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Indomable

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Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: YICELA MOSQUERA MENA

Valentina Mena es una mujer fuerte e independiente que nunca se ha dejado dominar por nadie. Matteo De Luca, líder de un poderoso imperio mafioso, está acostumbrado a obtener todo lo que quiere. Cuando sus caminos se cruzan, nace una atracción peligrosa que los llevará a enfrentarse entre el amor, el poder y la traición.

NovelToon tiene autorización de YICELA MOSQUERA MENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las piezas comienzan a moverse.

Valentina apenas pudo concentrarse durante toda la mañana siguiente. Intentó trabajar, revisar contratos y responder correos, pero era inútil. Cada pocos minutos su mente regresaba a la misma escena: la cocina iluminada por una tenue luz amarilla, la voz de Sofía haciendo preguntas incómodas y la expresión de Isabel cuando creyó que nadie la observaba.

“Hay nombres que es mejor dejar en el pasado.”

Aquellas palabras seguían persiguiéndola.

Nunca había visto a su madre reaccionar así.

Y cuanto más lo pensaba, más difícil le resultaba ignorarlo.

A media mañana recibió un mensaje de Sofía.

”¿Estás trabajando?”

“Intentándolo.”

“Yo tampoco puedo dejar de pensar en anoche.”

Valentina soltó un suspiro.

“No eres la única.”

La respuesta llegó inmediatamente.

“Mamá sabe algo.”

Valentina observó la pantalla durante unos segundos.

Porque aquella era exactamente la conclusión a la que había llegado ella misma.

“Sí.”

”¿Qué vamos a hacer?”

La pregunta permaneció allí.

Suspendida.

Esperando una respuesta que Valentina no tenía.

“Todavía no lo sé.”

Y era verdad.

Porque enfrentarse directamente a Isabel probablemente solo conseguiría que levantara más barreras.

Necesitaban entender primero qué estaba ocurriendo.

Necesitaban información.

Y por desgracia, en ese momento apenas tenían preguntas.

Muchas preguntas.

Demasiadas.

Su teléfono volvió a vibrar.

Pero esta vez no era Sofía.

Era Matteo.

“Necesito verte.”

Valentina sintió una inmediata sensación de alerta.

No era el tipo de mensaje que alguien enviaba por simple cortesía.

”¿Pasó algo?”

La respuesta llegó pocos segundos después.

“Sí.”

Solo una palabra.

Y fue suficiente.

”¿Dónde?”

“En mi oficina.”

“Voy para allá.”

Durante el trayecto, una sensación de inquietud se instaló en su pecho. No sabía exactamente qué había ocurrido, pero la forma en que Matteo había escrito aquel mensaje le decía que se trataba de algo importante.

Cuando llegó al edificio, Marco la recibió personalmente.

Eso tampoco ayudó a tranquilizarla.

—Empiezo a odiar cuando me reciben ustedes dos —comentó mientras caminaban por el pasillo.

Marco soltó una breve risa.

—Lo entiendo.

—Eso no es una respuesta alentadora.

—Tampoco es una situación alentadora.

Valentina lo observó.

—Definitivamente te odio un poco ahora mismo.

—Lo aceptaré.

Cuando llegaron a la oficina principal, Marco abrió la puerta sin añadir nada más.

Matteo estaba junto a la ventana.

Serio.

Tenso.

Pensativo.

Y aquello bastó para confirmar que algo iba mal.

Muy mal.

—¿Qué ocurrió? —preguntó ella apenas entró.

Matteo se giró inmediatamente.

—Siéntate.

—No.

—Valentina.

—No voy a sentarme hasta que me digas qué pasa.

Durante unos segundos él la observó en silencio.

Finalmente asintió.

—Lorenzo está investigando a tu familia.

La frase cayó como una piedra.

Valentina sintió que el estómago se le contraía.

—¿Qué?

—Lo que escuchaste.

—¿Cómo sabes eso?

Marco intervino.

—Nuestros contactos detectaron movimientos extraños.

—¿Movimientos?

—Consultas.

Búsquedas.

Información sobre los Mena.

Sobre tu familia.

Valentina intentó procesarlo.

Pero cuanto más lo intentaba, menos sentido tenía.

—¿Por qué haría eso?

—No lo sabemos —respondió Matteo.

—¿Tiene algo que ver contigo?

—Eso pensé al principio.

—¿Y ahora?

Matteo guardó silencio.

Y aquella ausencia de respuesta fue más inquietante que cualquier explicación.

—¿Ahora qué? —insistió ella.

—Ahora no estoy seguro.

La oficina quedó en silencio.

Valentina comenzó a caminar lentamente.

Intentando ordenar sus pensamientos.

—Mi familia no tiene ninguna relación con él.

—Eso creemos.

—¿Creemos?

—Valentina…

—No.

Lo interrumpió.

—Anoche descubrí que mi madre conocía su nombre.

Los dos hombres levantaron la vista inmediatamente.

—¿Qué dices? —preguntó Matteo.

Y entonces ella les contó todo.

La cena.

La reacción de Isabel.

La conversación nocturna con Sofía.

Las palabras que había escuchado desde el pasillo.

No omitió nada.

Cuando terminó, el silencio volvió a instalarse en la oficina.

Marco fue el primero en hablar.

—Eso cambia muchas cosas.

—Lo sé.

—¿Tu madre nunca había mencionado ese nombre?

—Jamás.

—¿Y estás segura de lo que escuchaste?

Valentina lo miró como si acabara de insultarla.

—Completamente.

Marco levantó ambas manos.

—Solo pregunto.

—Pues deja de preguntar tonterías.

Matteo no intervino.

Porque estaba pensando.

Y cuando Matteo pensaba demasiado, normalmente significaba problemas.

—¿Qué estás concluyendo? —preguntó ella.

Él tardó unos segundos en responder.

—Que Lorenzo sabía algo antes de que nosotros empezáramos a buscar.

—¿Sobre qué?

—Sobre tu familia.

Aquella posibilidad provocó un escalofrío desagradable.

Porque si Matteo tenía razón, entonces todo era mucho más complicado de lo que imaginaban.

Mucho más antiguo.

Y probablemente mucho más peligroso.

La reunión terminó casi una hora después.

Sin respuestas.

Sin conclusiones.

Sin nada que pudiera ofrecerles tranquilidad.

Cuando Matteo acompañó a Valentina hasta el ascensor, ninguno habló durante varios segundos.

Finalmente fue ella quien rompió el silencio.

—¿Crees que mi padre tiene algo que ver con esto?

La pregunta pareció golpearlo.

Porque él no respondió inmediatamente.

—No lo sé.

—Pero lo estás considerando.

—Estoy considerando todas las posibilidades.

Valentina bajó la mirada.

Su padre.

Gabriel Mena.

Durante años había sido simplemente un recuerdo doloroso.

Una ausencia.

Una fotografía en la sala.

Ahora comenzaba a convertirse en un misterio.

Y no estaba segura de querer descubrir la verdad.

—Lo averiguaremos —dijo Matteo.

Ella volvió a mirarlo.

—¿Nosotros?

Una leve sonrisa apareció en sus labios.

—Sí. Nosotros.

Por alguna razón, aquella palabra consiguió aliviar parte de la ansiedad que llevaba horas acumulando.

Porque significaba que no estaba sola.

Porque significaba que alguien más estaba dispuesto a cargar con aquella incertidumbre.

Porque significaba Matteo.

Y cada vez le resultaba más difícil ignorar lo mucho que eso importaba.

Esa misma noche, muy lejos de allí, Lorenzo Ricci recibió una carpeta.

La dejó sobre el escritorio sin abrirla de inmediato.

Observó la ciudad durante varios minutos.

Pensativo.

Silencioso.

Luego finalmente tomó el documento.

Lo abrió.

Leyó la primera página.

Y se detuvo.

Sus ojos permanecieron fijos sobre una sola palabra.

Mena.

Nada más.

Solo aquel apellido.

Durante largos segundos no hizo ningún movimiento.

La expresión tranquila que solía mostrar desapareció poco a poco.

—Interesante —murmuró.

Cerró la carpeta.

Se recostó contra el respaldo de la silla.

Y sonrió.

Pero no era una sonrisa agradable.

Era la sonrisa de alguien que acababa de reconocer una pieza perdida del tablero.

Una pieza que creía desaparecida desde hacía mucho tiempo.

—Así que eres tú…

La habitación volvió a quedar en silencio.

Y mientras las luces de la ciudad brillaban detrás de los ventanales, Lorenzo comprendió que el pasado estaba comenzando a acercarse nuevamente.

Y esta vez no estaba seguro de poder evitarlo.

1
Andrea Nardelli
extraordinaria sin final siempre
Cristina Miranda
Que será lo que hay oculto??!!
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
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