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LA FAMILIA OLVIDADA DEL CEO

LA FAMILIA OLVIDADA DEL CEO

Status: Terminada
Genre:Hijo/a genio / Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:162.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yoisy Ticliahuanca Huaman

Dalila Rosales sargento ejemplar del ejército, madre protectora y esposa de uno de los hombres más poderosos del país, su vida parecía dividida entre dos mundos imposibles de conciliar.

Julio Mars, CEO implacable, heredero de un imperio y temido por muchos, jamás imaginó que el amor verdadero llegaría en forma de una mujer que no se doblega ante el poder, ni siquiera ante el suyo. Juntos comparten un hijo extraordinario, Aron, cuyo corazón inocente se convierte en el ancla que los mantiene unidos cuando todo amenaza con destruirlos.

Una historia de amor y poder...

NovelToon tiene autorización de Yoisy Ticliahuanca Huaman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 03

El auto se detuvo frente al imponente edificio del consorcio. Julio descendió cargando en sus brazos a su hijo, que se aferraba con naturalidad a su cuello.

Al pie de la entrada ya lo esperaba Isaías, su asistente personal "Señor Mars" saludó, inclinando levemente la cabeza, y luego, con una sonrisa amable, dirigió la mirada al niño "Hola, bebé"

Isaías ya estaba enterado de todo, pero aun así la curiosidad por más detalles lo carcomía, pero jamás le preguntaría a su jefe, es capas de mandarlo lejos del país.

Aron lo miró con calma, a veces aceptaba que lo llamaran así, si eso le servía para sus propósitos. Y en este caso, Isaías era una pieza clave: él manejaba la agenda de su padre, conocía cada reunión, cada movimiento, cada secreto.

Aron sabía que, si quería recuperar a su padre para su madre, tarde o temprano necesitaría de aquel hombre "Hola, tío" respondió con voz inocente, pero con un brillo sagaz en los ojos.

Los tres cruzaron el amplio vestíbulo y subieron directamente a la oficina ejecutiva. Julio se dejó caer en su sillón de cuero, mientras acomodaba al pequeño sobre el escritorio, justo al lado de su computadora.

Aron observaba cada detalle, como si ya estuviera memorizando el espacio "Adelante, te escucho, Isaías" ordenó Julio, abriendo un cajón y sacando su pluma estilográfica.

El asistente deslizó una carpeta con una pila de documentos "Señor Mars, solo necesita firmar estos contratos pendientes" explicó, señalando las marcas rojas entre las páginas "Y en la noche tiene la invitación del patriarca Luque"

"Está bien, Isaías, por favor busca un diseñador de interiores. Necesito que hoy mismo, antes de la noche, una habitación en la mansión esté lista para mi hijo" ordenó Julio con la seguridad propia de un CEO acostumbrado a que sus palabras fueran órdenes.

Acto seguido, giró hacia su pequeño con una sonrisa paternal "Mi pequeño, ve con Isaías para que le digas cómo quieres tu habitación"

Pero Aron, sin apartar la vista de su padre, respondió con calma "Que sea una habitación militar por favor, no tengo tiempo para otras cosas, debo ponerme al día en mis clases. ¿Puede bajarme, por favor?"

La respuesta sorprendió a Julio, el niño, en vez de distraerse con juguetes o caprichos, prefería regresar a sus estudios.

Ese gesto de disciplina lo desconcertó y, al mismo tiempo, le arrancó un suspiro. Lo tomó en brazos y lo bajó con cuidado.

Aron caminó con decisión hacia su mochila, de donde sacó sus útiles y su iPad, listo para sumergirse en sus tareas "Ya lo escuchaste, Isaías" dijo Julio, sin darle más vueltas al asunto.

El asistente esbozó una sonrisa, comprendiendo que el pequeño no era un niño común. Luego inclinó la cabeza y salió de la oficina para cumplir con las instrucciones.

El silencio quedó suspendido en el aire, Julio volvió a sus papeles, pero no podía ignorar la figura diminuta de su hijo, que garabateaba en un cuaderno sobre el escritorio.

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El día parecía interminable para Julio Mars, firmas, llamadas, compromisos… todo se había alargado más de lo esperado.

Cuando levantó la mirada de los papeles, sus ojos se encontraron con una imagen que lo detuvo: Aron, profundamente dormido sobre sus cuadernos, el lápiz aún sostenido entre sus pequeños dedos.

El niño se había levantado más temprano de lo habitual para viajar desde la base militar, a las afueras de la ciudad, hasta el consorcio.

Dalila, su madre, le había explicado muy bien la situación: la tía Tere, como él la llamaba, no estaba disponible, y debía quedarse con su padre.

Un silencio distinto llenó la oficina, Julio apagó la computadora, cerró carpetas y, con método, guardó lo importante en la caja fuerte oculta bajo su escritorio.

Luego recogió los útiles y los guardó en la mochila; se quitó la chaqueta, la acomodó como una manta y cargó en brazos a su hijo, que apenas se removió, hundiendo el rostro en su pecho.

En un brazo tomó la pequeña maleta de ropa que Dalila había alistado y la mochila con los útiles escolares, con aquel peso cruzó la oficina.

Por primera vez, el CEO abandonaba el consorcio antes que sus empleados. Antes de salir, dejó todo encargado a Isaías, que lo miró con una mezcla de sorpresa.

Julio sin mirar atrás salió de la empresa bajo cientos de ojos y subió al auto. El auto se puso en marcha, y el murmullo constante del motor fue envolviendo la calma del día.

Julio iba sentado con su hijo en brazos, observando cómo dormía profundamente, con el rostro relajado y la respiración pausada. Cada tanto, el niño se acomodaba contra su pecho, aferrándose sin saberlo a la camisa de su padre.

Julio, que siempre había pensado que los negocios eran su única verdadera responsabilidad, sintió un nudo en el estómago.

¿Qué hacía él dedicando horas interminables a conquistas pasajeras, a cerrar tratos y a engordar cifras, mientras lo más valioso estaba lejos de él?

La imagen de Dalila apareció en su mente, aquella mujer fuerte, una parte de él la admiraba, otra parte la culpaba. Sin embargo, lo que más lo desconcertaba era la sensación de que, pese a todo, ella confiaba en que él sabría cuidar del niño.

"Papá…" recordó cómo Aron lo había llamado horas antes, con esa astucia que lo desarmó. Era apenas una palabra, pero había abierto una grieta en sus defensas, un lugar que las mujeres, los socios y ni siquiera su propia ambición habían logrado tocar.

Miró por la ventana, viendo cómo las calles de la ciudad se desdibujaban con la velocidad del auto. Se preguntó si su vida, hasta ahora, había sido solo un juego de poder y de apariencias.

El CEO de rostro impenetrable se permitió dudar de sí mismo.

La mansión lo recibió con su acostumbrado silencio imponente.

En la entrada, la nana apareció con la ternura de siempre, inclinándose apenas para saludar, pero al ver al niño dormido en los brazos de Julio, sus ojos se llenaron de lágrimas contenidas; no podía evitarlo.

Aron, con sus facciones serenas, era el vivo retrato de su padre "Señor Mars…" susurró con la voz quebrada, tapándose la boca con una mano.

Julio no respondió de inmediato, le entregó las mochilas y caminó con pasos firmes, aunque el peso del pequeño parecía hacerlo avanzar más despacio.

El eco de sus pasos en el mármol contrastaba con la suavidad de aquel instante.

Como la habitación de Aron aún no estaba lista, decidió llevarlo a la suya. Con cuidado, abrió la puerta y lo depositó sobre su amplia cama, cubriéndolo con la manta.

El niño apenas se movió, acomodándose entre las sábanas que parecían demasiado grandes para él.

Julio lo contempló en silencio, de pie junto al borde de la cama. En su rostro serio había algo nuevo, una mezcla de orgullo y vulnerabilidad.

La nana se asomó discretamente, sin querer interrumpir, pero con una sonrisa emocionada en los labios "Duerme como un ángel" murmuró.

Julio solo asintió, sin apartar la mirada del pequeño. Y en su interior, un pensamiento lo atravesó como una verdad incómoda: ¿Qué valen todos mis triunfos si no soy capaz de proteger esto?

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Aron se frotaba los ojos con sus pequeños puños, aún somnoliento, mientras miraba con desconcierto aquella habitación desconocida.

Una sombra de preocupación se dibujó en su rostro, hasta que la puerta del baño se abrió y apareció Julio, con una toalla en la cintura y el cabello aún húmedo.

"Oh, pequeño, despertaste" dijo, acercándose con una sonrisa.

El niño arqueó las cejas y, con un gesto travieso, volteó los ojos "Nooo, señor Mars, estoy corriendo" respondió burlón, fingiendo escapar de la cama.

Julio se quedó un segundo desconcertado y luego estalló en carcajadas "¡Eres un pillín!" exclamó mientras lo atrapaba entre sus brazos y le hacía cosquillas, arrancándole risas inevitables.

Tras aquel momento de juegos, Julio adoptó un tono más serio, aunque todavía con calidez "Hijo, por cierto, tengo que ir al cumpleaños del tío Luque, es el padre de mi gran amigo, Samuel Luque. Paso a dar los saludos y regreso"

Aron lo miró con una expresión acusadora al inicio, pero enseguida cambió de estrategia.

Con una sonrisa encantadora y los ojos brillantes, le pidió "¿Puedo ir contigo, por favor, papá? ¡Di que sí!"

Julio lo miró con picardía, pellizcándole suavemente la mejilla "Eres un pillín… solo me dices papá cuando quieres algo"

El niño, en cambio, interpretó esas palabras como una victoria. Dio un salto de la cama y gritó triunfante "¡Eso es un sí!"

Sin esperar respuesta, corrió hacia el baño "Me voy a bañar" dijo a toda prisa, cerrando la puerta detrás de él. Antes que su padre le diga que cambie de opinión.

Julio quedó de pie, incrédulo, con una media sonrisa en el rostro. No había dicho que sí… pero de alguna forma, Aron lo había convencido.

Julio siguió a su hijo al baño y lo ayudó a terminar de bañarse, mientras lo secaba con cuidado, fue directo a la mochila de ropa para elegir algo acorde a la ocasión.

Pero lo que encontró lo hizo detenerse: solo había ropa casual, algunas mudas preparadas por Dalila y los uniformes escolares.

Un nudo se le formó en la garganta, aquello no era suficiente. Aron no era cualquier niño… y menos esa noche, cuando lo acompañaría al evento del patriarca Luque.

Tomó el móvil y escribió de inmediato a Isaías, su asistente: "Necesito ropa para mi hijo. Ahora."

Media hora después, la mansión se convirtió en un desfile improvisado, decenas de prendas llegaron en bolsas de marcas exclusivas: trajes italianos, zapatos de piel, camisas de seda, todo seleccionado con la precisión que solo el Ceo Mars podía lograr en tan poco tiempo.

Julio eligió un terno idéntico al suyo, mientras ayudaba al niño a vestirse, lo observó con una mezcla de orgullo y desconcierto.

Aron, con el cabello aún húmedo peinado hacia atrás y la chaqueta perfectamente ajustada, parecía su réplica en miniatura. Un reflejo perfecto de él.

"Listo, pequeño" dijo Julio, aplicándole una mínima dosis de su propio perfume en la muñeca, como un sello invisible que lo identificaba como su hijo.

Ambos salieron de la habitación y caminaron por los amplios pasillos de la mansión.

La nana los esperaba al pie de la escalera, al verlos, llevó las manos al rostro, incapaz de contener la emoción "Son un clon, muy guapos, por cierto" susurró con lágrimas en los ojos.

Julio sonrió con una satisfacción genuina, algo raro en él se inclinó un poco para despedirse de la nana y, con su hijo tomado de la mano, salió rumbo al auto.

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Maria Teresa Ledesma
que triste 😔😔
Maria Teresa Ledesma
que mujer cínica 😡
Maria Teresa Ledesma
❤️😆😆😆❤️
Blanca Montero Angulo
Sumamente hermosa novela, la ame y disfrute cada palabra escrita, una lluvia de bendiciones y abundancia, salud caiga sobre tí y los tuyos. saludos desdé Puerto limón, Costa Rica.
Blanca Montero Angulo
Gracias escritora por tan bella novela, Dios te bendiga infinitamente 🙏 ♥️ 💕, un abrazo desdé Costa Rica, 💕💕💕
Anonymous
esta mujer no lee para disfrutar, sino para rastrear cualquier nimiedad xq esa es un NIMIEDAD, ALGO QUE NI SIQUIERA DEBERIA CORREGIR, puede ser un error de imprenta, no de la autora en todo caso la historia es buenísima y es lo que hay que agradecerle a quién escribe.,. felicidades aurora es maravilloso tu novela y el personaje de Aarón espectacular...
Maris Benitez
Que bueno Marcos le pidió matrimonio a Antonella
Maris Benitez
Les llegó el karma a Olga y Emma al hermano de mafiosos y de ahí a un prostíbulo💪😳 pasar unas mujeres malvadas locas psicópatas asesinas
Maris Benitez
Jajaja jajajaja 🤣🤣😂😅 trágame tierra y escúpeme en China piensa Samuel😃
Maris Benitez
UPS 🫣😳 quién lo vio a Antonella y Marcos , qué bueno que Dalila ya despertó💪💪💪
Maris Benitez
Ella tenía que encontrar alguien mejor es Samuel, y si no es posible que le haga sufrir bastante🤔😤😤😤😤
Elida Padilla Alcazar
Muy buena novela te felicito y mis respetos por haber creado tan maravillosa novela 🥰🥰🥰
Maris Benitez
Excelente capítulo y novela 😍😍😃😃😃 Humm Samuel piensa que Rocío le va a perdonar fácilmente
Maris Benitez
Excelente capítulo 🤠😃💪💪💪💪
Maris Benitez
ya cayeron las primeras ratas 🐀🐀🐁🐁
Maris Benitez
el secreto que se va a llevar a la tumba será que fueron ellos los padres de Julio que los drogaron a los dos para que consuman el matrimonio🤔🤔🤔🤔
Maris Benitez
Se van a arrepentir las víboras🐍🐍🐍 pobre Dalila ahora hay que esperar menos mal que no murió🤔🤔🤦🤦
Maris Benitez
Comenzó la trampa de las víboras🐍🐍🐍🤦🤔🤔😤😤😤😤😤😤
Maris Benitez
Se las víboras 🐍🐍🐍 Emma, Olga y Luisa ojalá que se le dé vuelta la tortilla
Miriam Molina Molina
Espectacular🥰
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