Kira Drago conocida como la "Madrina". Una de las influencias más poderosas en la mafia italiana. Muere en un atentado orquestado por el señor Vittorio.
Kira le promete a su subordinado volver, pero sabe que es su final.
...
Feng Juexing la fénix nacida para gobernar a Yanhuang es envenenada e inducida a un sueño profundo justo antes de poder pasar el nirvana y renacer. Y todo esto, hecho por su hermana Feng Fuhuo y su propio esposo humano.
Misteriosamente Kira despierta en un cuerpo que no es suyo, sino de Juexing.
Ahora como la nueva fénix, se propone recuperar el trono, reconstruir Yanhuang y desterrar todos los secretos que este nuevo mundo guarda.
Pero pronto se da cuenta que hay algo más en Yanhuang. Una energía que no debería estar ahí y parece estar ligada a Anyue, su esposo humano.
Ahora el próximo plan es buscar respuestas y solo quizás reunir las almas de Anyue y hacer que vuelva a la vida.
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Capítulo 22: Rastros del qi oscuro.
Una tarde mientras Juexing descansaba tranquilamente en el patio imperial.
La tarde fresca y el sol iluminando en lo alto.
Hui Ying apareció con el escuadrón.
—Majestad —se inclinaron todos.
—¿Hay algo nuevo? —preguntó.
—En la antigua residencia donde el humano vivió, encontramos señales de la energía corrompida —informó la capitana.
—¿Él otra vez?
—Estas son las últimas pruebas. Ya no tenemos más pistas —finalizó la demonio águila. Entregando dos esferas de cristal donde el qi oscuro estaba confinado en el interior.
—Lo entiendo. Pueden retirarse —Juexing movió la mano.
Las sombras desaparecieron asi como llegaron.
Quedando solo Hui Ying.
—Juexing.
—Dime —finalmente la soberana soltó un largo suspiro de frustración. La emperatriz llena de frialdad y seguridad desapareció. Dejando ver a la fénix que empezaba a preocuparse por aquellas extrañas señales.
—¿Crees que Anyue fuera el portador de ese poder?
—No lo sé y si así fuera, ¿debería estar vivo ahora? —los ojos de Juexing se posaron en ella.
—Tienes razón. Pero lo extraño es que Anyue desapareció 200 años después de tu envenenamiento, nadie supo a dónde fue. Solo que justo antes de desaparecer discutió con Fuhuo —explicó Hui Ying—. Luego apareció ese Anyue que dijo amarla de pronto. Dicen que olvidó por completo quien eras e incluso dijo que fue un error haberse casado con alguien como tú. Fue más raro su comportamiento.
—No es en absoluto extraño. Fuhuo usó madera yang para crear al títere que siguiera sus órdenes. Le hizo una memoria, por eso ese Anyue se volvió cariñoso con ella —mencionó la joven fénix.
—Pero para crear un muñeco con la misma apariencia que del humano. Fuhuo debió necesitar la esencia de él o parte de su espíritu.
Las palabras hicieron “click” en la mente de Juexing. Recordó la pequeña luz que atrapó después de que aquel Anyue terminara en ese muñeco de madera.
—Lo tengo Hui Ying —se levantó de golpe.
—¿Qué cosa? —La mencionada parpadeó un par de veces sin entender que pasaba.
—No te preocupes por esto. Me encargaré. Ustedes sigan investigando y reporten cualquier cosa extraña que encuentren.
—A la orden, majestad —la capitana Hui asintió y desapareció como la sombra que era.
En la tranquilidad de aquel patio. Juexing tomó una seria decisión aunque su lógica le pedía dejar el asunto atrás: Investigar la desaparición de Anyue y tratar de llegar al portador de la energía corrompida.
Ese era el nuevo plan ahora.
Por lo que se dirigió primero al gran árbol de la vida. Lugar donde sus venas fueron envenenadas.
El árbol emitía una luz dorada, hileras de luz carmesí aparecían de su interior protegiendolo.
Y ahí, entre esa pureza, los restos de lo que mató a la verdadera fénix.
Esa energía salvaje, oscura. Qué casi la mataba en esa cueva.
—¿Que es lo que realmente quieres? —murmuró.
Creó una formación alrededor del árbol y atrapó la energía oscura.
La aprisionó en una pequeña esfera de cristal.
La oscuridad se resistió, pero su fuerza no fue suficiente para destruirla esta vez.
El gran árbol espiritual brilló con más fuerza, limpio de nuevo.
Entonces sintió su propio qi, debilitado.
Avanzó hacia lo que parecía ser un pequeño trozo de tela en el suelo, el qi carmesí adherido a él con fuerza.
Juexing se inclinó y la energía volvió a su cuerpo.
Tomó la tela entre sus manos. No era un simple trozo.
Contenía la esencia de alguien.
Esencia del cielo, de un inmortal en particular.
Y las probabilidades volaron en su mente, pero trató de no dejarse llevar por ello.
Ahora tenía una pista más y con el resto del espíritu de Anyue que le faltaba Investigar. Pronto habría respuestas.
—Feng Juexing, te haré justicia como se debe.
Guardó el trozo de tela y miró el árbol otra vez. El recuerdo del sufrimiento de esa fénix volvió a su mente.
Primero fue una sensación helada que la obligó a usar el fuego primordial que refinaba, su núcleo quedó expuesto. Y ahí fue donde esa oscuridad se escurrió como una serpiente, a través de sus venas llegó al núcleo y empezó a absorberlo.
Las llamas primordiales de Juexing en vez de protegerla comenzó a quemarla así misma, porque tenía memoria.
Una memoria de su ancestro que vio a la oscuridad corromper a los fénix. Así que, si uno de sus descendientes se atrevía a practicar aquel arte oscuro, la llama primordial tenía derecho a quemarla viva. Destruir el arte oscuro junto a su portador.
Juexing sintió el dolor mientras su espíritu era quemado sin dejar nada que le diera otra oportunidad.
Y ahí fue cuando Kira apareció.
La líder de la mafia.
La reina que todo lo controla. Bueno, eso hasta que esa bala le atravesó el corazón. Hasta que cerró los ojos. Hasta que los volvió a abrir y se encontró en aquel lugar.
Eso hasta que supo que no era un sueño, sino que algún dios le dio una segunda oportunidad. Pero no para matar, no para eliminar. Sino para proteger un imperio lleno de seres mágicos así como intrigas.
Y hasta ahora quizás para encontrar al verdadero culpable detrás de la muerte de esa joven fénix.
De cierto modo, Kira en ese cuerpo sintió que tenía un propósito más grande que solo aquello.
—No descansaré hasta dar con ese malnacido —murmuró apretando el puño—. Y cuando eso pase, le haré ver que con un dragón nadie se mete, es decir un fénix de fuego.
Sonrió levemente.
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Bienvenidos al nuevo viaje de nuestra protagonista.
💜🐨