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Imperio De Mentiras.

Imperio De Mentiras.

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Atracción entre enemigos
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

El imperio más codiciado de Italia que no le pertenece a nadie… excepto a él.

Ella heredó algo que no le pertenecía y él está dispuesto a quitárselo.

Entre pasiones calculadas y verdades que amenazan con destruirlos a ambos, la pregunta no es quién ganará… sino quién caerá primero en su propia trampa.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

A las siete de la mañana, la bruma sobre el circuito de pruebas comenzaba a disiparse, dejando ver un asfalto oscuro, aún húmedo por la llovizna nocturna. El rugido del motor del *Galván-V12* rompía el silencio de la pista, resonando con una potencia casi feroz.

Fabiola estaba de pie en el garaje principal, ajustándose las correas de los guantes de cuero. Llevaba el traje de piloto ajustado y el cabello recogido en una trenza impecable. Su rostro era una máscara de absoluta serenidad, pero por dentro, la adrenalina quemaba. Después de lo que había presenciado la mañana anterior en el almacén del puerto —la brutalidad, los hombres armados, la revelación de que Alejandro era el verdadero *Don* de la mafia—, cada uno de sus sentidos estaba alerta.

No sentía miedo; sentía una fascinación peligrosa y un deseo ferviente de demostrarle que ella no era una presa fácil.

El sonido de una portezuela al cerrarse la hizo girar la cabeza.

Alejandro avanzaba por el *paddock*. Vestía un abrigo negro sobre un traje gris impecable. Se le veía tan pulcro, sereno y elegante como siempre. Nadie que lo mirara en ese momento podría adivinar que solo unas horas atrás había estrangulado a su mano derecha con sus propias manos a un lado de la autopista.

Pero Fabiola lo sabía. Y Alejandro, al cruzar la mirada con ella, notó algo distinto en sus ojos oscuros: una chispazo de conocimiento calculado que no estaba ahí el día anterior.

—Llegas a tiempo, Santamaría —dijo Fabiola, dando un paso al frente con una sonrisa helada—. Pensé que tus "asuntos privados" te mantendrían ocupado toda la mañana.

Alejandro se detuvo a un metro de ella. Se quitó las gafas de sol, dejando al descubierto una mirada penetrante, oscura y carente de cansancio.

—Mis asuntos están completamente resueltos, Fabiola —respondió él con una voz grave y tranquila—. Cuando hay una manzana podrida en la estructura, lo mejor es cortarla de raíz antes de que contamine el resto.

Fabiola entrecerró los ojos sutilmente. Supo de inmediato a qué se refería: Dominic ya no estaba a su lado. En su lugar, a varios metros de distancia, Koala permanecía de pie junto a los vehículos, intentando disimular su nerviosismo mientras fingía vigilar el perímetro.

—Una filosofía impecable —provocó ella, inclinando la cabeza—. Aunque a veces el problema no es la manzana, sino la mano que maneja el árbol.

Alejandro dibujó una sonrisa lenta, casi imperceptible, dando un paso más hacia ella hasta que la distancia entre ambos se volvió peligrosamente íntima.

—Cuidado, Fabiola —susurró él, bajando el tono para que solo ella pudiera escucharlo—. A veces la curiosidad hace que la gente se acerque demasiado al fuego. Y no querrás quemarte antes de Ginebra.

—No me asusta el fuego, Alejandro —desafió ella en un susurro afilado, sosteniéndole la mirada sin pestañear—. De hecho, me gusta ver cómo se consume todo a mi paso.

En ese momento, Giancarlo se acercó a la pareja sosteniendo una tableta con los tiempos de la pista.

—Fabiola, los sensores indican que la pista está en condiciones óptimas en el sector dos, pero la curva ciega sigue estando resbaladiza —advirtió el financiero, mirando de reojo a Alejandro con cierta cautela—. Si vas a hacer la prueba de velocidad máxima, te sugiero no arriesgar en la tercera vuelta.

—No vine a hacer pruebas a medias, Giancarlo —sentenció ella, tomándola el casco de la mesa—. Preparen el auto. Voy a dar cinco vueltas.

Fabiola se colocó el casco, ajustó la visera y caminó con paso firme hacia el *Galván-V12* que la esperaba en la línea de pits. Se deslizó en el asiento del piloto, abrochó el arnés de seguridad de cinco puntos y encendió el motor. El estruendo del *V12* retumbó en los hangares, un rugido salvaje que aceleró el pulso de todos los presentes.

Desde el muro de boxes, Alejandro la observaba. Sostener la mirada de esa mujer, sabiendo el peligro que ambos representaban, le provocaba una descarga de adrenalina que no había sentido en años. Ella era una heredera sin moral, implacable y hermosa; y él era el rey de un imperio criminal que no dudaba en matar para mantener el control.

El auto de Fabiola salió disparado a la pista, dejando una estela de humo blanco y devorando la primera recta a más de doscientos ochenta kilómetros por hora.

En el box, Koala se acercó a Alejandro por la espalda, hablando en un tono casi inaudible.

—*Don* Alejandro... los hombres de Viena confirmaron que el dinero desviado por Dominic fue congelado a tiempo. Todo el lote de aleación está asegurado en nuestros almacenes clandestinos.

—Bien —respondió Alejandro sin apartar los ojos del vehículo rojo que tomaba la primera curva con una agresividad suicida—. Asegúrate de que el cuerpo de Dominic no sea encontrado jamás. Y mantén a tus hombres lejos de la planta de Galván. A partir de hoy, yo me encargo personalmente de Fabiola.

—Sí, *Don* Alejandro —asintió Koala, retirándose de inmediato.

En la pista, Fabiola cruzó la meta completando la tercera vuelta a una velocidad récord. Al aproximarse a la curva ciega, sintió el deslizamiento del chasis sobre el asfalto frío. En lugar de pisar el freno, apretó los dientes, corrigió el volante con una precisión quirúrgica y aceleró a fondo, rozando el muro de contención por apenas unos milímetros.

En el muro de boxes, los ingenieros ahogaron un grito. Alejandro, en cambio, ni siquiera parpadeó. Una chispa de auténtica fascinación brilló en sus ojos oscuros.

Fabiola completó la quinta vuelta y frenó el prototipo justo frente al box de Alejandro, levantando un leve silbido de los frenos cerámicos. Apagó el motor, abrió la cabina y se quitó el casco, dejando caer su cabello rojo sobre los hombros mientras respiraba con fuerza.

Alejandro caminó hacia el vehículo, se inclinó sobre el chasis y la miró desde arriba.

—Estuviste a un centímetro de estrellarte en la curva tres —dijo él, con la voz cargada de una tensión magnética.

Fabiola sonrió con una arrogancia deslumbrante, mirándolo desde el habitáculo.

—Un centímetro es más que suficiente para ganar, Santamaría —respondió ella—. La pregunta es: ¿tienes el valor de subirte conmigo en la siguiente vuelta, o prefieres seguir mirando desde la seguridad de tus sombras?

Alejandro la miró en silencio, sintiendo cómo el juego de seducción, poder y muerte entre el Don de la mafia y la heredera sin escrúpulos alcanzaba su punto de no retorno.

1
Cliente anónimo
Que mujer tan arrogante y mala
Isis Vargas Pinzon
Querida Escritora, nos tiene en ascuas 🤣😂 estamos esperando sus capítulos finales, ya hay que desenmascarar a los implicados y que salga a luz la traición y maldad de los verdaderos culpables, Fabiola es una mujer dura y completamente desconfiada al grado de no creer en quién verdaderamente la ama, ya se está poniendo tediosa la historia.
Isis Vargas Pinzon
Lo sabía, Fabiola le tiene una confianza tan grande a Koala que tenía que volver a la historia, no me equivoqué 👏👏👏, ahora Alejandro va a tener que estar agradecido con Koala y confíar más en las demandas de Fabiola.
Isis Vargas Pinzon
Ya me cayó mal Fabiola, porque es tan terca y orgullosa, porque no deja que el le explique lo que realmente pasó en el balcón...
Isis Vargas Pinzon
😜🤣😂 jajajaja jajajaja jajajaja jajajaja, que chinga te pusieron Stefano, jajajaja jajajaja, muero de risa 😂🤣😃 olvídate de tus locuras con Fabiola, Alejandro te chingó gacho jajajaja jajajaja
Isis Vargas Pinzon
Noooo, pero que perro es Alejandro, si Koala solo la cuidó y protegió, era para que lo perdonara 😡😡😡
Isis Vargas Pinzon
Qué CABRONES 🤬😡
Isis Vargas Pinzon
👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
Ándele pendeja Vieja 😡 le ganó la ambición y le va a costar caro por traidora 😡🤬
Isis Vargas Pinzon
Woow, que buen capítulo 👍 muy emocionante y tenso a la vez.!
Isis Vargas Pinzon
Yo solo sé, que cuándo Alejandro encuentre a Fabiola sana y salva, no va hacerle nada a Koala, porque cuidó de ella embarazada de su hijo, ya que Koala estará protegido por Fabiola por su fidelidad y protección.
Isis Vargas Pinzon
Yujuuu... eso es todo Alejandro, tienes que encontrarla 👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
👏👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
No creó que lo haga, yo pienso que al contrario , Alejandro se lo va agradecer por cuidarla.
Isis Vargas Pinzon
¡¡¡ Lo sabía.!!! Koala se tiene que quedar a cuidarla como su fiel guardián.
Isis Vargas Pinzon
jajajaja jajajaja si que le va a costar encontrarla, y en lugar de castigarlo o matarlo le va a tener que agradecer a Koala por cuidarla a salir del país con un embarazo en riesgo. Pobre Alejandro, anda como león enjaulado 🤣😜
Isis Vargas Pinzon
No imagino que pasará cuándo se de cuenta Alejandro que Fabiola y Koala desaparecieron al mismo tiempo.
Isis Vargas Pinzon
Que tonta Fabiola, tiene a Alejandro que es el padre de su hijo para que la proteja, pero su orgullo, arrogancia y soberbia no la dejan actuar con inteligencia... ay mujer, que pinche necesidad de huir, cuando tienes al "Don" a tus pies.
Dalia H: Deja que la agarre 🤭🤭🤭🤭
total 1 replies
Isis Vargas Pinzon
🤣😂 jajaja jajajaja está embarazada y ahí se va a enterar Alejandro y Stefano quedará más encabronado porque Alejandro es el padre, jajajaja me encantó el final del capítulo 👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
😡😡😡😡
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