Una venganza despiadada cambiaron el destino de Ania para siempre. Convertida en víctima de una inseminación artificial, se descubrió embarazada de un completo desconocido, sin comprender cómo la crueldad humana había llegado tan lejos.
Rechazada y repudiada por su familia, no tuvo más opción que huir hacia las sombras.
Años después, el tiempo ha borrado a la joven indefensa: Ania regresa transformada en una mujer inquebrantable, sin saber que el destino le tiene preparado es un giro inesperado, en su camino se cruzará con el del verdadero padre de sus gemelos, un hombre de un poder inimaginable que jurará hacer arder a quienes se atrevieron a lastimarla.
Jairo Velarde jamás imaginó que la sangre de su sangre corría por las venas de dos pequeños inocentes. Sin embargo, al caer rendido ante el misterio y la belleza de Ania, descubrirá una verdad tan impactante que sacudirá los cimientos de su vida.
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CAPITULO 07: Embarazada
Al llegar al complejo de departamentos que Juan había alquilado para Pía, padre e hija tocaron la puerta.
Pía los recibió con alegría, envolviéndolos en un cálido abrazo.
Después de disfrutar los postres que le llevaron, Juan decidió contarle su pasado tormentoso, Pía, sin dudarlo, creyó en su versión.
No conocía a profundidad a la señora Ana, pero le bastaban todas las cosas que Ania le había contado.
Juan se sintió aliviado. Por primera vez en mucho tiempo, su verdad no era cuestionada.
Incluso se arrepintió de no haber tenido el valor de hablar antes y de haber vivido tanto tiempo bajo amenazas.
La tarde transcurrió entre risas, películas y momentos llenos de cariño entre padre e hijas.
Pero al caer la noche, Juan y Ania tuvieron que regresar a la mansión Carrillo… con la esperanza de que pronto sería la última vez.
Ania ingresó a la mansión tomada del brazo de su padre, mientras él cargaba su mochila sobre el hombro.
En la lujosa sala, la familia Carrillo estaba reunida, aparentando una imagen perfecta ante unos socios extranjeros.
Ana se levantó de inmediato, fingiendo entusiasmo “Mis amores, bienvenidos” Besó la frente de su hija y, para sorpresa de ambos, rozó los labios de Juan con un beso en la comisura.
Elena rodó los ojos con evidente fastidio “Deja el ridículo, hermanita. No te queda el papel de buena madre… y mucho menos de esposa” dijo con una sonrisa venenosa.
Ana no se quedó callada “Deja de molestar. Mejor ve a pastar el ganado” haciendo referencia a las cuantas amantes de su marido.
Elena estuvo a punto de responder, pero Celina intervino con firmeza “¡Basta! Respeten a nuestros invitados. Vamos al comedor”
Roberto tomó la palabra con orgullo “Vamos, hoy preparamos un delicioso banquete a base de las mejores carnes argentinas”
Todos se dirigieron al comedor, que estaba repleto de platos exquisitos.
Ana invitó a su hija y esposo “Vamos, el chef preparó todo esto para nosotros”
“Adelántense, tengo que hacer una llamada” respondió Juan.
Ana contuvo sus palabras y se alejó molesta.
Ania se quedó unos segundos junto a su padre “¿Estás bien, papá?”
“Sí, hija. Voy a llamar a mi abogado, el divorcio ya no puede esperar. Ve adelantándote” respondió.
Ania asintió y, antes de irse, levantó los pulgares en señal de apoyo.
Juan salió al jardín y llamó a su amigo “Hola amigo, el divorcio procede. Necesito tu ayuda”
“¡Por fin!”, respondió el abogado “Mañana a primera hora te llevo los papeles y saldremos a celebrar”
“Gracias, hermano” susurro. Colgó y, mirando al cielo, agradeció en silencio a Dios
…….
En el comedor, Elena observaba todo con atención, aquella cena había sido idea suya. Si sus sospechas eran correctas… esa noche marcaría el inicio de su victoria.
Uno a uno ocupó sus asientos.
Ania fue la última en llegar. Sonrió con cortesía, pero en cuanto percibió el olor de la comida, una ola de náuseas la golpeó, sin poder contenerse, corrió al baño.
El ambiente se tensó, Juan entró al comedor y notó las miradas: enojo, duda, vergüenza.
Ana susurró con molestia “Ve con tu hija, está haciendo un ridículo espectáculo”
Juan no respondió, fue tras Ania. Al llegar al baño, la encontró inclinada sobre el lavabo.
“¿Qué pasó, mi niña?”, preguntó, sosteniéndole el cabello.
“No lo sé… me dio mucho asco la comida…” dijo volviendo a vomitar
Juan la miró, con sospecha, por lo que las mejillas de Ania se enrojecieron “Soy virgen, papá… no pienses mal”
Juan negó con la cabeza, mientras sonrió “Perdón hija… Te creo, ven lávate y vamos a comer. Si no estás a gusto nos vamos a otro lado”
Ania asintió, se lavó el rostro y las manos y ambos regresaron.
Juan sostenía a su hija con mucho cariño y cuidado, la familia no les agrado la acción, pues ellos siempre han sido unos seres muy vacíos, para ellos una muestra de cariño no era nada comparado con un billete.
Elena, en cambio, estaba radiante, por dentro celebraba “Mi querida sobrina… eres la llave de mi éxito y el fracaso de tu madre” pensó mientras bebía vino.
Dejó los cubiertos con elegancia “Parece que pronto habrá un nuevo miembro en la familia”
El comentario cayó como una bomba, todas las miradas se dirigieron a Ania.
Ana, nerviosa, intervino “¿Qué quieres decir con eso, Elena?”
“Hermana… es más que evidente” respondió con falsa calma.
Celina observó a ambas en silencio, Elena aprovechó el momento “Creo que Ania está embarazada, lleva días comiendo más, tiene antojos… y ahora esto”
El silencio fue absoluto, Juan respondió furioso “No permitiré que calumnies a mi hija”
Ania tocó su brazo, pidiéndole calma “Tía, eso no es cierto. Tuve novio… pero no pasó de besos”
Antonia soltó una carcajada “¿En serio prima? ¿Quién te va a creer eso?”
Ana, al borde del colapso, apretó los puños.
Entonces Roberto habló “Silencio” miró fijamente a Ania “¿Estás embarazada?”
“No, abuelo. Es imposible” respondió ella muy segura.
Roberto asintió y llamó al mayordomo “Trae pruebas de embarazo… Ahora”
El hombre obedeció de inmediato y el ambiente se volvió muy asfixiante.
Ana se acercó a su hija y le apretó el brazo con fuerza “Si sales embarazada… olvídate de que soy tu madre” susurró con frialdad.
Juan no escuchó lo que dijo, pero vio el rostro de su hija. Apartó a Ana con brusquedad “Ni se te ocurra tocarla” le susurro a su aún esposa.
Minutos después, el mayordomo regresó con dos pruebas.
Roberto se las entregó a Ania “Hazlas. Y conoceremos la verdad”
Ania las tomó sin dudar y Juan la acompañó “Estoy contigo, hija. Pase lo que pase… nos iremos hoy mismo”
Ania lo abrazó y entró al baño.
Juan esperó afuera, confiando en que todo saldría bien.
Ania siguió las instrucciones, guardó las pruebas y salió del baño. Se encontró con la mirada de su padre, para ella era una bendición tenerlo, su apoyo incondicional la hacían sentir imparable.
La familia ya estaba en la sala, el mayordomo tomó las pruebas por indicación de Roberto, al viejo le daba asco.
El tiempo pareció detenerse, Juan y Ania permanecían de pie, abrazados.
Mientras que los demás esperaban sentados en los cómodos muebles de la sala.
Finalmente, el mayordomo mostró los resultados.
Roberto lanzó su vaso con furia “¡Maldita mocosa! Te di la oportunidad de decir la verdad”
El mundo de Ania se detuvo “No…” susurró, no lograba comprender este resultado.
Sus padres quedaron en shock.
Roberto avanzó para abofetearla, pero Juan reacciono justo a tiempo y detuvo su mano en el aire “A mi hija no la tocas. No te atrevas”
Sus miradas chocaron con intensidad, yerno y suegro tenían un duelo de miradas y egos.
Ana, furiosa se levantó y sujetó a Ania con fuerza “¿Cómo pudiste…?” No terminó la frase, Juan la empujó.
“Ni se te ocurra lastimarla” le dijo a su esposa, luego abrazó a su hija, que lloraba sin control.
“Papá… no sé cómo pasó… pero créeme… por favor papá” suplico Ania en medio de llanto
Juan le sostuvo el rostro “Te creo. Siempre te creeré hija, cálmate por favor”, escondió el rostro de su hija en el pecho.
Luego miró a todos con frialdad “Quédense con su familia “perfecta”. Nosotros nos vamos y espero no volver a verlos”
Se giró para marcharse, pero Roberto no estaba dispuesto a dejarlo tan fácil… la imagen de su prestigiosa familia estaba colgando en un hilo.
¿Qué pasara?.....
Te invito a seguir leyendo el próximo capítulo...
Elena y Antonia por andar humillando a Ania Juan Gallego les tendrá su buena sorpresa 😮😮
Orlando y Jairo la traición la tienen metida en su casa Olga la marioneta de Vidal será la involucrada en todo lo que hagan.
Vidal vil, asqueroso y manipulador y Rachel una putizorra, desnaturalizada y putizorra tener relaciones con ese monstruo que asco.