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INFIELES

INFIELES

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Romance oscuro
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: R Torres

🔥🔞⚠️ EXCLUSIVA PARA PUBLICO ADULTO 🔥🔞⚠️

Mónica, obligada a casarse con Valentín Marín para saldar la deuda de su padre, descubre que su nuevo esposo la ve como propiedad. En su noche de bodas, conoce a Lucas, el hermano de Valentín, quien le advierte sobre el destino de la esposa anterior y le ofrece su ayuda. Atrapada entre el miedo y el deseo, ella comienza a acercarse al único hombre que podría ayudarla a escapar de aquel matrimonio, sin imaginar que Lucas también guarda secretos y que sus intenciones están lejos de ser desinteresadas.

NovelToon tiene autorización de R Torres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

20. Te mataría a ti

Lucas separó la boca. La miró. Tenía los labios húmedos, brillando con la luz del farol, y la respiración se le entrecortaba. Mónica vio que le temblaba el labio inferior, que los ojos se le habían oscurecido, que las manos le seguían agarrando la cintura como si no supiera si soltarla o apretarla más.

- “Mónica…”, dijo Lucas.

- “No digas nada”, pidió Mónica.

- “Tengo que decirlo”, insistió Lucas.

- “No”, dijo ella.

Mónica lo besó otra vez. Este beso fue más corto, más intenso, con los dientes de Mónica chocando contra los de él por la urgencia. La mano de Lucas le subió por la cintura hasta el costado, hasta el borde del pecho, y se detuvo ahí. Los dedos se le cerraron sobre la costilla, a un centímetro del nacimiento del seno, y se quedaron ahí, sin subir, sin bajar.

Mónica quiso que subiera. Inclinó el cuerpo, empujó el pecho hacia la mano de él. Lucas soltó un sonido gutural y retiró la mano. La puso en su propio muslo, con los dedos abiertos, como si la estuviera castigando.

Separó la boca. Se apartó medio paso. Mónica vio que le temblaban las manos, que le temblaba la mandíbula, que le temblaba todo el cuerpo como si estuviera aguantando algo que se le salía por las costuras.

- “No podemos”, dijo Lucas. “No podemos seguir”.

- “¿Por qué?”, preguntó ella.

Lucas se levantó del escalón. Se puso de pie, de espaldas a Mónica, con las manos en la cintura y la cabeza gacha. Mónica lo miró desde abajo, sentada en el escalón de mármol, con los pies descalzos sobre la piedra fría y la camisola arrugada donde los dedos de él habían apretado.

- “Porque si Valentín se entera”, dijo Lucas sin girarse, “te mata”.

La palabra fue directa. Mata. No te deja, no te castiga, no te encierra. Mata. Dicho con la naturalidad de quien ha visto lo que ocurre cuando se cruza una línea, cuando se rompe una regla, cuando alguien toca lo que Valentín considera suyo.

- “Ya lo sé”, dijo Mónica.

- “No lo sabes. No sabes lo que le hizo a un hombre esta noche por vender una ruta de camiones”.

Mónica no dijo nada. Sintió un frío en el estómago que no tenía nada que ver con la temperatura del aire.

- “Si se entera de esto (Lucas señaló el espacio entre los dos con un gesto de la mano) de este beso, de que te has sentado aquí a esperarme, de que me has puesto la mano en la cara... No te pegará. No te encerrará. Te desaparecerá”, expresó Lucas.

Mónica se levantó. Se quedó de pie frente a él, más baja, con la cabeza levantada para mirarlo a los ojos.

- “¿Y qué me propones?”, preguntó Mónica. “¿Que me quede aquí? ¿Que espere a que vuelva y me acueste y abra las piernas y piense en los olivos hasta que termine?”

- “No”, replicó él.

- “¿Entonces?”, dijo ella.

Lucas cerró los ojos. Se pasó la mano por el pelo, despeinándoselo más. Respiró hondo, con el pecho subiendo y bajando bajo la camisa oscura.

- “Vete a la cama”, dijo Lucas. “Sube, acuéstate, duerme. Mañana consigue la inyección. Y yo buscaré la manera”.

- “¿Qué manera?”, cuestionó Mónica.

- “No lo sé todavía. Pero la encontraré”, respondió Lucas.

Mónica lo miró. Lucas tenía los ojos abiertos ahora, y la miraba con una intensidad que le quemaba la piel, que le hacía apretar los muslos sin querer, que le secaba la boca. Pero no era la intensidad del deseo, o no solo. Era la intensidad de alguien que está calculando, midiendo, buscando una salida en un laberinto sin paredes visibles.

- “No puedo prometerte nada”, continuó él, bajando la voz. “No puedo prometerte que salgas de esto rápido. No puedo prometerte que él no vuelva a tocarte. Pero te prometo que si hay una forma de sacarte, la buscaré”.

- “¿Y esto? (Mónica se llevó la mano a los labios. Los tenía hinchados, sensibles, con el calor del beso todavía posado en la piel como una marca)¿Esto no va a volver a pasar?”, preguntó Mónica.

Lucas la miró la boca. Mónica vio cómo se le apretaba la mandíbula, cómo los ojos se le iban a los labios y volvían a los ojos, cómo las manos se le cerraban a los costados del cuerpo.

- “No”, dijo Lucas. “No puede volver a pasar”.

- “¿Porque te mataría?”, cuestionó Mónica.

- “Porque te mataría a ti”, replicó Lucas.

- “¿Y si no me importa?”, inquirió ella.

- “A mí sí me importa”, dijo él.

Mónica escuchó la frase. La giró en su cabeza. La sopesó. No era una declaración, no era un juramento, no era una promesa de amor. Era algo más pequeño y más verdadero, la confesión de un hombre que acababa de besar a la mujer de su hermano y que sabía que no podía besarla más, no porque no quisiera, sino porque el precio de quererla era la muerte de Mónica.

Mónica asintió. Solo un movimiento de la cabeza que aceptaba lo que él le decía y lo que no le decía.

Se giró. Subió los escalones del porche con los pies descalzos haciendo un sonido suave en la piedra. Llegó a la puerta de madera, la abrió y cruzó el umbral. La puerta de madera se cerró detrás de Mónica con un golpe seco que resonó en las paredes encaladas y se perdió por el patio de almendros.

Lucas se quedó en el porche. Se sentó en el escalón de mármol donde se había sentado antes, donde la había besado, donde la había dejado ir. Se puso la cabeza entre las manos y apretó. Las llaves del Porsche seguían en el suelo.

Se quedó ahí hasta que el cielo del este empezó a ponerse gris.

1
Ana Elena Jiménez
esperemos que puedan salir con vida de ahí y puedan ser felices,y el Valentín se conforme con su amada Inés
Ana Elena Jiménez
el verdadero disfrute 🔥🔥🔥🔥
Ana Isabel
Muy bueno
Ana Elena Jiménez
lucas si te va hacer disfrutar de lo bueno 🔥🔥🔥
Ana Elena Jiménez
ella quiere que pase de todo todito 🔥🔥🔥
Rossana🥰
Lucas, protegerla, xq tu hermano te mata, y a esa Inés no hay q darle chance
Yura Ran
vamos Lucas sale fino
Yura Ran
muy buena y deseo leer más. @RTorres
Ana Elena Jiménez
eres arriesgada Mónica
Ana Elena Jiménez
oohhh oohhh esto se está poniendo muy interesante, ella quiere sentir ese 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥 ardiente
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺🥺🥺🥺
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬🤦🤦
Ana Elena Jiménez
Inés,Inés, Inés esto ya es un tras pies 😬😬
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦🤦🤦🤦
Ana Elena Jiménez
🤨🤨🤨🤨🤨
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
😱😱😱😱😱😱
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
que te lo puedes arrebatar bruja
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦🤦
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