Ella renace decidida a cambiar su destino y a sobrevivir.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Otra vida
El silencio permaneció durante largos segundos.
Jean seguía con los puños cerrados.
Tan fuerte que los nudillos habían perdido completamente el color.
Cada palabra que Davina había pronunciado seguía resonando en su cabeza.
"El bebé nació enfermo."
"Murió."
"Después ella también murió."
Solo imaginar aquella escena hacía que sintiera una presión insoportable en el pecho.
Respiró profundamente.
Cuando volvió a hablar, su voz era baja.
Pero completamente firme.
—Desde este momento...
Davina levantó la vista.
—...no volverá a salir de esta mansión.
Ella abrió los ojos.
—¿Qué?
Jean la miró directamente.
—Ese futuro que vio. Sea una vida pasada. Sea un recuerdo. O como quiera llamarlo... No va a ocurrir.
Hizo una breve pausa.
—Y eso no está sujeto a discusión.
Davina suspiró.
Ya esperaba una reacción parecida.
—Duque... Yo vine precisamente porque tampoco quiero que nuestro hijo muera.
Jean no respondió.
Ella continuó.
—Por eso decidí buscarlo. Por eso recorrí todo el camino hasta este ducado. Pero...
Respiró profundamente.
—También le debo una explicación a mi padre. Él no sabe nada.
Jean permanecía inmóvil.
—Además... La sociedad hablará. La reputación de su ducado también podría verse afectada. Todavía tengo muy poco tiempo de embarazo. Podemos hacer las cosas bien. Hablar con mi padre. Anunciar un compromiso. Preparar una boda. Todo parecerá natural.
Jean la observó unos segundos.
Después habló.
Con absoluta tranquilidad.
—Me importa una mierda la sociedad.
Davina parpadeó.
No esperaba semejante respuesta.
El duque continuó.
—Y me importa una mierda lo que piensen los demás nobles.
El silencio volvió a llenar el despacho.
—Ellos no cargarán a mi hijo durante nueve meses. No arriesgarán su vida. No estarán presentes cuando nazca. Así que su opinión no tiene ningún valor para mí.
Davina lo observaba sin saber qué responder.
Jean dio un paso hacia ella.
—Usted es la madre de mi hijo.
La miró fijamente.
—Y fui yo quien la convirtió en mujer aquella noche.
Davina sintió cómo el rostro comenzaba a ponerse rojo.
Jean ni siquiera parecía avergonzarse al decirlo.
Simplemente estaba exponiendo un hecho.
—Por lo tanto... Me haré responsable de ambas vidas.
Su voz seguía siendo firme.
—Prepararé los documentos para la boda. Informaré al rey si es necesario. Y todo estará listo antes de que su embarazo sea evidente. Porque...
Hizo una pequeña pausa. Cada palabra fue pronunciada con absoluta determinación.
—Mi hijo no será llamado bastardo. Ni crecerá escuchando rumores. Ni mucho menos... Morirá enfermo por falta de atención.
Aquellas últimas palabras golpearon directamente el corazón de Davina.
Ella también quería exactamente eso.
Que el bebé viviera.
Que naciera sano.
Que nunca conociera el destino que había visto en sus recuerdos.
Pero...
Seguía sintiendo que todo estaba ocurriendo demasiado rápido.
—Yo... No estoy diciendo que no quiera proteger al bebé. Al contrario. Eso es lo que más deseo.
Respiró profundamente.
—Solo... Había pensado mucho en cómo hacer esto. Durante todo el viaje. Imaginé hablar con usted. Después regresar con mi padre. Explicarle todo. Organizar un compromiso. Una boda. Que todo sucediera poco a poco. Que nadie resultara herido.
Jean permaneció en silencio unos segundos.
Luego habló.
Esta vez su voz sonó más fría que nunca.
—En esa otra vida...
Davina levantó lentamente la cabeza.
El duque la miraba fijamente.
—No me dio la oportunidad de conocer a mi hijo.
Ella sintió un nudo en la garganta.
—Se lo llevó consigo.
Las palabras fueron duras.
Pero no había enojo en ellas.
Había dolor.
Mucho dolor.
—Tomó decisiones completamente sola. Sin permitirme siquiera saber que existía.
Bajó ligeramente la mirada.
Como si imaginara por un instante aquel futuro que nunca llegó a vivir.
—Y como consecuencia... Mi hijo murió.
Volvió a levantar la vista.
—Usted también murió.
El despacho quedó completamente en silencio.
—Ahora conozco ese futuro. Y mientras yo siga respirando... No permitiré que vuelva a ocurrir.
Davina abrió la boca para responder.
Quería explicarle que aquella Davina no era ella.
Que había actuado movida por el miedo.
Que nadie le había enseñado otra alternativa.
Que ella misma había recorrido medio reino precisamente para cambiar ese destino.
Pero en ese instante...
Llamaron suavemente a la puerta.
El mayordomo entró haciendo una elegante reverencia.
—Su excelencia. La cena está servida.
Jean no apartó la mirada de Davina.
—Perfecto.
Luego dirigió la vista al mayordomo.
—Acompañe a lady Evans al comedor. Asegúrese de que cene adecuadamente.
El mayordomo asintió.
—Sí, su excelencia.
Jean volvió a mirar a Davina.
Su expresión seguía siendo seria.
Pero ya no transmitía frialdad.
Solo una determinación inquebrantable.
—Comerá. Descansará. Y mañana continuaremos esta conversación. Porque a partir de hoy... La salud de usted y de nuestro hijo será mi prioridad. No admitiré objeciones en ese asunto.
Davina permaneció inmóvil unos segundos.
Después soltó un pequeño suspiro.
[Es el hombre más terco que he conocido...]
[…Y eso que yo también soy increíblemente terca.]
Se levantó lentamente del sillón.
Miró al duque una última vez antes de seguir al mayordomo.
Mientras caminaba por el pasillo rumbo al comedor, no pudo evitar pensar que, de todos los escenarios que había imaginado durante el viaje...
Jamás, ni en sus sueños más extraños, había considerado la posibilidad de encontrarse con un hombre que fuera incluso más obstinado que ella.
Y esa idea, por algún motivo, le hizo sospechar que cambiar el destino de su hijo sería mucho más sencillo que intentar ganar una discusión contra Jean Krugher.
que en las noches se buscan a ver si algo hace que dejen ese orgullo para que su hijo nazca en un lugar estable con padres dejen su orgullo por el
Si me reí, pero se pasó de descarada, y Jean no va dejar de pasar la. oportunidad de satisfacerse de su esposa tóxica masoquista , pobre criatura cuando sea grande y pregunté cómo eran sus padres 🤣🤣
me fascina leer