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Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Renací para Coronar al Príncipe que Todos Dieron por Muerto

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Multi-reencarnación / Amor tras matrimonio / Época / El Ascenso de la Reina / Completas
Popularitas:211.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Liora Valcendra

Morí anciana, después de gobernar el reino cincuenta años como reina regente: la mujer más poderosa que ha visto esta corte. Y desperté de golpe con dieciséis, el día en que el rey lee el decreto de mi boda.
Lo recuerdo todo. En mi vida pasada tomé a un sexto príncipe sin nombre ni futuro y, con mis propias manos, lo convertí en rey. Me pagó con la traición. Así que lo enterré y goberné en su lugar medio siglo.
Mi hermana Rosalía también renació. Y cree que el secreto de mi poder fue el hombre. Por eso corre a arrodillarse ante el rey para quedárselo.
Pobre tonta. Nunca entendió nada. Al trono no lo hizo el príncipe. Lo hice yo.
A mí me casan con Adrián, el cuarto príncipe: el favorito del rey, envenenado en secreto por la reina, agonizando mientras toda la corte espera la noticia de su muerte. Me miran con lástima, como si me mandaran a un entierro.
No saben que acaban de entregar al príncipe moribundo a la única persona capaz de salvarlo. Sé de medicina. Sé de venenos. Y esta vez no pienso levantar a un traidor: voy a coronar al hombre que todos dieron por muerto.
Quédate con tu príncipe, hermana. Yo hago reyes.

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Capítulo 5

Capítulo 5 — Tú sí que eres una vieja arpía

Fuera, el alboroto sube de tono.

Al principio no le hago caso: tengo la lanceta en la vena de Adrián y la sangre negra cayendo despacio en la escudilla. Pero las voces crecen, y una de ellas la reconozco. Es Amaya.

—Tu criada la está pasando mal ahí fuera —dice Adrián desde la cama, con la voz débil, los labios sin color—. La que grita órdenes es un ama de la reina. Todas las que pueden acercarse a este pabellón le obedecen a ella. Tenga razón quien la tenga, el heredero siempre la protegerá a ella. ¿No te preocupa?

—No —contesto, sin levantar la vista—. Amaya y Nube saben arreglárselas.

Cierro la vena, le vendo el brazo y le limpio la comisura. Ha soltado bastante ponzoña; por ahora aguanta. Me levanto, voy hasta la puerta y la entorno un dedo, solo para mirar.

Y lo que veo me hace sonreír.

Un ama gruesa, envuelta en un mantón caro, le corta el paso a Amaya con cuatro doncellas detrás.

—Soy Ludovica, el ama que gobierna este palacio —le está diciendo, mirándola por encima del hombro—. El príncipe está indispuesto y necesita reposo. Los aposentos de la nueva princesa ya están listos. Que la señora se retire allí.

Amaya le hace una reverencia de lo más cortés.

—Es noche de bodas. El príncipe acaba de recibir a mi señora; falta todavía el brindis nupcial. He visto que en la alcoba no hay vino preparado. ¿Sería tan amable el ama de traerlo?

—¿No me has oído? —Ludovica endurece la cara—. El príncipe necesita silencio. Que la princesa no lo moleste.

La sonrisa de Amaya se apaga despacio.

—Cuidado con lo que dice, ama. Mi señora se ha casado con el príncipe; desde hoy es la señora de esta casa. ¿Qué es eso de “molestar”? Marido y mujer deben estar juntos, y más en su noche de bodas. Mi señora entró en la alcoba del príncipe y él no dijo nada. ¿Y una simple ama viene a mandar en su lugar?

—Tú… —A Ludovica se le sube el color.

—Hace un rato, ahí delante, había otra ama, una tal Rufina —sigue Amaya, con una sonrisita—. Muy altiva ella, exigiéndole a mi señora que cruzara un hierro al rojo. Por poco acaba asada como un lechón. ¿Quiere el ama Ludovica terminar igual?

—¿Có… cómo te atreves? ¡Rufina es un ama de la reina!

—Un ama de la reina sigue siendo un ama —replica Amaya, sin pestañear—. ¿Acaso vale más que el príncipe y la princesa? El ama Ludovica no será tan corta de vista, digo yo.

—¡Insolente! —Ludovica pierde los estribos y levanta la mano para cruzarle la cara—. ¡Zorra!

Amaya es más rápida. Le atrapa la muñeca en el aire y le devuelve la bofetada con la mano abierta.

¡PLAF!

El golpe resuena en todo el patio. El aire se queda quieto.

—Tú sí que eres una vieja arpía —dice Amaya, tranquila.

Ludovica se lleva la mano a la mejilla, sin creérselo. Sus cuatro doncellas se quedan blancas.

—Usted me pegó primero. Usted me insultó primero —añade Amaya, encogiéndose de hombros—. Yo solo devuelvo lo que me dan.

—¡A ella! —chilla Ludovica, fuera de sí—. ¡Sujeten a esa zorra! ¡La voy a hacer pedazos!

Nube aparece de la nada y se planta al lado de Amaya.

—Ni se te ocurra. En la noche de bodas del príncipe, ¿una criada se atreve a armar este escándalo? ¿Tienes ganas de morir?

—¡Silencio todos!

La voz nueva viene del fondo del patio. Un hombre joven, alto, vestido con lujo, avanza rodeado de gente. Lo reconozco por los retratos de la corte: es Teodoro, el príncipe heredero, el hijo de la reina.

—El día de la boda de mi hermano, y ustedes gritando como en un mercado. ¿Esto es decoro? —dice, con la cara tensa.

Y entonces pasa algo que me hace admirar de verdad a Amaya.

En un parpadeo, la fiera que acaba de abofetear a un ama se convierte en un corderito. Se deja caer de rodillas, se cubre la cabeza con las manos y rompe a llorar.

—¡Alteza, piedad! ¡Alteza, haga justicia! —solloza—. El ama que gobierna el palacio se ha atrevido a faltarle a la princesa, ¡hasta quiere impedirle pasar la noche de bodas con su esposo y echarla de sus aposentos! Mi señora es hija adoptiva, no tiene a nadie en esta corte, y estas amas se ceban con ella. ¡Alteza, castigue a esta insolente!

Teodoro se detiene en seco y mira a Amaya sin expresión.

—¿Qué dices, embustera? —Ludovica no da crédito—. ¡Hace un momento me cruzabas la cara y ahora te haces la víctima delante del heredero!

—¡Alteza, protéjame! —Amaya se encoge más, temblando, la viva imagen del miedo—. Mi señora se casó hoy, no conoce a nadie aquí; su esposo es lo único que tiene. Y esta ama la ha tratado a gritos… ¡mi señora está tan asustada que no se atreve ni a salir de la alcoba!

Detrás de Teodoro, las amas y el mayordomo que venían a ver el espectáculo se quedan de piedra. Ellos oyeron con sus propios oídos las órdenes que dio mi señora en el patio del hierro. Vieron de lo que son capaces mis dos guardianas. Y ahora ven a Amaya llorando a lágrima viva, jurando que su señora es una pobre asustadiza. Nadie se atreve a desmentirla en voz alta.

Detrás de la puerta, con un ojo en la rendija, me tapo la boca para no reírme. Bien hecho, Amaya.

El tercer príncipe, Matías, que viene con el heredero, resopla impaciente.

—Si dos criadas se han insolentado con sus superiores, yo lo tengo claro: que les den una tunda y en paz. Así la princesa no queda mal, y de paso aprenden todos que el palacio del cuarto príncipe no es tierra de nadie, aunque su dueño esté enfermo.

—Vaya, el que la hace, acusa primero —dice Nube, fría—. Un montón de criadas se ceba con un príncipe enfermo, humilla a la princesa el día de su boda, ¿y en vez de castigar a las criadas, Sus Altezas quieren castigar a las agraviadas? Si el rey se enterara de esto, no sé si lo llamaría “insolencia de siervas”… o algo peor.

—¡Descarada! —grita Ludovica.

—Le contaré al marqués de Montenegro todo lo que ha pasado aquí, y el marqués sabrá llevarlo ante el rey —corta Nube, sin alzar la voz—. Que decida Su Majestad si estas amas velan por el príncipe o solo lo usan de excusa para pisotear a sus dueños.

El nombre del marqués Bernardo hace efecto. Todos saben el peso que ese hombre tiene en el ejército. Y todos saben también que el rey está viejo y enfermo, que le quedan pocos años, y que el heredero no va a arriesgar su nombre por una pelea de criadas justo ahora. Tragarse el orgullo hoy no es nada; el día que sea rey, ya ajustará cuentas con quien quiera.

—¿Hace falta molestar al marqués y a mi padre por semejante nimiedad? —dice al fin, con una sonrisa fría—. Yo mismo lo resuelvo.

Y dicta sentencia. A Rufina la perdona “en atención a sus pies quemados”, pero deberá pedir perdón a la princesa cuando sane. A Ludovica la pone en su sitio con palabras suaves y veneno debajo:

—El cuarto príncipe está delicado, es cierto. Pero la princesa ya es su esposa y, por tanto, la señora de esta casa. De ahora en adelante, el cuidado del príncipe queda enteramente a cargo de la princesa. Ustedes se limitarán a obedecer. Si al príncipe le ocurriera cualquier cosa… no será responsabilidad de ustedes.

Lo dice como un hermano preocupado. Pero yo entiendo lo que hay debajo. Me está tendiendo una trampa: si el príncipe muere —y todos dan por hecho que va a morir—, la culpa caerá entera sobre mí y mis criadas. Si alguien lo envenena, si alguien lo remata, nadie del palacio tendrá nada que ver. Las que bajaremos con él a la tumba seremos nosotras.

Amaya, desde el suelo, hace como que no entiende nada y le da las gracias entre lágrimas:

—¡Gracias, Alteza, gracias por hacer justicia!

Teodoro entrecierra los ojos. Esperaba que captáramos la amenaza y nos entrara el miedo. Pero mi criada le sonríe con la cara llena de lágrimas, y él no puede hacer más.

—No molesto más a los recién casados —dice, seco—. Me retiro.

Da media vuelta y se va con toda su comitiva, echando una última mirada de reojo a la puerta cerrada de la alcoba.

En cuanto sus pasos se pierden, Amaya se levanta, se sacude las rodillas y toda la congoja se le borra de la cara de un plumazo. Mira a Ludovica con una sonrisa de burla.

—Tú… ¡serás fingida! —Ludovica por fin lo entiende—. ¡Estabas actuando, pequeña…!

Es justo el momento. Abro la puerta de golpe.

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Estrella Guadalupe Martinez Vera
así no más si derramamiento de sangre sin gritos sin pruebas a punto de caer vieja bruja 😜😜😜😜
Estrella Guadalupe Martinez Vera
se les borro la sonrisa 😜😜😜😜 y apenas van calentando 🤣🤣🤣
Estrella Guadalupe Martinez Vera
carajo son un chingo de enemigos y muy pocos aliados
Estrella Guadalupe Martinez Vera
según el Rey dió la indicación que solo Isabela se haría cargo del principe Adrián y ahora mandan a esta zuripanta 😡😡😡
Estrella Guadalupe Martinez Vera
ahuuuuchhh creo que va doler está bruja se va desquitar con la tonta
Estrella Guadalupe Martinez Vera
menuda sorpresa se llevará cuándo vea que Damián jamás será el Rey
Estrella Guadalupe Martinez Vera
mmm. con ese Rey por eso la bruja esa tiene tanto poder 😡😡😡😡😡
Estrella Guadalupe Martinez Vera
ja muérete de coraje maldita bruja Reyna 🤣🤣🤣🤣 y el Duque va llegar todo espantado y pidiendo disculpas
Estrella Guadalupe Martinez Vera
empieza la diversión 😜
Estrella Guadalupe Martinez Vera
ahí si se preocupa la hiena hipócrita 🤬🤬🤬🤬
Estrella Guadalupe Martinez Vera
buena pregunta o tal vez quiere verlo sufrir hasta el final que se yo
Estrella Guadalupe Martinez Vera
el por el momento no piensa en trono solo recuperarse y tener fuerza más adelante veremos a que aspira
Estrella Guadalupe Martinez Vera
aún no se tienen confianza 🤭 bueno es de esperarse ya que el principe ha sufrido toda su vida atentados contra su persona 🫤🫤🫤
Estrella Guadalupe Martinez Vera
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 pobre estúpida hasta pena me da ...... naaaaaaa 😜
Estrella Guadalupe Martinez Vera
siga soñando estúpida Reyna
Estrella Guadalupe Martinez Vera
se va poner loca esa Reyna tal vez hasta la mandé a eliminar
Estrella Guadalupe Martinez Vera
jajajaja ha de ser cara de Póker 🤣🤣🤣🤣
Estrella Guadalupe Martinez Vera
hay por favor creen que eso la va a quebrar pobres estupidas 😒😒😒
Estrella Guadalupe Martinez Vera
oooooh conoció a su madre 🤔🤔🤔🤔😮
Estrella Guadalupe Martinez Vera
Isabella tiene mucho por hacer demasiados enemigos por exterminar y un príncipe moribundo por sanar 😮‍💨😮‍💨😮‍💨😮‍💨 que estresante
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