Ignorada por años , viví en la sombra de mi hermana mayor desde que tengo memoria, solamente porque creían que ella sería la luna de la Manada.
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9
El escándalo en el gran salón de ceremonias no tardó en estallar con la violencia de una tormenta contenida. El silencio sepulcral que había seguido a la revelación duró apenas unos segundos antes de convertirse en un grito generalizado de protestas, susurros escandalizados y miradas atónitas.
—¡Esto es inaceptable! ¡Es una burla a nuestra estirpe! —la voz de Selene rasgó el aire del salón, perdiendo por completo la compostura y la elegancia que la habían caracterizado durante toda su vida.
Con los ojos anegados en lágrimas de pura rabia y humillación, Selene dio un paso al frente, tambaleándose ligeramente bajo el peso de su costoso vestido de gasa plateada. Su mirada no se dirigía al joven Alfa heredero, sino a Brenda, quien permanecía encogida y temblando a pocos metros de distancia, con las manos apretadas contra el pecho como si intentara detener el dolor físico del vínculo que acababa de nacer en su interior.
—Selene, guarda silencio, por favor —le advirtió su madre, con la voz quebrada por el pánico mientras intentaba sujetarla del brazo, avergonzada por el espectáculo que su hija mayor estaba dando frente a los dignatarios de los clanes vecinos.
—¡No me voy a callar, madre! —estalló Selene, sacudiéndose con brusquedad—. ¡Toda mi vida me preparé para este lugar! ¡Cada regla, cada entrenamiento, cada expectativa familiar estuvo centrada en que yo fuera la Luna de esta manada! ¡Y ahora pretenden que acepte que una simple seguidora, una cualquiera que solo servía para llevar mis libros, sea quien ocupe mi trono? ¡Esto es un error! ¡La Diosa Luna no puede haber cometido semejante equivocación!
Las palabras de Selene resonaron con fuerza bajo los arcos de piedra del techo abovedado. Varios de los ancianos y consejeros de la manada asintieron en silencio, visiblemente incómodos con la situación. La tradición y la política de la Sombra Plateada se basaban en alianzas estratégicas y linajes puros; ver a la heredera legítima destronada por una loba de rango menor desequilibraba por completo el tablero de poder.
Sin embargo, antes de que el caos pudiera descontrolarse por completo, un golpe seco y autoritario retumbó en la tarima principal.
El Alfa actual de la manada, padre del heredero y máxima autoridad del clan, dio un paso al frente. Su rostro era una máscara de piedra, tallada por la ira y la rigidez de las leyes ancestrales. Aunque por dentro la humillación familiar lo quemaba vivo, su deber como gobernante estaba por encima de cualquier orgullo personal.
—Basta, Selene —ordenó el Alfa, con una voz profunda y resonante que obligó a todos los presentes a guardar silencio de inmediato—. Las leyes de la Diosa Luna no están sujetas a nuestros caprichos, ni a nuestros años de preparación, ni a nuestras ambiciones políticas.
El Alfa recorrió con la mirada a los asistentes, deteniéndose unos segundos en su propia esposa, que sollozaba en la primera fila, antes de fijar sus ojos severos en el centro del salón.
—Un vínculo de compañeros destinados es sagrado e inviolable —continuó el Alfa, con un tono implacable—. Si la voluntad de la Diosa ha determinado que la futura Luna de la Sombra Plateada sea Brenda, entonces esa es la verdad absoluta. Como líderes de este clan, juramos honrar y respetar los mandatos celestiales, nos gusten o no las consecuencias. La decisión es irrevocable.
Un murmullo de resignación y asombro recorrió la sala. Nadie, ni siquiera los consejeros más ancianos, se atrevía a contradecir la palabra del Alfa supremo cuando invocaba la ley de la diosa. Brenda, al escuchar la confirmación oficial, sollozó con más fuerza, abrumada por el peso de un destino que no había pedido y por el terror de enfrentarse al odio silencioso de la familia principal.
Pero si el clan entero se disponía a aceptar el mandato divino con resignación, había alguien en el salón que estaba dispuesto a romper las reglas sagradas antes que someterse a ellas.
El joven Alfa heredero, quien había permanecido inmóvil y en completo silencio durante todo el altercado, dio un paso al frente. Su mandíbula estaba tan tensa que los músculos de su rostro se marcaban con violencia, y sus ojos, normalmente de un tono castaño claro, brillaban con un peligroso destello ámbar, luchando por contener a su lobo interior que rugía de frustración.
Toda su vida le habían enseñado que Selene sería su compañera. Había crecido compartiendo entrenamientos, ceremonias y planes de futuro con ella; su mente y su orgullo ya la habían aceptado como parte de su vida. El repentino e imprevisto lazo con Brenda, por mucho que viniera de la Diosa Luna, se sentía para él como una trampa cruel, un error cósmico que destruía todo lo que había construido.
—No lo haré —su voz sonó ronca, cortante como el filo de una espada, haciendo que el salón entero contuviera la respiración por segunda vez en la noche.
El Alfa mayor frunció el ceño, girándose hacia su hijo con severidad.
—¿Qué has dicho? —inquirió su padre, con una advertencia clara en el tono.
El heredero levantó la barbilla, negándose a mirar a Brenda, cuya expresión se demudó en un dolor instantáneo al escuchar el rechazo en su voz. En su lugar, el joven clavó sus ojos oscuros en Selene, viendo en ella todo lo que su corazón y su orgullo reclamaban.
—He dicho que no acepto este vínculo —repitió el heredero, elevando la voz para que cada rincón del salón lo escuchara con claridad—. La Diosa Luna puede haber trazado este destino, pero mi vida, mi título y mi sangre me pertenecen. No voy a gobernar al lado de alguien a quien no deseo. No voy a llamar Luna a quien mi lobo rechaza.
—¡Hijo de perra, estás perdiendo la razón! —exclamó furioso el Alfa mayor, dando un paso amenazante hacia él—. ¡Un lazo destinado no se puede ignorar! ¡Romperlo destruirá el equilibrio de tu alma y el de tu loba!
—¡Que se destruya entonces! —rugió el heredero, perdiendo por completo el control. Su voz adoptó el tono sobrenatural y gutural de una bestia al borde del colapso—. ¡Mi compañera es Selene! ¡Ella es la única a la que reconocen mis instintos!
Diciendo esto, el joven Alfa extendió la mano hacia Brenda, no para ungirla como su Luna, sino para señalarla con un desprecio helado que hizo que la joven retrocediera aterrorizada.
—Yo, como futuro gobernante de esta manada, rechazo formalmente este vínculo. Te rechazo a ti, Brenda. No eres mi Luna, y jamás lo serás.
El impacto de las palabras cayó sobre el gran salón como un bloque de hielo. En el mundo de los cambiaformas, el rechazo público de un compañero destinado era uno de los actos más crueles y peligrosos que existían. El lazo, al ser cortado a la fuerza por la voluntad del macho, provocaba un dolor psíquico y físico desgarrador tanto para el Alfa como para la loba rechazada.
Brenda soltó un grito ahogado, llevándose las manos al pecho mientras caía de rodillas sobre el suelo de piedra, sintiendo cómo una parte de su alma se desgarraba en mil pedazos bajo el peso del rechazo. A su lado, Selene abrió los ojos con una mezcla de triunfo mezquino y conmoción, incapaz de procesar del todo la magnitud de la catástrofe que acababa de desatarse.
En la primera fila, el Alfa mayor cerró los ojos y se frotó el puente de la nariz con desesperación, comprendiendo que la Sombra Plateada acababa de cruzar un punto de no retorno. Las leyes de la naturaleza habían sido desafiadas, y las consecuencias no tardarían en cobrarse un precio muy alto.
Y en la penumbra del fondo, apoyada discretamente contra las cortinas de terciopelo, Valerie observaba la escena con una frialdad absoluta. Su loba interior emitió un bufido de desprecio en su mente.
Qué patéticos son, pensó su loba con soberbia. Luchan desesperadamente por títulos, jerarquías y lazos que creen poseer, cuando no son más que marionetas rotas por su propia arrogancia.
Valerie volvió a tocar disimuladamente el bolsillo de su falda, donde guardaba el celular con el correo de aceptación a la universidad humana. Mientras su familia y su manada se autodestruían entre gritos, rechazos y ruinas políticas, ella tenía muy claro que su único destino estaba a punto de comenzar muy lejos de allí.
como que su apellido es BETUCCI , si en el capítulo 8 en email que recibió de la universidad dice textualmente:
"Estimana Valerie Petrov"
🙄🙄🙄🤔🤔🤔
"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA...AYYYY DIOS!"