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PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Mafia / Amor prohibido / Completas
Popularitas:301.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Un golpe familiar, una traición lleva a Maya Velini a la quiebra, literal casi a la calle. Pero un hombre más que peligroso le propone un trato. Un matrimonio, la Joven rica de apellido aristocrático lavaría la sangre de un mafioso salido de la nada. Dante Caruso

¿Quien gana? ¿Quien pierde?

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5 EL DOLOR EN LA POBREZA

El segundo día, aprendió a usar una lavadora por primera vez en su vida.

En la mansión Velini, la ropa la lavaba una empleada doméstica llamada Sofía, que sabía exactamente qué temperatura usar para cada tejido, qué cantidad de detergente echar, cómo evitar que los colores se destiñeran.

Maya nunca había tenido que preocuparse por eso. La ropa simplemente aparecía limpia y planchada en su armario, como por arte de magia.

Ahora, frente a la lavadora del edificio (una máquina comunitaria que funcionaba con monedas y estaba en el sótano, junto a las calderas), Maya se sintió como una exploradora en tierra desconocida.

Leyó las instrucciones. Las leyó tres veces. Metió la ropa. Echó detergente. Metió las monedas. Cerró la tapa. La máquina empezó a rugir, un ruido violento, amenazante, como si estuviera triturando piedras en lugar de lavar camisetas.

Media hora después, sacó la ropa.

Estaba gris. No gris como el elefante o la ceniza. Gris como la mugre, como el fango, como algo que debería haber sido blanco y ahora parecía sucio para siempre. Y olía a humedad. Un olor denso, penetrante, que se pegaba a las fibras y no se iba ni con el viento.

Maya se sentó en el suelo del sótano, rodeada de ropa húmeda y gris, y se rió.

No era una risa alegre. Era una risa amarga, nerviosa, la risa de alguien que ha llegado tan al fondo que ya no le queda otra opción que reírse para no llorar.

Una vecina que bajaba a lavar su propia ropa la miró con extrañeza y dio media vuelta. La rubia nueva está loca, pensaría después. Y quizá tenía razón. Quizá Maya estaba un poco loca. Quizá era la única manera de sobrevivir a todo aquello.

*_*

El tercer día, su madre tuvo la primera crisis.

Hasta ese momento, Renata había sido un fantasma. Se levantaba, se sentaba en la cama, miraba la televisión apagada, se acostaba.

No hablaba. No comía. No lloraba. Solo existía, reducida a una función biológica mínima, como una planta que se niega a morir pero tampoco se atreve a vivir.

Maya le había llevado comida. Renata no comía. Le había llevado agua. Renata bebía a sorbos pequeños, casi a escondidas, como si tuviera vergüenza de necesitar algo tan básico.

Maya se sentaba a su lado algunas horas, le sostenía la mano, le hablaba de cosas insignificantes (el clima, los vecinos, el precio del pan). Renata no respondía.

Sus ojos claros, aquellos ojos que Maya había heredado, miraban un punto fijo en la pared, un punto que solo ella podía ver.

Esa tarde, todo cambió.

Renata estaba sentada en el sofá, frente al televisor de catorce pulgadas que Maya había apoyado sobre una caja de cartón. No había nada programado.

Solo estática. Ese ruido blanco, ese chirrido electrónico que a Maya le ponía los dientes de punta. Pero Renata lo miraba como si fuera la película más fascinante del mundo.

De repente, sus manos empezaron a temblar. Al principio, solo un poco. Luego, el temblor se extendió a sus brazos, a sus hombros, a todo su cuerpo.

Sus uñas, largas y cuidadas (el único vestigio de su antigua vida), se clavaron en el brazo de Maya con una fuerza que la joven no sabía que su madre poseía. Y luego, la boca de Renata se abrió. Se abrió como una herida, como un abismo, y de ella no salió ningún sonido.

Un grito mudo.

—Mamá —dijo Maya, aterrada—. Mamá, respira.

Pero Renata no podía. El aire se le escapaba como agua entre los dedos, como arena en un reloj roto.

Su pecho subía y bajaba en movimientos erráticos, descoordinados, como si sus pulmones hubieran olvidado cómo funcionaban. Sus ojos se abrieron demasiado.

El blanco de sus ojos se enrojeció. Parecía una poseída, una mujer luchando contra un demonio invisible.

Maya no sabía qué hacer. Nunca le había dado un ataque de ansiedad a nadie.

En sus clases de primeros auxilios, en el colegio privado al que había asistido, jamás le enseñaron cómo se detenía un pánico que se come vivo a quien lo sufre.

—Mamá —repitió, esta vez con la voz rota—. Mamá, soy yo. Soy Maya. Estás en casa. Estás a salvo.

Pero Renata no la escuchaba. O quizá sí, pero no podía responder.

Su cuerpo estaba en guerra consigo mismo, y el enemigo era implacable.

Maya marcó el número de emergencias. El teléfono sonó. Y sonó. Y sonó. Mientras esperaba, mientras escuchaba esa musiquita de espera que parecía una burla, Maya miró la cartera vacía sobre la mesa.

La última tarjeta de crédito, cancelada. El último billete, gastado en la mudanza. La cuenta bancaria, congelada. El efectivo, reducido a monedas sueltas en el fondo de un bolsillo.

Si la llevan al hospital, pensó con una claridad que le heló la sangre, ¿quién paga la ambulancia?

Colgó.

No supo bien por qué. El dedo se movió solo, presionó el botón rojo, y la llamada se cortó. La musiquita dejó de sonar. El silencio fue atronador.

Maya dejó el teléfono a un lado, se arrodilló frente a su madre y le sujetó la cara con ambas manos. Las mejillas de Renata estaban húmedas, calientes.

No había lágrimas. Solo sudor. O quizá sí había lágrimas y se mezclaban con el sudor y era imposible distinguirlas.

—Respira conmigo, mamá —dijo Maya, inhalando exageradamente—. Mira. Así. Adentro. Afuera. Adentro. Afuera.

No funcionó al principio. Ni al segundo. Ni al tercero.

Pero al cuarto intento, Renata imitó el gesto. Una inhalación temblorosa, entrecortada, como si cada bocanada de aire fuera un ladrillo que cargara sobre sus hombros. Luego otra. Luego otra.

Diez minutos después, el temblor cesó.

Renata dejó de luchar. Su cuerpo se rindió, se derrumbó hacia adelante, y Maya la sostuvo. Su madre pesaba menos de lo que recordaba. Mucho menos. Los días sin comer la habían reducido a un esqueleto cubierto de piel, a un pájaro con las alas rotas.

Renata se durmió. No un sueño tranquilo, sino un sueño agotado, la inconsciencia de quien ha gastado todas sus energías en una batalla interna. Respiraba. Al menos respiraba.

Maya la recostó en el sofá, le puso una manta sobre el cuerpo y se sentó en el suelo, con la espalda apoyada en el brazo del mueble. El televisor seguía encendido, llenando la habitación con su estática blanca.

El callejón, afuera, estaba en silencio. Por una vez, nadie tiraba basura.

Maya lloró en silencio.

No lloró por el dinero. Eso habría sido demasiado simple. Demasiado fácil.

Lloró porque no sabía cómo salvar a nadie.

Lloró porque su madre se estaba muriendo de a poco, y ella no tenía las herramientas para detenerlo.

Lloró porque su padre estaba en una celda, solo y asustado, y ella no podía hacer nada por él. Lloró porque el mundo se había vuelto de repente un lugar hostil, lleno de puertas cerradas y manos vacías, y ella no estaba preparada para caminar por él.

Lloró hasta que no le quedaron lágrimas. Lloró hasta que sus ojos ardieron y su garganta se secó.

Y entonces, cuando ya no pudo llorar más, se secó la cara con el dobladillo de su camiseta, se levantó del suelo y fue a la cocina.

Había que preparar la cena.

Nadie más lo iba a hacer.

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Fly🦋
Será que Dante ai está enamorado de ella pero ella es una niña caprichosa ya como volvió a vivir bien se le sale lo riquilla pero bien que se aguantaba en donde vivía
Francisquitag
Excelente
Lennys Ariannys
excelente recomendado
Kelvis Rondon
Excelente
Kelvis Rondon
Me gustó mucho
La descargué y la lei en el tiempo que duró el tiempo sin luz
Gracias
Joanny Millán
❤️💯👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💖❤️‍🔥🎉
Cliente anónimo
Muy buena historia, me gustó como pudiste hacer una narrativa muy buena: menos que si lo ve lo ve los comentarios que te hice, pero definitivamente me encantó el tipo de mafioso en común en la protección y todo lo que hizo desde que la conoció no fue una historia de Estocolmo, a contrario te felicito. Sigue por esta línea. Esta línea es buena. La demás en la de agentes de espías está historia si la saben desarrollar son un éxito y yo te deseo éxito. Gracias por excelente historia.
Cliente anónimo
Sigo lo que estoy leyendo, maya está en la galería con una copa de vino y meciendo al bebé de tres meses y Dante entra con una bolsa de paños y ella le dice que se durmió y él le dice que lo estuvo caminando una hora y se había dormido en el carro no entiendo dónde estaba el bebé con ella o con Dante además no estuvo dando una hora como que lo estuvo andando si el bebé tiene tres meses estas son cosas que nosotros no les Torres no entendemos pequeño error
Cliente anónimo
Y por qué ahora le preocupa si los papás están vivos si ella fue la que le dijo a Dante que lo dejara atrás o ya se le olvidó que le dijo que Elsa lo iba a cuidar que ya nos protegía no hombre
Cliente anónimo
Si en Meta dice que no pudo cumplir la promesa durante 30 años y Dante tenía 14, cuando mató al señor y yo quiere decir que Dante tiene 44 años son muchos y ella apenas tiene 22 tal vez 23 creo que fue lo que leí al principio. es un viejo para ella, le dobla la edad 20 años tal vez y 14 34, pues obvio 20 30, pero aquí como que los números no se dieron porque la foto de Dante se nota que es su nombre joven y un papi chulo así que No Se, pero como que no pegan las edades
Stella Vega
No entiendo, si Renata estaba en la mansión, como hizo Mateo para llevársela?
Roxana 🇦🇷
linda
Omis Mendoza
no me explico por qué los padres ojalá tengan poder dinero para gastar en cosas inecesaria por qué no enseñan a sus hijos hacer humilde y aprender a horrar para tiempos difíciles 🙏🙏 felicidades escritora es una excelente reflexión
Marifer Riera
bien
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
excelente
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno lo único que no cuadro al final fue que bebió cuando estaba amamantando
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
no se me hace justo salió muy bien librada
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
esto no cuadra
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
malditas seguro la otra lea está pagando con el mismo dinero que le dieron para la supuesta enfermedad del padre ya vera 😡
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno si la tiene agendada entiendo pero podría estar escribiendo de números diferentes miren que ahí cada loco obsesivo en este caso loca obsesiva pero ustedes me entendieron
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