Ella era una científica que renace en un nuevo mundo. Ahora tiene magia y puede dedicarse a cumplir sus sueños.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Doctores 2
La misma noche, mientras Megara finalmente conseguía dormir unas horas, Thomas no bajó la guardia.
Había algo en todo lo ocurrido que no terminaba de convencerlo.
El intento de asesinato había sido demasiado organizado.
El veneno no había sido accidental.
Los médicos habían ocultado información.
Y alguien había conseguido entrar en una habitación custodiada.
No pensaba correr ningún riesgo.
—Quiero el doble de guardias frente a la habitación del duque
ordenó Thomas al capitán de la guardia
—Y coloquen hombres también frente a la habitación de lady Megara.
El capitán parpadeó.
—¿También frente a la habitación de la maga?
Thomas lo fulminó con la mirada.
—Especialmente frente a la habitación de lady Megara.
—Sí, mi señor.
El capitán no volvió a hacer preguntas.
Thomas se quedó mirando el pasillo.
[Después de lo que ocurrió hoy, no voy a permitir que nadie vuelva a acercarse a ella].
Los interrogatorios comenzaron esa misma noche.
Los dos médicos fueron separados y llevados a distintas habitaciones.
Al principio ninguno quiso hablar.
Pero después de varias horas, finalmente apareció la verdad.
Uno de los médicos había sido comprado.
Los mercenarios que habían atacado al duque le habían ofrecido una gran cantidad de dinero para que no hiciera nada cuando Fitzroy comenzara a presentar los síntomas del veneno.
El segundo médico, en cambio, había actuado bajo amenazas.
—Me dijeron que si intentaba salvarlo...
El hombre comenzó a llorar.
—Matarían a mi familia.
Thomas permaneció frente a él.
—¿Qué pruebas tienes?
El médico sacó lentamente algo de debajo de su ropa.
Era un pequeño paquete.
Thomas lo abrió.
Dentro había una prenda infantil.
El médico temblaba.
—Es de mi hija.
Thomas levantó la mirada.
—¿Ellos te enviaron esto?
El hombre asintió.
—Me dijeron que sabían dónde estaba.
Thomas apretó la mandíbula.
—¿Qué más sabes?
—Conocían a mi familia. Sabían dónde vivíamos. Sabían la rutina de mi hija...
Su voz se quebró.
—No podía arriesgarme.
Thomas entendió entonces que no todos los involucrados habían actuado por voluntad propia.
—Entregarás toda la información que tengas.
—Sí, mi señor.
Thomas hizo una señal a los guardias.
—Enciérrenlos por ahora. Quiero declaraciones completas y que se investiguen sus testimonios.
—Sí, mi señor.
Poco a poco, la noche avanzó.
Cuando finalmente hubo recibido los primeros informes, Thomas sintió que el cansancio comenzaba a vencerlo.
Por primera vez desde que había llegado a la mansión, se permitió dormir.
Aunque solamente unas horas.
Al despertar, Thomas se levantó inmediatamente.
Se dio un baño rápido y se vistió.
Su primer pensamiento fue Megara.
[¿Cómo estará?]
Salió de su habitación y caminó directamente hacia donde la habían instalado.
Pero cuando llegó...
Se detuvo.
No había guardias.
Thomas miró el pasillo.
Vacío.
Su expresión cambió inmediatamente.
—¿Dónde están los guardias?
Uno de los soldados se acercó.
—Mi señor.
—Pregunté dónde están los guardias que ordené dejar aquí.
El hombre tragó saliva.
—La maga ya está con el duque, mi señor.
Thomas cerró los ojos durante un segundo.
[La maga ya está con el duque].
No le gustó nada aquella respuesta.
—¿Y por qué no me informaron?
El guardia bajó la cabeza.
—Pensamos que...
—No pienses.
La voz de Thomas fue fría.
—Cumple mis órdenes.
El hombre asintió rápidamente.
Thomas respiró profundamente.
Después se dirigió hacia la habitación del duque.
Mientras caminaba por el pasillo, escuchó voces.
Se detuvo.
Uno de los guardias hablaba con otro.
—La maga debería quedarse con nuestro señor. Después de todo, fue ella quien lo salvó.
Thomas apretó los puños.
[¿Nuestro señor?]
Siguió caminando.
No iba a discutir en el pasillo.
Llegó frente a la puerta.
Escuchó una voz conocida.
Y sin siquiera molestarse en tocar...
Entró.
La escena que encontró no ayudó precisamente a su humor.
El duque Fitzroy estaba despierto.
Todavía se encontraba débil, recostado sobre la cama.
Megara estaba junto a una mesa preparando una poción.
Su cabello blanco estaba recogido de manera sencilla.
Tenía una expresión completamente concentrada mientras mezclaba cuidadosamente los ingredientes.
Y Fitzroy...
La estaba mirando.
Con una sonrisa.
Thomas se quedó quieto.
[¿Por qué sonríe así?]
Megara levantó la cabeza.
Al verlo, sonrió inmediatamente.
—Thomas.
Aquella sonrisa bastó para cambiar ligeramente la expresión del conde.
—Buenos días.
—Buenos días.
Fitzroy miró hacia la puerta.
Al reconocerlo, sonrió.
—Viejo amigo.
Thomas se acercó.
—Me alegra verte despierto.
Fitzroy intentó incorporarse un poco.
—Debo darte las gracias.
Thomas hizo una pequeña reverencia con la cabeza.
—Recupérate primero.
—Lo haré.
Fitzroy miró hacia Megara.
Y luego volvió a mirar a Thomas.
—Además, tengo una hermosa maga a mi lado.
Megara inmediatamente hizo una expresión de disgusto.
—No diga eso.
Fitzroy soltó una pequeña risa.
—¿Por qué? Es cierto.
Megara volvió a concentrarse en su poción.
—Estoy aquí para tratarlo, no para escuchar cumplidos.
Thomas casi sonrió.
[Esa es Megara].
Pero entonces volvió a mirar al duque.
Fitzroy seguía observándola.
Y Thomas sintió cómo sus manos volvían a cerrarse.
[Deja de mirarla así].
Fitzroy notó la expresión de su amigo.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—¿Qué ocurre?
—Nada.
Thomas respondió demasiado rápido.
Fitzroy levantó una ceja.
—Claro.
Megara, completamente ajena a la tensión entre ambos, continuó mezclando la poción.
—Thomas, ¿podrías pasarme el frasco azul?
Thomas se acercó inmediatamente.
—Este.
—Sí, gracias.
Sus dedos se rozaron brevemente cuando Megara tomó el frasco.
Ella ni siquiera pareció notarlo.
Thomas, en cambio, sí.
Fitzroy también.
El duque observó a ambos durante unos segundos.
Luego sonrió.
[Interesante].
Thomas volvió a su lugar.
Fitzroy lo miró con diversión.
—Viejo amigo...
—¿Qué?
—Parece que la frontera de hielo se ha vuelto bastante interesante desde que llegaste.
Thomas lo miró fijamente.
—Recupérate.
Fitzroy soltó una risa débil.
—Eso haré.
Megara negó con la cabeza.
—Debería descansar y dejar de hablar.
Fitzroy la miró.
—Como ordene, hermosa maga.
Megara hizo nuevamente aquella pequeña expresión de disgusto.
Thomas, por su parte, volvió a apretar los puños.
[Definitivamente necesito hablar con este hombre].
Y, mientras Megara continuaba preparando la poción sin sospechar absolutamente nada, Thomas tomó una decisión.
No iba a dejarla sola.
No mientras estuvieran en aquella mansión.
Y mucho menos mientras el duque Fitzroy pareciera tan interesado en ella.
😂😂😂
Ya caíste con Thomas 💖💖