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Quiero El Divorcio

Quiero El Divorcio

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Omegaverse
Popularitas:13.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Fanny123

Elías murió de la forma más absurda… y despertó dentro de su novela omegaverse favorita.

Ahora es Adrian Valmont, el omega dulce destinado a ser ignorado, humillado y finalmente morir de amor a manos de su esposo: el frío y arrogante duque alfa Cassian Armand.

Pero hay un problema.

Él ya conoce la historia.

Y esta vez no piensa esperar a que lo abandonen.

Decidido a cambiar su destino, Adrian exige el divorcio desde el principio. Sin embargo, el duque se niega a dejarlo ir. Lo que comienza como un matrimonio político sin amor se convierte en una batalla de orgullo, deseo y poder, donde el alfa que nunca miró atrás empieza a obsesionarse con el omega que ya no lo ama.

¿Podrá Adrian romper el destino que ya fue escrito…
o el duque hará todo lo posible por mantenerlo a su lado?

NovelToon tiene autorización de Fanny123 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

ECOS DEL NORTE

CAPITULOS 15

El juicio no cerró la herida.

La cubrió.

Y en política, las heridas cubiertas solían infectarse.

Durante los días posteriores, el palacio del norte se llenó de una calma artificial. Los pasillos eran más silenciosos. Las conversaciones, más cuidadosas. Las miradas, más largas.

Harrington no había sido destituido todavía.

La auditoría seguía en curso.

Y eso significaba una sola cosa: el consejo estaba dividido.

Adrian lo percibió incluso antes de que los informes llegaran a sus manos. Los sirvientes dudaban menos en mirarlo. Algunos nobles inclinaban la cabeza con respeto genuino. Otros evitaban cruzarse con él.

Había pasado de acusado a amenaza.

Y eso era más peligroso.

Cassian convocó una reunión privada esa misma semana.

Solo cuatro personas.

El capitán de la guardia.

Isolde.

El jefe contable del ducado.

Y Adrian.

No era habitual que el consorte asistiera a reuniones estratégicas formales.

Pero ya no estaban en terreno habitual.

—La auditoría revelará irregularidades suficientes para debilitar a Harrington —explicó el contable señalando los documentos sobre la mesa—, pero no lo suficiente para expulsarlo sin provocar fractura abierta en el consejo.

Isolde asintió.

—Tiene aliados. No lo abandonarán fácilmente.

Cassian apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Entonces no lo expulsaremos.

Adrian lo miró con interés.

—Lo aislaremos —completó con suavidad.

Los ojos grises del duque se encontraron con los suyos.

Exactamente.

El capitán frunció el ceño.

—¿Cómo se aísla a un consejero con respaldo financiero?

Adrian tomó uno de los documentos.

—Quitándole estabilidad a ese respaldo.

Todos lo miraron.

El omega habló con calma analítica.

—Las casas que apoyan a Harrington lo hacen por conveniencia económica. Si esa conveniencia desaparece, su lealtad se evaporará.

Isolde comprendió primero.

—Reestructuración comercial.

Adrian asintió.

—Reasignar contratos. Incentivos alternativos. Beneficios directos desde el ducado.

El contable comenzó a entender la magnitud.

—Eso implicaría mover fondos estratégicos.

Cassian no dudó.

—Háganlo.

No preguntó cuánto costaría.

No preguntó riesgos.

Simplemente dio la orden.

Porque entendía algo esencial: el poder no solo se defiende.

Se redistribuye.

Esa noche, Adrian caminaba por el balcón de sus aposentos cuando Cassian apareció.

El viento del norte era frío, pero no desagradable.

—Estás cambiando el tablero otra vez —dijo el duque sin preámbulo.

Adrian apoyó las manos en la baranda de piedra.

—No podemos dejar piezas intactas.

Cassian se colocó a su lado.

Durante un momento, solo observaron las luces del palacio.

—Harrington sospecha que esto no terminó —continuó Cassian.

—Porque no terminó.

El alfa lo miró de reojo.

—No pareces satisfecho con la victoria.

Adrian soltó una pequeña exhalación.

—No fue victoria. Fue defensa.

El silencio se volvió más íntimo.

—Te encerraron —dijo Cassian en voz baja.

No era reproche.

Era memoria.

Adrian no respondió de inmediato.

—Elegí esa celda —contestó finalmente.

Cassian giró el rostro hacia él.

—No deberías haber tenido que hacerlo.

Adrian sostuvo su mirada.

—Si no lo hacía, tú habrías perdido más que yo.

Un segundo de tensión.

No política.

Personal.

Cassian extendió la mano, pero esta vez no fue gesto formal.

Fue instintivo.

Sus dedos rozaron la muñeca de Adrian.

Ligero.

Casi imperceptible.

Pero suficiente.

El omega no se apartó.

—No volverá a pasar —murmuró el duque.

Adrian lo observó con calma.

—Entonces asegúrate de que el consejo aprenda la lección correcta.

La reestructuración comenzó al día siguiente.

Contratos comerciales fueron revisados.

Nuevas rutas aprobadas.

Impuestos reducidos estratégicamente para casas neutrales.

En menos de una semana, dos aliados menores de Harrington solicitaron reuniones privadas con el ducado.

En privado, el conde comenzó a perder apoyo.

En público, fingía estabilidad.

Pero los rumores viajaban más rápido que las decisiones oficiales.

—El duque está consolidando poder —susurraban algunos.

—El consorte maneja las finanzas —decían otros.

Y esa última frase era peligrosa.

Porque insinuaba algo que el consejo temía admitir:

Adrian no era decorativo.

Era decisivo.

Una tarde, mientras revisaba informes, Adrian recibió una visita inesperada.

No fue Isolde.

No fue el capitán.

Fue un joven noble de una casa menor.

—Mi familia desea expresar apoyo a las reformas del este —dijo con rigidez ensayada.

Adrian lo estudió con serenidad.

—¿Apoyo ideológico o financiero?

El joven se sonrojó levemente.

—Ambos, espero.

Adrian sonrió apenas.

—Entonces asegúrese de que su casa lo respalde públicamente.

El mensaje era claro.

Lealtad privada no bastaba.

Necesitaban declaraciones visibles.

Cuando el joven se retiró, Adrian comprendió que el equilibrio estaba cambiando.

No solo por estrategia.

Por percepción.

Y en política, la percepción moldeaba la realidad.

Esa misma noche, Harrington cometió un error.

Intentó frenar la reestructuración solicitando intervención imperial.

Pero la petición fue interceptada antes de salir del ducado.

Legalmente no era traición.

Pero sí desesperación.

Cassian recibió el informe con expresión inmutable.

—Está perdiendo control —dijo el capitán.

—Está perdiendo paciencia —corrigió Adrian.

Cassian miró a su consorte.

—¿Crees que atacará de nuevo?

Adrian no dudó.

—Sí.

—¿Cómo?

El omega se acercó al mapa extendido en la mesa.

—No por dinero esta vez.

Trazó una línea imaginaria hacia el sur.

—Por reputación.

Cassian entendió al instante.

—Rumores.

Adrian asintió.

—Dirán que manipulo decisiones. Que influyo más allá de mi posición.

El duque lo observó en silencio.

—¿Y lo haces?

Adrian sostuvo su mirada sin vacilar.

—Influyo porque tú lo permites.

Un segundo.

Luego, Cassian habló con firmeza.

—Lo permito porque eres capaz.

No fue declaración romántica.

Fue reconocimiento político.

Pero el aire entre ellos cambió.

Más denso.

Más honesto.

Tres días después, el rumor comenzó.

Susurros en los corredores.

Insinuaciones en cartas privadas.

“El duque gobierna bajo la sombra del omega.”

Adrian recibió la información sin alterarse.

—Predecible —murmuró.

Cassian, en cambio, no parecía molesto.

Parecía pensativo.

—Entonces haremos lo contrario —dijo finalmente.

Adrian lo miró.

—¿Lo contrario?

El duque se acercó.

—Te pondrás al frente.

El omega arqueó una ceja.

—Eso confirmará el rumor.

—No si lo hago oficial.

La idea se formó lentamente.

Cassian continuó:

—Convocaremos asamblea abierta. Presentaremos la reestructuración como iniciativa conjunta. Firmada por ambos.

Adrian lo observó unos segundos.

Eso no era simple estrategia.

Era exposición compartida.

—Si fallamos —dijo Adrian con calma—, caeremos juntos.

Cassian sostuvo su mirada.

—Entonces no fallaremos.

Silencio.

No había necesidad de más palabras.

Por primera vez desde el juicio, no estaban reaccionando.

Estaban avanzando.

No como duque y consorte.

Sino como alianza.

Y mientras el norte se preparaba para una nueva declaración pública, una verdad comenzaba a asentarse con fuerza silenciosa:

El consejo creyó que debilitaría al matrimonio.

Pero lo que estaba haciendo…

Era convertirlo en algo mucho más difícil de romper.

1
lilly G
está la segunda temporada???
Vanessa Araque
ya estoy medio verde con eso de que nada es romántico....
moon_jabami03
muy buena la verdad sin palabras
Maru19 Sevilla
Que bonito!!
Maru19 Sevilla
Bonita historia, muy divertida👏👏👏
Maru19 Sevilla
Es interesante la historia 👏👏
Annyely
🥰 q vuelvan a estar juntis
Yezsan
no puede ser 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
totalmente atrapada
Anonymous
cada capítulo es más intenso que otro, me encanta mucho la historia 🥰
Ana Flavia Ruiz Diaz
no puedo creerlo estoy 🤯
Fanny: Todavía hay más no acaba aquí 🤭
total 1 replies
ARY🤓
🤯🤯🤯🤯🤯🤯QUEEEEE?!!!!! CÓMO? 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
🤪🤪🤪 ya viene lo bueno
Nina taisho
totalmente identificada 🤪🤪
azucena
woooow🥰 qué emoción 🤭 me encanta
ARY🤓
Ellos juran que ganaron🤣🤣🤣🤣🤣 acaban de soltar a la bestia😡
Anonymous
Se forja una pareja más fuerte ☺️☺️
Quica Romero
Darte con ella por idiota.🤨🫩🤷‍♀️🤦‍♀️ Ya que en vez de ir al grano le diste vueltas.🤷‍♀️
Dando margen a que te diga, no. 😒. Deberías de haber llegado con el papel de divorcio o "¡quiero el divorcio!".
Y si te rechaza ir al consejo y exigir el divorcio.🤨🤨
ARY🤓
se duplicó el capítulo
Yezsan
maldito conde piojoso, no se va a salir con la suya!!!🤬🤬🤬🤬
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