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LA VIUDA DE HIERRO

LA VIUDA DE HIERRO

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

​Es una cumbre empresarial internacional de alto nivel.

​Él espera ver a otra ejecutiva manipulable o intimidada por su presencia.

​Ella llega con su armadura de hierro, luciendo impecable, sin dejar que nadie pase por encima de ella.

​La chispa: Cuando él intenta imponer su poder o coquetear de forma dominante, ella lo frena en seco y lo pone en su lugar frente a otros magnates. Nadie le ha hablado así jamás. Por primera vez, "El Demonio" encuentra a una mujer que no solo lo aguanta... sino que desafía su autoridad.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL IMPERIO DE LA VIUDA DE HIERRO

​Las seis de la mañana marcaban el reloj digital del piso principal de la residencia Rivas-Thorne. En el sala oeste, el silencio sepulcral de la casa se vio interrumpido por el sonido constante del agua de la ducha. Isabella Rivas Bermúdez no necesitaba alarmas; la disciplina no era un hábito para ella, era su armadura.

​Frente al espejo del vestidor, Isabella ajustó el cuello de su blazer a medida en tono azul medianoche. Con treinta y dos años, la mirada que devolvía el cristal era la de una mujer que había aprendido a reconstruirse sobre las cenizas. Tres años atrás, cuando el jet corporativo de los Thorne se estrelló en los Alpes trayendo la muerte de su esposo, el mundo empresarial especuló sobre el inminente colapso de Aero-Logix Global. Los ex-suegros, Roberto y Silvia Thorne, intentaron arrebatarle el control sumido en la misoginia y el desprecio, asumiendo que una joven madre se doblegaría.

​Se equivocaron drásticamente.

Isabella no solo tomó el mando; decapitó la junta directiva hostil, reestructuró la flota de carga aérea y multiplicó el valor de las acciones. Nació entonces la leyenda: La Viuda de Hierro.

​Sin embargo, antes de ser la ejecutiva implacable que hacía temblar a los fondos de inversión internacionales, Isabella cruzó el pasillo hacia las habitaciones del fondo. La puerta de la izquierda crujió suavemente.

​—Bruno, Mía, arriba mis amores —murmuró, rompiendo toda la frialdad de su voz corporativa.

​En cuestión de segundos, la postura rígida de la CEO desapareció. Se hincó en la alfombra mientras Mía, de cuatro años, se abalanzaba sobre su cuello refregándose los ojos, mientras Bruno, de seis, ya buscaba sus zapatos de colegio con la autonomía de un niño espabilado.

​—¿Hoy vienes a cenar, mami? —preguntó Bruno, fijando sus ojos oscuros en ella.

​—A las siete en punto estaré en la mesa. Se los prometo —contestó Isabella, besando la frente de ambos—. Y recuerden lo que siempre les digo: nadie en este mundo tiene el derecho de hacerlos sentir menos.

​—¡Nadie! —repitió Mía con orgullo infantil.

​A las siete y media, la cocina era una fortaleza de apoyo familiar. Gabriel Rivas Bermúdez, de treinta años, ya estaba sentado en la barra central con una tableta corporativa en la mano y una taza de café negro en la otra.

Gabriel dirigía con mano firme la empresa matriz de los Rivas, el negocio familiar original, sirviendo como el aliado estratégico perfecto para los movimientos de Isabella.

​—Los reportes de aduanas en Hamburgo están limpios, Bella —dijo Gabriel sin levantar la vista del panel digital, aunque con una sonrisa cálida en los labios—. Los barcos de carga salieron a tiempo. Tu equipo de operaciones en Aero-Logix está haciendo milagros.

​—No son milagros, Gabriel, es exigencia —respondió Isabella, tomando una taza de té que le tendía su madre, Doña Leonor, quien ajustaba la mochila de los niños.

​—Hija, recuerda respirar —intervino Don Gonzalo desde el periódico—. La prensa económica sigue especulando sobre tu asistencia a la Cumbre de Negocios en Ginebra de la próxima semana.

Dicen que los Thorne intentarán vender su participación minoritaria a un tercero para desestabilizarte.

​Isabella dejó la taza con una calma gélida sobre la mesa de granito.

​—Que lo intenten. Roberto y Silvia solo saben ladrar a través de sus abogados. Si ponen un solo pie fuera de la línea corporativa, los hundo legalmente.

​La puerta principal se abrió de par en par rompiendo la tensión. Camila Cordero y Giselle Peralta entraron sin pedir permiso, portando vasos de café de especialidad y cajas de desayunos.

​—¡Llegaron las tías favoritas! —anunció Giselle, tiranizando el espacio con su habitual energía festiva mientras abrazaba a los niños—. ¿Cómo están los príncipes más hermosos de esta casa?

​—Camila, Giselle, es temprano para tanto escándalo —dijo Gabriel rodando los ojos con afecto.

​—Cállate, Gabriel, tú solo estás amargado porque tu hermana maneja la logística del país y tú sigues peleando con los proveedores del grupo familiar —bromeó Camila, acomodándose el abrigo de diseñador antes de mirar a Isabella con fijeza—. Bella, la sesión con la junta directiva es a las nueve. Esos viejos machistas de la junta de transporte quieren objetar el nuevo contrato tecnológico.

​—Que lo intenten, Cami —respondió Isabella ajustándose los relojes y tomando su carpeta de cuero estilizada—.

Nos vemos en la oficina.

​A las ocho cuarenta y cinco de la mañana, la limusina blindada de Isabella se detuvo frente a la imponente torre vidriada de Aero-Logix Global.

Al cruzar el vestíbulo, el personal se alineó en un silencio casi militar. Nadie se atrevía a sostenerle la mirada por más de dos segundos a la "Viuda de Hierro".

​Caminaba con paso firme, el sonido de sus tacones resonando como un eco de autoridad indiscutible. En su oficina del último piso, la vista panorámica de la ciudad le pertenecía por completo.

Había construido un muro impenetrable alrededor de su vida personal y profesional. En su mundo no había espacio para la debilidad, ni para los hombres que creían poder dominarla, y mucho menos para el amor.

​Isabella no sabía que, a miles de kilómetros de allí, en la cima del Grupo Kronos Capital, las fichas del destino ya se estaban moviendo. Un hombre implacable, temido en la élite y adorado por la sombra bajo el apodo de "El Demonio", estaba a punto de cruzarse en su camino en la Cumbre de Ginebra.

​Un choque entre una fuerza imparable y un objeto inamovible estaba a punto de comenzar.

1
Primi Mendez
que buenos esta esta novela gracias por compartir
Primi Mendez
ahora va a caminar derechito kael
Primi Mendez
comencé a leer parece interesante 🤔
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