Kaiser, un ex soldado, queda sepultado bajo los escombros de su propio hogar y despierta en un cuerpo odiado por todos y cargado con recuerdos de crueldad que no le pertenecen. Pronto descubre que la muerte de ese cuerpo, fue ejecutado por sus esposos bestia —criaturas superiores, juramentadas en sangre— y que ahora él es el villano cuya sombra piden destruir. Entre la culpa ajena que lo corroe y la furia inminente de quienes lo odian, debe decidir si aceptará el castigo o devolverá el tormento; en ese limbo, la redención puede ser más aterradora que la venganza.
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Cap 4: salida
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Pasado unos minutos, la empleada llevó el vestido completamente destruido. Al ver su unico vestido arruinado, Aris comenzó a llorar con desconsuelo.
— Aris, no llores, te compraré uno más hermoso.
— Pero, ese vestido fue su regalo cuando nos casamos e hicimos el pacto de sangre— tomando entre sus manos los restos de tela
Farul recordó que el Farul original, recogió ese vestido de la basura y se lo dió al joven lobo como regalo de bodas. Negando con la cabeza y estresado por todos los problemas que debía resolver para salvar su vida, Farul le quitó la tela al joven y le dió un abrazo para consolarlo.
— Ya, no llores, ese vestido te quedaba grande…… Cuando salgamos te compraré otro más hermoso……. Te compraré todo lo que te guste.
— Esa empleada debió romperlo, yo ví el vestido ayer y estaba sin ningún roto.
— Ok, hablaré con ella para que me dé una explicación. Tú ve a ponerte algo cómodo, los demás ya deben estar esperando.
— No tengo más ropa, solo ese vestido y la camisa que rompió usted cuando me castigaba.
— Entonces busca algo en mi closet. Alguna de las prendas te debe quedar bien.
Aris asintió y fue a buscar que ponerse, mientras que Farul iba en busca de la empleada que llevó el vestido.
— ¿Por qué el vestido llegó destrozado a manos de Aris?
— Señor, usted dijo que si esas bestias de basural pedían ropa, le diéramos solo los retazos.
— La ropa te la pedí yo, ¿Te autoricé a romperlo?
— No señor, Pero esas fueron sus órdenes.
— Sal de mi vista, no quiero volver a verte aquí.
— Señor, yo…….
— Estás despedida— expresó con decisión.
La mujer asombrada veía a Farul buscando alguna señal, Pero solo vió frialdad en el rostro del hombre.
— “ Solo dos empleadas para esta mansión tan grande……Este idiota si que tenía a sus esposos viviendo como esclavos”
Dejando sus pensamientos a un lado, el hombre fue en busca de la otra empleada para decirle que quedaba despedida.
— ¿Todo el show que hizo es para hacernos trabajar más?— demandó Raidan de pie junto a la puerta.
— Las empleadas son despedidas para contratar a otras personas que puedan con el trabajo. Ustedes se ocuparan solo de servirme a mí.
Sin esperar que respondiera, Farul fue en busca de Aris para ver si había encontrado algo que ponerse.
— Amo, solo me queda esto. Perdón por tomarlo sin su consentimiento— con un conjunto formal que Sandro le había regalado a Farul
— Está bien, yo te dije que podías colocarte lo que te gustara y te quedara.
Con Aris listo, ambos salieron de la habitación, para encontrarse con Raidan y Daiven en la sala.
— Vamos, no se alejen y no desobedezcan.
Los hombres asintieron para seguirlo. El demonio y el vampiro estaban más alerta a cualquier cosa que pudiera hacer Farul para maltratarlos o humillarlos.
— ¿Desean comer algo en especial?
— Amo, ¿Puedo comer una sopa?— preguntó Aris, ya que Farul cada vez que los invitaba a comer, los llevaba al basurero del centro de la ciudad y los obligaba a comer las sobras en mal estado mientras los grababa
— Por supuesto, aunque una sopa no llenará tu estómago.
Raidan y Daiven se veían entre sí tratando de entender el comportamiento del hombre. Con los recuerdos del Farul original, Kaiser condujo hasta un restaurante bastante acogedor y con excelente comida. Al entrar al restaurante, Farul se sentó, mientras que sus esposos se arrodillaron a su lado con la cabeza agachada.
— Levántense y tomen asiento. Los invité a comer no a limpiar el piso con sus ropas— dijo en voz baja, mientras los demás comensales lo observaban
En silencio, los hombres se levantaron del suelo y se sentaron en sus lugares. Farul les pasó el menú para que pidieran a su gusto.
— Amo, ¿De verdad puedo pedir lo que guste?— preguntó Aris, con su boca hecha agua con tantos filetes
— Claro que sí, coman lo que gusten.
Un poco desconfiados, pero con ganas de comer algo decente, los hombres hicieron su pedido, viendo a Fqrul con disimulo.
— Amo, ¿Pue-Puedo comer un poco más?
— Claro, Pero con moderación o enfermarás del estómago
Los hombres comieron en silencio, tratando de no molestar a Farul, para que no los humillara o golpeara en público nuevamente. Al terminar la comida, se dirigieron a las tiendas de ropa, allí, Farul le dijo a Raidan y Daiven que escogieran algunas prendas para que tuvieran que vestir.
— Todo esto debe ser algún truco o plan para hacer feliz a ese gato apestoso— murmuró Raidan a Daiven
— Tienes razón, la última vez que nos dejó comer algo decente y vestir ropa nueva, fue para que ese maldito nos golpeara durante una semana— respondió el demonio
— Aris, escoge tu ropa.
— Pero…… ¿También puedo comprar un vestido nuevo?
— Sí, te lo prometí
Los hombres escogieron algunos conjuntos de ropa y luego se dirigieron al área de ropa femenina para que Aris comprara su vestido.
— “ Espero que mi familia esté bien y no hayan sido afectados por ese sismo”— pensaba con preocupación
Cuando Aris compró sus vestidos, Farul seguido de los hombres salieron de las tiendas, para volver a su mansión.
— Aris, ¿Quieres dormir a mi lado?
— ¿Dor-Dormir a su lado? ¿Solo los dos?— moviendo sus orejas con nerviosismo y su rostro sonrojado
— Por supuesto, solo los dos. Hueles muy bien y me empiezas a agradar más.
— P-Pero……. Está bien, será como el amo diga— apretando las bolsas que llevaba en sus manos
Farul solo sonrió para acariciarle las orejas, haciendo que el lobo moviera su cola con felicidad.
— “ Ese cachorro con unas cuantas caricias se olvida del peligro que corre al lado de ese humano estúpido”— pensaba Daiven viendo la escena de los hombres
Frunciendo el ceño, Daiven se retiró a la habitación que había escogido para él, siendo seguido de Raidan que también se dirigía a su habitación.
— No debemos bajar la guardia con ese humano. También debemos buscar la manera de rescatar a Arion y cuidar a Aris— comentó Raidan
— Lo sé, ya no volveré a caer en las mentiras de ese humano— respondió Daiven