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CUANDO TERMINE LA NOCHE

CUANDO TERMINE LA NOCHE

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

¿Puede un hombre enamorarse de una mujer que vive de las noches? Adrián Valdés lleva años casado con Elena, una mujer que enfrenta una enfermedad terminal. Cuando el dolor y la soledad lo llevan a buscar compañía fuera de su hogar, conoce a Valeria, una mujer misteriosa que trabaja de noche para sacar adelante a su hija.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Como si fueran una familia

Durante las dos semanas siguientes, Adrián intentó convencerse de que la noche en el hotel había sido un error.

Se levantaba temprano, preparaba café y salía rumbo al trabajo. Pasaba el día entre reuniones, llamadas y documentos que apenas podía leer. Cuando terminaba la jornada, conducía directamente al hospital.

Del trabajo al hospital.

Del hospital a casa.

Y al día siguiente, todo comenzaba de nuevo.

No volvió a buscar a Valeria.

Tampoco la llamó, porque nunca había tenido su número. Sin embargo, pensaba en ella durante los momentos más inesperados: mientras firmaba un contrato, cuando escuchaba una canción en la radio o al entrar a una habitación donde alguien había usado un perfume parecido al suyo.

Elena lo observaba en silencio.

No le preguntaba nada, pero parecía notar que él estaba en otro lugar.

Mateo se volvió más distante. Nicolás comenzó a acompañar a su padre al hospital después de clases. Los dos muchachos intentaban comportarse como si la enfermedad de su madre no estuviera cambiando sus vidas, pero Adrián podía verlo en sus ojos.

Una tarde de sábado, decidió llevarlos al supermercado.

—Necesitamos comida —dijo—. Y productos para la casa.

—Podemos hacerlo nosotros —respondió Mateo.

—Lo sé. Pero iremos los tres.

Nicolás aceptó enseguida. Mateo tardó un poco más, aunque terminó tomando las llaves del automóvil.

El supermercado estaba lleno. Familias enteras recorrían los pasillos con carritos repletos, niños corriendo y música suave sonando por los altavoces.

Adrián empujaba el carrito mientras sus hijos discutían sobre qué cereal comprar. Por unos minutos, la escena pareció normal.

Entonces la vio.

Valeria estaba al otro lado del pasillo, junto a una niña de unos diez años. No llevaba la peluca roja. Su cabello natural era largo, ondulado y color miel. Caía sobre sus hombros con una belleza sencilla y luminosa.

Sus ojos no eran verdes.

Eran cafés.

Adrián se detuvo.

Valeria también lo reconoció.

El rostro de ella perdió el color. Sus dedos se cerraron alrededor del mango del carrito que llevaba frente a ella.

La niña hablaba sobre unos dulces, sin notar la tensión que acababa de formarse.

—Mamá, ¿puedo llevar estos?

Adrián escuchó la palabra como un golpe.

Mamá.

Valeria volvió el rostro hacia su hija.

—Después, Alma.

Su voz era diferente. Más suave. Más cálida.

Mateo siguió la dirección de la mirada de su padre.

—¿La conoces?

Adrián no respondió de inmediato.

Valeria se acercó lentamente, empujando el carrito. Llevaba unos jeans, una blusa clara y un suéter sencillo. No quedaba nada de la mujer que había visto bajo las luces de la calle, salvo sus ojos atentos y la forma cautelosa de observarlo.

—Hola —dijo ella.

—Hola —respondió Adrián.

La palabra sonó demasiado pequeña para todo lo que había ocurrido entre ellos.

Alma miró a Adrián con curiosidad.

—¿Es tu amigo?

Valeria abrió la boca, pero no alcanzó a responder.

—Sí —dijo Adrián—. Nos conocemos del trabajo.

La mentira salió con facilidad y eso le produjo vergüenza.

Mateo observó a Valeria.

—¿Trabajan juntos?

—Algo así —contestó ella.

En ese momento, una mujer que organizaba productos cerca de ellos sonrió.

—Disculpen, pero hacen una pareja muy bonita. Sus hijos son encantadores.

Adrián sintió que el cuerpo se le tensaba.

—No somos pareja —aclaró Valeria.

—Todavía —bromeó la mujer—. Bueno, perdonen la intromisión. Es que se ven muy bien juntos.

La mujer se marchó antes de notar la incomodidad que había dejado tras ella.

Nicolás miró a Alma y luego a los demás.

—¿Entonces ustedes no son novios?

—No —respondió Valeria rápidamente.

—Parecen una familia —comentó Alma.

Adrián sintió que el aire se volvía más pesado.

Durante un segundo imaginó algo absurdo: Valeria caminando junto a él por los pasillos de su casa, sus hijos conversando con Alma, Elena observándolos desde una habitación lejana.

La imagen lo llenó de culpa.

Valeria también parecía haber imaginado algo parecido, porque sus ojos se oscurecieron.

—Tenemos que irnos —dijo ella.

—Claro.

Alma levantó la mano.

—Adiós.

—Adiós, Alma —respondió Adrián.

Valeria lo miró con sorpresa al escuchar a su hija decir su nombre.

—¿Cómo sabes cómo se llama?

—Lo mencionaste aquella noche.

La expresión de Valeria se volvió más seria.

Adrián comprendió que había dicho demasiado.

—No quise—

—Lo sé.

Ella miró a sus hijos y después a él.

—Espero que tu esposa esté mejor.

—No lo está.

Valeria bajó la mirada.

—Lo siento.

—No tienes que sentirlo.

—Eso ya me lo dijiste.

Entre ellos apareció un silencio conocido.

Uno que pertenecía al hotel, a la lluvia y a todo lo que intentaban negar.

—Adiós, Adrián —dijo ella.

—Adiós, Valeria.

Ella se alejó con Alma.

Adrián la observó hasta que desapareció al final del pasillo.

—Papá —dijo Mateo—. ¿Quién era?

Adrián tomó el carrito y comenzó a avanzar.

—Una conocida.

Mateo no pareció creerle.

—La mirabas como si fuera algo más.

Adrián apretó las manos alrededor del carrito.

No supo qué responder.

Porque, por primera vez, comprendió que quizá Valeria no era una parte de su vida separada de su familia.

Quizá era el reflejo de todo lo que estaba intentando esconder.

Y ahora sus hijos también habían comenzado a verla.

1
Helizahira Cohen
Fue interesante, la vida es complicada, Elena sabía que el debía seguir y de estar viva , Valeria tendría otra historia
Helizahira Cohen
pero como la vio. me perdí
Helizahira Cohen
pero esa gente es metiche , Adrian es libre. la muerte de Elena fue por su enfermedad y el estuvo alli en todo
Helizahira Cohen
tiene unas contradicciones pero es bien interesante, felicidades por la novela
Helizahira Cohen
Me parece interesante, pero siento que Valeria se desubica, él por ahora no puede dejar a Elena, es triste pero es mi opinión
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