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El Secreto del Matrimonio del Doctor

El Secreto del Matrimonio del Doctor

Status: Terminada
Genre:Doctor / Hijo/a genio / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:72k
Nilai: 5
nombre de autor: Buna Seta

Camila era enfermera y estaba casada con el hombre que creía perfecto: el doctor Santiago, un ginecólogo-obstetra brillante y respetado. Pero detrás de la puerta de su mansión, la realidad era otra. Santiago la trataba con una frialdad glacial, jamás le tocó el vientre durante los nueve meses de embarazo y se negó a atenderla la noche en que rompió aguas. Su bebé no sobrevivió. O eso le dijeron.

Tres años después, Camila ha reconstruido su vida como enfermera pediátrica. Un día ingresa de urgencia un niño de tres años llamado Mateo, con traumatismo craneal y una fractura abierta. Necesita una transfusión de sangre A-negativo —un tipo rarísimo— y Camila resulta ser compatible. Le dona su propia sangre y le salva la vida. Al despertar, Mateo la mira fijamente y la llama *Mamita*.

Lo que parece el capricho inocente de un niño asustado se convierte en un vínculo imposible de romper. Mateo se niega a comer, a dormir y a dejarse curar por nadie que no sea Camila. Pero Mateo tiene una madre: Luna, una actriz glamurosa que abandonó a su hijo por su carrera, y un padre cuya identidad Camila aún desconoce.

Cuando la verdad salga a la luz —sobre el bebé que Camila creyó muerto, sobre la sangre que comparte con Mateo, sobre el fraude que lo arrancó de sus brazos— nada volverá a ser como antes. Ni para ella, ni para Santiago, ni para el niño que siempre supo quién era su verdadera madre.

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Capítulo 29

Camila acababa de terminar la oración del alba en su rincón de rezos. El cuerpo aún le temblaba un poco por el frío de esa mañana; sin quitarse la túnica de oración, se apresuró hacia el cuarto de su hijo para ver a Mateo, que a esa hora solía seguir profundamente dormido.

—Mateo... —exclamó Camila, presa del pánico, cuando su mirada cayó sobre la cama cubierta únicamente por una sábana blanca e inmaculada, sin la pequeña figura que solía acurrucarse en el centro. La respiración se le cortó de golpe. Se acercó rápidamente al borde de la cama y tocó la sábana, aún tibia pero vacía. Recorrió toda la habitación con la vista, rebuscó en el rincón de la mesita donde Mateo solía jugar, incluso revisó el baño, pero no encontró nada.

—¡¿Mateo?! ¡¿Dónde estás, hijo?! —llamó a voz en cuello, y las lágrimas empezaron a brotar. Un sudor frío le cubrió la frente, a pesar del frío que hacía un momento la atenazaba. Los peores presagios le invadieron la mente. Recordó la noche anterior, justo antes de dormirse: había alcanzado a escuchar cómo Luna le gritaba a Santiago que planeaba llevarse a Mateo.

—No puede ser que Luna de verdad lo haya hecho... —murmuró Camila. Las manos le empezaron a temblar mientras abría el pequeño armario de Mateo: la ropa y los juguetes favoritos seguían ahí, pero la bolsa pequeña que usaban cuando salían de viaje ya no estaba.

Sin pensarlo dos veces, Camila salió corriendo del cuarto y chocó contra una silla de madera en el pasillo del segundo piso, frente a su habitación, sin sentir el golpe. Golpeó la puerta del cuarto de Luna con fuerza, una y otra vez, pero nadie abrió.

—Señora Luna, ¿Mateo está adentro? —preguntó Camila sin dejar de golpear. Como nadie respondió después de un buen rato, se vio obligada a empujar el pomo. Sin importar lo que el matrimonio pudiera estar haciendo allí dentro, Camila recorrió el cuarto entero con la mirada pero no encontró a nadie.

El corazón de Camila se sintió golpeado por una tormenta. Bajó las escaleras corriendo hasta la sala, pero allí también reinaba el silencio. Luego corrió hacia la cocina, levantando la falda con una mano para no tropezar.

—Rosa... —llamó a la niñera de Mateo. Aún albergaba la esperanza de que Mateo estuviera con ella.

—Rosa está bañándose, enfermera. ¿Qué pasa? —respondió Nana sin volverse, ya que tenía las manos ocupadas.

—¡Nana! ¡Ayúdame! —gritó al entrar a la cocina, cargada del aroma de los guisos de Nana. Nana, que revolvía la sartén con una cuchara de madera grande, se sobresaltó y dejó inmediatamente el utensilio.

—¿Por qué llora así, enfermera Camila? —preguntó Nana con voz preocupada, acercándose para sostenerla.

—Mateo... Mateo no está en su cuarto, Nana. ¿Tú lo viste? —la acribilló Camila a preguntas. Nana siempre se levantaba antes que todos; Camila esperaba que ella supiera algo.

Nana negó con la cabeza, el rostro lleno de angustia.

—No lo vi, enfermera —confesó Nana, pues antes del alba había estado ocupada en la cocina y ni siquiera había hecho la oración del alba todavía. La noche anterior, Luna le había encargado que cocinara temprano porque quería llevar algo de comida. —No sé a dónde iría la señorita Luna; normalmente nunca sale tan temprano, enfermera —añadió Nana.

—Puede que Mateo haya ido con la señora Luna, Nana —dijo Camila, cada vez más convencida. Si eso había ocurrido, perdería a su hijo por segunda vez.

—Quizás la señorita Luna ya salió —dudó Nana, pues la comida que había encargado aún no estaba lista. —Déjeme preguntarle a mi marido, enfermera —dijo Nana y dejó la cocina para abrir la puerta principal.

—¡Noooo...! —gritó Camila mientras corría hacia el lavadero del fondo, donde Siti estaba lavando ropa.

—Siti... ¿viste a Mateo? —llamó Camila con voz ronca, porque el llanto se intensificaba.

Siti se sobresaltó tanto que soltó el balde que sostenía al ver a Camila sollozando.

—Esta mañana no vi al joven Mateo para nada, enfermera —respondió Siti con honestidad. Llevaba quince minutos lavando y no había visto al niño.

Las piernas de Camila cedieron. Se apretó el pecho, que sentía a punto de explotar, y la angustia de pensar que Luna se había llevado a Mateo junto con Santiago se hizo más intensa. —¿A dónde fue Mateo...? —Se desplomó en cuclillas frente a la puerta del lavadero, con la cabeza inclinada. Toda esperanza se había roto; se arrepentía de no haber llevado a Mateo consigo desde el día anterior.

—¿Qué le pasa, enfermera Camila? —preguntó Rosa, que acababa de salir del baño de al lado. Se apresuró a ayudar a Siti para que Camila se pusiera de pie, pero el cuerpo de Camila pesaba como si fuera a arrancar un árbol.

—El joven Mateo desapareció —respondió Siti.

—¿Desapareció? —Rosa miró a Siti con los ojos muy abiertos.

—Enfermera, vamos a buscar afuera, a ver si el señor Santiago lo llevó a pasear —dijo Rosa.

Al escuchar esas palabras, Camila se levantó sola. Con un llanto desgarrador, se dejó llevar de la mano por Rosa y abrieron la puerta principal. Al llegar al portal, escucharon a Mateo llorando fuera de la reja. Camila corrió hacia la puerta de la reja, que estaba abierta, a una velocidad extraordinaria pese a que los ojos se le nublaban de lágrimas. Vio a su hijo siendo forzado a subir al auto por Luna; Mateo lloraba y se resistía con toda su fuerza.

—Cariño, ¿estás bien...? —Camila abrazó el cuerpecito de Mateo y luego apartó la mano de Luna, que sujetaba el brazo del niño.

—¿Qué quieres decir con "estás bien", Camila? Mateo es mi hijo, jamás le haría daño —protestó Luna, sin aceptar lo que Camila insinuaba.

Camila no respondió; solo siguió acariciando el hombro de Mateo, que ya estaba cómodo contra su pecho.

—Mamá... Alka no quiere ir con Mommy... huaaa...

—Claro que no, cariño... aquí está Mamá... —Camila se puso de pie cargando a Mateo y lanzó una mirada fría hacia Luna. —Mateo no quiere, señora, así que no lo fuerce —dijo Camila, intentando todavía hablar con calma.

—Camila, quiero llevar a Mateo a pasear, ¿por qué te preocupas y desconfías tanto? —Luna seguía sin quedar satisfecha, pues Camila no había respondido su pregunta. Luna se acercó a Camila con gesto molesto. —Solo eres alguien de afuera que por coincidencia le cae bien a Mateo, pero no tienes derecho a impedirme llevar a Mateo a donde yo quiera —añadió Luna con tono de protesta.

El guardia de seguridad y Nana, que estaban en el lugar, no sabían qué hacer. Desde el principio habían querido impedir que Luna forzara a Mateo, pero temían ser despedidos por su patrona. Al mismo tiempo, en el fondo querían ayudar a Camila.

—Lo sé, señora, pero si Mateo no quiere y usted lo obliga, eso puede afectar su estado emocional —dijo Camila sin mirar a Luna, mientras sus manos ocupadas secaban las lágrimas de Mateo.

Luna no se rindió y tiró del brazo de Mateo con más fuerza.

—¡Solo quiero llevarlo afuera un momento, Camila! ¡Dame a Mateo!

—No quiero —dijo Mateo, aferrándose con fuerza al cuello de Camila.

—¡No lo fuerce, señora, Mateo no quiere irse con usted! —intervino Camila con una voz que en realidad cargaba toda su furia contenida.

—¡Alka no quiere ir con Mommy Luna afuera del país, Mamá...! —confesó Mateo entre lágrimas. Resultaba que Luna había planeado llevarse a Mateo al extranjero.

—No, cariño... no vas a ir a ningún lado —dijo Camila y entró a la casa con Mateo, sin querer decirle nada más a Luna.

Llevó a Mateo a la habitación, seguida por Rosa, y lo sentó al borde de la cama.

—Cariño... Mateo no quiere ir con Mommy, pero ¿qué te parece si Mateo se va con Mamá?

—Voy —respondió Mateo.

Camila asintió; ya no podía esperar más.

—Enfermera Camila, ¿de verdad se va? ¿Me lleva a mí también? —suplicó Rosa con cara de pena.

—Perdóname, Rosa. Sería mejor que busques otro trabajo —dijo Camila; no podía pagar el salario de Rosa.

—Por favor, enfermera, no importa que no me pagues, déjame quedarme con usted, al menos por un tiempo, hasta que encuentre trabajo —dijo Rosa; no tenía a nadie ni a dónde ir. Si Camila lo permitía, estaba dispuesta a cuidar a Mateo sin sueldo.

—De acuerdo —aceptó Camila, y empezó a empacar sus cosas con ayuda de Rosa; cuando terminaron, abandonaron la habitación.

—¿A dónde van? —preguntó alguien cuando llegaron a la sala.

Continuará…

1
Fannny Castro
Excelente
Fannny Castro
Que desgraciado
Marisol
Me imagino que luna por dañar su figura no keria hijo y la abuela le exigía un heredero y uso a Camila 😡y luego le robó a su niño haciéndole pasar por muerto autora solo espero que ella no lo perdone ni quede con el
Marisol
Le fingió la muerte de su hijo ese bastardo 😡espero que ella nunca lo perdone 😡
Gómez Martínez juaniss
tengo dudas de quién de los dos le robaron al bebé a CAMILA si fue Santiago o Luna
Mary Cabrera
acaso la quieren obligar a que lo perdone si se portó tan mal ,además la hizo sufrir más al hacerla creer que su hijo murió y robarcelo para dárselo a esa otra que no lo quiso si no era solo por quedar bien con sus suegros, pero no le dió amor al niño y se portó mal 😏 por favor así el se haya arrepentido no significa que ella no tenga esa herida grande
Mary Cabrera
este tipo lo que hizo fue que ella se embarazara, le robó el bebé para dárselo a la otra tal vez por la riqueza de la abuela y por qué esa otra era bonita y de la clase de ellos🤔🫤
Tere Jimenez
gracias hermoso final felicidades
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela estuvo muy hermosa al principio un poco triste pero la protagonista increíble espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento.muchad gracias
Tere Jimenez
cuál es el misterio cuéntanos por favor
Tere Jimenez
que desgraciado que paso en realidad con el bebé
Tere Jimenez
será su hijo y se lo robó su esposo al nacer
Tere Jimenez
muy triste pero interesante la novela gracias por compartir
Primi Mendez
pobre Santiago parece que no va a consumar el matrimonio 🤣🤣🤣🤣
Primi Mendez
porque la novela es de historia Musulmana habla de mezquita a mi me gusta el desarrollo de la novela pero no de Musulmanes
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
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