Ariana descubre que pertenece a un mundo de lobos oculto después de regresar a la manada que expulsó a su madre años atrás. Allí conocerá a Morgan Knight, un hombre frío y peligroso que cambiará su destino para siempre.
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Capítulo 23: El llamado del corazón
Habían pasado dos meses desde que Ariana abandonó la manada Black.
La ciudad seguía su ritmo de siempre.
Las personas caminaban apresuradas por las calles.
Los automóviles llenaban las avenidas de ruido.
Pero para Ariana, el tiempo parecía haberse detenido.
Cada mañana despertaba con el mismo vacío.
Cada noche miraba la luna buscando respuestas.
Y cada día el dolor en su pecho aumentaba.
Su tía la observaba con preocupación.
Aunque Ariana intentaba sonreír, sus ojos nunca lograban ocultar la tristeza.
Aquella mañana decidió llamar a María.
Tomó su teléfono con manos temblorosas.
Después de unos segundos escuchó la voz de su prima.
—¡Ariana!
María sonaba emocionada.
—¿Cómo estás?
Ariana sonrió.
—Te extraño mucho.
Del otro lado también hubo silencio.
—Nosotros también.
Ariana respiró profundamente.
—¿Cómo está mi mamá?
María bajó la voz.
—No muy bien.
El corazón de Ariana se aceleró.
—¿Qué pasó?
—Desde que te fuiste...
Casi no está comiendo.
Ariana cerró los ojos.
Sintió un fuerte nudo en la garganta.
—No...
—Tu abuelo intenta convencerla todos los días.
Peter también.
Pero apenas prueba un poco de comida.
Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Ariana.
—Es mi culpa.
—No digas eso.
—Sí.
María intentó tranquilizarla.
—Ella te extraña muchísimo.
Ariana respiró profundamente para no romper en llanto.
Después preguntó:
—¿Qué más pasó por allá?
María dudó unos segundos.
No sabía cuánto debía contarle.
Finalmente respondió.
—Las cosas están complicadas.
—¿Por qué?
—La manada Blood Moon y los Lobos Grises están teniendo muchos problemas.
Ariana abrió los ojos.
—¿Se están peleando?
—Sí.
—¿Por qué?
María recordó las palabras de Morgan.
"No le digan nada a Ariana. No quiero que regrese sintiéndose culpable."
Así que ocultó la verdad.
—No sabemos exactamente.
Ariana suspiró.
—María...
—¿Sí?
—Si ocurre cualquier problema...
Avísame.
No importa la hora.
No importa dónde esté.
Prométemelo.
María sonrió con tristeza.
—Te lo prometo.
Hablaron unos minutos más.
Después cortaron la llamada.
Ariana permaneció mirando el teléfono.
No podía dejar de pensar en su madre.
Ni en aquel extraño lobo negro.
Esa noche...
Volvió a dormir con dificultad.
Y otra vez...
El mismo sueño apareció.
El bosque estaba cubierto por la luz de la luna.
El viento movía lentamente los árboles.
Ariana caminaba entre ellos.
Hasta llegar al gran claro.
Allí estaba.
El enorme lobo negro.
Pero esta vez era diferente.
Ya no levantaba la cabeza para aullar.
Ya no corría.
Ya no esperaba.
Simplemente permanecía sentado.
Mirando la luna.
Completamente inmóvil.
Sus ojos reflejaban un dolor tan profundo...
Que Ariana sintió cómo se rompía su corazón.
—No...
Susurró.
Comenzó a caminar hacia él.
Quería abrazarlo.
Quería decirle que todo estaría bien.
Pero antes de llegar...
Escuchó pasos.
Giró lentamente.
Una enorme loba de pelaje gris oscuro salió de entre los árboles.
Era elegante.
Fuerte.
Y caminaba directamente hacia el lobo negro.
Ariana sintió un escalofrío.
La loba llegó hasta él.
Y se sentó a su lado.
El lobo negro permaneció inmóvil.
No se apartó.
No gruñó.
Solo siguió mirando la luna.
Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Ariana.
—No...
Llevó una mano a su pecho.
El dolor era insoportable.
Sentía que alguien le arrancaba el corazón.
—No...
Intentó acercarse.
Pero sus piernas no respondían.
Solo podía observar.
La loba gris apoyó lentamente su cabeza sobre el hombro del lobo negro.
Ariana rompió a llorar.
Y en ese mismo instante...
Despertó.
Abrió los ojos sobresaltada.
Las lágrimas seguían cayendo.
Su respiración era agitada.
Y el dolor en su pecho era tan intenso que apenas podía respirar.
La puerta de la habitación se abrió de golpe.
Su tía entró corriendo.
—¡Ariana!
La encontró llorando.
Se sentó junto a ella.
—¿Qué pasó?
Ariana ya no pudo seguir ocultándolo.
La abrazó con fuerza.
Y entre lágrimas comenzó a contarle toda la verdad.
Le habló del bosque.
Del enorme lobo negro.
De las noches en que se encontraban.
De los latidos compartidos.
De los sueños.
Y del dolor que sentía cada vez que despertaba.
Su tía escuchó todo en silencio.
Cuando Ariana terminó...
La mujer respiró profundamente.
Y tomó sus manos.
—Ariana...
Ella levantó la mirada.
—Eres una loba.
La joven negó lentamente.
—No...
—Sí.
—No tengo loba.
Su tía sonrió con ternura.
—La tienes.
Solo que aún no despertó.
Ariana guardó silencio.
Entonces la mujer hizo una pregunta.
Una pregunta que cambió todo.
—Dime una cosa.
—¿Qué?
—Si ese lobo realmente es tu pareja destinada...
Y otra loba intenta quedarse con él...
¿Estás dispuesta a dejarlo ir?
Las lágrimas volvieron a aparecer.
Ariana negó inmediatamente.
—¡No!
Su respuesta fue firme.
Segura.
—No quiero perderlo.
Fue la primera vez que admitía lo que sentía.
Su tía sonrió.
—Entonces deja de huir.
Ariana permaneció inmóvil.
La mujer continuó.
—Ya pasaron dos meses.
—Sí.
—Es momento de volver.
Ariana bajó la mirada.
—Tengo miedo.
—Lo sé.
—¿Y si me rechazan?
Su tía acarició su cabello.
—Entonces enfréntalo.
Pero no vivas preguntándote qué habría pasado.
La mujer abrió el cajón de la mesa de luz.
Sacó un sobre.
Y lo colocó sobre las manos de Ariana.
—¿Qué es esto?
—Tu boleto.
Ariana abrió lentamente el sobre.
Era un pasaje de regreso.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Tía...
La mujer sonrió.
—Tu madre te extraña muchísimo.
Ariana comenzó a llorar otra vez.
—No le causes más dolor.
La joven apretó el boleto contra su pecho.
Respiró profundamente.
Y, por primera vez desde que se marchó...
Sintió que había llegado el momento de regresar.
—Sí, tía.
Su voz fue apenas un susurro.
—Volveré.
Sin saber que, a cientos de kilómetros de allí...
Un enorme lobo negro seguía levantando la cabeza hacia la luna...
Esperando el día en que volvería a ver a la única mujer capaz de hacer latir su corazón al mismo ritmo que el suyo.
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A veces, por más lejos que intentemos escapar, el corazón siempre encuentra el camino de regreso. Ariana deberá decidir si sigue huyendo de su destino... o si lucha por el amor que la espera bajo la misma luna.
¿Crees que es momento de que Ariana regrese y descubra quién es realmente el misterioso lobo negro?
Déjame tu comentario, tu me gusta y sígueme para no perderte los próximos capítulos de El regreso de la Luna.
Con cariño,
Luna Auol 🌸