Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.
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SIN RELACIONES SENTIMENTALES
Unas Horas después
Monserrat está con alexia almorzando y riendo de sus ocurrencias
Pero lo que ella no sabe es que Alexander la observa en cada movimiento, cada segundo, cada microsegundo porque si Alexander le puso lo ojos encima no descansa hasta que esté en toda su disposición y no hay derecho a replica después de firmar ese contrato se completamente de el para alexander ella será y debe ser solo..
solamente de el y de nade mas ningun otro hombre tiene derecho a tocarla.
Monserrat y alexis vuelve a sus puesto de trabajo y alexis le da un beso en la mejilla casi llegando a su boca.
Y Alexander sale de su oficina y ve la escena en su mente solo pasa romperle la boca a alexis, pero sabbes que no puede hacerlo el no puede actuar por enojo, y la llama a su oficina.
Entra con nervios. Intenta explicarse.
—Señor Montenegro, lo que usted presenció no es ninguna relación sentimental. Solo somos amigos.
—Espero que así sea. Sería una pena tener que despedirte.
le respondo, mirándola de arriba abajo, lo que la hace temblar.
—Gracias, señor.
dice ella, bajando la mirada.
—¿Leíste el documento que te entregué?
—Aquí lo tengo. Lo iba a leer...
—Entonces hazlo. Ahora. No pierdas mi tiempo.
Ella se sienta frente a mí, comienza a leer. Sus ojos se van ampliando poco a poco.
El documento lo deja todo claro: pagaré sus deudas, ayudaré a encontrar a su hermano, costearé el mejor hospital para su tía, cubriré sus estudios, y le daré un sueldo mensual por un año mientras dure el contrato.
Pero hay una condición.
Una sola cláusula que lo cambia todo.
Ella tendrá que ser mi mujer. Sin retribución emocional.
Cuando yo lo diga. Sin derecho a réplica. Tendrá que someterse a chequeos médicos, incluir visitas a la ginecóloga para evitar embarazos. Y si llegara a quedar embarazada... deberá abortar.
Monserrat se pone de pie de un salto.
—¿Usted no tiene alma? ¿¡Cómo se le ocurre que me acostaré con usted por dinero!?
No espero que lo entienda ahora.
Ella sale de la oficina furiosa.
Recoge sus cosas. Es viernes.
No tiene que quedarse a soportar esta hermosa atrocidad.
Pero lo que no sabe es que esa propuesta es su última salvación.
Aunque por ahora, crea que puede encontrar otra salida. Cree que aún tiene dignidad.
Llega a su casa. Exhausta. Sintiéndose sucia.
Como si el aire que respira estuviera contaminado por la propuesta de Montenegro.
Y entonces recibe un mensaje del administrador del orfanato.
Le dice que está dispuesto a decirle quién adoptó a su hermano.
Que la verá mañana. Que debe ir sola.
Ella ya sabe lo que él quiere a cambio.
Y eso le da mas asco.
Pero no tiene opción. Planea obtener información, sin tener que dejar que ese hombre vuelva a tocarla.
Hará lo que sea... menos vender su cuerpo. Al menos, eso se dice a sí misma.
No sabe que en menos de una semana, estará de rodillas, con el alma rota, y que solo habrá un hombre que pueda salvarla... o destruirla por completo.