Me casé enamorada con mi primer novio cuando tenía justo 18 años, lo amaba sin límites, era mi todo, pero tres años de casada no había podido quedar embarazada, eso me estaba causando nostalgia, aparte me sentía presionada por los padres de Vincent, y hasta de mi familia, que no tenía muy buena relación con ellos porque odiaba que siempre estuvieran de parte de mi hermanastra siendo que ella era adoptiva y yo su hija biológica. Lo peor vino cuando encontré a mi esposo revolcandose con ella. Mi familia no me apoyó,
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Insinuación.
Zoé llegó diez minutos antes que llegarán sus compañeros de trabajo, fue directamente al sanatorio que estaba justo al lado de su oficina. Sacó la cajita que había comprado de pasada en la farmacia, sacó el utensilio, hizo lo correspondiente y se sentó a esperar.
Mes tras mes, lo hacía, ya lo había hecho hábito.
Cuando el tiempo transcurrió lo tomó con nerviosismo esperando lo que deseaba pero…negativo no estaba embarazada. Tiró la prueba en el sesto, salió disimulando su decepción.
Aria, una de sus amigas la observó, sabía lo que había pasado. Ella no le preguntaba, no quería estresarla más, ya tenía suficiente con la exigencia de Vincent su esposo, incluso sus suegros.
Zoé tenía tres años que se había casado con Vincent Evan’s CEO de la empresa familiar: Solemn Inc. pero no había podido embarcarse.
Vincent y sus padres le habían llegado a insinuar que quizás era estéril. Pero no aceptarían que pudiera ser él el del problema.
Llegó la hora del almuerzo, Aria llegó con su bolso a su mesa lista para salir.
— No me salgas con que no tienes hambre Zoé. Nos iremos almorzar juntas. - exclamó sin darle tiempo a negarse.
— Nadie dijo nada. - sonrió, su amiga la conocía perfectamente.
— Yo manejo iremos al restaurante nuevo que te había platicado. - agregó con las llaves del auto en su mano, hoy casi no hay trabajo y nuestro jefe dijo que podíamos tardarnos.
Las dos se echaron a reír.
La rubia de seguro.
— Bueno nuestro CEO tiene derecho a volverse a enamorar.
— ¿Dicen que no hay edad límite verdad?
— No exageres, no es tan viejo.
— A todo esto, invité a Clara hoy es su día libre. Dijo que nos estaría esperando.
Cuando entraron la chica ya estaba sentada en una apartada mesa que había pedido. Al verlas les recibió con un beso en cada mejilla.
— ¿Tienes mucho esperando? - Preguntó Aria tomando una silla.
— No,…me levanté un poco más tarde. - expresó haciendo un gesto hacia la entrada, haciendo que las chicas también voltearan.
Zoé bufó y sonrió.
Sus padres, acompañando a Olivia su hermana adoptiva, como siempre, no era extraño para ella.
— Zoé, - exclamó fingiendo sorpresa, no esperábamos verte aquí, venimos a dar nuestra opinión sobre la calidad culinaria dicen que es delicioso lo que sirven aquí.
Zoé no le siguió la conversación, sabía que la quería provocar. Solo asintió con una sonrisa.
Pidieron su comida, pero lo que sucedió después si la hizo enfadar.
— ¿Acaso estamos pintados? - reclamó Federico Bennett, padre de Zoé. ni siquiera un saludo te merecen tus padres?
Entonces Zoé ofendida se levantó, yendo a su mesa.
— Papá no tenías porque gritar a los cuatro vientos.
— ¿Te recuerdo lo que me dijiste la última vez que estuviste en casa?
— A no, deja recordártelo. - se acercó a su rostro, soy tu vergüenza, te arrepientes de tener una hija como yo. - Miró a Olivia, me comparaste con tu hija adoptiva que no era ni siquiera una milésima parte de lo que ella es, - ¿Y me estás reclamando?
Una palma se estrelló en su mejilla.
— ¡Como te atreves insolente!
— Federico, no por favor. - lo jaló su madre del brazo.
Aunque ya había muchos curiosos.
Zoé tomó su bolso temblando de indignación y rabia para irse.
— Zoé no les des el gusto, tú no haz hecho nada. - reiteró Aria siendo apoyada por Clara pero quedaron en silencio cuando entró la figura alta tan conocida por Zoé.
¿Qué estaba haciendo su esposo con ellos?
Pero lo que no pasó desapercibido para Zoé, incluso para sus amigas, fue el nerviosismo de Vincent cuando la descubrió que estaba ahí.
— Zoé mi amor, no esperaba encontrarte aquí. - dijo nervioso, pero hizo un gesto cuando miró su mejilla roja.
— ¿Que te pasó?
—¡Ahh! - fue un saludo cordial de papá quien reiteró lo mucho que me extrañaba.
— ¿Y tú? - preguntó seriamente, porque no quería pensar demasiado.
— Yo, - mira tu padre quiere que lo ayude con un negocio… bueno solamente que lo guié.
— Ahh entiendo, entonces ve con él, - yo me voy, no quiero hacer mal tercio. - añadió pero Vincent notó su molestia.
La quiso abrazar pero Zoé no le permitió.
— Nos vemos en casa. - les hizo señas a sus amigas, las cuales se levantaron para seguirla.
Nadie dijo nada. Pero notaron que Zoé iba pensando demasiado.
— ¿Que te pasa Zoé? - preguntó Clara
Me pasa que no soy estúpida y aunque Vincent aseguró que solo estaba por mí padre.
— Hay por Dios Zoé. - exclamó Aria tú crees que Olivia sea tan zorra de…
— Espero que no. - argumentó, su hermana era todo menos una confiable mujer.
— Vamos Zoé no creo que Vincent sea capaz de hacer algo malo en tu contra. - concluyó riendo con sarcasmo.
Pero la respuesta de sus amigas le parecieron diferentes, sin palabras, solamente miradas perdidas en la realidad de lo que era la verdad.
MIENTRAS TANTO.
En el restaurante. Olivia y sus insinuaciones no pasaban desapercibidas por Vincent, Olivia era una mujer hermosa con un cuerpo deslumbrante, vestía provocativamente.
Pero la diferencia que había entre Zoé y Olivia y Vincent lo reconocía era que Zoé aparte de ser hermosa, era inteligente, tenía un corazón abierto y blando, pero era una fiera cuando se enojaba peleando lo que ella creía era su razón.
Sintió un leve empujón por debajo de la mesa, del pie de Olivia. La miró sorprendido pero la mirada de la chica era insinuante.
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