Ella es una maestra que se sacrifica por salvar a su clase, pero su vida no termina con un sacrificio solo cambia de mundo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Invitación 1
Fitzroy había llegado al límite.
Su paciencia se había agotado.
Su autocontrol también.
Las señoras seguían conversando como si estuvieran relatando una historia de amor de un libro, mientras él, escondido bajo la apariencia de un simple guardia, escuchaba cómo convertían su vida en un espectáculo.
[Una maga.]
[Que la cortejé.]
[Que me rechazó.]
[Que supuestamente ahora busco mujeres con magia.]
[¡¿De dónde sacan tantas cosas?!]
Fitzroy respiró profundamente.
Intentó tranquilizarse.
No funcionó.
Entonces miró hacia Caroline.
Ella seguía allí.
Hermosa.
Con aquel cabello morado que destacaba entre todos los invitados.
Y fue entonces cuando Fitzroy vio algo que terminó de arruinar su paciencia.
Un joven barón estaba mirando a Caroline.
No era una mirada particularmente discreta.
Sus ojos recorrían el vestido de la joven con demasiado interés.
Fitzroy sintió una punzada de irritación.
[¿Y ese qué mira?]
El barón no parecía estar haciendo nada malo.
Pero Fitzroy no lo soportó.
[¿Por qué está mirándola así?]
Se quedó observándolo unos segundos.
Y entonces comprendió algo todavía más absurdo.
[Quizá si esas mujeres dejaran de hablar tantas tonterías, ella no estaría aquí escuchándolas.]
Caroline no parecía interesada en aquel hombre.
Ni en ninguno de los presentes.
Y eso, extrañamente, le agradaba.
Fitzroy apretó los dientes.
[¿Qué estoy haciendo?]
Había ido a investigar a Caroline.
Ahora estaba molesto porque otro hombre la miraba.
Definitivamente algo no estaba bien con él.
Y entonces tomó una decisión.
Si quería saber qué clase de persona era Caroline, tendría que hablar con ella.
Pero no podía hacerlo como duque.
Todavía no.
Así que se acercó.
Caroline lo vio aproximarse.
El mismo guardia.
El hombre de la máscara.
Ella levantó ligeramente las cejas.
—¿Ocurre algo?
Fitzroy hizo una pequeña reverencia.
—Mi lady, tengo un mensaje de mi señor.
Caroline parpadeó.
—¿Del duque Fitzroy?
—Sí.
Ella miró discretamente hacia el lugar donde había estado el duque.
No lo vio.
—Pero no lo vi regresar al salón.
Fitzroy tuvo que contener una sonrisa.
[Claro que no.]
—El duque se encuentra cerca.
Caroline asintió lentamente.
—Entiendo.
Fitzroy tomó aire.
Y entonces dijo algo que había decidido prácticamente en el momento.
—Su excelencia desea invitarla a visitar el ducado Fitzroy.
Caroline abrió los ojos.
—¿A mí?
—A usted.
—¿Por qué?
Fitzroy la observó detrás de la máscara.
—Esta interesado en la escuela que ha creado.
Caroline se quedó sorprendida.
—¿De verdad?
—Sí.
Hizo una pausa.
—El duque desea solicitar su consejo.
Caroline inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Mi consejo?
—Desea saber si estaría dispuesta a ayudarlo a desarrollar escuelas en las montañas.
Caroline quedó completamente inmóvil.
La idea comenzó a procesarse en su cabeza.
[¿Escuelas?]
[¿En las montañas?]
[¿El ducado Fitzroy quiere construir escuelas?]
Su expresión cambió inmediatamente.
La curiosidad reemplazó a la sorpresa.
—¿El duque quiere construir escuelas para los niños de su territorio?
—Esa es la intención.
Caroline sonrió.
Ya no estaba pensando en el misterioso hombre de cabello blanco.
Ahora solamente pensaba en el proyecto.
—Eso me interesa.
Fitzroy levantó ligeramente una ceja.
[¿Tan rápido?]
Caroline comenzó a hablar con entusiasmo.
—Tendría que conocer las condiciones de las montañas.
—Por supuesto.
—También tendría que saber cuántos niños hay.
—Podría averiguarlo.
—Y qué recursos tienen actualmente.
—También.
Caroline asintió.
[Esto podría ser maravilloso.]
Fitzroy la observó.
La mujer que momentos antes había estado disfrutando del banquete ahora estaba completamente concentrada en la posibilidad de ayudar a otros niños.
Aquello no parecía fingido.
Su entusiasmo era genuino.
Y eso hizo que sus sospechas comenzaran a disminuir.
Pero decidió hacer una última pregunta.
—Mi lady.
—¿Sí?
—¿Puedo preguntarle por qué tiene tanto interés en la educación?
Caroline guardó silencio durante unos segundos.
La respuesta era complicada.
No podía contarle que había sido maestra en otra vida.
No podía hablar de su muerte.
Así que simplemente sonrió.
—Porque creo que todos los niños deberían tener la oportunidad de aprender.
Fitzroy permaneció callado.
Caroline continuó..
—No importa si son nobles, comerciantes, campesinos o viven en una zona pobre. Un niño debería poder leer, escribir, estudiar y descubrir qué quiere hacer con su vida.
La mirada de Fitzroy cambió ligeramente.
Aquella respuesta no sonaba como la de alguien que buscaba dinero o influencia.
Sonaba sincera.
Caroline sonrió.
—Si el duque realmente quiere construir escuelas en las montañas, me gustaría ayudar.
Fitzroy asintió lentamente.
—Le transmitiré su respuesta.
—Gracias.
Caroline hizo una pequeña reverencia.
—Y dígale al duque que estaré encantada de conversar con él sobre el proyecto.
Fitzroy sintió una extraña satisfacción.
[Perfecto.]
Sin embargo, había algo que todavía le resultaba curioso.
Caroline no había preguntado por qué él estaba interesado en construir escuelas.
No había preguntado cuánto dinero ganaría.
No había preguntado qué beneficios recibiría.
Solamente había pensado en los niños.
Fitzroy comenzó a reconsiderar seriamente sus primeras sospechas.
Quizá había juzgado demasiado rápido.
Quizá... No.
Todavía no podía confiar completamente.
Pero sí podía admitir algo.
La mujer frente a él era diferente de lo que esperaba.
Caroline sonrió.
—Espero que las montañas no sean demasiado frías.
Fitzroy tuvo que contener una sonrisa.
[Probablemente no debería decirle que puedo hacerlas todavía más frías.]
—Estoy seguro de que se acostumbrará.
—Eso espero.
Caroline se despidió y se alejó.
Fitzroy permaneció observándola.
Y entonces recordó algo.
Ella había preguntado por él.
Había preguntado por su título.
Por su territorio.
Por su magia.
Pero ahora acababa de aceptar una invitación al ducado Fitzroy sin siquiera conocerlo realmente.
[Definitivamente quiero saber qué clase de mujer eres.]
Y, por primera vez...
Aquella curiosidad ya no tenía nada que ver con sospechas de espionaje.
🥲
Eso le pasa a Bruno por no actuar rápido😅
Y Caroline está jugando con hielo, en usar al pobre Conde como pieza sacrificable para disfrutar de los celos y posesividad de Bruno
😅