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SOMBRA Y ESCALPELO

SOMBRA Y ESCALPELO

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:7k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Elena Valdés (30 años) es una brillante neurocirujana, reconocida a nivel nacional como una eminencia médica. Sin embargo, tras las puertas de su hogar, vive bajo el yugo de Mauricio, su esposo y un CEO exitoso que utiliza el desprecio psicológico y la humillación constante para mantenerla controlada. Su único refugio es su hijo de 6 años, Mateo, y el apoyo incondicional pero respetuoso de sus padres, quienes nunca aprobaron a Mauricio, pero apoyan las decisiones de su hija.

Su vida da un giro vertiginoso cuando conoce a Damián Montenegro (43 años), un magnate empresarial imponente, multimillonario y carismático, padre de dos hijos. Entre Damián y Elena surge una pasión arrolladora y un amor profundo que la hace redescubrir su valor.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL ASADO DOMINICAL Y EL FUEGO CRUZADO.

​El domingo al mediodía, el jardín de la casa de los padres de Elena —un refugio de buganvilias, pasto bien cortado y árboles frutales a las afueras de la ciudad— ofrecía una tregua temporal al caos de la semana. Sin embargo, para Elena, el ambiente estaba cargado con la electricidad previa a una tormenta eléctrica.

​Alrededor de la mesa de madera rústica, el pequeño Mateo jugaba alegremente con su abuelo mientras perseguía a un cachorro labrador. A pocos metros, Arturo y Carmen, sus padres, terminaban de servir los platos. Eran personas de convicciones firmes y de esa vieja escuela que sabe leer entre líneas el estado de ánimo de sus hijos. Carmen no había tardado en notar la tensión en los hombros de su hija y la forma en que su mandíbula se crispaba cada vez que sonaba el teléfono móvil.

​—¿Todo bien en el hospital, mi amor? Te noto como si trajeras un quirófano entero sobre los hombros —comentó Carmen con suavidad, sentándose frente a ella y tomando sus manos con calidez.

​Elena exhaló un suspiro largo. Miró a su madre, luego a su padre, que se había acercado con una limonada fresca, y supo que ya no había vuelta atrás. Había aguantado demasiados años de desplantes silenciosos, de sonrisas fingidas en reuniones sociales y de soportar el narcisismo asfixiante de Mauricio por el qué dirán. La gota había desbordado el vaso.

​—Mamá, papá... necesito hablar con ustedes de algo serio —comenzó Elena, con la voz firme, clara y sin rastro de temblor—. Voy a divorciarme de Mauricio.

​El tenedor de Arturo se detuvo a medio camino del plato. Carmen contuvo el aliento por un segundo, aunque en el fondo de sus ojos brilló un destello de profundo alivio. Durante una década, habían aguantado ver cómo su brillante hija se apagaba lentamente al lado de un hombre mezquino, respetando su decisión de intentar salvar la familia, pero sufriendo en silencio cada desplante.

​—Hija... —murmuró Arturo, apoyando una mano firme sobre el hombro de Elena—. Sabes que nunca aprobamos a ese sujeto. Nos tragamos nuestras opiniones todos estos años solo porque era tu decisión y queríamos respetarla. Pero si has tomado este camino, tienes nuestro respaldo absoluto, el de esta casa y el de nuestros abogados. ¿Necesitas que te ayudemos con algo?

​—Tengo a Valeria preparándolo todo —respondió Elena con una seguridad inquebrantable, sintiendo cómo un peso de diez toneladas se desprendía de su espalda—. Ya no voy a tolerar ni un solo día más sus humillaciones ni sus juegos de control. Esta misma noche, cuando regrese a casa, le pondré los papeles sobre la mesa. Si firma por las buenas, nos ahorraremos un escándalo; si se pone difícil, Valeria se encargará de destrozarlo legalmente.

​Carmen sonrió con orgullo, acariciando la mejilla de su hija.

​—Esa es la mujer que criamos. Nunca olvides quién eres, Elena. Ningún hombre opacará jamás tu brillo.

​Mientras tanto, a varios kilómetros de distancia, en una oficina privada blindada y rodeada de pantallas de seguridad, Damián Montenegro recibía un sobre manila de manos de Néstor.

​—Información confirmada, señor —dijo Néstor con tono neutro—. Las deudas de Mauricio Cárdenas con los carteles del norte y los prestamistas de la mafia portuaria son insostenibles. Está acorralado. Si nosotros no intervenimos primero, sus acreedores van a ir directamente tras él... y desafortunadamente, ese tipo de sabandijas no tienen reparos en tocar a la familia para presionar un pago.

​Damián abrió el sobre, examinó los documentos financieros con la mirada fría de un depredador y dejó el papel sobre la mesa de caoba. Sus ojos oscuros destellaron con una furia helada. Nadie que pusiera en riesgo, ni de manera indirecta, la seguridad de Elena y de su pequeño hijo podía seguir respirando con tranquilidad en su territorio.

​—El idiota quiso jugar a ser un tiburón en aguas profundas sin saber nadar —sentenció Damián con voz ronca, ajustándose los puños de la camisa—. Prepara a los hombres. Cárdenas va a firmar su ruina financiera hoy mismo, y si intenta desquitar su frustración con Elena esta noche... se va a arrepentir de haber nacido. El juego se acabó para él.

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Cliente anónimo
Todo muy bonito y pasional, a qué horas ve al hijo??!!
Diego D. Camacaro Guazzoni
una de las mejores novelas que he leído felicidades autora🥰
Mariana Posternak
excelente novela, felicidades autora 👏💕💕
Andrea Nardelli
extraordinaria exelente
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