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Marcada Por El Error

Marcada Por El Error

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Enfermizo
Popularitas:12.7k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Natalia Harrison vivía feliz en su mundo perfecto, siendo la hija menor y consentida de una poderosa familia de Manchester. Rodeada de lujos y protegida por reglas estrictas, nunca había tenido que enfrentarse a las consecuencias reales de sus decisiones.

Pero todo cambia cuando, tras una pelea con su novio, comete un error impulsivo con Alejandro Foster, el joven y enigmático socio de su padre. Lo que parecía un simple desliz se convierte en un secreto imposible de ocultar.

Cuando descubre que está embarazada, su mundo se derrumba: su familia le da la espalda, y Alejandro, atado por su propia realidad, no puede estar a su lado. Natalia tendrá que enfrentarse sola a una verdad que lo cambia todo, dejando atrás la vida perfecta que alguna vez creyó tener.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Orgullo y malentendidos

Las semanas en Milán comenzaron a tener una rutina para Natalia. Las clases en la Universidad Politécnica iban muy bien. Sus calificaciones eran excelentes y los profesores ya empezaban a notar su talento. Dante Pochettini se había convertido en un gran apoyo y un amigo cercano. Cada día la esperaba en la entrada del campus, le llevaba café y la acompañaba entre clases, contándole anécdotas divertidas de su familia o de la vida en Italia.

Un jueves por la tarde, mientras caminaban hacia la salida, Dante le preguntó con curiosidad:

—Nat, cada día te veo más integrada. ¿Te gusta Milán? ¿Piensas quedarte después de terminar la carrera?

Natalia sonrió, pero bajó la mirada.

—Me encanta. Es una ciudad hermosa y la universidad es increíble. Pero… todavía no sé qué haré después. Todo es un poco complicado ahora.

Dante notó que evitaba el tema, pero no insistió. Era respetuoso y siempre sabía cuándo retroceder.

—Cuando quieras hablar, aquí estoy. Sin presión.

—Gracias, Dante. De verdad eres un gran amigo.

Esa misma tarde, Natalia regresó al apartamento decidida a no depender completamente de Alejandro. Aunque él cubría el alquiler y los gastos básicos, ella se sentía incómoda. Quería tener su propio dinero, especialmente ahora que venía un bebé en camino.

Se sentó en la mesa del comedor con varios periódicos italianos y su laptop. Empezó a marcar anuncios de trabajo: mesera en cafeterías, vendedora en tiendas de ropa, recepcionista en hoteles. Cualquier cosa que pudiera hacer por las tardes o fines de semana sin interferir demasiado con sus estudios.

Estaba concentrada subrayando ofertas cuando la puerta del apartamento se abrió. Alejandro entró sin tocar, como había empezado a hacer en las últimas semanas.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó él, dejando su maletín sobre el sofá y acercándose.

Natalia ni siquiera levantó la vista del periódico.

—Buscando trabajo.

Alejandro frunció el ceño y se acercó más, leyendo por encima de su hombro.

—¿Trabajo? ¿Para qué necesitas trabajar? Si requieres más dinero solo dímelo. Puedo aumentarte la mensualidad.

Natalia negó con la cabeza, todavía sin mirarlo.

—No necesito más dinero. Quiero trabajar yo misma. No quiero depender completamente de ti.

Alejandro soltó una risa seca y tomó uno de los periódicos, leyendo los anuncios que ella había marcado.

—¿Mesera? ¿Vendedora en una boutique? ¿En serio, Natalia? Eres casi arquitecta. Tienes talento. ¿Vas a desperdiciar tu tiempo sirviendo mesas?

Natalia levantó la mirada por fin, con los ojos azules brillando de molestia.

—Cualquier trabajo es digno, Alejandro. No me importa empezar desde abajo. Necesito sentir que estoy haciendo algo por mí y por el bebé.

Alejandro arrojó el periódico sobre la mesa con frustración.

—Tú eres una niña rica. La princesita de los Harrison. Papá y mamá te dieron todo. Seguramente nunca has lavado ni un vaso en tu vida. ¿Ahora quieres jugar a ser independiente?

Esas palabras fueron como una bofetada para Natalia. Se levantó de golpe, mirándolo con furia.

—¿Niña rica? ¿Eso es lo que piensas de mí? —su voz subió de tono—. Sí, mis padres tenían dinero y me dieron muchas cosas, ¡pero nunca me aproveché de eso! Desde los dieciséis años trabajé en verano en una librería para comprarme mi propia ropa y mis materiales de dibujo. Pagaba mis salidas con mi dinero. Estudiaba hasta la madrugada para mantener mis calificaciones porque quería ganarme las cosas por mérito propio, no porque fuera “la hija de Ernesto Harrison”. ¡No me conoces en absoluto, Alejandro!

Alejandro se quedó callado unos segundos, sorprendido por la intensidad de su respuesta. Natalia tenía las mejillas sonrojadas y los ojos brillando de rabia y dolor.

—Tal vez no te conozca —admitió él con voz más baja—, pero no quiero que te esfuerces innecesariamente. Estás embarazada. Deberías descansar, no estar corriendo de un lado a otro sirviendo mesas.

Natalia cruzó los brazos, aún molesta.

—Estoy embarazada, no inválida. Muchas mujeres trabajan durante el embarazo. Quiero ser una de ellas. No quiero que mi hijo nazca pensando que su madre solo dependía de su padre.

Alejandro se pasó una mano por el cabello, visiblemente frustrado. Dio un paso más cerca de ella. La cercanía hizo que el aire entre ellos se cargara.

—No estoy diciendo que seas inútil. Solo… quiero que estés bien. Que el bebé esté bien.

Natalia lo miró a los ojos. Por un momento, la rabia se mezcló con algo más suave, algo que no quería reconocer.

—Entonces deja de tratarme como si fuera una carga o una niña mimada. Trátame como a una igual, Alejandro. Eso es todo lo que pido.

Él se quedó mirándola en silencio. Sus ojos verdes recorrieron el rostro de Natalia: sus mejillas sonrojadas, sus labios ligeramente entreabiertos, el cabello rubio cayendo sobre sus hombros. Por un segundo, recordó la noche en la cabaña y sintió un impulso que rápidamente reprimió.

—Está bien —dijo finalmente, retrocediendo un paso—. Si quieres trabajar, busca algo que no te exija demasiado. Pero si cambias de opinión, solo dímelo.

Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta. Antes de salir, se detuvo y añadió sin mirarla:

—Hay una cena de negocios el sábado. Me gustaría que me acompañaras. Es importante para la empresa.

Natalia se sorprendió con la invitación.

—Lo pensaré —respondió simplemente.

Alejandro asintió y salió del apartamento.

Natalia se quedó sola, respirando agitada. Se llevó una mano al vientre y susurró:

—Tu papá es complicado, pequeñito… pero no voy a dejar que nadie me diga lo que puedo o no puedo hacer.

Arriba, en su ático, Alejandro se sirvió un vaso de whisky y se quedó mirando la ciudad. La imagen de Natalia enfadada, defendiendo su orgullo con tanta pasión, no salía de su cabeza.

—Eres mucho más de lo que pensaba… —murmuró para sí mismo.

Ninguno de los dos sabía que esa pequeña discusión acababa de abrir una grieta en el muro que habían construido entre ellos.

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MisterG028
Que opinan, Alejandro debería perdonar a su madre
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Lupita Garcia Esparza
que es lo que oculta Alejandro tiene muchos secretos 😭😭
Lupita Garcia Esparza
me gustaría que Alejandro le hable a Natalie de su enfermedad 😭😭
Lupita Garcia Esparza
por favor escritora no mates tan rápido a Alejandro merece conocer a su hijo ho hija 😭😭
Zulema Neme
Buenísima la Novela Autora me encanta 💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Espero pueda hacer el tratamiento y Curarse. Merece conocer a su hijo y ser Feliz . Lucha Alejandro con todas tus Fuerzas 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
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