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MI FALSO NOVIO PELIGROSO

MI FALSO NOVIO PELIGROSO

Status: En proceso
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Katherine estaba a punto de casarse con el hombre que amaba… hasta que lo encontró en la cama con su propia hermana.
Con el corazón destrozado y sedienta de venganza, decide devolverles el golpe de la manera más cruel: contratará a un hombre para fingir ser su novio.
Pero no elige a cualquiera.
Leonardo es peligroso, misterioso y demasiado atractivo. Un hombre con un pasado que nadie conoce y secretos que podrían destruirlo todo.
Lo que Katherine no sabe es que su falso novio también está jugando con ella.
Porque Leonardo no necesita su dinero.
No necesita su contrato.
Y definitivamente no necesita enamorarse de ella.
Entonces, ¿por qué está dispuesto a hacer cualquier cosa para protegerla?
La venganza era el plan.
El amor no estaba incluido.
Y descubrir quién es realmente Leonardo podría ser más peligroso que la traición que los unió.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24

ALIADOS OCULTOS

El coche desapareció entre el tráfico, pero la mirada de Javier se quedó grabada en la piel de Leonardo como una quemadura. Apretó la mano de Katherine con fuerza, sin apartar la vista del punto donde el vehículo se perdió.

—Está suelto —dijo ella, con voz tensa—. ¿Cómo es posible?

—Tiene recursos. Y contactos —respondió Leonardo, con la mandíbula rígida—. No todo el mundo en la justicia es imparcial. Alguien le facilitó la salida. Y eso significa que su red sigue activa.

Llegaron a casa de su padre, donde se sintieron más seguros, aunque la sensación de amenaza no desapareció. Al entrar, lo encontraron de pie junto a la ventana, mirando la calle, con el ceño fruncido.

—Lo vi —dijo sin darles la espalda—. Ese coche… lo reconozco. Ha pasado tres veces hoy.

Leonardo se acercó a él.

—No debe bajar la guardia, señor. Javier sabe que estamos cerca de desmantelar todo lo que construyó. No dudará en atacar a quienes nos rodean.

—¿Y qué hacemos? —preguntó el hombre, con la voz cansada—. Llevo años confiando en quien no debía. No quiero equivocarme de nuevo.

—Entonces únase a nosotros —propuso Leonardo, firme—. No peleemos separados. Su conocimiento del Grupo, los documentos que guarda, los testigos que usted conoce… todo eso nos hace más fuertes.

Su padre asintió lentamente.

—Tienen razón. Hay archivos que guardé sin saber por qué. Correspondencias, registros de reuniones que nunca debieron existir. Pensé que eran simples irregularidades… ahora entiendo que eran pruebas.

Pasaron la tarde revisando cajas en el despacho, documentos amarillentos, notas escritas a mano, fechas que coincidían con la caída de la familia de Leonardo. Katherine los leía junto a ellos, sintiendo cómo la imagen de Javier se iba volviendo más oscura, más fría, más calculadora. No era solo ambición: era un plan trazado durante décadas.

—Aquí hay algo —dijo ella, sacando una carpeta con el sello del Grupo—. Una transferencia realizada el día que Leonardo fue detenido. Una suma enorme, a nombre de una persona que nunca apareció.

Leonardo tomó el papel y sus ojos se ensombrecieron.

—Es la cuenta de mi madrastra. Javier le pagó para destruirme. No solo la manipuló: la compró.

—Y ella aceptó —murmuró Katherine, sintiendo escalofríos—. Incluso sabiendo que dañaría a su propia familia.

—El dinero ciega la conciencia —dijo su padre, con amargura—. Y Javier lo sabía mejor que nadie.

Esa noche, Leonardo no quiso que Katherine se quedara sola. Se quedó con ella, en la habitación que ella conocía desde niña, pero ahora todo se sentía distinto: más vulnerable, más valioso. Estaban sentados en el borde de la cama, en silencio, hasta que él la atrajo hacia sí, abrazándola con fuerza.

—Tengo miedo de que te hagan daño —confesó, bajando la voz—. Miedo de que usen lo que más quiero para llegar a mí.

Katherine le acarició el rostro, mirándolo a los ojos.

—No me romperán. No mientras estés conmigo. Y no subestimes mi fuerza, Leonardo. He sobrevivido a la traición de mi hermana, al engaño de mi prometido… no me rendiré ahora.

La besó entonces, despacio, con devoción y deseo a la vez, como si quisiera grabar cada instante en su memoria. Sus manos la recorrieron con ternura, despojándola del miedo, llenándola de fuego. No había prisa, no había fingimiento: solo ellos dos, completos, dispuestos a amarse con la misma intensidad con la que luchaban por la verdad.

Cuando se separaron, ambos respiraban agitadamente. Él la acunó entre sus brazos, recostando la cabeza sobre su hombro.

—Eres mi fortaleza —susurró—. Sin ti ya habría caído.

—Y tú la mía —respondió ella, besándole el cabello—. Mañana seguimos. Juntos.

Pero el descanso fue breve. Antes del amanecer, el teléfono vibró en la mesa de noche. Un mensaje anónimo, corto y helado:

“Cuidado con quien llaman aliado. La traición no siempre viene de frente”.

Leonardo leyó y miró a su alrededor, con los ojos entrecerrados.

—Alguien nos vigila. Muy de cerca.

—¿Crees que… —Katherine se detuvo, sin atreverse a decirlo—. ¿Que alguien de aquí…?

—No lo sé —admitió él—. Pero no podemos confiar en nadie sin probarlo. Ni siquiera en quienes parecen más leales.

Se levantaron antes de que saliera el sol. Leonardo revisó las puertas, las ventanas, asegurándose de que todo estuviera cerrado. Katherine guardó los documentos más importantes en una carpeta que llevó consigo, pegada al cuerpo. Sabían que la batalla se volvía más sutil, más peligrosa: el enemigo no solo atacaba desde fuera, sino que sembraba duda desde dentro.

—Hoy nos reuniremos con alguien de confianza —dijo Leonardo, mientras salían en el coche—. Una persona que trabajó con mi padre y que nunca se rindió. Si hay alguien que puede ayudarnos a desenmascarar a todos los cómplices… es ella.

—¿Quién es? —preguntó ella.

—La mujer que envió la nota anónima a la cabaña —respondió él—. La única que se atrevió a advertirnos. Ahora veremos si llega.

El sol empezaba a subir, pero el camino seguía sombrío. Sabían que Javier no se detendría, que sus aliados estaban ocultos en cada rincón, esperando el momento justo para golpear. Pero también sabían algo más: la verdad, aunque tardara, siempre salía a la luz. Y cuando lo hiciera, quemaría todo a su paso.

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Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Tere Jimenez
gracias por compartir tu s capitulos felicidades
Primi Mendez
es muy confuso pero me gusta el misterio la intriga Ojalá que le salga to2 bien
Tere Jimenez
gracias hermosa historia.muchas felicidades y muchos éxitos más
Tere Jimenez
gracias por compartir tu historia corta pero.muy hermosa novela muchas felicidades y muchos éxitos más para ti un abrazo gracias
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