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La Hija Del Archiduque No Morirá Esta Vez

La Hija Del Archiduque No Morirá Esta Vez

Status: En proceso
Genre:Edad media / Mundo de fantasía / Mundo mágico
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lourdes Acosta

María solo quería llegar a tiempo a la facultad. Pero después de un accidente, despierta en un mundo que debería existir únicamente dentro de las páginas de una novela.

Ahora es Livia, la hija del medio de una de las familias más poderosas de Nivaria.

Y hay un pequeño problema...

Conoce la historia.

Sabe que su vida está destinada a convertirse en un infierno, que un príncipe terminará destruyendo todo a su alrededor y que alguien que debería haber sido un gran rey acabará muriendo por una traición.

Pero Livia no piensa quedarse de brazos cruzados.

Si el destino ya escribió su final...

ella piensa reescribirlo. ❄️👑✨

NovelToon tiene autorización de Lourdes Acosta para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

17

Capítulo 16 — Lo que cambió

Elías no había esperado preocuparse tanto.

Durante la celebración del compromiso, había intentado mantener la atención donde correspondía.

En Mariana.

La joven permanecía a su lado, sonriendo con elegancia mientras los nobles conversaban y la música llenaba el gran salón del palacio. Aquella noche debía ser importante. Después de todo, acababa de comprometerse oficialmente con Livia Roche Duques.

Su futura esposa.

La futura princesa heredera.

Y, sin embargo, durante gran parte de la noche, Elías no había podido evitar pensar en Mariana.

Seguía creyendo que estaba enamorado de ella.

La idea de casarse con Livia nunca había sido algo que él hubiera deseado especialmente. Pero tampoco podía rechazarlo. El compromiso había sido organizado por su padre y la familia de Livia era demasiado importante para la corona.

Era un matrimonio conveniente.

Político.

Necesario.

Por eso había aceptado.

Pero desde aquella noche algo había comenzado a cambiar.

Elías todavía recordaba el momento en que Livia descendió las escaleras.

Su vestido.

Su manera de caminar.

La seguridad que había aparecido en ella.

Durante unos segundos, incluso él había olvidado lo que estaba haciendo.

Y aquello había sido extraño.

Porque conocía a Livia desde hacía tiempo.

La Livia que había conocido siempre había sido educada y correcta. Parecía medir cada una de sus palabras antes de pronunciarlas. Se preocupaba demasiado por la opinión de los demás y parecía decidida a cumplir con cada expectativa que su posición le imponía.

Pero últimamente...

Últimamente parecía otra persona.

No era solamente su manera de hablar.

Era su mirada.

La forma en que respondía.

Incluso la forma en que parecía observar el mundo.

Como si de repente hubiera decidido que no estaba dispuesta a aceptar todo sin hacer preguntas.

Elías no sabía cuándo había ocurrido aquel cambio.

Pero no podía negar que había llamado su atención.

Después Livia se había desmayado.

Y aquello había conseguido preocuparlo.

Más de lo que esperaba.

El rey había ordenado inmediatamente que la llevaran a una habitación para que descansara. No podía permitir que el compromiso de su hijo fuera interrumpido.

Los invitados continuaron conversando.

La música siguió sonando.

La celebración continuó.

Pero Elías no pudo olvidar completamente que Livia estaba allí arriba.

Inconsciente.

Sola.

A la mañana siguiente descubrieron que había desaparecido.

Y entonces todo cambió.

El archiduque Marcus había perdido completamente la calma.

Elías todavía recordaba la expresión de su futuro suegro.

Marcus era un hombre difícil de alterar.

Pero aquella mañana no parecía el poderoso archiduque que todos conocían.

Parecía simplemente un padre desesperado.

Livia había desaparecido del palacio.

Y nadie sabía cómo.

Elías no dudó cuando su padre le ordenó participar en la búsqueda.

Y cuando finalmente la encontró...

Comprendió que jamás olvidaría aquella escena.

El bosque.

La cueva.

Las criaturas.

Y Livia.

Defendiéndose.

Utilizando magia.

Elías había sentido algo extraño en el pecho cuando la encontró.

Alivio.

Un alivio tan intenso que, durante unos segundos, olvidó todas las preguntas.

Estaba viva.

Eso era lo único importante.

Ahora, sin embargo, debía hablar con su padre.

---

El rey Adrián permanecía frente a la ventana cuando Elías entró en su despacho.

No se giró inmediatamente.

—La encontraron.

—Sí.

—¿Está bien?

Elías tardó unos segundos en responder.

—Está agotada, pero el médico dijo que se recuperará.

Adrián asintió.

—¿Dónde la encontraste?

Elías sintió que su cuerpo se tensaba.

Podía mentir.

Podía contar solamente una parte.

Pero sabía que aquello sería inútil.

Los soldados habían estado allí.

Tarde o temprano, alguien hablaría.

Elías respiró profundamente.

—En una cueva, dentro del bosque.

Adrián frunció el ceño.

—¿Cómo llegó hasta allí?

—No lo sé.

Aquello era verdad.

Todavía no sabía cómo Livia había conseguido escapar.

—¿Había alguien con ella?

Elías recordó las criaturas.

El viento.

La expresión de Livia.

—Padre...

Adrián finalmente se giró.

Elías respiró profundamente.

—Tenemos que hablar.

El rey lo observó en silencio.

—¿Sobre qué?

Elías dudó.

Solo durante unos segundos.

Después habló.

—Livia posee magia.

El silencio llenó el despacho.

Adrián no respondió inmediatamente.

Su expresión no cambió.

Pero Elías conocía demasiado bien a su padre.

Sabía que estaba pensando.

Calculando.

—¿Qué clase de magia?

Elías recordó el viento moviéndose alrededor de ella.

—Magia del viento.

Los ojos del rey se oscurecieron.

—¿Estás seguro?

—La vi.

—¿Y cuál es el alcance de su poder?

Elías negó con la cabeza.

—No lo sé.

Aquello era lo que más preocupaba a Elías.

Livia todavía parecía estar aprendiendo.

No conocía completamente sus límites.

Pero incluso así había conseguido defenderse.

¿Qué ocurriría cuando realmente aprendiera a controlar su magia?

Adrián comenzó a caminar lentamente por el despacho.

—Interesante.

Elías no dijo nada.

Aquella única palabra fue suficiente para preocuparlo.

—¿Quién más lo sabe ,Y los soldados?

—También.

El rey permaneció en silencio.

—Entonces tendremos que asegurarnos de que Livia permanezca cerca.

Elías frunció el ceño.

—Ya está comprometida conmigo.

Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Adrián.

—Precisamente.

Elías sintió una extraña incomodidad.

—Padre...

—La boda deberá realizarse.

—Eso ya estaba decidido.

—Ahora más que nunca.

Elías comprendió lo que estaba pensando.

Livia no era solamente su prometida.

Para el rey, ahora también era algo poderoso.

Algo que debía conservar.

Controlar.

—No sabes cuál es el alcance de su magia —dijo Elías.

Adrián volvió a mirarlo.

—Entonces lo descubriremos.

Elías apretó ligeramente los puños.

—¿Y si no quiere mostrarla?

El rey sonrió.

Una sonrisa tranquila.

Demasiado tranquila.

—Entonces tendremos que conseguir su confianza.

Elías comprendió inmediatamente lo que su padre quería decir.

Y no le gustó.

—Es mi prometida —dijo.

—Lo sé.

—No voy a utilizarla.

El rey lo observó durante unos segundos.

—No te estoy pidiendo que hagas nada que no corresponda.

Pero ambos sabían que aquello era mentira.

Adrián se acercó nuevamente a la ventana.

—Solo acércate a ella, Elías. Después de todo, pronto será tu esposa.

---

Cuando Livia regresó a la residencia de los archiduques, llegó a la conclusión de que su familia había perdido completamente la razón.

Su madre no quería permitirle caminar.

Su padre parecía dispuesto a contratar un ejército para vigilar la casa.

Y Darian...

Darian simplemente estaba furioso.

—Te secuestraron.

Livia lo miró desde el sofá.

—Sí.

—Escapaste.

—También.

—Terminaste en un bosque.

Livia permaneció en silencio.

—Y después te encontraron dentro de una cueva.

Livia miró a su madre.

—¿Podemos hablar de otra cosa?

—No.

Elisa respondió inmediatamente.

Livia suspiró.

—Solo pregunto.

—No volverás a salir sola.

—Madre.

—Ni al jardín.

Livia abrió los ojos.

—¿Ni al jardín?

—Podrías tropezarte.

—Madre, no tengo cinco años.

—Después de todo lo que ocurrió, me gustaría comprobarlo.

Darian cruzó los brazos.

Livia lo miró.

—No la animes.

—No estoy haciendo nada.

—Eso es exactamente lo que diría alguien que está disfrutando demasiado de esta situación.

Marcus intentó ocultar una sonrisa.

Livia lo señaló.

—Tú tampoco.

Su padre carraspeó inmediatamente y recuperó una expresión seria.

—Debes descansar.

Livia dejó caer la cabeza contra el respaldo.

—Eso es lo único que quería hacer desde que regresé.

—Bien.

Elisa se puso de pie.

—Entonces subirás a tu habitación.

Livia levantó una ceja.

—¿Eso fue una orden?

—Sí.

Livia abrió la boca.

Después volvió a cerrarla.

Había aprendido a sobrevivir a secuestradores.

A bestias.

A un bosque.

Pero aparentemente no había forma de sobrevivir a una madre preocupada.

Subió a su habitación.

Y durante las siguientes horas hizo exactamente lo que todos querían.

Nada.

Dormir.

Cuando finalmente despertó, el sol ya comenzaba a ocultarse.

Livia permaneció unos minutos mirando el techo.

Su vida se había vuelto ridícula.

Había muerto en otro mundo.

Había despertado en una historia.

Había decidido cambiar su destino.

Y, hasta el momento, aquello había incluido magia, secuestros y criaturas oscuras.

Livia cerró los ojos.

—Definitivamente necesito una vida más tranquila.

—No creo que eso sea posible.

Livia abrió los ojos de golpe.

Cael estaba sentado cerca de la ventana.

Ella se incorporó inmediatamente.

—¡¿Qué haces aquí?!

Cael levantó una ceja.

—Tu familia me dejó entrar.

—Eso no responde nada.

—Vine a verte.

Livia lo observó.

—¿Por qué?

Cael guardó silencio durante unos segundos.

Y entonces Livia supo que algo extraño estaba ocurriendo.

Cael no parecía estar allí para hablar sobre entrenamiento.

Ni sobre magia.

Ni sobre lo sucedido en el bosque.

Parecía nervioso.

Aquello era nuevo.

—¿Estás bien? —preguntó Livia.

—Sí.

—¿Seguro?

—Sí.

—Estás raro.

Cael la miró.

—Gracias.

—De nada.

Él intentó no sonreír.

—Livia.

La expresión de Cael cambió.

Ella dejó de bromear.

—Cuando desapareciste...

Cael bajó la mirada.

—Estuve preocupado.

Livia permaneció en silencio.

—Todos estuvieron preocupados.

—Lo sé.

Cael levantó nuevamente la mirada.

—Pero yo estaba especialmente preocupado.

Livia no supo qué responder.

Cael continuó.

—Livia.

Ella guardó silencio.

Cael respiró profundamente.

—Pensé que ibas a morir.

Las palabras hicieron que Livia perdiera la sonrisa.

Cael rara vez hablaba de aquella manera.

Tan directamente.

—Pero no morí.

—Lo sé.

—Estoy aquí.

—Lo sé.

Livia lo observó.

Cael sonrió ligeramente.

—Y aparentemente sigues teniendo la capacidad de meterte en problemas.

Ella abrió los ojos.

—¡Yo no planeé que me secuestraran!

—Nunca dije que lo hicieras.

—Lo estabas pensando.

—Quizás.

Livia le lanzó una almohada.

Cael la atrapó sin dificultad.

Pero después volvió a ponerse serio.

—Desde que cambiaste, yo...

Livia sintió que algo en su interior se detenía.

—Cael...

—Déjame terminar.

Ella permaneció en silencio.

—Antes eras diferente.

Livia bajó lentamente la mirada.

—Lo sé.

—Parecías vivir intentando cumplir con las expectativas de todos.

Livia no respondió.

—Y ahora no.

Cael sonrió ligeramente.

—Ahora haces lo que quieres.

—Eso no siempre es cierto.

—Casi nunca piensas antes de hablar.

Livia frunció el ceño.

—Eso es mentira.

Cael levantó una ceja.

Ella guardó silencio.

—Bien. A veces.

—Muchas veces.

—No exageres.

Cael soltó una pequeña risa.

Después la miró nuevamente.

Y esta vez Livia comprendió que no estaba bromeando.

—Me gusta esa Livia.

Ella se quedó completamente quieta.

Cael continuó.

—Me gusta cómo ves las cosas.

Cómo discutes.

Cómo no tienes miedo de decir lo que piensas.

Me gusta que seas diferente.

Livia no sabía qué hacer.

Su mente estaba completamente vacía.

Cael era hermoso.

Eso era un hecho.

Era difícil ignorar su cabello blanco.

Sus ojos celestes.

Y la manera en que, incluso estando quieto, parecía completamente seguro de sí mismo.

Pero ella jamás había pensado en él de aquella manera.

Nunca había tenido tiempo para hacerlo.

Primero había tenido que intentar comprender dónde estaba.

Después descubrir la historia.

Después intentar cambiar su destino.

El amor nunca había sido parte de sus planes.

Y mucho menos enamorarse del hermano de su prometido.

Livia levantó una mano.

—Espera.

Cael la miró.

—Estoy comprometida con tu hermano.

—Lo sé.

—Y Mariana quiere convertirse en su futura concubina.

—También lo sé.

—El rey está haciendo preguntas sobre mi magia.

—Lo sé.

—Fui secuestrada.

Cael intentó ocultar una sonrisa.

—Lo sé.

—Escapé.

—También.

—Terminé en un bosque.

—Livia...

—¡Y luché contra criaturas!

Cael finalmente soltó una risa.

—Cuando lo dices de esa manera, tu vida suena bastante complicada.

Livia lo miró.

—¿Te parece?

Cael dejó de reír.

—Precisamente por eso quería decírtelo.

Ella guardó silencio.

—No espero que respondas ahora.

Livia sintió alivio.

—Gracias.

Cael sonrió.

—Pero quería que lo supieras.

Después se levantó.

Livia lo siguió con la mirada.

—¿Te vas?

—Sí.

—¿Así nada más?

—¿Quieres que me quede?

Livia abrió los ojos.

—¡No pongas palabras raras en mi boca!

Cael sonrió.

—Buenas noches, Livia.

Y antes de que ella pudiera responder, salió de la habitación.

Livia permaneció completamente quieta.

Después dejó caer lentamente la cabeza contra la almohada.

—Perfecto.

Había muerto.

Había despertado en un mundo extraño.

Estaba comprometida con un príncipe que creía estar enamorado de otra mujer.

La futura concubina de ese príncipe quería deshacerse de ella.

El rey ahora estaba interesado en su magia.

Y acababa de descubrir que Cael sentía algo por ella.

Livia se cubrió el rostro con ambas manos.

—Esto definitivamente no estaba en mis planes.

---

Muy lejos de allí, Mariana permanecía sentada frente a su espejo.

Había recibido noticias de que Livia había regresado.

Estaba viva.

El plan había fracasado.

Y aquello era algo que Mariana no podía aceptar fácilmente.

Durante días había pensado que aquella situación podía resolverse.

Que Livia desaparecería.

Que Elías finalmente quedaría libre.

Que ella podría ocupar el lugar que deseaba.

Pero ahora Livia había regresado.

Y algo más comenzaba a preocuparla.

Elías había estado demasiado preocupado por su prometida.

Mariana lo había visto.

Había notado el alivio en su rostro cuando descubrieron que Livia estaba viva.

Y aquello despertaba una sensación que Mariana no quería reconocer.

Celos.

No.

No podía permitir que las cosas cambiaran.

Elías era suyo.

Siempre había sido suyo.

O al menos eso era lo que ella se repetía.

Pero Livia había cambiado.

Y ahora todos parecían notarlo.

Elías.

Cael.

Incluso el rey.

Mariana apretó las manos.

No podía volver a cometer un error.

Esta vez tendría que pensar cuidadosamente.

Porque Livia ya no parecía ser la joven fácil de manipular que había conocido.

Y Mariana comenzaba a comprender que quizás había subestimado a su rival.

Afuera, la noche cubría lentamente el reino.

Y, sin saberlo, tres personas pensaban en Livia.

Un príncipe comenzaba a sentirse confundido.

Otro había descubierto que sus sentimientos eran mucho más profundos de lo que esperaba.

Y un rey había decidido que una joven con un poder desconocido jamás debía escapar de su control.

Mientras tanto, Livia permanecía en su habitación.

Completamente ajena a todo aquello.

O, al menos, a una parte.

Porque todavía tenía un problema.

Uno mucho más inmediato.

Cael.

Livia miró el techo.

—No.

Cerró los ojos.

—No voy a pensar en eso.

Pasaron cinco segundos.

Los abrió nuevamente.

—¿Por qué tenía que ser tan guapo?

Y aquella fue la última pregunta que se hizo antes de intentar dormir.

Aunque, por supuesto, Livia todavía no sabía que los verdaderos problemas apenas estaban comenzando.

1
Is Cantil
Me gusta tu novela 😀. Sigue asi
Is Cantil
Leyendo la novela. La dejé marinar un poco para poder leer varios capítulos a la vez jejeje 👌
Irene Rivers
me encanta como va la novela.
@r¥Am☆
no me digas q la drogo la loca esa....😱
de ser así q cael sea el salvador...😅
@r¥Am☆
bienvenida ....
lo estás haciendo increíble y tú historia me a enganchado....
no pares 👍🏽 lo haces genial y lo importante esq tú lo disfrutes siempre
ánimo y bendiciones
😊
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