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Mi Don sin corazón Elegí luchar por ti

Mi Don sin corazón Elegí luchar por ti

Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Oficina / Reencuentro / Completas
Popularitas:258
Nilai: 5
nombre de autor: Vlaucia Campos

Ingrid tiene diecinueve años, nunca ha salido de su rancho en California y su mayor preocupación es ponerle moños a las vacas. Sueña con estudiar medicina, viajar por el mundo y ayudar a quien lo necesite. De casarse no sabe nada. De la mafia, menos.

Cuando Ares la elige como su esposa y se presenta en el rancho a llevársela, la familia de Ingrid no tiene opción: obedecer al Don o morir. En cuestión de horas, la chica del rancho se convierte en la esposa de un monstruo.

Pero Ingrid no es la niña frágil que todos esperaban. Detrás de su inocencia hay una inteligencia afilada, un humor que desarma y una valentía que ni ella sabía que tenía. Lo que nadie le dijo a Ares es que la mujer que eligió para ignorar sería la única capaz de destruir cada muro que construyó alrededor de su corazón.

Ella eligió luchar. No contra él, sino por él.

NovelToon tiene autorización de Vlaucia Campos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Llevaré la prueba de su pureza

Ingrid

Sale solo con una toalla. Me da vergüenza mirarlo, pero es guapo. Eso no lo puedo negar. Me reprendo mentalmente... Ingrid, ¡es malvado! Ángel al revés...

Ares

Salgo con la toalla puesta; voy a vestirme en el cuarto y así aprovecho para hablar con ella.

Ingrid se pone roja. Eso me produce algo extraño; es una mezcla de fascinación con no sé qué... Ok.

—Ingrid, pronto perderás la vergüenza, y debes perderla, porque me verás muchas veces así o sin nada. Como fuiste una buena esposa, te comportaste y hasta el momento cooperaste conmigo, te voy a conceder el derecho de hacerme tres peticiones. Y para demostrarte que no soy del todo malo, te daré una petición más de bonificación.

Pero sabes que hay cosas que ni vale la pena pedirme, porque no te las daré. Así que pide ya, porque tienes el tiempo que me tome vestirme —dijo Ares.

Ingrid

¡Brusco! Pero ok. Y en ese instante recuerdo a mi mamá diciendo: ¡consigue verme en persona!

Hmm, interesante. Sé inteligente, Ingrid. Sé que él va a poner límites, así que voy a pedir más de lo que quiero de entrada.

—Bien. Primero, quiero poder ver a mi familia siempre —dijo Ingrid.

Ares pensó un poco.

—Siempre no. Te concedo que hables por videollamada con ellos dos veces a la semana —dijo Ares.

Ingrid

Recuerdo que mi mamá dijo "en persona" varias veces...

—Quisiera verlos en persona —insistió Ingrid.

—Hmm. Elige a uno de ellos entonces, y lo mandaré traer cada diez días —dijo Ares.

—¡A mi mamá! —dijo Ingrid, sonriendo animada.

Ares

Esa sonrisa espontánea no me la esperaba. Su sonrisa es bonita.

—La segunda —dijo Ares.

—La segunda: quiero que me permitas ir a misa, por lo menos una vez a la semana —dijo Ingrid.

—¿Misa? —preguntó Ares, un poco asombrado.

—Sí. En el rancho siempre vamos. Es sagrado y creo mucho en Dios; necesito estar bien espiritualmente —dijo Ingrid.

—Ok, puedes ir, siempre y cuando sea con los guardias y con Edith —dijo Ares.

—Genial —dijo Ingrid, sonriendo.

Ares

Esa sonrisa suya me produce algo extraño...

—Y la tercera —dijo Ares.

—Quiero estudiar, hacer una carrera. Quería estudiar medicina —dijo Ingrid.

—Hmm. Podrás hacer cualquiera que sea en línea. No quiero a mi esposa en un salón lleno de gente, y además no puedes. Ahora ten presente que también eres un blanco; cuanto menos te expongas, mejor —dijo Ares.

Ingrid

No era lo que deseaba, pero al menos puedo estudiar. Voy a elegir mi segunda opción, ya que medicina no va a poder ser... Menos mal.

—De acuerdo —dijo Ingrid.

—¿Y la bonificación? —preguntó Ares.

Ingrid

Pensando...

Ya sé. Como él le dice bonificación...

—Dijiste que tienes "amigas". Quiero que cuando estés conmigo, no estés con tus amigas, y que tampoco vengan a nuestra casa —dijo Ingrid.

Ares

Primero, me sorprendió con todas las peticiones, menos la de la familia; esa la esperaba. Pero imaginaba que me iba a pedir joyas, ropa, viajes... esas cosas.

¿Y acaso tiene celos? Hmm, eso es interesante.

—Cuando esté contigo, serás solo tú. No prometo que ellas no estén en el mismo lugar, pero solo estaré contigo cuando estés presente.

En cuanto a nuestra casa, puede que aparezcan en el área exterior, pero jamás adentro, y no estaré con ellas aquí —dijo Ares.

Ingrid

Hmm, como Feroz. ¿Cree que se las va a llevar a todas? Solo lo cree... Va a terminar como él, llorando por Mimosita...

Le voy a dar una lección a este mi Don sin corazón. ¡Eso! Mi Don sin corazón... Mi abominable.* Se rio sola. Me gustó.*

—Ok —dijo Ingrid.

Ares

¿Solo ok? Extraña...

—Ingrid, voy a viajar y no sé cuándo regrese. Edith se quedará contigo.

Jolie te llevará con una doctora; simplemente sigue sus instrucciones.

Mandaré más guardias mientras estés fuera de casa.

No sales sin Edith ni sin Jolie. Esto no es una petición, es una orden. Y haz todo como te lo pida. De esa manera no tendremos problemas.

Te dejaré un celular con Edith; ella te lo dará. Así podrás hablar con tu familia dos veces a la semana, y nada más.

Dentro de diez días mandaré a traer a tu mamá y podrás pasar medio día con ella.

Si necesitas hablar conmigo, mándame un mensaje. Y no llames a nadie más. Ni amiga, ni prima, ni nadie... ¿Estamos entendidos? —preguntó Ares.

Ingrid

Mandón, brusco, igual o peor que la mula. ¡Imagínate cuando se empaca! Mis ganas eran de decirle "sí, general", pero no...

—Entendido —dijo Ingrid.

—Perfecto —dijo Ares.

Ingrid

Ya estaba vestido. Viene, me carga y me lleva al baño. Me pone en la tina y ajusta la temperatura del agua.

—Esto te hará bien. Adiós, Ingrid. No tengo fecha de regreso. Calculo que unos cuatro meses... —dijo Ares, saliendo ya del baño.

Ingrid

Hmm, tuve una idea...

—Ares —lo llamó Ingrid, y él se detuvo.

—¿Qué quieres? —preguntó Ares, cortante.

Ingrid

Quería decirle: ¡grosero, vete al infierno! Pero...

—Cuídate en ese viaje —dijo Ingrid.

Ares

¡Me sorprendo! ¿Cómo? ¿Le importo?...

—No te emociones. Volveré entero, esposa —dijo Ares.

—Que los ángeles digan amén y realmente regreses bien —dijo Ingrid, y esta vez habló sin siquiera darse cuenta.

Ares esbozó una pequeña sonrisa y salió.

Ares

Interesante...

Tomo las sábanas. Tienen la prueba de su pureza y ahora las llevaré a la mafia. Quiero hacer exactamente como era la tradición.

Edith

Veo a mi muchacho bajando y...

—Ve cómo está ella. Más tarde te llamo para hablar de algunas cosas que le autoricé a Ingrid.

Y si esto te ayuda a calmarte: hice lo que me pediste —dijo Ares, saliendo.

Edith

Sabía que no iba a tener valor para lastimarla. Vi que ella no le tiene miedo, actúa como él, y él está intrigado con ella. Aunque diga que no tiene sentimientos, creo que Ingrid le removió algo. ¡Y me encantó!

Sin mencionar que es bonita e inteligente. Pura, sin maldad en el corazón. Dios es muy bueno...

Voy a ver a mi nueva niña. Será como mi hija, la esposa de mi muchacho.

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