Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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Un auto
—Es para que no tengas que pedirle un taxi a nadie, ni esperar a que Luca o Max tengan tiempo para llevarte —dijo Carla con una sonrisa radiante, lanzando una mirada de soslayo a su hijo mayor—. Es un auto nuevo, cariño. Está estacionado afuera, con un gran moño rojo. Queremos que tengas la libertad de moverte a donde quieras, cuando quieras.
Max, que seguía de pie a unos metros, sintió cómo una nueva oleada de irritación lo recorría. La idea de Poli con total autonomía, conduciendo por la ciudad sin que él supiera exactamente dónde estaba o con quién, le provocó una opresión en el pecho.
— Yo agradezco en verdad, Pero no lo puedo aceptar es demasiado.— dijo poli con los ojos llenos de lágrimas.
— Para nada cariño ese es tu regalo de cumpleaños y no creo que nos quieras desperdiciar..— dijo Roberto padre de Max, tomando las manos de poli y es que ellos llevaban años conociendo la y al enterarse de su situación familiar decidieron a cogerla como una hija.
— poli no seas imprudente es un regalo, mejor ven vamos a verlo.— dijo Luca tomándola de la mano hasta la entrada de la casa.
Todos salieron a la entrada de la mansión, donde un impresionante descapotable blanco con un enorme lazo rojo brillaba bajo las luces de seguridad del jardín. El contraste del coche con la oscuridad de la noche era casi tan deslumbrante como la cara de estupefacción de Poli.
Max se quedó un paso atrás, en el umbral de la puerta, con las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón.
— Es precioso, Poli —susurró David, acercándose a ella más de lo que a Max le habría gustado—. Te queda totalmente. Es elegante, rápido.
— ¿No vas a decir nada, Max? —preguntó Luca con tono burlón, notando la rigidez de su hermano—. ¿O es que te da miedo que Poli te gane en una carrera por la avenida?
Max dio un paso hacia el grupo, su presencia apagando un poco la alegría del momento.
— Es un vehículo con mucha potencia para alguien que apenas recuerda cómo salir de un estacionamiento —dijo Max con una voz gélida, tratando de ocultar su inquietud tras la máscara de superioridad—. Espero que seas responsable, Poli. No quiero recibir llamadas de la aseguradora porque te distraes con la música.
— No te preocupes, Max Ya no tendrás que preocuparte por llevarme a ningún lado. —respondió ella
— No te preocupes Max, yo le enseñaré te llevaré a un circuito donde podrás practicar.— dijo David.
—Pero bueno que a comedido saliste David.— dijo Luca mirándolo.
— Me alegro demasiado que poli ya tenga más personas a su alrededor y tú David cuidala mucho hee.— dijo Carla con una sonrisa mientras miraba a David, pues se había dado cuenta de que el miraba a poli con ojos que no son de un amigo.
Las palabras de Carla cayeron como una losa de concreto sobre Max. Ver a su madre dándole su "bendición" implícita a David para que se acercara a Poli fue el límite.
Max entro a la casa y detrás de él vannesa.
— Pasa algo Max.?— pregunto ella mirándolo desconcertada.
—No pasa nada Vannesa.— dijo Max.
— Estás tenso. Desde que salimos de la oficina tienes ese aire... —ella hizo una pausa, bajando la voz mientras deslizaba sus dedos hacia el cuello de la camisa de él—. Parece que te molesta que David sea tan "atento".
Antes que pudiera contestar todos entraron.
— Bueno mi obsequio de este año es para mañana, se que está es una gran reunión Pero Poli, te hace falta salirte a divertirte así que mañana iremos al Rois Rois la mejor discoteca de la ciudad a celebrar tu cumpleaños.— dijo Luca mientras abrazaba a poli y festejaban juntos.
— ¡Me encanta la idea! —exclamó David, chocando su copa con la de Luca—. Mañana se detiene el mundo para celebrar a Poli. Yo me encargo de la mesa VIP y de que no le falte champaña en toda la noche.
Poli reía, contagiada por la energía de Luca, pero sus ojos buscaron instintivamente a Max. Lo encontró al fondo de la sala.
— Te va a encantar poli ya lo verás.— dijo Carli sonriendo.
David soltó una sonrisa y pasó un brazo por los hombros de Poli, atrayéndola hacia él.
— Mañana será una noche inolvidable, Poli. Te lo prometo.
— Y tu Max, no le compraste ningún obsequio a Poli.?— pregunto Roberto mirándolo.
— No se me había olvidado que era su cumpleaños.— dijo Max mintiendo pues dentro de su saco había una pequeña caja de terciopelo con una collar de diamantes que había comprado.
— No te preocupes Max, se muy bien que mi cumpleaños no está tu lista de pendientes, Pero mejor pasemos a la mesa huele delicioso— dijo poli, ocultando su desilusión con una sonrisa.
La cena transcurrió en una extraña mezcla de alegría familiar y una tensión que cortaba el aire. Mientras Luca y Roberto servían el vino, Poli se esforzaba por mantener la conversación animada con Carli, evitando a toda costa que sus ojos se encontraran con los de Max.
Cada vez que David se inclinaba para susurrarle algo a Poli o cada vez que ella reía por algún comentario de él, Max apretaba los cubiertos con una fuerza que hacía que sus nudillos se marcaran bajo la piel.
—Y díganme Vannesa, Max, ya an pensando en formalizar llevan bastante tiempo juntos.— dijo su madre.
— Bueno, Carla, tú sabes que ambos somos personas muy ocupadas —dijo Vanessa, con una voz suave pero cargada de intención, mientras lanzaba una mirada de arrogante hacia Poli—. Pero sí, hemos estado hablando de que ya es hora de dar el siguiente paso. Max ha estado un poco... distraído con el trabajo últimamente, pero pronto tendremos noticias.
—No creo que sea buen momento de hablar de esto mamá.— dijo Max, mirando a poli que parecía indiferente al tema.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa