Sigue a Valentina Márquez Santos, abogada humilde e hija ilegítima de un magnate. Tras ser traicionada en su boda y expulsada de su trabajo por defenderse de acoso, se convierte en asistente del amargado CEO Mateo Castellanos. Demuestra su valía al organizar el proyecto médico VidaPlus y salvar a su hija Sofía de un rapto, mientras enfrenta la envidia de Gitana, la hermana de la difunta esposa de Mateo. A pesar de que Mateo es insoportable, entre ellos surge una conexión, mientras Valentina lucha por su futuro y por hacer realidad un proyecto que cambiará vidas.
NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
TENSION ENTRE NOSOTROS
Mientras él comía con apetito, yo apenas toqué la comida, demasiado nerviosa y preocupada para tener hambre. Solo bebí un poco de agua con limón, observándolo en silencio y admirando cómo se movían sus manos largas y delgadas al llevar los cubiertos a su boca, cómo se enarcaba su ceño cuando concentraba su atención en algo, cómo sus ojos brillaban cuando hablaba de cosas que le gustaban.
Cuando terminamos, Mateo se levantó y ofreció ayudarme a recoger los platos, pero yo se lo negué con una sonrisa.
—No se preocupe, señor Mateo —dije—. Yo me encargo de esto. Usted puede descansar o seguir revisando los documentos si lo prefiere.
El asintió y subió las escaleras, mientras yo llevaba los platos a la cocina y los lavaba con cuidado. Cuando terminé todas las tareas, miré el reloj y vi que eran las nueve y media de la noche. El día había sido largo y emocionalmente agotador, así que decidí ir a la piscina para relajarme un poco y tratar de borrar de mi mente la imagen de Mateo desnudo.
Subí a uno de los cuartos de invitados que me habían asignado y me cambié a mi traje de baño negro de una pieza con escote en V y tirantes finos que realzaba mi figura: mis caderas marcadas, mi cintura delgada, mis hombros anchos por las artes marciales y mi pecho bien formado, haciendo que mi cuerpo pareciera el de una de esas modelos de revistas de moda que veía en las vitrinas de las tiendas caras de la ciudad. Me puse una bata de algodón ligera y salí al jardín, donde la piscina se extendía como un espejo negro bajo el cielo estrellado.
Valentina:
La luz de las farolas de hierro forjado iluminaba el área, creando sombras suaves en el césped bien cuidado y en los árboles frutales que rodeaban la piscina. Me quité la bata y la dejé sobre una tumbona de mimbre, luego me metí despacio en el agua fresca y cristalina, cerrando los ojos y respirando hondo mientras el agua envolvía mi cuerpo, calmando mi piel caliente y mis nervios a flor de piel.
Lo último que esperaba era que Mateo, desde la ventana de su oficina que daba al jardín, la negara por casualidad mientras revisaba los documentos sobre los terrenos. Se quedó petrificado en su lugar, apoyándose en el cristal frío y mirándome con los ojos abiertos de par en par.
—Wow —murmuró para sí mismo, sintiendo cómo su corazón comenzaba a latir más rápido—. Ella se ve genial. Siempre oculta su cuerpo con ropa elegante y cubierta, pantalones de vestir y blusas que no dejan ver nada de su figura. Nunca me había dado cuenta de lo hermosa que es. Mierda... no debo estar pensando en el cuerpo de otra mujer. Soy un hombre casado de corazón, incluso después de seis años sin Elena. Tengo dos hijas que me necesitan, una empresa que está en mis manos... no puedo permitirme pensar en Valentina de esta manera.
Con un gran esfuerzo de voluntad, se volvió de la ventana y se fue a sentar frente a su escritorio de madera oscura, intentando concentrarse en los papeles que tenía delante. Pero sus pensamientos seguían volviendo a mí: a mi risa contagiosa cuando enseñaba artes marciales a Sofía, a mi fuerza y determinación cuando defendía sus ideas en las reuniones de trabajo, a mi voz calmada cuando le hablaba de sus hijas, y ahora... a mi cuerpo perfecto flotando en la piscina bajo la luz de las estrellas.
Mientras tanto, yo flotaba en el agua, mirando las constelaciones y sin poder borrar la imagen del cuerpo desnudo de Mateo de mi mente. Sus abdominales marcados y definidos, sus hombros anchos y musculosos, sus piernas fuertes y bien formadas, su piel bronceada y tersa por el sol, y ese detalle que había visto por accidente y que me había dejado boquiabierta... ¿Cómo podía un hombre de 45 años tener un cuerpo así? ¿Cuánto tiempo debía pasar en el gimnasio para mantenerse así?
—¿Qué demonios me pasa? —me pregunté a mí misma, cerrando los ojos y sumergiéndome bajo el agua por unos segundos—. No puedo sacarme a ese hombre de mi mente. Él es mi jefe, es mayor que yo por casi veinte años, es viudo y tiene dos hijas maravillosas que lo aman. Además, vine aquí para trabajar duro, ganar dinero y poder estudiar para mejorar mi vida, no para enamorarme de nadie. Pero ¿por qué no puedo dejar de pensar en él? ¿Por qué cada vez que está cerca siento que mi corazón va a salir de mi pecho? ¿Por qué me gusta tanto su voz, su manera de ser, sus ojos azules que parecen ver hasta lo más profundo de mi alma?
La noche avanzaba, y la tensión entre nosotros seguía en el aire, cargada de preguntas sin responder, deseos ocultos y emociones que ninguno de los dos quería admitir. En la hacienda silenciosa, bajo el cielo estrellado de Metrolis, ambos estábamos perdidos en nuestros pensamientos, sin saber que el destino tenía preparados muchos más giros en su camino.
que pena que alejandro solo este con ella para hacer daño