Ella renace en un nuevo mundo, muy distinto a todo lo que conocía y decide crear su propia historia.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Entre libros 3
Los días comenzaron a confundirse unos con otros.
No porque fueran iguales.
Sino porque todos estaban llenos de esa tranquilidad que hacía difícil distinguir dónde terminaba un recuerdo y comenzaba el siguiente.
Había mañanas de cielos despejados.
Tardes cubiertas por la niebla.
Lluvias suaves que golpeaban los ventanales de la biblioteca.
Y atardeceres en los que las nubes parecían incendiarse bajo el sol.
Pero, sin importar el clima...
Siempre había libros.
Siempre había risas.
Y, en algún momento del día, siempre encontraban una excusa para buscarse.
Melody escribió varias cartas a la mansión Cartier.
Les contó a sus padres sobre las clases que pronto comenzarían con el maestro llegado desde Forest.
Les describió la inmensa biblioteca.
Los jardines.
El amanecer sobre las nubes.
Y, por supuesto, omitió cuidadosamente ciertos detalles.
[No hace falta mencionar los besos...]
Pensó mientras doblaba la carta.
Días después recibió la respuesta.
La abrió con entusiasmo.
La letra de Lady Cartier llenaba casi toda la primera página.
Su madre le contaba que la casa estaba demasiado silenciosa sin ella.
Que Matt había enviado una carta desde la academia preguntando cuándo volvería su hermana.
Que el jardín comenzaba a florecer otra vez.
Y, al final, una frase hizo sonreír a Melody.
"Lo más importante para nosotros es saber que eres feliz."
Debajo aparecía una breve nota escrita por Lord Cartier con su característica letra firme.
"Come bien. Descansa. Y sigue disfrutando de tus libros."
Melody llevó la carta contra su pecho.
Sonrió con ternura.
[Qué suerte tuve...]
Una tarde, sin embargo, la rutina cambió un poco.
Francis había advertido durante el desayuno que tendría una reunión especialmente larga.
—Hoy quizá tarde más de lo habitual.
Melody asintió.
—No se preocupe.
Levantó el libro que llevaba consigo.
—Tengo suficiente compañía.
Él sonrió.
—Lo imaginaba.
Las horas pasaron.
Una.
Dos.
Tres.
La reunión parecía no terminar nunca.
Mientras tanto, Melody ocupó su lugar favorito de la biblioteca.
Había extendido una manta sobre la gran alfombra junto al ventanal.
Varios libros descansaban abiertos a su alrededor.
La tarde fue avanzando lentamente.
El silencio de la biblioteca era agradable.
Tan agradable que, sin darse cuenta...
Apoyó la cabeza sobre un cojín.
Abrazó distraídamente el libro que estaba leyendo.
Y terminó quedándose dormida.
Cuando Francis abrió finalmente las puertas de la biblioteca, ya estaba de noche.
Se quitó lentamente los guantes mientras recorría con la mirada las estanterías.
No tardó en encontrarla.
Melody dormía profundamente sobre la alfombra.
Un grueso volumen permanecía abrazado contra su pecho como si fuera un enorme peluche.
Varios mechones de cabello negro cubrían parcialmente su rostro.
Una página del libro seguía abierta.
Francis no pudo evitar sonreír.
—Sabía que estaría aquí...
Murmuró con cariño.
Se acercó despacio.
Se agachó a su lado.
Con mucho cuidado retiró el libro de entre sus brazos para que no cayera al suelo.
Después acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja.
Ella ni siquiera se movió.
Dormía tan profundamente que parecía ajena al mundo.
Francis negó suavemente con la cabeza.
—Si no la llevo a su habitación... Seguramente despertará con dolor de espalda.
Con extrema delicadeza deslizó un brazo bajo sus rodillas y otro detrás de su espalda.
La levantó con facilidad.
Melody apenas emitió un pequeño murmullo.
Instintivamente apoyó la cabeza sobre el pecho de Francis.
Él caminó despacio por los silenciosos corredores de la mansión.
Los pocos sirvientes que los cruzaron sonrieron discretamente antes de continuar su camino.
Aquella escena transmitía una paz difícil de describir.
Al llegar a la habitación, Francis abrió la puerta con cuidado.
Entró sin hacer ruido.
La dejó lentamente sobre la cama.
Justo cuando iba a apartarse...
Melody abrió los ojos apenas un instante.
Todavía estaba medio dormida.
Lo miró con expresión somnolienta.
—¿Ya... terminó la reunión...?
Preguntó casi en un susurro.
—Sí.
Respondió él con la misma suavidad.
Ella sonrió apenas.
Todavía con los ojos medio cerrados.
—Qué bueno...
Sin decir nada más, levantó una mano y tomó la de él.
La acercó un momento a su mejilla.
Francis sonrió con ternura.
Se inclinó y dejó un beso suave sobre su frente.
—Descanse.
Melody soltó lentamente su mano.
Con movimientos lentos se quitó los zapatos.
Se acomodó entre las mantas.
Y, menos de un minuto después...
Volvió a quedarse profundamente dormida.
Francis permaneció observándola unos instantes.
Era una imagen curiosa.
La joven que podía pasar horas discutiendo apasionadamente sobre historia.
Que se emocionaba como una niña al descubrir un libro nuevo.
Que convertía cualquier conversación en una aventura.
Ahora dormía abrazando la almohada con la misma tranquilidad con la que antes abrazaba un libro.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
Cerró lentamente la ventana para que el aire frío no entrara durante la noche.
Después volvió a mirarla.
Y un pensamiento cruzó silenciosamente por su mente.
[Jamás...]
[Jamás dejaré que se marche.]
No era una promesa nacida del egoísmo.
Era la certeza de algo que había descubierto demasiado tarde.
Antes de que Melody llegara...
La mansión Fletcher siempre había sido una residencia impecablemente administrada.
Elegante.
Respetada.
Silenciosa.
Pero solo eso.
Una residencia.
Desde que ella había cruzado aquellas puertas...
Había risas en los pasillos.
Libros abiertos sobre las mesas.
Conversaciones interminables.
Almuerzos en el jardín.
Y amaneceres que valía la pena contemplar junto a alguien.
Por primera vez desde que heredó el título de conde...
Aquella enorme mansión ya no le parecía únicamente el lugar donde vivía.
Le parecía un hogar.
Y comprendió que no habían sido las paredes, ni los jardines, ni las nubes lo que había cambiado.
Había sido la muchacha que, un día cualquiera, entró maravillada en su biblioteca... y, sin proponérselo, llenó de vida todos los rincones de aquella casa.
Te saltaste un paso muchacho!!!
Te saltaste un paso muchacho!!!
Cuándo va a hablar con los padres de Melody este hombre!???