Donatella lo dio todo por su matrimonio. Veinte años dedicada a un hombre que dejó de verla, a una vida que dejó de ser suya. Hasta que un día decidió que ya era suficiente.
A los cuarenta, la mayoría del mundo le dice que su mejor momento ya pasó. Pero Donatella está a punto de descubrir que la mujer más poderosa de su vida siempre estuvo ahí, esperando ser liberada.
Nueva ciudad. Nuevo cuerpo. Nueva actitud. Y un hombre que aparece en el momento exacto para recordarle que el deseo no tiene fecha de caducidad.
Porque después de los cuarenta no se termina la historia. Se empieza la mejor parte.
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Preparándose para el evento
Donatella
Después de repasar la lista, que sinceramente no recuerdo ni la mitad, pero bueno,
voy a darle otra miradita antes de ir al evento.
Pongo la lista en una carpeta. La lista es extensa, pues tiene las fotos además de los nombres de todos los invitados, y voy hasta la tienda de la señora Susana.
Llegando a la tienda
Guau, qué tienda tan linda. Elegante que da pena. Tienda a la que solo las que tienen mucho poder pueden entrar o como yo, trabajan para quien lo tiene... Entro y una chica viene a atenderme, detalle, muy bien vestida, maquillada, con el cabello arreglado...
— Buenas tardes, en qué puedo ayudarla —dice Branca
— Buenas tardes, quisiera hablar con la señora Susana —dice Donatella
La empleada la mira de pies a cabeza, como si dijera pobrecita...
— No estamos aceptando currículum, las vacantes ya fueron cubiertas —dice Branca
Donatella
Ay Dios mío, en serio??? Qué ganas de darle una cachetada en la cara o un golpe ninja. Ay, qué horror, Donatella...
— Ella me está esperando —dice Donatella
— Voy a verificar, cuál es su nombre —pregunta Branca
— Donatella, quien me pidió que viniera fue Adelaide —dice Donatella
— Entendido, ya vuelvo —dice Branca, que ya había cambiado completamente la expresión del rostro, de burla a seria
Donatella
Hmm, será que el señor Leonardo es tan poderoso? Porque cuando dije Adelaide, ella recorrió rápidamente mi traje hasta el nombre de la empresa y se puso seria. Bueno saberlo, que le temen, me gustó eso...
— Puede pasar, por aquí Donatella, doña Susana la está esperando —dice Branca
— Ok, gracias —dice Donatella
— Discúlpeme, no sabía que trabajaba para el señor Leonardo, es que siempre fue Adelaide y nadie más —dice Branca
En eso llegan
— Buenas tardes. Bienvenida Donatella, es un placer conocerte —dice Susana saludándola con un beso en la mejilla
— Buenas tardes. Gracias, también es un placer conocerla, señora —dice Donatella sonriendo y devolviendo el saludo
— Qué sonrisa tan linda. Veo que Leonardo encontró una mujer a su altura —dice Susana sonriendo
— Solo trabajo para el señor Leonardo, soy su secretaria —dice Donatella
— Puede ser, pero ya escuché sobre ti. Ítalo comentó, y para estar yendo a acompañar a Leonardo, seguro que él no te ve como secretaria —dice Susana
— No, señora, debe estar confundida. Leonardo y yo apenas nos conocemos, trabajo para él hace meses, pero como estaba de viaje, regresó hace poco, apenas lo vi dos veces y realmente soy su secretaria.
Solo voy a acompañarlo al evento porque Adelaide tiene el pie inmovilizado —dice Donatella
Donatella
Dios mío, lo vi solo dos veces y la primera... no, me niego a recordar lo poco que recuerdo. Ay ay ay, ángel mío, ángel mío, mira en qué aprieto me encuentro
Susana sonríe
— No me lo tomes a mal, Donatella, me caíste bien así que cruzaste la puerta.
Es que conozco a Leonardo desde hace años, él e Ítalo son amigos y Leonardo nunca invitó a ninguna mujer que no fuera su difunta ex y Adelaide a acompañarlo a ningún evento. Aunque ella tenga el pie inmovilizado, algo me dice que habría ido solo si quisiera —dice Susana
— No conozco bien al señor Leonardo, solo sé que no es nada gentil, ni delicado, ni simpático, y le digo, señora, que después de que me separé no quiero casarme de nuevo y el señor Leonardo sería opción nula, con todo respeto, ay, hombre tosco —dice Donatella
Susana se carcajea
— Me caíste muy bien, vamos a encontrar un look que valga la pena. (Toma un vestido finísimo) Pruébate este —dice Susana
Donatella
Me pongo el vestido y guau. Dios, cómo quedé preciosa y sexy, uf. Ni parezco yo
— Este vestido hace milagros, hasta yo me vi guapa —dice Donatella
— Eres una mujer hermosa, Donatella, el vestido solo está resaltando más tu belleza —dice Susana sonriendo
— Puedo tomarme una foto para mandarle a mi hija —pregunta Donatella
— Claro que sí, apuesto a que le va a encantar —dice Susana
— Estoy de acuerdo con usted —dice Donatella
Donatella
Le mando la foto a Manu y como imaginé, enloquece.
Imagínense, a su edad conoce mucho de moda y la ama. Este vestido es de una marca muy famosa y me niego a ver el precio. No quiero morirme de un infarto antes de usarlo.
Claro que Manu hizo mil preguntas y solo le dije que después le cuento, cuando llegue a casa.
— Entonces ya tenemos el vestido, zapatos, ahora ven, vamos a los accesorios. Pero como es para ir con Leonardo, quiero que uses algo que no deje expuesto, sé que a él le va a gustar —dice Susana
Donatella
Creo que a él no tiene que gustarle nadita, pero bueno. Por mí, iría de traje. Y miro el vestido que ya está empacado, cambio de idea rapidísimo...
Después Susana me pregunta sobre mis hijos, si me gustan los niños y terminamos conversando más de lo esperado.
Salgo y directo a casa. Sé que Manu y seguramente su amiga Julia deben estar esperándome locas por saber todo sobre el vestido.
Llegando a casa
Me doy un baño antes de que empiecen el interrogatorio.
— Antes de que me pregunten, después necesito que me ayuden a arreglar mi cabello y hacerme un maquillaje más elaborado —dice Donatella
— Síii —dicen ellas emocionadas
— Listo, pueden preguntar —dice Donatella riéndose, pues sabía que venía una avalancha de preguntas
— Mamá, a dónde vas con ese vestido perfecto??? Quedaste hecha una diva, una reina, bellísima —dice Manu emocionada
— Entonces... no quería ir, pero voy a tener que ir al evento con el grosero del señor Leonardo. Ese evento de los empresarios —dice Donatella
Manu y Julia quedan impresionadas
— Guau, ese evento es solo para los top, la crema y nata, la élite... sin mencionar que todos están hablando —dicen las dos
— Y con el señor Leonardo, uf... no me sorprende —dice Manu riéndose
— Manu, cómo así? Qué estás insinuando? Mira, soy tu madre, muchacha —pregunta Donatella
— Nada, mamá amada de mi corazón, sabes que te respeto.
Ahora, sabes Julia, mi mamá tuvo que ir a buscar al señor Leonardo anoche y mira su cuello —dice Manu riéndose
Julia mira y las dos se carcajean
— Chicas, fueron mosquitos —dice Donatella
Ahí sí se desternillan de risa
— Justo hoy mi mamá, antes de venir aquí, me dijo que el señor Leonardo parece haberle gustado mucho Donatella —dice Julia sonriendo
— Chicas, por favor, solo trabajo con ese tosco y nada más. Sin mencionar que debo tener las horas contadas —dice Donatella
— Cómo así —preguntan las dos juntas
— Tengo que ayudar al señor delicadeza a recordar los nombres de las personas que irán al evento y estaba mirando la lista, estoy confundiendo todo. Llamando a Juan por Pedro, a María por Talita... —dice Donatella
Ellas se carcajean
— Ok, ahora mejor ayúdenme con mi cabello y el maquillaje, porque el Don que se las da, dijo: mando a buscarte a las ocho en punto (ella lo imitaba) —dice Donatella
Las chicas riéndose
— Mamá, cómo así Don? Es verdad lo que se rumorea de él —pregunta Manu
Donatella
Quién me manda hablar de más, listo, metí la pata...
— Hija, por favor prométeme que nunca vas a hablar de esto con nadie, sabes que confío en ti y sabes que ellos pueden matarte si andas hablando. Sí, él es el famoso Don Despiadado —dice Donatella
— Lo sé, mamá, no te preocupes, no voy a decir nada. Y guau, guau. Dios, pensé que la mafia era ficción —dice Manu
— Disculpa amiga, no podía contarte. Sabía que él era el Don, pero como dijo tu mamá, no podemos hablar —dice Julia
— Está bien, entiendo —dice Manu
En eso suena el timbre
— Déjame, voy a ver quién es —dice Manu saliendo rapidito
Pronto regresa acompañada de dos mujeres
— Mamá, vinieron a arreglarte el cabello, las uñas, el maquillaje... —dice Manu sonriendo