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CAMINANDO ENTRE LOBOS

CAMINANDO ENTRE LOBOS

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Mundo de fantasía
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Julio carrasco

Una ciudad con nombre apacible, donde se respira cordialidad, buenos hábitos y una excelente atención en sus servicios.
Esto es visto por los ojos de las personas que vienen de afuera, turistas, emprendedores, familias que llegan a radicarse, pues ven en la ciudad un futuro prometedor para sus hijos.
Pero para quienes viven allí hace muchos años, la realidad es muy diferente.
Ellos saben que están parados encima de un polvorín, el cual puede estallar en cualquier momento. Caminan rodeados de lobos feroces, hambrientos de poder, cegados por la corrupción y la avaricia.
Pero decir una sola palabra en contra de esos lobos puede significar su sentencia de muerte, para ellos y sus familias.
Un grupo de amigos y una policía encubierto, unirán sus fuerzas para acabar con la corrupción que está azotando a la ciudad.

NovelToon tiene autorización de Julio carrasco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 1

La puerta del comercio se abrió violentamente, le habían pegado una patada voladora desde afuera.

La hoja golpeó contra la pared contraria y volvíó a cerrarse, haciendo el efecto resorte.

Antes de que se cerrara, una mano enguantada la detuvo.

Dos hombres encapuchados asomaron sus cabezas y se quedaron mirando al señor y a la señora Yang, quienes eran ciudadanos chinos, y dueños de la tienda deportiva Arigató.

Eran las cinco de la madrugada, y a esa hora el matrimonio se encontraba preparando todo para la jornada de trabajo. El comercio abría sus puertas a la siete, pero ellos siempre llegaban un par de horas antes para dejar todo en orden, eran muy estrictos y aplicados en ese tema.

Uno de los sujetos, quién parecía ser el jefe, avanzó rápidamente hacia ellos, mientras el segundo cerraba la puerta tranquilamente, trabándola con un pequeño mueble que había por allí, ya que el cerrojo había quedado destruído por el tremendo impacto.

Por la agilidad de sus movimientos y sus tamaños, se notaba que eran dos hombres jóvenes y robustos.

El jefe se acercó al señor Yang y lo agarró salvajemente por el cuello.

El segundo, el cual aparentaba una calma excesiva, sacó un cigarro de uno de sus bolsillos y lo encendió, tragó una bocanada de humo e hizo un gesto, disfrutándolo, con tal parsimonia que parecía estar en un campo de vacaciones.

La señora Yang lanzó un grito desgarrador al ver como su esposo era golpeado salvajemente.

El sujeto del cigarro se acercó a ella y la tomó por los pelos, la arrastró unos metros mientras la insultaba.

—¡Callate china de mierda! ¡Cerrá el orto o te lo hago cerrar yo!

—¡No nos lastime señor... Por favor!—

gimió ella, con marcado acento chinespañol.

—¡Depende como te portes! Ahora sentate en el piso y ni se te ocurra gritar otra vez, ¡entendiste!

Ella no contestó, se sentó en el suelo tal cual le ordenó el individuo, con la espalda apoyada contra el mostrador, mientras observaba con los ojos cargados de terror, como a su marido le corría un hilo de sangre por la nariz.

—¡Voy a decirlo solo una vez, y no quiero un no por respuesta!— exclamó el que golpeaba al señor Yang—Tienen cuarenta y ocho horas para que dejen este lugar. Recibirán algo de dinero por este cuchitril.

— Por favor, señor…¿A dónde vamos a ir?. Este es nuestro hogar— gimió dolorido, el señor Yang.

—¡Ese es su problema! Conformense que todavía estamos siendo generosos con ustedes. Les damos cuarenta y ocho horas para que recojan sus porquerías, y encima unos pesos. ¿Les parece poco? No pensarán negarse... ¿Verdad?

—No tenemos adonde ir.. señor... por favor... no nos hagan esto..

El puño del sujeto se hundió en el estómago del señor Yang. Este se dobló en dos, cayendo de rodillas, fulminado.

—¡Por favor... ¡No lo golpee más! Nos iremos... Nos iremos — sollozó la mujer, con sus ojos empapados en lágrimas.

—¡Ya lo ve señor Yang! Su esposa es más inteligente y sensata que usted ¡je! — rió con desprecio el sujeto del cigarro.

— Además... Está es la segunda vez que venimos. — continuó el que parecía ser el jefe — Si por casualidad tuviéramos que regresar una tercera vez, les juro que les corto la cabeza con una sierra desafilada. ¿Soy claro?...

Al notar que no le respondían, le propinó una patada en las costillas al hombre indefenso.

—¡Soy claroo! — gritó, fuera de control.

—Sii, señor...fué claro — contestó la mujer, tratando de evitar que siguieran golpeando a su esposo.

—Bien, bien... — intervino el sujeto del cigarro — El señor Alonso se pondrá muy contento cuando se entere que los hemos sacado a patadas de aquí.

— ¡Qué decís tarado! — le recriminó su compañero — No des nombres, ¡zapallo!

—¿Qué importa?. Igual ellos no escucharon nada... ¿No es cierto chinos?

—¡No me interesa si escucharon o no, te digo que no des nombres! Antes de hacerlo metete la lengua en el culo, ¡Entendiste!

—¡Pará bó! No exageres... Se me escapó..

—¿Se te escapó? Ya te mandaste la cagada del año. Ahora tenemos que pegarles dos tiros a los chinos para que no hablen...

—¡No señor.. ¡Por favor! Nosotros no escuchamos nada, lo juro... — gimió la mujer.

— ¿En serio no escucharon nada? — preguntó el jefe

—En serio señor, no escuchamos nada... — murmuró el señor Yang, con la poca fuerza que aún le quedaba.

— Si es así, entonces no los mataremos. A ver, chino, levantate y andá a sentarte junto a tu mujer.

El señor Yang se arrastró como pudo y se sentó junto a su esposa.

—¿Trajiste la cinta? —preguntó el jefe a su compinche

—Si, aquí está — contestó el otro individuo, metiendo la mano en el bolsillo de su saco, y mostrándole un rollo de cinta gruesa.

— ¡Bien! Tapales la boca y atales las manos , por las dudas que se les ocurra gritar antes de que nos vayamos.

El sujeto se acercó al matrimonio, les

puso a cada uno un pedazo de cinta cubriendo sus bocas, luego procedió a encintarles las manos detrás de sus espaldas.

—Ahora nos vamos a ir, ni se les ocurra moverse al menos por treinta minutos. ¿Entendido?

La pareja asintió, moviendo ámbos sus cabezas en sentido afirmativo.

El jefe buscó entre las prendas que habían en los estantes, hasta que sacó de allí un par de camisetas deportivas.

Se acercó al matrimonio y comenzó a taparles la cabeza con ellas.

— No se asusten, no voy a asfixiarlos. Solo quiero estar seguro cuando nos vayamos.

Cuando la pareja estuvo con sus cabezas tapadas, ambos delincuentes se dirigieron hacia la puerta principal. De repente el jefe se detuvo. Su cómplice también lo hizo, y se quedó mirándolo con ojos de entendimiento. — No vas a hacerlo... ¿Verdad? — murmuró, tratando de que el matrimonio no lo oyera.

El jefe abrió sus brazos de par en par y se encogió de hombros, en claro gesto de importarle poco lo que iba a hacer.

Sacó una pistola de su bolsillo, agarró un almohadón que había en los estantes y se acercó otra vez hacia el matrimonio.

Los pobres infelices no tenían idea de lo que estaba ocurriendo.

El sujeto se inclinó sobre ellos, apoyó el almohadón sobre la cabeza del señor Yang y le disparó a quemarropa.

Su cuerpo se convulsiónó como un muñeco roto y quedó inerte.

La señora Yang no tuvo tiempo de reaccionar, el individuo apoyó la pistola sobre su sien y le dió un disparo de lado, atravesándola.

Paradójicamente, sus cabezas quedaron recostadas una con la otra, como si se sostuvieran entre sí.

— Parece una escena romántica— se rió el sujeto del cigarro — Mirá cómo quedaron cachete con cachete, jeje.

Su compañero no contestó, solo lo miró por algunos segundos.

Luego se dirigieron otra vez hacia la puerta, el jefe asomó su cabeza hacia afuera. Aún no amanecía, una tenue luz se comenzaba a percibir a lo lejos. Las calles estaban desiertas, aún no comenzaba la jornada.

Los delincuentes salieron sigilosamente de la tienda, y se perdieron escudados entre las sombras de la noche.

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Lugh
Me da la sensación que va a terminar muriendo por pecar de inocente
Julio Carrasco: Esperemos qué no le pase nada malo
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Lugh
Tengo miedo por sus vidas
Lugh
No me sentí mal por la muerte de su hermano
ahora tampoco me voy a sentir mal si muere
Lugh
La verdad no me sorprende
tenía que demostrar porque lleva tanto tiempo sin ser atrapado
Lugh
Me parece que ya hubo otra muerte
tenía muchas 🚩🚩
Lugh
emmmm
sospechoso
Lugh
Osea que no saben nada?
emmm
me preguntó si sospecharan algo
Lugh: Tiene sentido
pero no sospecharan algo?
o si alguna vez escucharon a otros decir algo
total 2 replies
Lugh
Noo
yo estoy completamente segura que el cabello largo queda muy bien en los hombres
Julio Carrasco: De acuerdo Lugh. Creo que hizo mal en contárselo.
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Lugh
en pocas palabras
estás al horno con papas
Lugh
Eso eso
al fin recordó que es el jefe
Lugh
German en este capitulo estuvo genial ahora habrá que ver qué hace con el arma
Lugh
Es la peor parte sin duda
Julio Carrasco: Si, la parte donde nadie se quiere mover🤣
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Lugh
Me da miedo que a hora los siga y todo termine en un gran malentendido
Julio Carrasco: Si, pensó en seguirlos pero se arrepintió
total 2 replies
Lugh
Amo la rapidez que tiene para hacerse toda una historia
Lugh
Claramente mucho no habrás aprendido
Lugh
Me río de Germán por ser malo coqueteando pero somos iguales jajaja
Julio Carrasco: El le tiene miedo 🤣
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Lugh
Que buen insulto
Julio Carrasco: Jajaja❤️
total 1 replies
Lugh
Y...
darle una pala talvez no fue la mejor idea
Julio Carrasco: Se confiaron
total 1 replies
Lugh
✨💖 inspiración 💖✨
𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒂𝒍
🩷
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