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Perdona, yo no mendigo amor

Perdona, yo no mendigo amor

Status: Terminada
Genre:Romance / Fantasía / Mujer despreciada / Viaje a un juego / Completas
Popularitas:59.5k
Nilai: 5
nombre de autor: 𝕯𝖍𝖆𝖓𝖆𝖆𝟕𝟐𝟒

Belvina Laurent lo tenía todo: belleza, un apellido poderoso y un esposo que cualquiera envidiaría. Pero Alden Virel, el CEO más frío de la ciudad, jamás la vio como algo más que un contrato. Ella suplicaba su atención. Él la ignoraba. Y entre ambos, una mujer llamada Seraphina sonreía desde las sombras.

Hasta que un día, Belvina dejó de perseguirlo.

Sin lágrimas, sin escenas, sin súplicas. La mujer que despertó esa mañana ya no era la misma. Su mirada era distinta. Su voz, afilada. Y la frase que le dedicó a Alden le heló la sangre:

"No mendigo amor."

Ahora es él quien no puede dejar de observarla. Quien busca excusas para estar cerca. Quien siente que algo se le escapa entre los dedos cada vez que ella le da la espalda.

Pero Belvina ya tomó una decisión: no va a humillarse por nadie. Ni siquiera por el hombre que, sin saberlo, está empezando a amarla de verdad.

Mientras tanto, Seraphina no piensa rendirse. La mujer que se esconde detrás de una sonrisa perfecta guarda secretos que podrían destruir a toda la familia Astera. Y está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias.

En esta guerra entre orgullo, obsesión y deseo, solo hay una regla: el amor no se mendiga.

NovelToon tiene autorización de 𝕯𝖍𝖆𝖓𝖆𝖆𝟕𝟐𝟒 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

26. El rostro que no quería ver

El auto de Alden salió deslizándose lentamente del patio de la casa principal. Segundos después, el vehículo desapareció en la curva del camino.

Francisca seguía de pie en la terraza, abrazándose los brazos mientras miraba en la dirección por donde se había ido el auto.

—Sonrió dos veces esta mañana.

Su tono de voz sonaba como el de alguien que acabara de presenciar un milagro.

Alena apoyó el hombro en un pilar.

—Más inquietante que de costumbre, la verdad.

Arsen bufó.

—No es inquietante. Es repugnante.

Imitó la expresión de su hermano cuando miraba a Belvina en la mesa.

—Esa mirada... me dan ganas de vomitar.

—Arsen —lo reprendió Francisca, pero sus labios se curvaban conteniendo una sonrisa.

Andrés seguía sentado en la silla de la terraza, sosteniendo una taza de café a medio terminar. Su mirada permanecía fija en el portón que ya se había cerrado de nuevo.

—Bien.

Esa única palabra hizo que todas las miradas cayeran sobre él.

Alena arqueó una ceja.

—¿Bien en qué sentido, papá? ¿En que Alden se volvió raro?

—Bien porque por fin parece un ser humano —respondió Andrés sin inflexión.

Arsen soltó una risa corta.

—Ese es el insulto más elegante que papá ha lanzado en su vida.

Francisca exhaló aliviada.

—Casi me olvido de cómo se ve nuestro hijo mayor cuando está contento —luego desvió la mirada hacia su esposo—. Pero Belvina aún quiere irse.

Andrés dio un sorbo lento a su café.

—Es normal.

—¿A qué te refieres, papá? —preguntó Alena.

—Una mujer que ha sido ignorada durante demasiado tiempo no va a ceder solo por una mañana agradable.

Arsen silbó bajo.

—O sea que Alden se dio cuenta tarde.

—No fue tarde —respondió Andrés—. Fue demasiado tarde.

Alena cruzó los brazos sobre el pecho.

—¿Y entonces qué hacemos ahora?

Andrés dejó la taza sobre la mesa de la terraza.

—¿Ahora? —su mirada se afiló apenas—. Ahora dejémoslo trabajar.

—¿Trabajar en la oficina? —preguntó Arsen.

—No —Andrés se dio la vuelta para entrar a la casa—. Trabajar en reconquistar a su propia esposa.

Arsen soltó una carcajada.

Alena se rio entre dientes.

Francisca se tapó la boca, incapaz de ocultar la sonrisa.

Después de tanto tiempo, esa casa se sentía mucho más viva tras la partida de su hijo mayor.

-

El auto cruzó el portón de la casa principal y se incorporó con fluidez a la carretera.

En el asiento del copiloto, el rostro de Belvina seguía agrio.

La punta de sus dedos rozaba una y otra vez el pequeño chichón en su frente, haciendo muecas de irritación.

Alden la miró de reojo. Y sin darse cuenta, la comisura de sus labios se elevó apenas.

Belvina lo captó al instante.

—¿Qué estás mirando?

—Estoy manejando —respondió Alden con calma—. La carretera, obviamente.

Belvina chasqueó la lengua.

—Te estás riendo de mí.

Alden no lo negó. En cambio, preguntó con tono neutro:

—¿Quieres venir a la oficina?

Belvina miró por la ventanilla.

Este camino lo conocía por los recuerdos de la antigua Belvina. La misma ruta de siempre al volver de la casa de la familia de Alden.

Y como siempre, él la dejaría en la parada de adelante y se iría sin decir mucho.

—Detente.

Su tono fue cortante.

—Quiero tomar un taxi.

El auto siguió avanzando.

Belvina entrecerró los ojos hacia él.

—Oye. Dije que te detengas.

Alden habló sin mirarla.

—¿Por qué? ¿Te da miedo ir a la oficina?

Belvina frunció el ceño.

—¿Miedo?

—Anoche hablaste de la propuesta con bastante soltura. Y eso que no has trabajado un solo día en tu vida.

Un destello de los recuerdos de la antigua Belvina apareció.

Bonita, consentida, viviendo cómodamente del dinero de su marido.

La comisura de los labios de Belvina se elevó, casi imperceptiblemente.

—Ah.

Giró el rostro hacia Alden.

—Entonces, ¿el señor Alden ya no puede mantener a su esposa?

—¿Me estás subestimando? —su tono bajó un grado—. ¿O se te olvidó cuánto dinero te transfiero cada mes?

—¿Y entonces qué quieres? —Belvina recargó la espalda—. ¿Quieres que trabaje en tu empresa?

Soltó una risa breve.

—Si quisiera trabajar... no lo haría en tu empresa.

Luego añadió en voz baja, casi como un murmullo:

—No quiero ver tu cara todo el tiempo.

Alden la miró de reojo.

—¿Qué dijiste?

Sus manos apretaron el volante.

—Déjame en la siguiente esquina —dijo Belvina sin expresión.

Segundos después, el auto se orilló.

Belvina abrió la puerta sin esperar ayuda. Se bajó y de inmediato pidió un taxi desde su celular.

Sin importarle si Alden seguía ahí o ya se había ido.

Desde detrás del volante, Alden observó a esa mujer más tiempo del habitual.

Por un instante, el camino frente a él se sintió más vacío que de costumbre.

Estaba acostumbrado a dejar atrás a la gente. Esta vez, la sensación era más bien que a él lo estaban dejando.

Después de que Belvina subió al taxi, Alden permaneció inmóvil en el auto. Un claxon sonó detrás porque su auto llevaba demasiado tiempo detenido.

-

El piso más alto del edificio central de Astera Group transcurría como de costumbre.

La junta comenzó puntualmente. La pantalla grande desplegaba las gráficas de ventas del último trimestre. Los directores hablaban por turnos, explicando cifras, riesgos y proyecciones.

Pero la atención de Alden no estaba en esa sala.

Una sola frase seguía dando vueltas en su cabeza.

No quiero ver tu cara todo el tiempo.

Las líneas de su rostro se endurecieron sutilmente.

Un gerente detuvo su presentación al notar que la mirada de Alden se había vuelto gélida.

—Continúe —dijo Alden, escueto.

El hombre se apresuró a seguir, mientras los ojos de Alden volvieron a la pantalla sin ver realmente nada.

Lo que aparecía en su mente era el rostro de Belvina esa mañana.

Agrio, la frente con un chichón, mirada afilada. Y la manera en que bajó del auto sin volver a mirarlo.

Presionó el bolígrafo entre sus dedos con suavidad.

La Belvina de ahora era demasiado diferente. Ya no se pegaba a su costado en cada evento. Las bienvenidas apresuradas cada vez que él llegaba a casa habían desaparecido.

Ya no existían las manos que corrían a sujetarle el brazo en público, como si todas las mujeres fueran una amenaza.

La Belvina de ahora era demasiado diferente.

Su mano extendida el día anterior había sido ignorada sin más.

En la casa de sus padres, ella caminaba sin esperarlo.

En la mesa, conversaba con naturalidad con Arsen, le respondía a Alena, incluso bromeaba con su madre.

Segura de sí misma donde fuera que se parara. Como si no lo necesitara a él para sentirse valiosa.

Muy distinta de la Belvina del pasado.

La mujer que solo se preocupaba por una cosa: asegurarse de que ninguna otra mujer se le acercara. Especialmente Seraphina.

Antes, eso era agotador. Ahora, justamente... su ausencia lo perturbaba.

—¿Señor Alden?

La voz del director financiero lo trajo de vuelta.

Todas las miradas estaban sobre él.

El hombre de mediana edad carraspeó levemente.

—¿Se aprueba la propuesta de adquisición?

Alden miró los documentos unos segundos, luego cerró la carpeta frente a él.

—Pospongan.

Los asistentes a la junta intercambiaron miradas.

—¿Por qué, señor? —preguntó uno de los comisionados con cautela.

—Porque no tomo decisiones importantes cuando mi concentración está comprometida.

Nadie se atrevió a preguntar a qué distracción se refería.

La junta se cerró antes de lo programado.

Al entrar a su oficina, el celular de Alden vibró.

El nombre del mayordomo de su casa apareció en la pantalla.

—¿Qué sucede?

—Señor... la señora Belvina pidió que se bajaran algunas bolsas y ropa antigua del depósito.

Alden frunció el ceño.

—¿Para qué?

—Dice que quiere venderlas, señor.

Unos segundos de silencio.

¿Venderlas?

La antigua Belvina habría comprado diez bolsas nuevas antes que vender una sola.

—Envíame la lista de los artículos.

—Sí, señor.

La llamada se cortó. Alden reclinó el cuerpo contra el respaldo de la silla.

¿Falta de dinero?

Imposible.

Jamás se había negado a darle un extra, aunque con frecuencia le molestaban los hábitos de gasto excesivo de su esposa.

Si Belvina se lo pidiera ahora, sabía que muy probablemente igual se lo daría.

Entonces, ¿por qué vender esas cosas?

Golpeteó la mesa suavemente con el dedo índice. Luego marcó otro número.

—Vigilen a dónde va hoy.

—Entendido, señor.

1
Patricia Luna
Aluden esta cayendo redondito, no que no chiquito 🤣🤣
Chel Garcia
bonita historia 👌🏽 felicidades
Irene Covarrubias
❤️❤️
Myriam Hernandez
Excelente
Isabel Burelo
😱❤️❤️❤️
Claudiaty r Budiño7trb bj
excelente,
veritoo❤️
y supuestamente redobló la seguridad d ella y su familia cmo es q solo tenía un guardaespaldas?🤔
veritoo❤️
lo veía venir...era muy sospechoso q ella qdara y la pintan d bna..más aún cuando el padre d el y la madre no confiaban en ella más allá d la ayuda q decían q ella le brindo a su empresa. pero m llamo la atención q ella no hubiera un respaldo económico fuere ..y eso m pasó Enel capitulo donde baldina ordenó los expedientes si ella tnia una empresa chiquita cmo cubrió los riesgos dla empresa d el q era más grande y estaba al borde dla quiebra supuestamente..q garantías dio .eso m llamo la atención ya lo veía venir..ahora se va a sentir peor cuando se entere q la verdadera esposa murió bajo su desprecio absoluto
veritoo❤️
algo m dice q la tipa esa iso algo para q la empresa d ellos tuviera ese problema grande y se alejaran los socios d esa manera quedarse ella cmo su salvadora ..kpas q su plan era q el se casará con ella después d ayudarlo y apareció beldina..digo nose ...
veritoo❤️
y q manera tan aplastante jajajaja...viste chirusa?..aveses la educación no educa a los mediocres..la humildad es x sobre todo la mejor educación y esa la tiene Bel..jajajaja. q cachetada ejecutiva q t dió..anda a buscar perro escaldado ala calle sinverguenza..Bel..soy tu fans 😁🤗
veritoo❤️
basura putrefacta..ni siquiera se le puede llamar mujer..tne los atributos naturales y se vuelva a eso..no para conquistar sirve ..😡
veritoo❤️
enserio no se daba cuenta d q al darle autonomía completa para estar alado d el x todos lados y entrar a su empresa a su oficina cmo dueña d casa no iba a generar q pensaran q ellos eran más q socios?..en un ambiente donde las habladurías abundan peor q chisme d barrio?..si es en esa mugre d sociedad q más abunda eso..x más hombre virgen q sea eso te daría q haberlo sabido..dos dedos d frente papa..ahora se da cuenta recién?..pelotudo😡..ojalá y se sienta peor cuando Dina le confiese q la verdadera se murió viendo en el el desprecio absoluto y el asco q le tenía..pobrecita😔
Karen Lilibeth Medina Marroquin
Excelente
Maria Cerdán
Y? qué vas a hacer para rectificar? Te la pasaste toda la novela castigando a Alden, se lo merecía? Sí, si hubieras querido irte te hubieras ido, ahora que él quiere arreglar las cosas sigues de bruta, si no lo vas a perdonar deja las cosas claras y ya, cansas con tanta canaleta de nunca acabar..
Maria Cerdán
Bueeennnooo!!, vamos a sentarnos en la puerta muuuyyy cómo demente con nuestras palomitas y bebida bien refrescante para ver pasar el cadáver de la zorripanta de Seraphina..
veritoo❤️
ella le tne q hacer sentir a el lo q le iso sentir ala verdadera ..las humillaciones el desprecio la mirada d asco todo...q sienta lo doloroso q es y sobre todo q le aga sentir lo q a propósito el le hacía sentir cuando todo el tmpo la tnia a esa mujer a su lado y la defendía d ella eso es lo q el tne q sentir..después ve si lo perdona o q lo perdone pro q sufra bien así igual cmo la verdadera sufrió pobrecita
Maria Cerdán
Buscaste su reacción , ira no te quejes de haberla conseguido.. lagartona de cuarta
Maria Cerdán
Eso no es un beso, sigue siendo control.
Martha Mena Wong
Solo queda hablar como adultos que son
Martha Mena Wong
😭😭😭😭😭😭😭
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