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Casada con el Prometido de mi Hermana

Casada con el Prometido de mi Hermana

Status: Terminada
Genre:La mimada del jefe / Romance / CEO / Matrimonio contratado / Casada con el millonario / Completas
Popularitas:717.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Bella

Ximena Robles nunca debió terminar vestida de novia.

Esa boda era de su hermana. Ese hombre también.

Pero cuando Lorena desapareció antes de la ceremonia, la familia Robles no tuvo otra salida: Ximena ocupó su lugar y se casó con Dante Montalvo, el hombre más poderoso, frío y peligroso de la ciudad.

Dante era mayor que ella, demasiado serio, demasiado seguro de sí mismo. Un hombre acostumbrado a mandar, a controlar cada espacio que pisaba… y ahora también su matrimonio.

Ximena quiso convencerse de que solo era un acuerdo. Que podía dormir bajo el mismo techo, llevar su apellido y seguir siendo inmune a él.

Pero Dante no era un esposo fácil de ignorar.

Sus manos, su voz baja, su forma de mirarla como si ya supiera todo lo que ella intentaba esconder, empezaron a romperle la calma. Entre celos, secretos familiares y una atracción que ninguno de los dos podía apagar, Ximena descubrió que ocupar el lugar de su hermana era mucho más peligroso de lo que imaginaba.

Porque Dante no la eligió al principio.

Pero una vez que la tuvo como esposa, tampoco pensaba dejarla ir.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Capítulo 4

Con los ojos cerrados, el beso volvió a mi cabeza.

La boca de Dante era fría al principio, pero su respiración quemaba. Después todo se mezcló. Sus labios, su lengua, mi falta de aire, mi cuerpo flojo como si me hubieran quitado los huesos.

Me puse roja otra vez.

Por suerte la luz estaba apagada.

Pensé que dormir en sus brazos sería imposible.

Me equivoqué.

Dormí de corrido.

Desperté después de las siete. Dante ya no estaba. Toqué su lado de la cama; estaba frío.

Me levanté rápido. A las nueve teníamos que ir a casa de mis padres.

Cuando bajé, lo encontré en la sala, leyendo una revista de finanzas. Traía traje gris, camisa negra y ningún esfuerzo por verse atractivo. Eso era lo injusto.

Tenía el saco abierto, un tobillo sobre la rodilla y la vista tranquila sobre las páginas. Levantó los ojos apenas y a mí se me olvidó por qué venía bajando tan rápido.

—Buenos días —dije, recordando el beso.

—Buenos días.

—¿Ya desayunaste?

—Sí.

—Yo voy a comer algo.

Hui al comedor.

Doña Rosa había dejado de todo: pan dulce, fruta, leche, café, jugo, huevos. Comí poco, revisé la hora y salí.

En la mesa de centro había cajas y bolsas elegantes.

—¿Qué es eso?

—Regalos para la visita.

—Son muchísimos.

—Es lo normal.

No era normal. Era excesivo. Pero en su mundo, quizá eso era “pasar a saludar”.

—Gracias por darle importancia.

—Somos familia. No hables como si fuéramos extraños.

La frase me dejó quieta.

¿Familia?

El chofer cargó los regalos y nos fuimos.

Una hora después llegamos a la casa Robles. Mi papá y mi mamá salieron a recibirnos. Dante bajó conmigo y, frente a ellos, tomó mi mano.

No me preguntó si quería. Me tomó la mano y punto. Frente a mi familia, ese gesto pesó más que cualquier explicación.

—Suegro. Suegra.

Mi papá casi respiró de alivio.

—Pasa, hijo.

Mi mamá sonrió, pero sus ojos bajaron a nuestras manos entrelazadas y la sonrisa se le apagó un poco.

En la sala nos sirvieron café y agua mineral. Mi papá me dijo que debía portarme bien en casa de los Montalvo, cumplir mis responsabilidades de esposa y no causar problemas. Yo asentí.

Luego le pidió a Dante paciencia conmigo, porque era joven.

—La tendré —respondió él.

Todo iba raro, pero soportable.

Hasta que bajó Lorena.

Venía de blanco, pálida, con ese aire de mártir que le salía demasiado bien.

—Papá. Mamá.

Mi papá se tensó.

—Te dije que salieras a caminar.

Mi mamá la defendió.

—Está triste. Déjala.

Lorena sólo miraba a Dante.

Dante no la miró.

Ni una vez.

El ambiente se volvió pesado. Yo intenté hacerme pequeña en el sofá.

Entonces mi mamá dijo:

—Ximena, ven conmigo. Quiero hablar contigo.

Me llevó a su cuarto. Cerró la puerta y me sentó en la cama.

—Dime la verdad. ¿Ya consumaste tu matrimonio con Dante?

Me quedé helada.

—No.

Ella suspiró, aliviada.

Ese suspiro dolió.

—Entonces todavía podemos arreglar esto. Tu hermana ama a Dante. Está destrozada. Ayúdala a recuperarlo.

La miré sin entender.

—Mamá, ¿qué estás diciendo?

—No lo amas. No han hecho vida de esposos. No pierdes nada.

—Pierdo mi matrimonio. Pierdo mi nombre. ¿Te parece poco?

—Esta boda nunca debió ser tuya.

Ahí estuvo.

La verdad desnuda.

Respiré hondo.

—Ustedes me pidieron casarme con él. Ahora quieres que lo empuje de vuelta con Lorena.

—Sólo hasta que Dante deje de estar enojado.

—Si Lorena lo amaba tanto, ¿por qué lo engañó?

—Fue obligada.

—Mamá...

—Y mientras tanto, no lo provoques. No lo busques. No vayas a acostarte con tu cuñado.

Sentí la cara fría.

—Es mi esposo.

Me escuché decirlo y la palabra me tembló por dentro.

Esposo.

No cuñado. No invitado incómodo. Mi esposo.

Ella apartó la mirada.

—Sabes a qué me refiero.

—No. Ya no quiero escuchar más.

Me levanté.

Por primera vez, pensar en Dante no me dio sólo vergüenza.

Me quedé de pie detrás de la puerta, con la mano todavía en la chapa. Afuera estaba Dante. Mi esposo. Eso me hizo respirar raro.

—Cuando Lorena recupere lo suyo, yo te ayudo a encontrar un buen partido —dijo, como si estuviera haciéndome un favor.

No respondí.

Volví a la sala con la garganta apretada.

Me senté junto a Dante.

Él notó algo de inmediato.

Me apartó un mechón de la cara, un gesto tan íntimo que Lorena lo vio y apretó la mandíbula.

—¿Qué pasó? Tienes mala cara.

—Nada.

Mentí pésimo.

Dante miró a mi mamá.

—Suegra, ¿qué le dijo a mi esposa?

Mi mamá palideció.

Su voz no subió, pero toda la sala bajó la cabeza por dentro.

El tono fue bajo. Aun así, todos voltearon.

—Nada. Sólo platicamos.

—Antes de irse estaba bien. Ahora no.

Todos se quedaron callados.

Yo lo miré, sorprendida. No esperaba que me defendiera. Mucho menos frente a mi propia familia.

—Esta comida era importante para ella —continuó Dante—. Si no somos bienvenidos, me la llevo.

Se levantó y me tomó la mano.

No preguntó si yo quería irme. Lo decidió por mí, y lo peor fue que no me molestó. Me dio una paz vergonzosa.

Mi papá reaccionó de inmediato.

—No, no. Hablemos. Beatriz, ¿qué dijiste?

Mi mamá abrió la boca, pero no salió nada.

Claro que no podía decirlo. No frente a Dante. Pedirle a una esposa que ayudara a su marido a volver con su hermana era una locura incluso para ella.

—Mamá —dije, cansada—, me siento mal. Me voy.

Mi papá intentó detenernos.

—Pero acaban de llegar. Quédense a comer.

—Otro día.

Dante fue impecable.

—Cuando mi esposa se sienta mejor, volveremos.

Salimos.

Mi mamá se quedó con la cara descompuesta. Mi papá nos siguió hasta la puerta, tratando de arreglar algo que ya se había roto.

Cuando el coche se alejó, Octavio Robles explotó.

—¿Qué le dijiste?

Beatriz lloró de rabia y vergüenza.

—Sólo le pedí que ayudara a Lorena. Dante quizá todavía la quiere.

—¡Es una estupidez! —tronó él—. Ximena ya es su esposa. ¿Cómo se te ocurre pedirle eso?

Lorena escuchó desde el sillón, roja de ira.

—¡Ustedes me lo quitaron! —gritó—. ¡Él era mío!

Octavio golpeó la mesa.

—Tú causaste esto. No Ximena. Tú.

Lorena lloró y salió corriendo. Beatriz fue detrás de ella.

En el coche, Dante soltó mi mano sólo cuando nos sentamos.

La palma me quedó caliente.

—Gracias —dije.

—¿Por qué?

—Por defenderme.

—Es lo que debía hacer.

No supe qué contestar.

Después de un rato, preguntó:

—¿Qué te dijo tu mamá?

Me mordí el labio.

—Si no quieres decirlo, no tienes que hacerlo.

Pero sí quería. Me dolía demasiado guardarlo.

—Me pidió que ayudara a Lorena a volver contigo.

Dante frunció el ceño.

—¿Eso dijo?

—También me pidió que no... que no consumara el matrimonio contigo.

Su expresión se enfrió.

—No tiene sentido. Tú y yo ya estamos casados.

—Para ella esta boda era provisional. Una forma de salvar la cara de la familia.

Dante guardó silencio. Luego preguntó:

—¿Aceptaste?

—No. Es absurdo.

Algo en su cara se suavizó.

Yo necesitaba saberlo.

—Si yo aceptara ayudarte a volver con Lorena, ¿volverías con ella?

—No.

Respondió sin pensar.

—No volveré con tu hermana.

—¿Ni cuando se te pase el enojo?

—No recojo basura.

Me quedé muda.

Cruel. Directo. Muy Dante.

El tipo de frase que una sabe que no debería gustarle, pero que en ese momento me hizo sentir protegida de una forma casi indecente.

Basura.

Mi hermana.

—¿Nunca la quisiste?

—No.

—Pero eran prometidos.

—Un acuerdo familiar. Nada más.

—Ella parece muy enamorada de ti.

Dante me miró.

—Si lo estuviera, no habría estado con otro hombre antes de casarse conmigo. ¿Tú lo harías?

No.

No había forma de responder otra cosa.

Mi teléfono vibró.

Era mi mamá.

Decía que se había equivocado, que Lorena estaba mal y que por eso habló sin pensar. Prometía hacerme camarones al mojo cuando volviera.

Le respondí:

Mamá, eso le gusta a Lorena. A mí me gustan los camarones bien enchilados.

Tardó en contestar.

Ay, hija, ya no recuerdo bien. Te haré esos camarones la próxima vez.

Apagué la pantalla.

No era que no recordara.

Era que nunca me había mirado lo suficiente.

Dante notó mi cara.

No sabía cómo consolarme. Eso se le veía en la rigidez de la mandíbula.

Entonces miró mi mano.

—¿Por qué no traes el anillo?

—Me queda flojo. Tengo miedo de perderlo.

Asintió.

—Chofer, al centro comercial.

—¿Qué?

—Vamos a comprarte uno.

Así, sin discusión.

Lo miré. Él ya estaba viendo modelos en el celular, serio, concentrado.

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Andris Arias
jajajaj Ximena me hace reír enserio 🤣
Marta Calderón
reconoce que te mueres por él, todo cambiara en esa relación, ambos se sentirán más seguros
Yenireth Aular
la ameee❤️❤️
Betibel Barreto
esto se está poniendo interesante.
Cinthya Rosell
hsy no, otra vez con lo mismo, que alguien le explique a ximena que dante tiene sentimientos por ella y ella tan pero tan.../Determined/
Cinthya Rosell
ya me canso ximena , pobre dante dando todo por ella y ella bien cprtante y penosa
Books_00
Por fin, por fin se ve una emoción que no se siente tan forzada por parte de ella. Es algo muy bonito ver más emociones en Ximena que no sean solo vergüenza o inseguridad.
Maria Del Carmen Geronimo Suárez
/Smile/estuvo muy linda la novela
Katy Andreina Bravo
Aburrido y mucha monotonía aparte la protagonista parece gf
Llessica Ospina
hermoso
Edith G Lopez
Hermosa Novela 🥰
Andrea Mauricio
Me gusta mucho
Mirna Lobo
me hubiese gustado un capítulo sobre un embarazo ☹️😓
Mirna Lobo
me encantó felicidades escritora, al principio estaba un poco lenta por la actitud de ella, pero cuando avanzó estuvo muy buena, gracias 😊
Mirna Lobo
quién lo iba a decir tan serio pero tan fogoso 😜😍😍😍
Mirna Lobo
hahaha cochina te pusieron en tu sitio 🤣🤣🤣🤣
Mirna Lobo
espero que la ponga en su sitio a la resbalosa 😡😡
Nacho Cardozo
me encantó la novela 👌la sigo leyendo y comentando porque estuvo muy buenísima solo falto que si la embarazada de gemelos porque este si era muy apasionado 😍😍😈y me encantó 😍😍😈😈
Nacho Cardozo
me encantó excelente 👌 me fascinó de principio a fin si no comente fue por lo fascinante de su historia que quería seguir y seguir el próximo capitulo gracias por su novela excelente narración solo faltaron los bebés pero estuvo buenísima
Mirna Lobo
no puede ser tan mojigata por Dios, 😠 ponte pilas 😡😡😡
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