NovelToon NovelToon
ECOS EN LA COLINA

ECOS EN LA COLINA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Maltrato Emocional / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Elisa Ramos, una brillante graduada en literatura, ve sus sueños destrozados una fatídica noche tras sufrir una brutal agresión en los suburbios que la deja atrapada en un mutismo selectivo severo. Justo cuando su humilde familia se enfrenta a la ruina y a una tragedia irreparable, en su vida irrumpe Liam Vance, un implacable y hermético CEO de la construcción. Lo que comienza como un frío acuerdo corporativo se transforma en un refugio inquebrantable cuando Liam la traslada a su mansión y se convierte en su "sombra pacífica". Mientras Elisa intenta recuperar su voz a través de las páginas de una libreta, Liam utiliza su inmenso poder para tejer una red de ingeniería legal y atrapar al culpable: Hugo Santoro, un heredero arrogante e intocable de la zona alta. Una historia magistral donde la sed de justicia y el amor más puro se unen para demostrar que los cimientos del corazón son indestructibles.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 17. LA MARCA EN LA MADERA

El vestíbulo de la jefatura central de policía olía a café recalentado, humedad y desinfectante barato. Hugo Santoro cruzó las puertas automáticas a las diez en punto de la mañana, flanqueado por el abogado principal del fondo de inversión de su padre, un hombre de mediana edad con un traje impecable y un maletín de cuero que denotaba que cobraba por horas lo que un agente de policía ganaba en meses. Hugo caminaba con la cabeza alta y la mandíbula rígida; su habitual sonrisa de suficiencia se había transformado en una mueca de profundo fastidio.

—Esto es una pérdida de tiempo ridícula, letrado —siseó Hugo en voz baja mientras se acercaban al mostrador de recepción—. Un inspector de tercera categoría me hace venir aquí solo porque mi coche estuvo aparcado en los suburbios. Mi padre debería llamar al comisario general y acabar con esta estupidez.

—Tranquilo, Hugo —respondió el abogado con un tono monocorde y profesional—. Es una citación rutinaria de entorno. Si no venimos, le damos una excusa a la policía para husmear más de la cuenta. Respondemos tres preguntas sobre el vehículo, firmamos el acta de presencia y nos largamos a la oficina. No tienen nada.

El agente de guardia los guió a través de un pasillo angosto hasta el despacho del inspector Harrison. Al entrar, Hugo arrugó la nariz con desagrado. La oficina era pequeña, iluminada por un tubo fluorescente que parpadeaba con un zumbido molesto. Harrison estaba sentado detrás de su mesa de madera gastada, revisando unos papeles con aparente parsimonia.

—Señor Santoro, gracias por venir —dijo el inspector, señalando las dos sillas de plástico frente a él sin levantarse—. Tomen asiento.

—Seremos breves, inspector —intervino el abogado, tomando la iniciativa mientras se sentaba—. Mi cliente tiene una agenda muy apretada. Entendemos que esta citación responde a una verificación rutinaria sobre el historial de la calle Mayor.

—Exactamente —asintió Harrison, entrelazando los dedos sobre la mesa—. Como saben, la constructora Vance está demoliendo la manzana y, por protocolo, estamos cerrando los expedientes e investigaciones menores que quedaban pendientes en la zona. Las cámaras perimetrales registraron el coche deportivo rojo de su propiedad estacionado cerca de la cafetería El Candil el fin de semana del asalto. Solo necesito que el señor Santoro me confirme si él conducía el vehículo esa noche y si notó algo inusual.

Hugo se reclinó en la silla, recuperando parte de su arrogancia al ver que el tono del policía era calmado y burocrático.

—Sí, el coche es mío —dijo Hugo, cruzándose de brazos—. Estuve de fiesta por la zona con unos amigos de la universidad. El ambiente era bastante vulgar, como siempre en ese barrio. No vi nada, no escuché nada y nos marchamos temprano porque el lugar me daba asco. ¿Eso es todo?

—Casi todo —respondió Harrison, sacando una hoja impresa del cajón—. Necesito que firme el acta de declaración donde consta que estuvo presente en el lugar pero que no tiene información relevante. Es un trámite para el juez de instrucción.

El inspector deslizó el papel y un bolígrafo hacia el centro del escritorio. Hugo, ansioso por terminar con el asunto, se inclinó hacia adelante y estiró el brazo derecho para tomar el bolígrafo. Al hacerlo, apoyó el antebrazo sobre la superficie de madera pulida. El movimiento hizo que la manga de su chaqueta gris se retrajera por completo, y el pesado reloj de oro macizo se desplazó un par de centímetros hacia arriba.

Bajo la cruda luz fluorescente del techo, la piel de su muñeca derecha quedó totalmente expuesta.

Harrison, que había mantenido una expresión de cansancio durante toda la mañana, clavó la mirada en el brazo del joven. Justo debajo de la base del pulgar, donde la correa del reloj solía presionar, destacaba una cicatriz blanquecina, nítida y en forma de medialuna perfecta. Era el vestigio inequívoco de unas uñas que se habían clavado con la fuerza de la desesperación.

El inspector Harrison contuvo el aliento durante una fracción de segundo. La descripción manuscrita de Elisa Ramos, aquella que Liam Vance le había entregado en la carpeta azul, se materializó ante sus ojos con una precisión matemática. "Le dejé una marca. Sé que le dejé una marca".

Hugo notó la fijeza de la mirada del policía y, en un acto reflejo impulsado por el pánico, retiró la mano con brusquedad, cubriéndose la muñeca con la otra mano mientras fingía ajustarse el puño de la camisa. Un sudor frío empezó a perlarle la frente.

—Firme aquí, por favor —dijo Harrison, manteniendo la voz completamente neutral, aunque sus ojos reflejaban ahora el brillo afilado del cazador que acaba de ver a la presa pisar el cepo.

Hugo estampó una rúbrica rápida y desordenada, se levantó de la silla de un salto y miró a su abogado.

—Nos vamos —dictaminó el heredero con voz ronca, caminando hacia la salida sin esperar a que el letrado recogiera sus cosas.

Mientras Hugo y su abogado salían a toda prisa por el pasillo de la jefatura, el inspector Harrison tomó el teléfono oficial de su mesa y marcó un número directo que tenía memorizado en su agenda personal.

—Vance —dijo Harrison en cuanto escuchó la voz firme del empresario al otro lado de la línea—. Acaba de firmar el acta. He visto la muñeca derecha. Es una medialuna perfecta, tal y como ella lo describió en la libreta. La marca está ahí.

—Bien —respondió Liam con una voz gélida que cortaba como el cristal—. Active la orden judicial de inmediato. Quiero a los técnicos del laboratorio listos para el cotejo de ADN antes de que termine el día.

—Ya estoy en ello —afirmó el inspector—. Pero ten cuidado, Vance. Hugo ha salido de aquí asustado. Cuando un tipo con tanto dinero y tan poca empatía se siente acorralado, se vuelve extremadamente peligroso. Su padre se va a enterar de esto en menos de una hora.

—Que se entere —sentenció Liam antes de colgar—. La estructura ya está calculada y el peso va a caer exactamente donde debe.

Kilómetros más allá, en el despacho principal de Vance Constructions, Liam dejó el teléfono sobre el escritorio de caoba y se giró hacia el gran ventanal que miraba al centro financiero. Su rostro no mostraba alivio, sino la determinación implacable de un ingeniero que acaba de comprobar que los cálculos de carga de su obra son correctos. La primera línea de defensa de Hugo Santoro se había agrietado bajo el peso de una simple firma en un papel.

El plan avanzaba sin fisuras, pero Liam sabía que el contraataque del imperio financiero de los Santoro sería brutal. Se ajustó los puños de la camisa, tomó su abrigo oscuro y salió de la oficina. Tenía que regresar de inmediato a la mansión de la colina. Elisa lo esperaba, y esa noche, la sombra pacífica que la protegía tendría que transformarse en un muro de contención absoluto frente a la tormenta que estaba a punto de estallar en la zona alta.

1
Paty Perdomo
hasta lo que he leído va muy buena la historia, te felicito
Zulema Neme
Hermoso Día Me Encanta la Felicidad que Sienten 💓💓💓💓💓💓💓👏👏👏👏👏👏
Zulema Neme
Buenísima la Historia Por fin Encontraron la Paz y la Justicia 💗💗💗💗💗💗💗💗🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Zulema Neme
Adelante Liam Descubre al monstruo pronto y Salva a esa Niña 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Adelante. Liam.Te Apoyamos Descubre y Lleva a la Justicia a es Malnacido de Hugo 😚😚😚😚😚😚🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Pobre Elisa Dios te Proteja Espero que Liam. Cumpla su Palabra y te Cuide 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
H. Parra
felicitaciones, excelente redacción. súper recomendada 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
H. Parra
muy bien redactado |s ritora. excelente historia, diferente y entretenida
H. Parra
estoy de acuerdo con Helizahira. es poco común pero interesante y entretenida
H. Parra
ese infeliz tiene que pagar todo el daño que causó. es ley de vida, recibes lo que siembras
H. Parra
hermosa historia... gracias
H. Parra
comienza bonito e interesante
Gladys Dona
Realmente hermosa novela lastima que no pones las foto de los protagonistas acá falto Elisa Lían Leo la bb cuando era pequeña bueno de a poco iras poniendo rostro porque como Escritora hay que sacarse el sombrero Excelente Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Hermoso capitulo
Gladys Dona
Yo no se si porque realmente se crían solo en el olfato sin cariño afecto porque son muchos y cuando uno quiere adoptar la burocracia te pide mil cosas pero tengo amigas que adoptaron ya uno de 2 años otra de 4 pero no tienen idea lo adulto que son por su corta edad la educación que tienen pero eso es lo que tiene que ver el Estado hay muchoas familia que buscan un hijo pero la mayoría también quieren bb pero no saben lo que se pierden si ya esta creciendo tienen mucho amor para dar
Gladys Dona
Caíste en tú propia trampa Rebeca ahora vos y ese Infeliz de Manuel van a pasar unos años bajo la sombra que mujer que no tiene cerebro estas hueca pensaste que era fácil sacar un niño y hacerle creer a Liam qué era su hijo porque conociste su pasado de abandono pero siempre 4 ojos 👀 ven mejor que dos y todo gracias a Elisa
Gladys Dona
Por Dios lo que hace la ambición todo 💰 y 💰 sacó un niño del Olfanato para decir que es hijo de Liam anda Teabajar y Igual que tu macho Impostora
Gladys Dona
Realmente esta buenísima tú novela Escritora
Gladys Dona
Puro fuego 🔥
Gladys Dona
Me encanta Escritora que todo se resuelva rápido y tantas vueltas algunas Escritora lo hacen para alargar la novela pero no se dan cuenta que se pone monótona y repiten cada capitulo fragmento de lo que pasó y que pasa deja de leer y como ser YO anotó la Escritora y nunca más una novela con su nombre pero esta novela y las anteriores que leí con tú nombre me encanta
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play