Estrés, calma, enojo, estrés, calma, estrés y enojo nuevamente... Después de vivir entre éstas emociones, la vida de Benjamín se apagó finalmente.
Su enojado espíritu esperaba terminar su trayectoria en este mundo, sin embargo, despierta en medio de una situación caótica y en un cuerpo más joven, albergando la esperanza de un nuevo comienzo sin estrés para cuidar su cuerpo, se da cuenta de que este mundo es completamente diferente... el estrés y el enojo se vuelven a presentar.
El ya joven Benjamín, entre estrés y enojo, trata de regresar a su mundo, pero ve detenido sus planes al conocer a un pequeño niño y al hermano de este, un joven que le recordaba a un rinoceronte.
Ambos hermanos guardan secretos y problemas que saldrán a la luz, entre familiares conflictivos y una lucha injusta, Benjamín no se queda quieto.
Benjamín quién en su otra vida era conocido por su terrible carácter e inteligencia, no era alguien fácil de tratar.
El príncipe mimado y estresado está de regreso.
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Capítulo 23
Para un grupo de jóvenes deportistas no era extraño que alguien fuera a buscarlos después del entrenamiento, ya sea un novio o novia, o un amigo.
Pero era extraño que alguien viniera de la mano de un pequeño niño que se parecía tanto a uno de sus compañeros.
"¡Hermano!", el niño en cuestión, William, gritó con ánimo el nombre de su hermano al encontrarlo entre el grupo.
"Realmente se siente que entrenan demasiado duro, lo siento hasta los pulmones", el joven en cuestión, Benjamín, rociaba un perfume a su alrededor con una mano, y un aerosol bloqueador de feromonas con la otra.
Adam que ya había sentido su presencia, se apresuró a tomar sus cosas para salir después de despedirse del entrenador.
Sus compañeros vieron como el gran muchacho iba hacia el joven y el niño, no sabían que decía el joven apenas Adam se acercó, solo que este último volvió y fue directamente hacia las duchas.
Benjamín se quedó en la entrada del dojo junto a William observando a este grupo de osos que le lanzaban miradas llenas de curiosidad.
"Buen trabajo", levantó el pulgar hacia el grupo, acción que William imito también.
Al ver que el joven y el niño hablaban primero, los jóvenes los saludaron, algunos se acercaron para hablar un poco y ver si podían obtener algún chisme, estaban curiosos por saber qué relación tenía este joven omega con Adam.
También hubo algunos que mostraron interés por él, era un joven omega atractivo, de buen porte, esperaban que no tuviera ningún tipo de relación con Adam.
En poco tiempo, Benjamín se vio rodeado por un grupo de osos, sentía que iba a desmayarse por el aroma tan concentrado de feromonas; por otro lado, William agarró con fuerza la mano de Benjamín, no le gustaban estos hombres.
Todo tipo de preguntas iban y venían de este grupo, Benjamín estaba perplejo, "Jóvenes orgullos de la universidad, ¿podrían ser tan amables de... ¡darme espacio!?, ¡me están sofocando!", y al final dijo más calmado, "Por favor"
Los jóvenes de gran tamaño se vieron regañados y tratados con cortesía en las breves palabras de este omega,... era tan cambiante en apenas unos segundos.
"Lo sentimos, lo sentimos", se disculparon echándose a reír.
Todos le deseaban muy buena suerte a Adam.
Cuando Adam venía devuelta luego de asearse y cambiarse, sus compañeros le daban un pulgar hacia arriba y le dedicaban deseos de buena suerte en su camino.
El viaje de regreso fue en el taxi del Señor Tony nuevamente, la dirección a la que iban era una pastelería, Benjamín le prometió a William comer tartas, así que su destino era ahí.
Al llegar, tras pedir varias cosas y sentarse en una mesa, Adam habló finalmente al ver que su hermanito se encontraba distraído con los dulces.
"Primero quiero agradecerte por cuidar de William en el hospital, fue falta mía retrasarme", dijo hacia Benjamín, "Pero también todo fue repentino, así que debes comprender que no fue cómodo para mí que William se hiciera cercano a un extraño tan rápido"
Adam realmente estaba agradecido con Benjamín por cuidar y proteger a William, si él no hubiera estado en el hospital ese día, la situación sería difícil ahora, estaba tranquilo por esto aunque también preocupado.
Temiendo enojar a este omega en tratamiento clínico por sus últimas palabras, Adam estaba atento a los cambios en su expresión.
"Es comprensible", asintió Benjamín tranquilo, dándole un suspiro de alivio a Adam.
"No sé si sea reconfortante para ti escuchar estas palabras", continuó, "No le haría daño a William, puede que mi temperamento sea inestable a veces, soy consciente de eso, pero no lo dirigiría a William de ningún modo, puedes estar tranquilo respecto a eso; también sé que soy un completo desconocido para ti y para William porque me acaba de conocer, pero si me dieras la oportunidad de conocer y seguir tratando con William estaría muy agradecido"
"... ¿Por qué tiene que ser William?", preguntó Adam.
Esta era la pregunta que más le rondaba en la cabeza, había varias personas en este mundo, sí estaba agradecido por la ayuda de Benjamín, pero esta cercanía repentina era extraña para él. Si este joven no hubiera tenido aquel enfrentamiento con el Señor Kevin que William le contó, pensaría que esto era una trampa de aquellas personas.
Benjamín también se preguntaba esto, aparte de que William le recordara a un pequeño rinoceronte y la soledad que reflejaba en su pequeño rostro en el hospital le hacia sentir familiar, no tenía certeza alguna.
Mirando al pequeño Willie que comía feliz, Benjamín sonrió, "¿Tú crees en el destino?"
"¿En qué el destino o algo más lleva tu alma hacia otra con la que tenías predestinada una conexión?, tal vez tenía que estar aquí por algo", sonrió Benjamín recordando una antigua leyenda de la mitología oriental, "El hilo rojo del destino", dijo levantando su dedo meñique.
Al principio cuando llegó a este extraño lugar, Benjamín solo sentía que la vida jugaba con él por todo lo que había hecho en su vida pasada; sin embargo, ahora creía que estaba aquí por algo más, para cuidar y proteger a William.
Tal vez el destino de los otros dos tipos que llegaron antes que él era el mismo, en su vida pasada esos tipos eran unos solitarios ocupados solo en el trabajo al igual que él, ahora en este mundo tenían una familia a la que proteger y querer.
Benjamín tenía la certeza de que esos dos tipos retorcidos fueron traídos aquí para reparar el daño dejado por los dueños originales que ocupaban sus cuerpos antes, y ese daño involucraba a niños inocentes, tal vez estén reparando el daño de alguien más, pero al mismo tiempo se repararon a sí mismos de alguna manera.
Benjamín no aspiraba a tener una familia propia, el corazón y vida que tenía que cuidar era la de William, y él sería un tío que cuidaría de este pequeño niño.
No sabía qué cambio le traería esto a él, pero aceptaría lo que fuera si con ello podía proteger a William.
Adam escuchó en silencio las palabras de Benjamín, este joven que apareció de repente de quien sabe donde le hablaba del destino y esas cosas, ¿podía confiar en un paciente clínico que pregonaba cariño por un niño que acababa de conocer?.
Pero... William se veía feliz, Adam pensó que si podía vigilar y condicionar a Benjamín con ciertas cosas, sería posible que mantuviera contacto con William.