derechos, sin voz.

Abrió los mensajes siguientes. Cada uno era una confirmación: sumas que salían de cuentas a su nombre hacia paraísos fiscales, propiedades que se registraban a nombre de terceros, un borrador de demanda de divorcio redactado con antelación, en el que la presentaba como «inestable emocionalmente» para arrebatarle hasta la última pertenencia.

Buscó entonces los registros bancarios. Las cifras la marearon un instante. Cientos de movimientos, pequeños al principio, luego cada vez más grandes, extraídos de cuentas que su padre había dejado a su cargo, de fondos que ella había heredado al cumplir los veinticinco, de inversiones que creía compartidas y que él había disuelto en secreto. No era un error. Era un sistema.

—Lo planeaste todo desde el principio —susurró a la pantalla, con los ojos fijos en las cifras—. Cada sonrisa, cada «te quiero», cada petición de confianza… todo.

Guardó capturas de pantalla, copias, direcciones, fechas, nombres. No dejaba nada al azar. Cada mensaje era una prueba. Cada transacción era una confesión. Cuando terminó, tenía un archivo con la verdad que él creía bien escondida.

Apagó la computadora con cuidado, dejándola todo igual que la había encontrado. Se sentó unos minutos en la oscuridad, recomponiéndose. El dolor seguía ahí, pero ya no era el sentimiento principal: lo que la dominaba era una claridad feroz. Sabía exactamente lo que había hecho. Ahora necesitaba saber cómo detenerlo.

Tomó el teléfono y buscó un nombre que no había llamado en mucho tiempo: Julián Espinoza. Abogado de su padre, amigo de la familia, el hombre que le había entregado las llaves de Ferrer Group cuando ella era niña y le había dicho: «Si alguna vez necesitas que la verdad hable, llámame».

Marcó el número con manos firmes, aunque el corazón le latía desbocado. Sonó una vez, dos, tres.

—¿Bianca? —su voz sonó sorprendida—. ¿Todo bien? Hace mucho no me llamabas.

—Julián —dijo ella, y su voz no se quebró, aunque costó—. Necesito verte. En secreto. Ahora mismo.

Hubo un silencio breve al otro lado.

—¿Estás en peligro?

—No lo sé todavía. Pero necesito que escuches algo. Y que me digas cómo recuperarlo todo.

—Te espero en mi despacho. La entrada trasera, para que nadie te vea. En veinte minutos.

—Gracias —susurró ella, y colgó.

Se miró en el espejo antes de salir. Se puso un abrigo discreto, el cabello recogido, sin maquillaje. No quería llamar la atención. Salió de la casa por la puerta lateral, revisando dos veces si alguien la observaba. El coche de Julián la esperaba a dos cuadras; subió rápido y bajó la cabeza.

—Me asustaste —dijo él, arrancando en cuanto cerró la puerta—. ¿Qué está pasando, Bianca?

Ella no respondió hasta que llegaron al despacho, un lugar pequeño y discreto, lleno de estanterías con libros legales y el olor a madera vieja que recordaba a su padre. Cuando la puerta se cerró y quedaron solos, Bianca sacó el dispositivo donde había guardado todo: correos, transacciones, fechas, nombres.

—Matías —empezó, con la voz serena pero tensa—. Me está robando. Todo. Mi herencia, las acciones, la empresa. Tiene un plan para dejarme sin un centavo y desaparecer.

Julián leyó todo en silencio, frunciendo el ceño cada vez más. Cuando terminó, levantó la vista hacia ella, con expresión grave.

—Esto es fraude. Estafa. Manipulación de documentos. Todo ilegal. Pero… —hizo una pausa—, la mayoría de las transferencias llevan tu firma. Si no probamos que te las hizo firmar sin informarte, que hubo engaño, podemos perder.

—Tengo más —dijo ella—. Sé a dónde envía el dinero. Sé con quién trabaja. Sé cuándo planea irse.

—Eso ayuda —asintió él, tomando notas rápidas—. Mucho. Pero necesitamos pruebas más sólidas. Testigos, registros, documentos originales que contradigan lo que él ha presentado. No podemos actuar todavía. Si nos precipitamos, él puede alegar que son manipulaciones tuyas y destruir lo que queda.

—¿Entonces qué hago? —preguntó Bianca, apretando las manos sobre el regazo.

—Esperar. Observar. Reunir todo lo que puedas sin que se entere. Cada paso que dé, cada mentira que diga, cada documento que firme… todo puede servirnos. Yo prepararé la estrategia legal en silencio. Tú mantente igual que siempre. No dejes que sospeche. Si cree que no sabes, cometerá errores. Y cuando lo haga, estaremos listos para atraparlo.

Bianca asintió. Comprendía el peso de esas palabras. Volver a la casa, sonreírle, dejar que la tocara, que le mintiera en la cara… sería la prueba más dura de todas. Pero no tenía opción.

—Lo haré —dijo, levantándose—. No me importa cuánto tarde. No me voy a rendir.

—Tu padre estaría orgulloso de ti —dijo Julián, poniéndole una mano en el hombro—. Eres mucho más fuerte de lo que crees. Y la verdad está de tu lado.

Salió del despacho cuando la noche ya estaba avanzada. Caminó despacio, respirando el aire fresco, sintiendo que por primera vez no estaba sola. Tenía pruebas. Tenía aliado. Tenía un plan.

Al entrar en la casa, Matías estaba en la sala, mirando el reloj con impaciencia. Al verla, se levantó de un salto.

—¿Dónde estabas? —preguntó, con tono que intentaba sonar cariñoso pero rezumaba control—. Me preocupé.

Bianca se acercó y le entregó la mano, suave y fría.

—Fui a caminar —dijo, con la mirada tranquila—. Necesitaba pensar. Todo está bien.

Él la miró, buscando algo en su rostro, pero no encontró nada. La abrazó.

—La próxima vez avísame. No me gusta que andes sola de noche.

—Lo haré —prometió ella, recostándose en su pecho mientras en su mente repasaba cada nombre y cada cifra que había descubierto—. No volverá a pasar.

Esa noche, mientras él dormía, Bianca permaneció despierta. El primer rastro estaba en su poder. La verdad ya no era un secreto. Ahora solo quedaba esperar el momento exacto para revelarla. Y cuando lo hiciera, él sabría que nunca debió subestimarla.

1
Patricia Ayala
que incongruencia, siguen en la misma cama, es como durmiendo con el enemigo
Patricia Ayala
y todavía viven juntos, como va ser
Patricia Ayala
pero que burra, hizo lo que el abogado le dijo que no hiciera 😱
Teresa Espejo
la novela ,mala , no hay muchos argumentos 🙄😒
Teresa Espejo
buena la novela , pero muy extraña, veo un capitulo y luego se va.a otro capitulo ya leido 😒🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄
Eliana Angulo
está novela deja un excelente mensaje de amor propio, que amar alguien nunca debe significar dejar de amarte a ti misma. Entregar tu corazón no significa entregar tu identidad, tus sueños ni tu dignidad. Si alguien te pide que renuncies a ti misma para ser amada, no es amor. Es posesión.
Eliana Angulo
está novela deja un excelente mensaje de amor propio, que amar alguien nunca debe significar dejar de amarte a ti misma. Entregar tu corazón no significa entregar tu identidad, tus sueños ni tu dignidad. Si alguien te pide que renuncies a ti misma para ser amada, no es amor. Es posesión.
Tere Jimenez
muy bien gracias
Soledad Muñoz Vazquez
nunca hay que confiar completamente en tu pareja y menos cuando hay dinero por medio el amor vuelve ha mucha gente ciega oh mejor simplemente no quieres ver
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela corta pero muy interesante muchas felicidades y muchos éxitos más para ti
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Qué mensaje tan hermoso, de verdad me ha alegrado el día 🥹💛 Gracias por leer y por compartirme tu cariño. Me hace muy feliz saber que la historia te interesó. ¡Espero seguir contando con tu apoyo!
total 1 replies
Tere Jimenez
hermosa novela gracias por compartir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play