Ella reencarna en un mundo mágico, pero mantiene su fuerte amor por el mar.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Recuerdos 1
Lo más extraño no era haber reencarnado.
Bueno… sí, eso ya era bastante extraño.
Pero lo verdaderamente aterrador era otra cosa.
Sus sueños no parecían recuerdos.
Parecían… adelantos.
La sirvienta terminó de acomodarle el vestido mientras ella seguía distraída mirando por la ventana.. porque sabia cada movimiento que la muchacha iba a hacer..
Por la ventana, veía los jardines de la familia White eran enormes. Demasiado perfectos. Rosas podadas con precisión absurda, fuentes elegantes y caminos de piedra impecables.
Todo gritaba riqueza.
Y presión psicológica.
—Lady Dana —dijo la sirvienta nerviosamente—, Lord White no aprecia las tardanzas.
—Sí, sí, ya sé, “la disciplina refleja el valor de una persona”.
La sirvienta abrió los ojos sorprendida.
—…exactamente eso suele decir.
Ella se quedó callada unos segundos.
[genial. Qué aterrador]
Caminó hacia el comedor intentando mantener la compostura.
Aunque por dentro estaba entrando lentamente en crisis.
Porque cuanto más avanzaba…
Más imágenes aparecían en su cabeza.
No recuerdos.
Escenas.
Como fragmentos de algo que aún no ocurría.
La puerta del comedor se abrió.
Y allí estaba Lord White.
Impecable.
Frío.
Sentado en la cabecera de la mesa como si hubiera nacido específicamente para intimidar personas.
Dana sintió inmediatamente aquella presión horrible en el pecho.
El cuerpo recordaba el miedo incluso si ella intentaba ignorarlo.
—Buenos días, padre.
—Llegas dos minutos tarde.
—Sí, ya sé, “la puntualidad es el reflejo más básico del respeto”.
Lord White levantó lentamente la vista.
Silencio.
Ella parpadeó.
—…¿qué?
El hombre dejó la taza de té sobre el plato con extrema calma.
—Eso era exactamente lo que iba a decir.
Ella sintió un escalofrío.
No uno metafórico.
Uno real.
Lord White continuó observándola fijamente.
—Tu comportamiento ha sido extraño desde esta mañana.
[Porque me ahogué en otra vida y ahora estoy ocupando el cuerpo emocionalmente devastado de su hija.]
—Dormí mal.
—Las excusas son improductivas.
[las personas débiles buscan comodidad en las excusas]
—las personas débiles buscan comodidad en las excusas
Ella tragó saliva.
Porque ya sabía lo siguiente que iba a decir.
Lo había visto en sueños.
Una sala iluminada.
Música.
Vestidos elegantes.
Una copa rompiéndose.
Y Dana sintiéndose miserable.
Lord White cruzó las manos.
—Dentro de tres días habrá una celebración por la cosecha.
Ella respondió automáticamente..
—Y espera que actúe apropiadamente porque asistirán familias importantes del norte y no quiere que cause rumores innecesarios.
El silencio fue absoluto.
Incluso los sirvientes quedaron quietos.
Lord White la observó largamente.
Demasiado largamente.
—…continúa.
El corazón le empezó a latir rápido.
Porque ahora ya no podía fingir que era coincidencia.
Ella sabía exactamente lo que iba a pasar.
—También dirá que esta fiesta es una oportunidad para fortalecer relaciones políticas… y que espera que me comporte “emocionalmente distante” frente a posibles pretendientes.
La expresión de Lord White cambió por primera vez desde que ella lo conocía.
Confusión.
Genuina confusión.
—Eso… es correcto.
Ella palideció.
[¡Ay no! AY NO]
Lord White se levantó lentamente de la silla.
Y sinceramente…
El hombre daba miedo incluso caminando.
—¿Quién habló contigo antes de esta conversación?
—Nadie.
—Entonces explícame cómo conocías cada palabra.
Ella abrió la boca.
La cerró.
Porque, ¿qué se suponía que dijera?
“Buenas noticias, padre, creo que accidentalmente obtuve spoilers de esta vida.”
Lord White seguía mirándola fijamente.
Y cuanto más callaba…
Más sospechoso se veía todo.
—Dana.
—Sí.
—¿Te encuentras bien?
Ella quedó paralizada.
Porque esa era probablemente la primera vez que aquel hombre preguntaba algo parecido a una preocupación real.
Torpe.
Fría.
Incómoda.
Pero ahí estaba.
Y eso la tomó completamente desprevenida.
Por un segundo no supo cómo responder.
Entonces dijo honestamente:
—Creo que no.
Lord White frunció levemente el ceño.
Ella bajó la mirada rápidamente.
Porque de pronto imágenes comenzaron a aparecer otra vez.
La fiesta.
Música.
Un vestido azul.
Una discusión.
Alguien cayendo por unas escaleras.
Y sangre.
Muchísima sangre.
Dana se agarró discretamente la mesa.
Respirando agitado.
Lord White dio un paso hacia ella.
—¿Dana?
Ella levantó la vista lentamente.
Asustada.
Confundida.
Y por primera vez desde que llegó a ese mundo…
Entendió algo verdaderamente horrible.
No estaba viendo recuerdos.
Estaba viendo el futuro.
Y si eso era cierto…
Entonces probablemente algo terrible iba a ocurrir en aquella fiesta.