Me casé enamorada con mi primer novio cuando tenía justo 18 años, lo amaba sin límites, era mi todo, pero tres años de casada no había podido quedar embarazada, eso me estaba causando nostalgia, aparte me sentía presionada por los padres de Vincent, y hasta de mi familia, que no tenía muy buena relación con ellos porque odiaba que siempre estuvieran de parte de mi hermanastra siendo que ella era adoptiva y yo su hija biológica. Lo peor vino cuando encontré a mi esposo revolcandose con ella. Mi familia no me apoyó,
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Compromiso
— ¿Y aún no te a dicho nada tú bombón?
— ¿De qué tratas Aria, no te entiendo?
Bueno chica, esperas a su hijo, - te da duro contra el muro todos los días, te deja suuuper satisfecha. - sonrió.
— ¡Aria!…- eres una amiga demasiado indiscreta. - le siguió el juego.
De verdad Zoé. - le dijo, eres una amiga, oooh…
— Su mujer, así me presenta ante todos. - respondió levantó los hombros.
— Vaya. - ¿así de posesivo? - su amiga suspiró. Zoé te haz enamorado de él, ¿verdad?
— Aria, ¿qué mujer no podría hacerlo? - no lo pensó al al contestarle. Y bueno creo yo seré la más perjudicada cuando esto llegue al final.
— ¿Zoé porque piensas que terminará? - veo a ese hombre perdido cuando te mira, parece que ve por tus ojos.
— Zoé inhaló fuerte, - ojala Aria. Lo amo y ahora no se que haría sin él.
— ¿Hablaban de mí? - la sorprendió sintiendo cerca su aliento tomándole de la cintura.
Aria le sonrió cómplice.
Voy con Irene.
— Bien. - la abuela está en la terraza, creo que ya te esperaba. Nosotros nos vamos, el doctor nos espera.
Era día de chequeo para Zoé, y Xavier no se quería saltar ninguno.
Era lo que enamoraba a Zoé era atento cariñoso apasionado, le encantaba. Y fueran lo que fueran, simplemente lo disfrutaría, no importaba el tiempo que durará. Dejó que le tomara la mano, le ayudó a ponerse el abrigo, los días empezaban a ser fríos.
— ¿Te pasa algo? - le preguntó ya dentro del auto,
Ella le sonrió negando.
— Mmm no, tú tienes algo, - le levantó su barbilla, mientras el chofer arrancaba.
— ¿Según tú que es? - lo miró de frente.
Pero Xavier no se pudo resistir al verla así de cerca. Le tomó el rostro besándola con desesperación como si tuviera miedo perderla.
Pero la voz del chofer avisándoles que ya habían llegado los hizo separarse.
Vincent y Olivia por casualidad también llegaron al mismo hospital. Topándose en la entrada.
Olivia siempre llamando la atención.
— Pero mira a quien volvemos a encontrarnos por aquí. - expresó Olivia mirando despectiva a Zoé.
— Deja el escándalo Olivia, - solo quien no te conoce creería tú falsedad. - Zoé jamás dejó dejar que ella le humillara.
Xavier tuvo que llevarla a sus brazos al ver que Vincent la miraba insistente.
— Vamos qué el doctor espera. - aclaró Xavier mirando hacia Vincent con el ceño fruncido. - los ignoró con diligencia.
Vincent, se sintió miserable se veía hermosa, pero en brazos ajenos, Olivia al ver su gesto, apretó los puños con rabia, su esposo la veía como idiota. Miraba a su hermana, como si todavía la amara, La odiaba. Quería que desapareciera.
El médico les dijo que Zoé estaba en perfectas condiciones, su bebé se estaba desarrollando bien.
— ¡Gracias! - dijo de repente Xavier, gracias por cargar a mi hijo y por ser tú su madre. - la envolvió en sus brazos. Zoé encontraba la paz en esos brazos.
— Tengo algo para ti. - le dijo cuando subieron al auto. Sacó de un compartimento una caja, y la abrió, sacando una pulsera, parecida a un reloj.
Se la puso en su muñeca.
— ¿Que es?- preguntó pasándole los dedos.
— Es una pulsera con sensores, la mandé hacer exclusivamente para ti. Es para medir tus emociones y tiene un localizador, que me indicará si estás en peligro.
— ¡Gracias! - le beso la mejilla en agradecimiento.
La sonrisa genuina no se hizo esperar, pero Xavier, no era de besitos al menos con Zoé la tomó del rostro, la miró y después atrapó sus labios con intensidad, hundiendo su lengua en su cavidad. Hasta que se detuvo para dejarla respirar.
— ¿Zoé te casarías conmigo? - se mi esposa. - expuso mirando sus ojos.
Zoé no tenía palabras, pero sí una sonrisa que le decía todo.
Asintió…
— Si quiero ser tu esposa. - le contestó rodeándolo del cuello, eso lo hizo extremeserse. Volviéndola a besar apasionadamente. Eso terminaría en la cama, ya lo sabía la chica.
Pero antes de llegar a la mansión se detuvo en una joyería. Adentrándose con ella de la mano.
— Señor Newman. Tenemos su pedido. - dijo la gerente emocionada.
Saco una caja de un apartado exclusivo, abriendo el pequeño joyero saco un anillo y ahí mismo, puso una rodilla en el piso.
— Zoé Bennett, gracias por aceptarme. Le coloco el anillo en su dedo, después con un beso sellaron el pacto.
Cuando llegaron a la mansión, fue sorprendida por una pequeña celebración.
— ¡Felicidades! - expresaron los presentes, con una copa de champaña, Aria y Clara por su puesto. La abuela Irene, Clemente, Thiago, Asher y Lucia la secretaria. Todos se habían reunido, para felicitarles por el compromiso que al parecer todos lo sabían, menos ella.
— ¿Por qué no me dijeron nada? - preguntó hacia las mujeres.
— La abuela quería sorprenderte. - le sonrió Clara.
Zoé fue directamente abrazarla. Esa mujer era su familia, desde que la conoció siempre la favoreció.
— Gracias abuela. - te quiero muchísimo.
— Y yo a ti mi niña. - expresó envolviéndole en sus brazos como una verdadera hija, hiciste un gran cambio a nuestro mundo. Una vez creí que mi nieto vendría casándose por compromiso o un matrimonio arreglado. Pero llegaste tú y nuestro pequeño a enderezar su vida. Gracias por existir.
Zoé se le nubló la vista. Jamás había recibido tanto cariño y atenciones, de una familia que apenas poco más de un mes eran completamente desconocidos.
Fue separada por Xavier para entregarle una copa con jugo. Mientras ellos brindaban con champán.
La sonrisa de Zoé fue genuina. Sus amigas se lanzaron a desearle lo mejor, entre bromas candentes y risas.
— No tienen vergüenza. - exclamó después de una broma subida de tono, las carcajadas de las chicas no se hicieron esperar, contagiando a la abuela que ya tenía una idea porque reían pues ya las había escuchado en ocasiones.
— Bienvenida a la familia. - rodearon a Lucia quien estaba complacida, y riendo por el humor de las chicas.
— Encontramos varias irregularidades. - descubrió Asher.
— Yo también encontré. - mostró Thiago.
— Ya tengo todo reunido. - exclamó Clemente.
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