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FIN A NUESTRO MATRIMONIO

FIN A NUESTRO MATRIMONIO

Status: Terminada
Genre:Romance / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Scarlett Harrington lleva tres años casada con Ethan Collins. Durante todo ese tiempo creyó tener el matrimonio perfecto, construyendo un hogar junto al hombre que amaba y en quien confiaba plenamente.

Sin embargo, todo cambia el día que regresa antes de lo previsto de un viaje de negocios para sorprender a su esposo. La sorpresa termina siendo para ella cuando encuentra a Ethan en la cama con su propia mejor amiga. En un solo instante, el amor, la confianza y los sueños que había construido se hacen pedazos.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15

Esa tarde, mientras ayudaba a Sofía a preparar la cena, Scarlett se había manchado la mejilla de harina sin darse cuenta. Cuando Alessandro entró en la cocina con una cesta de higos frescos, se detuvo un instante mirándola, y una media sonrisa apareció en sus labios.

—Parece que la harina se ha propuesto acompañarla en todo —dijo con su tono tranquilo, acercándose para dejar la cesta sobre la mesa.

Scarlett se llevó la mano a la cara confundida.

—¿Qué tengo?

—Una pequeña nube blanca aquí —señaló él suavemente con el dedo, sin tocarla—. Y no se va con solo mirarla.

Scarlett intentó limpiarse con la manga y solo consiguió extenderla más. Alessandro soltó una risa baja y sincera, una risa que iluminó sus ojos oscuros.

—Creo que está haciendo lo contrario. Déjeme…

Tomó un paño limpio, lo humedeció apenas y con mucha delicadeza le pasó por la mejilla, retirando el resto de la harina.

—Listo. Ya no parece un fantasma de la cocina.

Al verla aún un poco apenada, le mostró un higo morado y dulce.

—Pruebe. Los recogí hace un momento, del árbol más alto. Mi abuela decía que endulzan los días grises.

Scarlett lo probó despacio, y el sabor dulce y jugoso le llenó la boca.

—Es delicioso… nunca había comido algo tan fresco.

—Es porque se come lo que la tierra da, sin prisas —respondió él, y al ver su expresión de satisfacción, añadió—: Además, tiene una cara muy graciosa cuando intenta limpiarse sin espejo. Parecía un gato asustado.

Esa frase dicha con sencillez y cariño le hizo soltar una risa corta, primero tímida, luego más abierta, natural, sin esfuerzo. Scarlett se detuvo de golpe, sorprendida de sí misma, y se llevó la mano a la boca.

—Perdón… no sé por qué me reí.

—No se pida perdón por sonreír —le dijo él con seriedad suave—. Es lo más bonito que le he visto hacer desde que llegó. Y debería hacerlo más seguido.

—Pensé que ya no podría —confesó ella bajito, con los ojos brillantes—. Pensé que todo lo que fuera alegría se había quedado atrás.

—La alegría no se pierde —aseguró Alessandro—. Solo se esconde un tiempo, hasta que se siente segura otra vez. Y aquí está a salvo.

Scarlett sintió el corazón dar un vuelco distinto, no de dolor ni de miedo, sino de una esperanza muy leve y tímida. Esa risa pequeña, sencilla, le confirmó que no estaba muerta por dentro… que aún quedaba algo de ella, esperando a ser recuperada.

La risa se le quedó en los labios unos instantes más, como si no quisiera marcharse, y Scarlett se sintió extraña… pero no mal. Miró a Alessandro, que la observaba con una ternura contenida, sin exigirle nada, sin apurarla.

—Hace tanto que no me reía así —murmuró ella, aún un poco incrédula—. Tanto tiempo que el dolor parecía haberse apoderado de todo.

—El dolor ocupa mucho espacio cuando se lo permitimos —respondió él despacio—. Pero no es el dueño de su vida. Solo es un invitado que se quedó más tiempo del necesario.

—¿Y si vuelve? —preguntó ella con un hilo de miedo en la voz—. ¿Si al final todo vuelve a ser como antes?

—Entonces aquí estaremos —dijo él con firmeza tranquila—. No le prometemos que no dolerá nunca más, pero sí que no tendrá que llevarlo sola. Ni una sola vez más.

Scarlett sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas, pero esta vez no eran de tristeza.

—¿Por qué hace esto? ¿Por qué es tan bueno conmigo sin conocerme realmente?

—Porque usted lo vale —fue su respuesta sencilla y directa—. Y porque la bondad no debe tener condiciones, ni esperar nada a cambio.

Ella bajó la mirada hacia el higo que aún sostenía entre los dedos, y luego la levantó de nuevo, con una pequeña sonrisa que esta vez se quedó allí, suave y sincera.

—Gracias, Alessandro. De verdad.

Él asintió, y esa pequeña sonrisa suya se amplió apenas un poco, iluminando todo a su alrededor.

—No hay nada que agradecer. Ahora… ¿le apetece ayudarme a llevar el resto de la cesta? O me quedaré aquí comiéndomelos yo solo, y Sofía se enfadará mucho.

Scarlett soltó otra risa, más ligera esta vez, y asintió. Y mientras caminaban juntos hacia el jardín, supo que, aunque el pasado seguía ahí, ya no era el único dueño de su presente.

 

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Helizahira Cohen
Estaban muy felices, planeando como decirle a Scarlet, ahora no venga con esa o se te olvido escritora
Miriam Colín
Eso no es amar, quien ama no lastima ,no miente ,no engaña ya no hay vuelta atrás, Ethan la perdió para siempre.
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