Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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INICIO- FABIÁN BLACK
NARRADOR
Fabián Black despertó con la sensación de que alguien estaba golpeándole la cabeza con un martillo.
Durante varios segundos permaneció inmóvil, boca arriba, intentando averiguar si estaba muriendo. El dolor detrás de sus ojos era tan intenso que la posibilidad parecía razonable. Cuando reunió valor para abrirlos, la luz que atravesaba las cortinas lo obligó a cerrarlos nuevamente.
--Nunca más voy a beber
La promesa sonó poco convincente incluso para él.
Con un gruñido se incorporó en la cama y apoyó los codos sobre las rodillas. Los recuerdos de la noche anterior aparecieron de manera fragmentada. Música. Alcohol. Una mujer hermosa que usaba una alianza matrimonial. Eso tendría que haber bastado para que se alejara, pero no fue suficiente. Más alcohol. Una discusión y un hombre uniformado alumbrando la ventanilla de su Ferrari.
Nada especialmente alarmante. Al menos quiso convencerse de eso. Lo preocupante era que siempre pensaba eso justo antes de descubrir que había hecho algo realmente malo para su reputación.
Media hora después salió del baño sintiéndose apenas más humano. La ducha fría había reducido el dolor de cabeza a una tortura tolerable y un traje impecable ayudaba a mantener la ilusión de que tenía su vida bajo control.
Era una ilusión importante. Especialmente en aquel lugar.
La mansión Black estaba especialmente más silenciosa esa mañana cuando comenzó a bajar las escaleras principales. Los empleados se movían con sigilo y él desconocía por qué. Las flores frescas decoraban los pasillos y todo funcionaba con la precisión de un reloj suizo. Aquella eficiencia era resultado directo de Margaret Black, una mujer capaz de dirigir un complejo hotelero internacional y al mismo tiempo notar si un cuadro estaba torcido medio centímetro.
Al llegar al último escalón encontró a Arthur acomodando flores en un enorme jarrón de cristal.
--Buenos días, Arthur-- El mayordomo levantó la vista. Lo observó durante unos segundos
--No creo que sean buenos para usted, señor Black-- Fabián se detuvo
--Eso suena preocupante
--Lo es
--¿Mi abuela está enfadada?-- Arthur acomodó una flor blanca antes de responder.
--Creo que la señora Margaret ya superó un simple enfado-- Aquello consiguió despejarlo más que la ducha
--Eso tampoco suena bien
--No pretendía sonar tranquilizador-- Fabián soltó un suspiro
--¿Qué hice esta vez?
--Francamente, señor Black, no sabría por dónde empezar
--Siempre tan optimista
--Alguien tiene que ser realista
Con una creciente sensación de inquietud, Fabián continuó hacia el comedor principal. La preocupación aumentó apenas cruzó la puerta. Margaret estaba sentada a la cabecera de la mesa.
Lo extraño no era verla allí, lo extraño era que no estuviera trabajando. No tenía el periódico desplegado frente a ella. No sostenía una tableta. No revisaba informes financieros ni respondía correos electrónicos relacionados con alguno de los hoteles repartidos por el mundo. Simplemente esperaba con una carpeta cerrada a su lado.
Fabián sintió un escalofrío.
Durante treinta años había aprendido una verdad fundamental: ninguna carpeta preparada por Margaret Black contenía buenas noticias.
--Buenos días, abuela
--Siéntate. Termina tu desayuno. Tenemos que hablar-- El tono sereno de su voz resultó más inquietante que un grito
Fabián tomó asiento y se sirvió café. Mientras preparaba una tostada intentó aparentar tranquilidad. Después de todo, probablemente la situación no era tan grave.
Aquella esperanza duró exactamente diez segundos.
--Recibí una llamada a las dos de la madrugada-- Dijo Margaret
--Lo imaginaba
--¿Ah, sí?
--No era para tanto-- Margaret arqueó una ceja
--¿No lo era? Estabas con una mujer dentro de tu automóvil. Ella estaba casada. Los encontraron en una situación demasiado comprometedora y su esposo intentó golpearte. Debí sacarte de la cárcel
--Suena peor cuando lo dices así
--Suena aún peor porque tienes treinta años y sigues comportándote como un adolescente hormonal de diecisiete-- Fabián tomó un sorbo de café
--No lo volveré a hacer
--Lo mismo dijiste muchas veces. Ya no se exactamente cuántas
--Exageras-- La mirada que recibió fue suficiente para hacerle comprender que acababa de cometer un error
--¿Exagero?-- Preguntó Margaret con calma-- Fui a buscarte a un hotel hace algunos meses cuando desapareciste durante dos días. Dos turistas te habían robado hasta los calcetines. Te encontré usando solamente una bata
--Lo peor es que me drogaron. No tuve sexo con ellas-- Su tono fue un lamento que enfureció más a su abuela
--Una defensa extraordinaria
--Es la verdad
--También pagué una fortuna para evitar que aquella modelo vendiera una historia comprometedora a la prensa
--Ni siquiera salí con ella
--Y aun así te tomó fotografías desnudo sobre un flamenco inflable con una botella de champaña en tu mano-- Fabián decidió concentrarse en la tostada. Eso sí había sido bochornoso
Margaret continuó.
--He perdido la cuenta de la cantidad de veces que tuve que intervenir para protegerte de tus propias decisiones-- El color desapareció lentamente del rostro de Fabián
--Abuela...
--Estoy cansada de rescatarte-- El silencio que siguió fue incómodo. Margaret apoyó ambas manos sobre la mesa.
--Tu abuelo y yo construimos este complejo hotelero internacional desde cero. Empezamos con un único hotel cuando nadie apostaba por nosotros. Décadas después tenemos hoteles en algunas de las ciudades más importantes del mundo. Cada expansión requirió años de trabajo, sacrificios y una reputación impecable. Mientras tanto, tú has convertido los escándalos en una afición
Por primera vez aquella mañana, Fabián comprendió que aquello no era un sermón habitual. Margaret tomó la carpeta. La abrió y extrajo varios documentos. Los colocó frente a él.
--Léelos
Fabián tomó las hojas. Al principio creyó haber entendido mal. Luego pensó que se trataba de una broma. Finalmente comprendió que ninguna de las dos opciones era cierta.
--No hablas en serio
--Completamente en serio
--¿Piensas desheredarme?
--Pienso elegir al heredero más adecuado para proteger el legado familiar-- Aquella respuesta fue mucho peor
--Abuela...
--Por primera vez en muchos años, tu nombre no es la única opción sobre la mesa-- Fabián sintió que el estómago se le contraía
Durante toda su vida había dado por hecho que algún día dirigiría el complejo hotelero Black. Había crecido recorriendo hoteles de lujo, asistiendo a inauguraciones y escuchando conversaciones sobre inversiones y expansión internacional. Nunca había considerado la posibilidad de perderlo todo.
--Tienes seis semanas
--¿Seis semanas para qué?
--Para encontrar una esposa-- Fabián la observó en silencio. Creyó haber escuchado mal
--Eso es una locura
--Es una condición
--No puedes obligarme a eso
--No puedo obligarte. Pero puedo elegir a otra persona
--¿Y si me niego?
--Entonces tomaré una decisión diferente respecto a la sucesión-- Aquello era una amenaza elegante, precisamente por eso resultaba tan efectiva
Margaret señaló otro documento.
--Tus cuentas quedan congeladas desde este momento. Tus tarjetas fueron canceladas
--¿Qué?
--Tus líneas de crédito suspendidas. A partir de hoy recibirás una asignación diaria de doscientos dólares-- Fabián la miró horrorizado. Se sintió casi un indigente
--¿Doscientos dólares? ¿Para sobrevivir?
--Exactamente
--Abuela, una botella de vino decente cuesta más que eso
--Entonces descubrirás que el agua también existe. Tal vez sobrio tomes mejores decisiones
--No hablas en serio
--Nunca hablé más en serio
--¿Y mis automóviles?
--Serán retirados-- Aquello fue el golpe final-- Todos excepto uno
Fabián respiró aliviado.
--Conservarás el Aston Martin verde-- La expresión de alivio desapareció
--Abuela, ese automóvil tiene dos años y es verde
--Sé identificar colores
Fabián la observó como si acabara de anunciar una catástrofe nacional.
--Nadie conduce un automóvil verde
--Miles de personas conducen automóviles verdes
--Personas sin dignidad-- Margaret ignoró el comentario
--Funciona perfectamente para ti. También puedes caminar o tomar el bus
--Tiene una pantalla antigua...
Margaret se puso de pie.
--Tienes seis semanas, Fabián. Encuentra una esposa adecuada. Demuestra que eres capaz de comportarte como el futuro responsable del complejo Black y volverás a tener lo que amas
Sin esperar respuesta, abandonó el comedor. La puerta se cerró detrás de ella. Los documentos permanecieron sobre la mesa. Durante varios minutos Fabián permaneció inmóvil observándolos.
Seis semanas. Doscientos dólares diarios. Un automóvil verde. Una esposa.
Arthur apareció poco después para retirar una bandeja.
--¿Desea algo más, señor Black?-- Fabián levantó la vista
--Un milagro-- El mayordomo guardó silencio
Miles de mujeres aceptarían una cita. Miles pasarían una noche con él. Casarse era otra cosa. La lista de candidatas se reducía drásticamente.
--Estoy jodido. Arthur, ¿Qué tan difícil puede ser encontrar una esposa?
--No lo sé, señor. Tendrá que averiguarlo
--¿Conseguiré alguien que mi abuela apruebe?
--No lo creo, señor Black
--Gracias por tu buena energía. Es tan esperanzadora-- Dijo con ironía
--No pretendo darle falsas esperanzas. Con permiso
La historia está muy bonita pero ya siento que se va tornando monótona 🤭
😂🤣😂🤣 pelear porque la primera sonrisa de Jade fue para Fabian fue demasiados celos de Rebeca que sobrina lo prefiriera cada vez que le hace una payasada.