Cuando no te puedes enfrentar a la realidad, cuando solamente esperas qué otros decidan por ti….eso era lo que querían lograr con Vivian Ward, desde que su progenitor les abandonó a su madre y hermano gemelo, su madre enfermó de Cáncer, y su hermano siendo un completo inútil tenía muchas veces que arreglar sus desastres, hasta que llegó el día que le dio un ultimátum, pero su decisión le causó una maldita pesadilla.
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Alarmas
— Señora Blackwood un placer volver a verla. - dijo esa voz que reconoció como el hombre que había visto en su presentación en el salón del concejo.
Por instinto retrocedió.
Los cinco hombres que lo acompañaban le cerraron el paso.
— Los conoces Vivían. - consultó su madre.
— En realidad no mamá. - le respondió en voz alta para que le escuchara. Sin embargo él sonrió.
— No diga eso señora. - yo si le recuerdo, como podría olvidar tan hermosa creación. Yo puedo ofrecerle más de lo que Blackwood pagó.
Vivían le ardieron los ojos, por lo que estaba insinuando. Pero prefirió ignorarlo.
— Discúlpeme señor. - tengo prisa por llegar.
Stefan sonrió viendo a los guardaespaldas rodeando a sus hombres.
— Quisiera volver a verla.
Vivían no podía creer lo que acababa de escuchar. - era un cínico.
— Es un asco de hombre señor. - soltó exaltada apretando los puños.
Pero en vez de enojarse por la respuesta de la chica soltó a reír.
— Yo nunca me quedo con las ganas, Vivían - - cuando una mujer me gusta la obtengo.
Vivían arrugó el entrecejo completamente indignada, pero prefería ignorarlo, tomó a su madre de la mano y se hizo espacio entre los hombres, haciendo que sus guardaespaldas la rodearan para escoltarla. No alcanzó a salir completamente a la calle, cuando observó a Dominic con el rostro desfigurado de ira, caminando a largas zancadas.
Entonces sintió el verdadero miedo, esto iba a salir muy mal.
Stefan también lo vio venir. Pero ni siquiera se inmutó.
Dominic no se detuvo hasta llegar con Stefan que estaba resguardado por sus hombres.
Pero eso no fue problema para Dominic quien llegó y le plantó un fuerte golpe que lo derribó con el labio sangrando.
Cuándo intentó seguir golpeándolo sus hombres lo detuvieron.
— Señor estamos en el hospital, hay mucha gente observando.
— ¡No te vuelvas acercar a mí mujer! - le advirtió con los ojos inyectados de sangre por la rubia que le consumía.
Stefan se levantó con un hilo de sangre de la boca, limpiándose con los dedos, con cinismo los miró.
Señor Blackwood, cuanto quiere por ella. - soltó sin una pizca de temor. - le ofrezco el doble de lo que pagó por ella.
Dominic se soltó de sus hombros, volviendo a interceptarlo con otro golpe que esta vez Stefan lo dejó mareado.
Que diferencia hay también la compraste. - le sostuvo la mirada, el siguiente golpe no llegó ya qué Vivían lo detuvo.
— Ya mi amor, no vale la pena.
Esas dos simples palabras se le incrustaron dentro de su cabeza, sintiendo un vuelco en su corazón.
La miró sin tomar en cuenta al hombre que sus hombros ayudaban a levantarse.
— Mi oferta sigue en pie Blackwood.
Dominic se detuvo sin darse la vuelta.
— No tienes lo suficiente para pagar ni con todo el oro ni tú cochino dinero lo que ella vale.
Stefan apretó los puños, echando humo hasta por las orejas.
— Esto no se queda así Blackwood. - masculló entre dientes, observándolo irse. Esa mujer será para mí.
ALEMANIA.
Óscar había buscado hasta por debajo de cada barrio de distintas ciudades.
Llegó hasta Hamburgo, donde había empezado todo, ya que era la ciudad puertuaria y ellos tenían grandes envíos y recibían desde esos puertos.
Le dijeron que muchos de los hombres del mafioso eran originarios de Baviera, así que sin más fue a buscar ahí, fue en esa ciudad donde le dieron una pista. Fráncfort y ahí por fin lo encontró.
— Que deseas de mí muchacho, me avisaron que me buscabas. - le hizo saber que lo buscaba.
Necesito información sobre Fischers.
Noah sonrió.
Señor (. ) no me dijo su nombre.
— Óscar Blackwood.
Noah apagó su sonrisa.
— ¿Eres familiar del Don Blackwood? - preguntó inquieto.
— Es mi hermano. - contestó observando su garganta al pasar con dificultad la saliva.
Noah al fin se recuperó del impacto.
— ¿Y que busca de mi? - no lo conozco.
— Tú eras el inseparable compañero de Andrés. El fue quien me advirtió sobre la emboscada que ocasionó la muerte de mi hermano.
— ¿Por qué crees que yo lo sabría?
— Porque supe que huiste después de que asesinaron a tu amigo porque te había confesado algo.
— ¿Y porque crees que estoy metido en esta pocilga? - si ese maldito sicópata me encuentra me va a cortar la cabeza.
— No lo hará, en dado caso yo lo haré si no me confiesas lo que te dijo. - le advirtió amenazante.
El hombre tragó fuerte, sabía quién eran los hermanos Blackwood.
— ¿Que es lo que quieres saber? - se rindió.
— Dime quién y porqué orquestaron la muerte de mi hermano.
Noah suspiró derrotado, tomó asiento, haciéndole una señal para que también lo hiciera.
— Fue Stefan Fischers. - confesó, es un maldito sicópata, un sádico obsesionado con las mujeres ajenas.
— Pero hubo una que no la pudo obtener.
— ¿Quien? - cuestionó teniendo un presentimiento.
Noah lo miró adivinando que ya se había dado una idea.
— Hilary Blackwood, tu cuñada.
Óscar apretó los puños recordando aquella discusión en la gala.
— Tu hermano se enteró y se enfrentó a él, pero Stefan es un cobarde que no enfrenta a ningún hombre donde sabe que no podrá con el, manda a sus sicarios hacer los trabajos sucios. Fue así que decidió deshacerse de él, pero no pensó que también su esposa estuviera en ese mismo lugar.
Salió del lugar, ahogándose, tratando de llamar a Dominic, pero la llamada no conectaba.
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