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Un contrato con el presidente

Un contrato con el presidente

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Amor en la madurez / Completas
Popularitas:533
Nilai: 5
nombre de autor: Mary Mendes

Bella Lombardi siempre supo que ser hija de un capo de la mafia tendría consecuencias. Lo que nunca imaginó fue que el precio de su libertad sería un matrimonio con el hombre más poderoso del país.

Ricardo Colombo, presidente reelegido y viudo desde hace años, necesita una esposa para silenciar un escándalo que amenaza con destruir su carrera política. Bella necesita escapar del yugo de su familia. La solución: un contrato frío, cuatro años de matrimonio fingido y la promesa de que ninguno de los dos cruzaría la línea.

Pero las reglas se rompen cuando los silencios se vuelven cómplices, las miradas empiezan a decir lo que las palabras callan, y un beso que debería haber sido actuación se convierte en el punto de no retorno.

Entre el deber y el deseo, entre el palacio presidencial y los secretos de la Cosa Nostra, Bella y Ricardo descubrirán que el amor no pide permiso — ni siquiera cuando hay un contrato de por medio.

NovelToon tiene autorización de Mary Mendes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21 — Sin retorno

Ricardo

Pierdo totalmente el control.

Debería detenerme. Debería apartarme, respirar, recordar todas las razones por las que aquello era una pésima idea.

Pero no me detengo.

Jalo a Bella por la cintura y, en un solo movimiento, la siento sobre la barra. Ella suelta un pequeño suspiro, y cuando nuestros ojos se encuentran, veo el brillo intenso en su mirada. No hay miedo. No hay duda.

Solo nosotros.

Vuelvo a besarla, esta vez más despacio. Sin la urgencia de antes, pero con una intensidad que hace que mi corazón se dispare. Sus manos delicadas se deslizan hasta mi nuca, enredando los dedos entre mi cabello y atrayéndome aún más. El beso se profundiza naturalmente, como si estuviéramos intentando recuperar todo el tiempo en que fingimos no sentir nada.

A regañadientes, aparto apenas unos centímetros de su rostro. Nuestras frentes permanecen unidas, nuestras respiraciones mezcladas.

—¿Y el contrato?

Bella sonríe de esa manera que desarma cualquier defensa que aún me quede.

—Olvídate de ese contrato... Te quiero a ti.

Sus palabras impactan de lleno todo lo que aún intentaba controlar.

Mi última barrera se derrumba.

La sujeto con firmeza, levantándola de la barra. Bella envuelve mi cintura con las piernas por instinto, manteniendo el rostro pegado al mío. Vuelve a besarme, y cada beso hace desaparecer cualquier pensamiento racional.

Sin decir nada más, camino con ella en brazos en dirección al cuarto.

En ese instante, el mundo entero deja de existir.

En cuanto entro al cuarto, pongo a Bella delicadamente en el suelo.

Ella me encara por un instante, claramente confundida.

Esbozo una media sonrisa y me paso la mano por el cabello, intentando recuperar un poco del control.

—Antes de cualquier cosa... necesito un baño.

Bella no dice una sola palabra.

En vez de apartarse, da un paso pegando su cuerpo al mío.

Sus dedos alcanzan mi corbata. Con una calma casi provocadora, comienza a deshacer el nudo, sin desviar los ojos de los míos. Cada movimiento es lento, cuidadoso, como si estuviera saboreando la proximidad entre nosotros.

Permanezco inmóvil.

Observo cada gesto, cada pequeña sonrisa que insiste en asomar en la comisura de sus labios.

—¿Tienes idea del efecto que causas en mí? —pregunto en voz baja.

Ella simplemente sonríe.

Cuando la corbata finalmente se suelta, Bella la jala por completo y la deja deslizarse entre sus dedos.

Mi corazón se dispara.

Esta chica... va a ser mi perdición.

Llevo la mano a su rostro y acaricio su mejilla con el pulgar. Por un instante, olvido completamente el baño, el contrato, la presidencia, las responsabilidades.

En ese cuarto, solo existe Bella.

Y las ganas cada vez mayores de no dejarla ir jamás.

Bella comienza a desvestirse frente a mí, sin vergüenza alguna. Me quedo hipnotizado, es hermosa. La lencería negra realza su piel y sus curvas...

Vuelvo a besarla, camino con ella arrastrándola conmigo al baño. Dentro del baño, me quito el bóxer, sus ojos están fijos en mí. Ella respira hondo y se quita la lencería, entro a la regadera y le extiendo la mano, jalándola bajo el chorro de agua. Sus manos tocan mi pecho, deslizándose hasta mi cuello. Mi cuerpo se estremece con el contacto. Vuelvo a besarla desesperado. Mi mano desciende por su vientre en dirección a su sexo, la toco levemente, Bella está lubricada. Deslizo mis dedos por sus pliegues, ella gime en mi boca, perdida en las sensaciones.

Con la otra mano jalo su cabello desde la nuca, mordiendo sus labios.

Abandono sus labios solo para arrodillarme frente a ella, beso su vientre dejando besos húmedos. Coloco una de sus piernas sobre mi hombro y paso la lengua por su sexo, Bella sujeta mi cabello contoneándose contra mi boca. Sus gemidos resuenan por el baño, chupo su clítoris sujetándola por la cintura, su sabor llena mi boca, pero me detengo antes de que acabe. Quiero que se venga en mi verga.

Me quedo quieto algunos segundos solo admirándola. Ella baja la pierna que tenía sobre mi hombro, de alguna manera parece avergonzada. Me levanto presionando su cuerpo contra el azulejo y murmuro contra su boca.

—Tan deliciosa.

Bella vuelve a besarme, nuestras lenguas se encuentran demoradamente.

Estiro la mano alcanzando el jabón líquido. Lo paso sobre su cuerpo, deslizando mis manos por sus senos, Bella toma el jabón y comienza a deslizarlo por mi cuerpo, mis hombros, mi pecho, su mano desciende por mi abdomen y sus ojos no se desvían de los míos... Toma mi verga, un poco torpe, deslizando la mano por mi miembro.

Un gemido ronco escapa de mi garganta, ya no aguanto más esperar. Aumento la presión de la regadera, enjuagándonos.

Bella sale primero de la regadera, la sigo pegando mi cuerpo al suyo, chupo su cuello.

—No necesitas secarte...

Tomo su mano llevándola de vuelta al cuarto.

Bella me observa detenidamente... Acuesto mi cuerpo sobre el de ella, besándola lentamente. Veo en sus ojos el deseo pero también veo el miedo.

—Puedo parar, Bella. Nos quedamos solo en los besos.

Ella niega.

—Quiero todo, Ricardo.

Vuelve a besarme, correspondo el beso.

Deslizo mis labios hacia su escote. Sus senos medianos son hermosos, caben perfectamente en mis manos, aprieto uno mientras chupo el otro. Sus gemidos se convierten en mi sonido favorito ahora.

Me aparto un poco, le doy un beso casto en la boca. Mientras rozo mi verga en su entrada, solo para estimular. Bella busca mi boca desesperada y la beso. Cuando está totalmente relajada es cuando empujo, siento la resistencia, el sexo apretado, mi boca está pegada a la suya. Vuelvo a empujar con un poco más de fuerza. Bella gime, clavando las uñas en mi espalda. Ahora estoy completamente dentro de ella, me quedo quieto por algunos segundos. Vuelvo a besarla demoradamente, comienzo a moverme lentamente, entro y salgo en un vaivén cuidadoso. Poco a poco Bella gime quedito, entre mis besos, aumento la velocidad con que entro y salgo de ella. Los gemidos se vuelven más fuertes, Bella está jadeante, las mejillas encendidas, ya busca con la pelvis más contacto... Ya no me controlo, paso a entrar y salir con fuerza, el sonido húmedo llena el cuarto. Su sexo me aprieta... Bella gime fuerte, mientras se viene con los ojos cerrados.

—Aaaah.

Su sexo aún pulsa alrededor de mi verga, robándome todo el autocontrol, me retiro antes de acabar dentro de ella. Acabo sobre su vientre.

Y me quedo observándola como si fuera la pintura más hermosa del mundo, pero de cierta forma Bella lo es...

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