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El capitán que perdió el control por mí

El capitán que perdió el control por mí

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Aventura de una noche / Amor-odio / Completas
Popularitas:123.6k
Nilai: 5
nombre de autor: VivianMansano

Valentina Mendoza está acostumbrada a mantener todo bajo control. Como controladora aérea, sabe que un solo error puede convertir el cielo en un desastre. Pero su vida se sale de rumbo cuando Sebastián del Fuego reaparece frente a ella.
Él fue su rival en el bachillerato. Ahora es un capitán arrogante, irresistible y heredero de una de las aerolíneas más poderosas del país. Sebastián siempre ha vivido siguiendo reglas estrictas, hasta que una noche con Valentina destruye todos sus límites.
Cuando un embarazo inesperado vuelve a unirlos, Valentina se niega a convertirse en una carga o en una pieza más dentro de los negocios de dos familias enfrentadas. Tiene problemas más urgentes: un padre que solo piensa en sus intereses, una media hermana dispuesta a destruirla y el secreto detrás del accidente que dejó a su madre sin despertar durante diez años.
Valentina quiere justicia. Sebastián solo quiere permanecer a su lado, aunque para hacerlo tenga que enfrentarse a su familia, renunciar a la vida que habían planeado para él y demostrarle que esta vez no piensa abandonarla.
Entre amenazas, secretos y traiciones, ambos descubrirán que incluso el piloto más disciplinado puede perder el control cuando se enamora de la única mujer que nunca pudo olvidar.

NovelToon tiene autorización de VivianMansano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

...Val....

Lo vi antes de que él me viera a mí.

Estaba en el pasillo del ala administrativa de Clínica Santa Lucía, al lado de un hombre mayor con traje oscuro y portafolio. Los dos hablaban en voz baja frente a una puerta cerrada que decía "Dirección General".

Luciano Reyes. En la clínica de mi madre.

Me detuve en seco. Retrocedí tres pasos y me pegué a la pared. Mi corazón latía tan fuerte que estaba segura de que podían escucharlo al final del pasillo.

¿Qué demonios hacía Luciano aquí?

El hombre del traje abrió el portafolio y le mostró un documento. Vi a Luciano leerlo, asentir, sacar una pluma y firmar en la parte de abajo. El hombre le estrechó la mano y se fueron caminando por el pasillo en dirección opuesta a donde yo estaba.

No me vieron.

Me quedé ahí, con la espalda contra la pared y el sabor metálico del miedo en la boca. Luciano firmando documentos en Clínica Santa Lucía. Luciano, que nunca había pisado esta clínica en tres años. Luciano, que no tenía ninguna razón para estar aquí a menos que—

No. No podía ser.

Saqué el teléfono y busqué el nombre del hombre del traje. Lo había visto antes, en las noticias financieras que mi padre veía durante las cenas familiares. Ramiro Castañeda. Abogado corporativo. Especialista en adquisiciones y fusiones.

Adquisiciones.

Las piernas me temblaron.

Busqué en Google: "Clínica Santa Lucía + accionistas". El resultado me cayó como un balde de agua helada. La clínica era propiedad de un grupo de inversionistas privados. Y uno de ellos — el más grande, con el 35% de las acciones— estaba en proceso de venta.

Si Luciano compraba esas acciones, tendría influencia sobre la administración, los contratos y la asignación de recursos de la clínica. No podía ordenar un tratamiento médico, pero sí complicar el acceso, los traslados y la permanencia de mi madre.

Sobre mí.

—Mendoza.

La voz de Seb me sobresaltó. Estaba de pie al final del pasillo, con las flores de su madre en la mano y los ojos fijos en mi cara.

—¿Qué pasó? —Se acercó rápido—. Estás blanca.

—Luciano. Estaba aquí. En la clínica.

—¿Tu ex? ¿Aquí? ¿Para qué?

—Creo que... creo que está comprando acciones de la clínica.

Seb se quedó callado tres segundos. Luego algo le cambió en la cara. Algo duro. Algo que no le había visto antes.

—Explícame.

Le conté todo. Lo del hombre con portafolio, la firma del documento, Ramiro Castañeda, la búsqueda de Google. A medida que hablaba, la mandíbula de Seb se apretaba más.

—¿Tu madre está aquí? —preguntó.

—Sí.

—¿Y él lo sabe?

—Sí. Siempre lo supo.

—Hijo de puta.

Era la primera vez que lo escuchaba maldecir con tanta rabia. No fue un insulto al aire. Fue una declaración. Una sentencia.

—Si consigue esas acciones —dije, y mi voz sonó más frágil de lo que quería—, puede decidir qué pasa con mi madre. Con su tratamiento. Con todo.

—No va a conseguirlas.

—Seb, no puedes impedir—

—No va a conseguirlas —repitió, y la forma en que lo dijo no admitía discusión.

No pregunté cómo. No pregunté qué iba a hacer. Porque en ese momento, en ese pasillo que olía a desinfectante y a rosas marchitas, lo único que podía hacer era confiar en que alguien, por primera vez en mucho tiempo, estaba de mi lado.

Caminamos hacia la salida juntos. En la puerta principal, la luz del sol me golpeó la cara y parpadeé.

Y ahí estaba Luciano.

Recargado contra su auto en el estacionamiento, con los brazos cruzados, esperándome. Como si supiera que yo estaba ahí. Como si supiera que lo había visto.

—Muñeca —dijo, sonriendo—. Qué coincidencia encontrarte aquí.

—No es una coincidencia y lo sabes.

—¿Quién dice que no? Vine a revisar una inversión. —Miró detrás de mí y su sonrisa se ensanchó cuando vio a Seb—. Ah. El piloto.

Seb no dijo nada. Se paró junto a mí con las manos en los bolsillos y esa calma que ya sabía que era más peligrosa que cualquier grito.

—Luciano Reyes —dijo, extendiéndole la mano—. Novio de Valentina.

—Ex —corregí.

—Ex —repitió Luciano, sin bajar la mano—. Por ahora.

Seb miró la mano extendida. No la tomó.

—Sebastián del Fuego —dijo—. Y no soy de los que dan la mano a desconocidos.

Luciano bajó la mano. La sonrisa se le endureció.

—Del Fuego. Qué apellido interesante. ¿No eres de los Del Fuego de... ya sabes?

Seb no contestó.

—Porque si lo eres —continuó Luciano, bajando la voz—, deberías saber que Valentina es... complicada. Tiene problemas. Muchos problemas. Y no creo que un piloto, por más guapo que sea, pueda manejarlos.

—Yo no manejo personas —dijo Seb—. Eso es cosa tuya.

Luciano perdió la sonrisa. Me miró a mí. Luego miró la clínica detrás de nosotros. Y lo que dijo a continuación lo dijo despacio, masticando cada palabra.

—Tu madre está en buenas manos, Val. —Se puso los lentes de sol—. Mejor dicho, va a estar en MIS manos. Y cuando eso pase, vamos a hablar tú y yo. Con calma. Como adultos. ¿De acuerdo?

No respondí.

Se subió al auto. Arrancó. Nos dejó ahí parados en el estacionamiento, con el olor a gasolina y la amenaza flotando en el aire como humo.

—Val —dijo Seb, y su voz era tranquila pero le temblaba algo debajo—. Necesito que me digas todo. Todo. Desde el principio. Tu padre, Luciano, la clínica, las fotos que mencionaste. Todo.

—No puedo.

—Sí puedes. Y debes. Porque ese tipo no va a parar, y tú sola no vas a poder frenarlo.

—Siempre he estado sola.

—Ya no.

Lo miré. Ahí, en el estacionamiento de la clínica donde mi madre dormía desde hacía diez años, miré a Sebastián del Fuego y quise creerle. Con todo mi cuerpo, con cada célula, quise creer que ese "ya no" era verdad.

Pero la última persona que me dijo "no estás sola" fue Luciano. Y ya sabía cómo terminó eso.

—Llévame a casa —dije—. Por favor.

Me llevó. No habló en todo el camino. No preguntó nada más.

Pero cuando me bajé frente a mi edificio, me agarró la mano antes de que cerrara la puerta.

—Nueve —dijo.

Lo miré.

—¿Nueve?

—Nueve veces que me dejaste estar ahí para ti. —Pausa—. Falta una.

Cerré la puerta. Subí a mi departamento.

Falta una.

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1
Diana Quintero
Al fin agarraron a esa demente de Camila y esra vez no tendrá escapatoria 🤬🤬🤬 y Jossy es una gran amiga, salvo a Valentina ♥👏
Diana Quintero
Al fin saldrá todo a la luz 👏👏👏 y esos malvados, recibirán su justo castigo 🤬🤬
Diana Quintero
Esta Valentina es un Fraude, se va a vivir con Sebastian por lógica, no por amor 😡😡😡😡
Diana Quintero
Luciano y Sisana 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ese hombre que la siguió, fue una orden de Susaba y Luciano 😡😡😡 pero ya tiene las pruebas de que Fernando encubrir a Camila y el pago al doctor 👏👏
Diana Quintero
Jajajajajajaja la nariz del abuelo y prueba de ADN 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Patética de porquería le abre las piernas as a Sebastian, esta embarazada y no est lista para vivir con el 😡😡😡😡
Diana Quintero
Que hartera con esta mujer 😡😡😡 Sebastian lleva diez años esperándola y la IMBECIL, siempre con lo mismo 😡😡
Diana Quintero
Luciano tiene que caer pronto 😡😡😡
Diana Quintero
De Razón que ese hombre repugnante la odia tanto, si no es el padre 🤬🤬🤬 pero Rafael siempre la quizo, cuando Elena le contó la verdad ♥♥♥ de su embarazo 🤰
Diana Quintero
De verdad que Valentina CANSA Y ABURRE, SIEMPRE CON SUS PDBDEJADAS 😡😡😡 Sebastian no merece quedarse con ella 😔😔
Diana Quintero
IDIOTA callados todo, por cualquier motivo, se calla 😡😡
Diana Quintero
Que Elena despierte sería maravilloso 🤗♥ de tener a su hija al lado y que pronto será abuela ♥♥♥ y esos malnacidos que reciban su castigo, por ser cómplices de Xamila 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ya debe renunciar a ese trabajo, ya denuncio a ese ser tan vil que tiene como padre 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Andrea parece ser una buena mujer y aparentemente entiende que Sebastian la estima como amiga 🤗
Diana Quintero
Esta tonta es super aburridisima, siempre con las mismas pendejadas 😡😡😡 que mujer tan inmadura, Sebastian merece otro tipo de mujer 😔😔
Diana Quintero
Sebastian no merece ser tratado como un monigote y esa IMBECIL DE VALENTINA, lo hace 😡😡😡 Sebastian enamores de una mujer que le de él lugar que merece, no una que lo usa por conveniencia 😡😡😡
Diana Quintero
Sebastian será un padre genial y maravilloso ♥♥♥
Diana Quintero
Sebastian va a recibir esa noticia como regalo de año nuevo 🤗♥♥♥ será el hombre más feliz
Diana Quintero
Camila cree que va a pertenecer a la familia DEL FUEGO 🤣🤣🤣 es un impostor y la víbora va a caer 🤬🤬
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