NovelToon NovelToon
La Rosa Sin Espinas

La Rosa Sin Espinas

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Edad media / Época / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: María Esperanza Mendoza

Catalina sufre el abandono y rechazo de su padre desde muy temprana edad al morir su madre. Es entregada a su tía la condesa viuda dónde crece entre los niños de muchos matrimonios experimentando el amor y la pasión de los hombres que la rodean hasta llegar al mismísimo rey de Inglaterra.

NovelToon tiene autorización de María Esperanza Mendoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Reina más Joven

El peso de la corona comenzó a sentirse mucho antes de tocar mi cabeza.

Lo comprendí aquella mañana en que las doncellas entraron en mis aposentos antes del amanecer. Ninguna hablaba. Solo se oía el roce de las sedas, el crujido de los corsés y el suave tintinear de las joyas depositadas sobre una mesa de nogal.

Me contemplé en el espejo.

Durante un instante dejé de reconocer a la muchacha que me devolvía la mirada.

¿Dónde había quedado la niña que corría por los jardines de Lambeth soñando con un futuro incierto?

¿Dónde estaba aquella joven que aún creía que el amor podía cambiar el destino?

Frente a mí solo permanecía una mujer vestida para convertirse en reina.

Las damas acomodaron sobre mis hombros un pesado manto de terciopelo carmesí bordado con hilos de oro. Cada perla parecía guardar un secreto, y cada piedra preciosa reflejaba una parte de mi miedo.

—Vuestra Majestad está lista.

Aquellas palabras me estremecieron.

«Vuestra Majestad.»

Jamás imaginé que algún día alguien se dirigiría a mí de esa forma.

Sin embargo, en lugar de alegría, sentí un profundo vacío.

Mientras avanzaba por los largos corredores del palacio, las trompetas anunciaban mi llegada. Los nobles inclinaban la cabeza a mi paso, y los criados se apartaban respetuosamente.

Todos sonreían.

Pero ya conocía demasiado bien la corte para confiar en aquellas sonrisas.

Algunas ocultaban admiración.

Otras, resentimiento.

Y unas cuantas... odio.

Las puertas del gran salón se abrieron lentamente.

La luz de cientos de velas iluminó las columnas de piedra y los tapices que narraban antiguas victorias de Inglaterra.

El rey esperaba al final del salón.

Vestía con toda la magnificencia propia de un monarca. Cuando nuestras miradas se encontraron, sonrió con satisfacción.

Yo correspondí con una leve inclinación de cabeza.

Mi corazón, sin embargo, latía con tanta fuerza que temía que todos pudieran escucharlo.

Mientras avanzaba hacia él, cada paso parecía alejarme de la vida que había conocido.

Pensé en mi infancia.

En los días de abandono.

En las heridas que jamás desaparecerían.

En las personas que había perdido por el camino.

Ninguna de ellas podía verme ahora.

Y quizá era mejor así.

El arzobispo comenzó la ceremonia con voz solemne.

Las palabras resonaban bajo las altas bóvedas del salón mientras el incienso ascendía lentamente hacia el techo.

Escuchaba cada frase, pero mi mente parecía flotar lejos de allí.

Solo desperté de aquel extraño ensueño cuando sentí el frío del metal acercarse a mi cabeza.

La corona.

Apenas rozó mi cabello, comprendí que mi vida acababa de cambiar para siempre.

No era una joya.

Era una promesa.

Una responsabilidad.

Y, quizá, el inicio de mi desgracia.

Los presentes estallaron en aplausos.

—¡Larga vida a la reina Catalina!

Las voces llenaron el salón.

Vi rostros emocionados.

Otros permanecían inmóviles, calculando ya qué significaba aquella nueva reina para sus propios intereses.

Porque en la corte nada era gratuito.

Ni siquiera las ovaciones.

El rey tomó mi mano y la sostuvo con firmeza.

—Ahora Inglaterra tiene nuevamente una reina.

Sus palabras despertaron un aplauso aún mayor.

Lo miré intentando sonreír.

Él parecía sinceramente complacido.

En sus ojos vi afecto.

Esperanza.

Quizá incluso el deseo de encontrar, al fin, la paz que tantos matrimonios le habían negado.

Yo deseaba creer que aún era posible construir un futuro distinto.

Que aquella corona no sería una prisión.

Que todavía existía un lugar para la felicidad.

Después de la ceremonia comenzaron los festejos.

Las mesas rebosaban de frutas, carnes, vinos y dulces. Los músicos interpretaban danzas alegres mientras los nobles brindaban por el reino y por nuestra unión.

Todos parecían celebrar.

Sin embargo, al recorrer el salón con la mirada descubrí algo que nadie más parecía notar.

Había ojos que no festejaban.

Observaban.

Calculaban.

Esperaban.

Comprendí que mi coronación no solo había dado una reina a Inglaterra.

También había creado nuevos enemigos.

Aquella noche, cuando por fin quedé sola, me acerqué lentamente a un espejo.

La corona seguía descansando sobre mi cabeza.

Levanté una mano y acaricié el frío metal.

Era hermosa.

Magnífica.

Deslumbrante.

Y, aun así, nunca me había sentido tan vulnerable.

Una extraña inquietud se instaló en mi pecho.

Era como si aquella corona, brillante ante los ojos del mundo, hubiera sido forjada también con espinas invisibles.

Sin saberlo, mientras todo el reino celebraba mi ascenso, el destino comenzaba a escribir las primeras líneas de mi caída.

Y yo, envuelta en oro, seda y aplausos, ignoraba que las mismas voces que aquel día gritaron mi nombre serían, algún día, las que asistirían en silencio al final de mi historia.

1
Arisleidy Alvarez Santana
aparentemente parece buena vamos a ver 🤭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play