Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
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Capítulo 22: Una difícil pero necesaria decisión
SOFÍA
Miraba el atardecer teñir el cielo de tonos anaranjados suaves y púrpura con el sol ocultándose trayendo consigo a la luna. Los rayos de luz acariciaba lentamente el Reino de Luna de Plata sintiendo una extraña sensación de vacío al recordar a Heidi con ese aspecto demacrado y desecho.
Hubo un instante en el que simplemente estuve a un paso de atacarla, pero cuando me mostró sus muñecas supe que ella no haría nada.
Cerré los ojos un instante y luego los abrí al oír las voces de mis hijos buscándome. Los miré estirando sus manitas, fui hacia ellos y los tomé en brazos. Me senté en la cama con ellos y mientras los mecía, comenzaba a darme cuenta de que la visita de Heidi no era para nada una coincidencia.
Y menos el hecho de que mi padre haya redirigido la maldición que impuso mi hermana en el pueblo solo porque sí. Había algo que ella estaba escondiendo y debía averiguarlo.
—¿En qué piensas?—Miré por encima de mi hombro al escuchar la voz de Alaric. Me miraba apoyado en la puerta con una ceja levantada.—Te has estado muy callada.
—Solo pensaba en lo que dijo Heidi.
Alaric suspiró pesadamente y se acercó a nosotros sentándose en el borde de la cama a mi lado. Tomó a uno de nuestros hijos y lo abrazó contra su pecho.
—¿Cómo te sientes?—Esa era una pregunta que no me había hecho en mucho tiempo.
—Solo siento un vacío.—Expresé tratando de entender esa sensación.—Durante meses estuve imaginando ese momento en el que ambas nos gritaríamos, nos diríamos cosas desagradables y cosas así.
—No es debilidad—. Negué levemente—A veces cuando imaginamos esos reencuentros no siempre salen como pensamos que se darán. Y es normal que sientas eso por ella y también está bien sí aún le guardas rencor, pero no dejes que te consuma. No vale la pena.
—Antes la hubiera odiado.
—Antes no eras madre.—Lo miré y tenía razón. Miré a mis hijos. No valía la pena guardar rencor.
—Ser madre me cambió. Me hizo ser más humana y compasiva.
—Te volvió más fuerte.—Guardé silencio. Luego suspiré.
—No puede seguir de ese modo.
—No—dijo él—. Nadie debería.
Lo miré de nuevo.
—No quiero que ella sea ejecutada.
—No la voy a ejecutar.—Prometió.—Pero tampoco puede quedarse aquí.
Estuve acuerdo. Ambos lo comprendimos sin la necesidad de decir nada más.
—Debe ir a un lugar—dije—. Lejos de todo. Donde no lastime a nadie.
Cerré los ojos un momento.
—Donde solo la diosa vea su testigo.
El silencio que siguió no fue incómodo. Fue acuerdo. Alaric tomó mi mano. Y la sostuvo. Por primera vez desde que Heidi apareció...
Sentí paz.
...****************...
No fue una decisión que se haya tomado a la ligera. Esa noche, todo el palacio quedó en un completo silencio y los gemelos dormían ajenos a todo, Alaric y yo seguimos hablando... no como un Alfa y una Luna, ni como líderes, sino como dos personas que habían visto demasiado dolor para tomar decisiones impulsivas.
—Ella no puede quedarse aquí—dije finalmente, con la voz baja evitando despertar a los gemelos.
Alaric estaba de pie junto a la ventana, observando la luna que se alzaba sobre el reino.
—No—respondió—. Su presencia es una amenaza para todos.
Guardé silencio unos segundos, pensando en que ella no merecía tener una muerte así.
—Pero tampoco merece morir de esa forma.
Él giró el rostro hacia mí.
—No luego de lo que ella es ahora.—Asentí. Heidi ya no era la mujer que me traicionó, ya no era la misma que me deseaba lo peor en el mundo.
Ella era algo más que... roto, era alguien que se estaba consumiendo por sus errores.
—Existe un lugar.—Murmuré. Sus ojos se afilaron.
—Lo sé.
No necesitábamos decirlo en voz alta, pero aun así lo hice.
—El bosque de los secretos...
El nombre cayó como una piedra entre nosotros. No era un lugar del que se podía hablar a la ligera.
Un lugar antiguo. Vivo y oscuro.
Un bosque donde la magia no tenía a quien obedecer, donde solo las sombras tenían memoria y los susurros que no siempre eran el viento. Se decía que solo quienes cargan con magia inestable o maldiciones podían sobrevivir en las profundidades de este.
—Es el único sitio donde alguien como ella puede existir sin destruir a otros—añadí.
Alaric cruzó los brazos.
—Y donde su castigo no requiere de un verdugo.
Me levanté, acercándome a él.
—Ella no estará sola allí. Pero tampoco tendrá compañía.
—El bosque será suficiente.—Nos miramos.
Y en ese instante supe que ambos habíamos llegado al mismo punto sin la necesidad de tener que convencer al otro.
—Vivirá—dije.
—Y también, morirá—. Añadió él.
—Una y otra vez...
—Hasta que su propia maldición acabe lo que comenzó.
Cerró los ojos un momento.
No era una justicia perfecta. Pero era... adecuada.
—Que la diosa sea testigo...—susurré.
Alaric inclinó la cabeza apenas.
—Y que nadie más cargue con el pecado.
...****************...
A la mañana siguiente, la orden fue ejecutada. Heidi sería llevada al bosque de los secretos. No como prisionera, no como una reina. Si no como lo que ella era:
Una bruja marcada por su propia maldición destinada a vivir y morir en un lugar donde la magia y el castigo eran uno mismo.
Y mientras observaba el amanecer desde la ventana, con mis hijos en brazos. No sentí alivio, no sentí tranquilidad.
Solo algo parecido a la paz...
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔