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Prisionera Del Capo

Prisionera Del Capo

Status: Terminada
Genre:Síndrome de Estocolmo / Mafia / Secuestro y encarcelamiento / Completas
Popularitas:71.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Alessia Castelli nació para obedecer. Hija de una de las familias mafiosas más poderosas de Italia, jamás ha podido decidir sobre su propia vida. Ni a quién amar. Ni con quién casarse. Ni siquiera qué sueños perseguir.
El día de su boda arreglada, todo cambia cuando es secuestrada por Fabiano Conti, el temido líder de la organización rival. Para él, Alessia no es más que la única pieza capaz de devolverle a la persona que más ama.
Mientras una guerra entre familias amenaza con desatarse, ambos descubren que existen prisiones mucho peores que una habitación cerrada. Ella jamás ha conocido la libertad. Él hace mucho tiempo que olvidó cómo se siente vivir sin culpa.
Entre amaneceres frente al Mediterráneo, pequeños actos de rebeldía y decisiones que nunca antes les permitieron tomar, Alessia y Fabiano comenzarán a cuestionar todo aquello para lo que fueron criados.
Porque, a veces, el enemigo no es quien te roba la libertad... Sino quien te enseña, por primera vez, cómo se siente tenerla.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Curiosidad científica

Alessia

Ordeno las flores en el pequeño florero, insegura de si me gusta el resultado o no.

Cambio la rosa blanca hacia un costado y muevo la peonía rosada al centro.

Eso está mejor.

Cuando estoy satisfecha dejo el florero sobre el escritorio de Fabi.

Quiero que vea algo bonito cuando esté trabajando aquí.

—¿Decorando?

Me giro cuando escucho a Mattheo a mi espalda.

Espero los nervios y el vuelco en mi estómago, pero nada ocurre.

Qué raro.

—¿Todo bien?

—No lo sé —digo completamente confundida—. No siento nada.

Se rasca su mandíbula tan confundido como yo.

—¿Nada?

Me acerco hasta estar unos pasos frente a él y levanto mis ojos a los suyos.

Sus ojos verde oliva me miran curiosos y divertidos.

—No lo entiendo —susurro—. Haz lo que haces siempre.

—¿Lo que hago siempre?

—Sí, ya sabes, baja mis bragas con tu sonrisa.

Su rostro se ilumina y aparece esa sonrisa que antes ponía mis rodillas de hule.

—¿Ahora?

—Nada. ¿Puedes hacerlo mejor? Siento que no te estás esforzando nada nadita.

Sus labios se elevan en una sonrisa que hace unos días de seguro me provocaría un colapso nervioso, pero ahora no siento absolutamente nada.

¿Qué está mal conmigo?

—¿Qué tal ahora? —pregunta colocando sus manos detrás de mi espalda baja y pegándome a él—. Nada, ¿eh?

—No… ¿Puedes inclinar tu rostro para ver si podemos hacerle creer a mi mente que estás a punto de besarme?

Su pecho estalla en un risa, pero obedece. Se acerca hasta que sus labios están prácticamente rozando los míos.

—¿No? —pregunta.

—Quizá si…—Subo mis manos y enredo mis dedos en su cabello, como me gusta hacerlo con Fabi, pero no siento lo mismo. No siento que mi corazón va a estallar en mi pecho—. Creo que has perdido tu toque.

—¿Mi toque?

—Sí.

—No quisiste decir eso, Castelli.

—Lo dije y lo mantengo. Podrías desnudarte ahora mismo y no sentiría nada.

Sus dedos se enredan en mi cabello y me pega completamente a su cuerpo. Puedo sentir cada músculo del suyo contra mi piel y sigo sin sentir nada.

—Definitivamente perdiste tu toque. Eres atractivo, pero ya no siento que mis bragas quemen cuando me miras.

Su nariz acaricia la mía cuando el desafío ilumina sus ojos verde oliva.

—No me empujes, Castelli, porque te haré tragar tus palabras.

Coloco mis manos sobre su trasero, esperando sentir algo, aunque sea un cosquilleo, pero no siento nada.

Que decepción.

—¿Interrumpo? —pregunta Fabiano desde la puerta.

Mattheo se gira sin soltarme.

—Estamos probando un punto.

—Creo que ya lo probamos, Farina. Definitivamente perdiste tu toque —devuelvo.

Los ojos de Fabiano miran las manos de Mattheo en mi espalda baja antes de volver a mirarme.

—No he perdido nada. Podría besarte ahora mismo, Castelli, para que aceptes que estás equivocada.

Pongo los ojos en blanco.

—Nada cambiará. No sabía que eras tan mal perdedor.

—No me empujes.

—Nadie besará a nadie —declara Fabiano dando unos pasos hacia nosotros.

—Lo haré. Alessia me está desafiando.

—Si me besas te patearé las bolas —digo levantando mi barbilla.

—No te atreverías.

—Pruébame.

—Si no lo hace ella, lo haré yo —dice Fabiano.

Suelto a Mattheo, totalmente desconforme con mi experimento.

¿Qué pasa si ya no puedo sentir ese cosquilleo con nadie más?

—¿Less? —pregunta Fabiano.

—Esto es solo por curiosidad científica —aclaro antes de subirme a sus pies y besarlo.

En cuánto sus labios están sobre los míos sé que mi miedo es infundado.

Mi corazón vuelve a latir en mi pecho y el cosquilleo se propaga por todo mi estómago y pecho.

Me alejo con una sonrisa, completamente satisfecha antes de girarme hacia Mattheo.

—Definitivamente perdiste tu toque, Farina —digo antes de salir camino a la cocina.

Quiero volver a intentar cocinar.

Fabiano me enseñó que la práctica hace al maestro.

*****

—Más despacio —dice Viola por quinta vez.

Asiento con toda la convicción del mundo.

Cinco segundos después vuelvo a subir la velocidad.

—¡Alessia!

—¿Qué?

—¡Más despacio!

—¡Pensé que ahora sí podía!

Viola cierra los ojos y se masajea las sienes.

—Voy a terminar calva.

—Pero si todavía tienes mucho pelo.

—Gracias a Dios.

Sonrío mientras vuelvo a mirar la mezcla.

Esta vez sí se ve bien.

Esponjosa.

Brillante.

Perfecta.

—¿Y ahora?

—Ahora incorpora el cacao.

Tomo el recipiente.

—¿Todo?

—Sí, pero...

No la dejo terminar.

Vacío el cacao dentro del bol y vuelvo a encender la batidora exactamente a la misma velocidad de antes.

El mundo explota.

Una nube marrón sale disparada hacia el techo.

El cacao vuela sobre los muebles.

Sobre la encimera.

Sobre mí.

Sobre Viola.

Hasta el enorme ventanal termina salpicado.

Apago la batidora. El silencio es absoluto.

Parpadeo una vez.

Miro a Viola.

Tiene la cara completamente café.

Una pequeña montaña de cacao descansa sobre su moño perfectamente peinado.

—Creo... —susurro—. Creo que algo hice mal.

Viola no responde. Solo respira muy lento.

—¿Sabes cuál era la palabra que intentaba decir antes de que apretaras el botón?

Niego con la cabeza.

—Despacio.

—Ah… sí, creo haberte escuchado.

—Había que bajar la velocidad.

—Eso parece.

La mujer levanta una mano. Se mira el cacao pegado en la palma. Luego me mira a mí.

—Madonna santa...

Bajo la cabeza.

—Lo limpiaré.

—¡Claro que lo limpiarás!

Corro por un paño.

—Perdón.

—¡No frotes así! ¡Vas a extenderlo más!

—Perdón.

—¡No uses ese paño!

—Perdón.

—¡Ese tampoco!

—Perdón...

Después de varios minutos, la cocina parece un campo de batalla.

Estoy limpiando el techo subida sobre una silla cuando escucho una risa masculina detrás de mí.

Me giro.

Mattheo está apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados.

—Creo que ganaron los muffins.

Inflo las mejillas.

—No te burles.

—Lo intento. —Mira alrededor—. Pero es difícil.

Bajo de la silla.

—No sabía que había que bajar la velocidad.

—Eso explica muchas cosas.

Le enseño mi lengua.

Él ríe.

—¿Qué intentabas preparar?

—Muffins de chocolate.

—¿Para ti?

Niego.

—Para Fabiano.

Las palabras salen tan rápido que tardo un segundo en darme cuenta lo que acabo de confesar.

Mattheo levanta lentamente una ceja.

—¿Para Fabiano?

El calor sube hasta mis orejas.

—Bueno... él ha sido amable conmigo y... —Me encojo de hombros—. Quería hacer algo bonito.

Mattheo sonríe. No de esa forma encantadora que vuelve inútiles mis neuronas. Esta vez sonríe como si hubiera entendido algo.

—Le van a gustar.

—Primero tienen que sobrevivir.

—También es cierto.

En ese momento otra voz llena la cocina.

—¿Qué está pasando aquí?

Me giro de inmediato.

Fabiano está detenido en la puerta.

Su mirada recorre el desastre. Luego a Viola. Después a Mattheo. Y finalmente se queda en mí.

Tengo cacao hasta en las pestañas.

—Yo... puedo explicarlo.

Fabiano sigue observando la cocina unos segundos más.

—Viola.

—¿Sí, señor?

—Déjanos un momento.

La mujer me dedica una mirada que claramente promete continuar el entrenamiento después.

—Como diga.

Sale murmurando en italiano.

Mattheo hace ademán de seguirla.

—Yo también debería... —empiezo a decir.

—Tú no —dice Fabiano sin apartar los ojos de mí—. Necesito hablar contigo.

Mattheo lo observa un instante. Después me guiña un ojo.

—Suerte con los muffins, principessa.

Cuando desaparece por el pasillo, vuelvo a mirar a Fabiano.

Se cruza de brazos.

—¿Qué fue eso?

—¿Qué fue qué?

—Tú y Mattheo.

Frunzo el ceño.

—¿Qué pasa con Mattheo?

Su mandíbula se tensa.

—Nada.

—Entonces no entiendo.

Permanece en silencio unos segundos. Demasiados.

—Olvídalo.

Se da media vuelta.

—Fabiano.

Se detiene.

—Los muffins eran para ti.

No se gira. Solo permanece inmóvil.

—¿Qué?

—Quería darte una sorpresa... pero creo que terminé declarándole la guerra a tu cocina.

Una risa pequeña escapa de su garganta. Muy pequeña. Casi como si hubiera olvidado cómo hacerlo.

—Lo imaginé.

—¿En serio?

Asiente.

—Nadie hace semejante desastre por simple aburrimiento.

Sonrío.

—¿Sigues queriendo probarlos? —Esta vez sí se gira. Sus ojos recorren mi rostro—. ¿Aunque sepan horrible?

Una de las comisuras de sus labios se eleva.

—Especialmente si saben horrible.

Mi pecho se calienta.

—Entonces... volveré a intentarlo.

Él asiente una sola vez.

—Lo sé —susurra antes de salir.

Lo observo desaparecer por el pasillo.

No entiendo por qué esa conversación me dejó tan feliz.

Pero así es.

1
JANET GARZÓN
me encantan estos mafiosos , porque en mi país los disque mafiosos son todos horribles 🤭🤭
Noemi Jacquet
Que bello capitulo!!!Fabiano no puede ser mas tierno xs🥰🔥🔥❤️
Noemi Jacquet
🤣🤣🤣👏👏
Noemi Jacquet
Amooo a tus mafiosos❤️👏👏🔥
Yoki Romero
una historia muyyy bien escrita 😍🍫🌹👌❗️
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
alejandra
magistral como cada una de tus obras escritora, felicitaciones. empecé a leer la historia de Mateo sin darme cuenta que estaba está antes, así que la retomaré 👏👏👏👏👏👏
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛 😊
total 1 replies
alejandra
diablos señorita, pero que aguante 🤣🤣🤣🤣🤣🤣 sin pepitas en la lengua, te la soltó sin anestesia jajajajajaja
alejandra
ábrele los ojos🤣🤣🤣🤣🤣
alejandra
salió candela esta niña
alejandra
que asco de hombre
alejandra
diablos señorita 🤭🤭🤭🤭
alejandra
muchacha andas buscando lo que no se te ha perdido 🤣🤣🤣🤣
alejandra
🤣🤣🤣🤣 jajajajaja que mente
Karla
Cada vez compruebo más que eres mi autora favorita
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Lisbeth Torres
que bonita!!! cómo todas tus historias!! me encantó, felicidades!!!
Lisbeth Torres
que bonita!!! cómo todas tus historias!! me encantó, felicidades!!!
Lizbeth Rivera
muy hermosa y divertida
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Kary Monte
ahhh el hijo de renji 😙😙😙😙
Edith Villamizar
Me encantó la foto familiar
los niños iguales a Fabiano 🥰
Edith Villamizar
Que hermosura de final
construyeron una familia antes de casarse
Yesenia te felicito por otra historia excelente
Gracias 🌷
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