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5 Puertas

5 Puertas

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Casos sin resolver
Popularitas:46
Nilai: 5
nombre de autor: yarely

5 PUERTAS

¿Y si tu destino hubiera sido elegido antes de nacer?

Cinco puertas. Cinco destinos. Un secreto capaz de cambiarlo todo.

Cuando varias personas comienzan a descubrir que sus vidas están unidas por un misterio imposible de explicar, entenderán que algunas puertas nunca debieron abrirse.

NovelToon tiene autorización de yarely para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19 — EL HOMBRE QUE DEBÍA ESTAR MUERTO

El lunes por la mañana, Gio volvió a la universidad.

Habían pasado un par de días desde que su hermano había llegado a su casa.

Aunque intentaba comportarse con normalidad, todavía tenía demasiadas preguntas dando vueltas en su cabeza.

Su padre.

Su hermano.

Las cosas que su mamá le había ocultado.

Todo parecía haber dado vuelta de un momento a otro.

Gio caminaba por el patio de la universidad con la mochila sobre un hombro cuando escuchó una voz conocida.

—¡Gio!

Se dio vuelta.

Mateo venía caminando junto a Lucas.

Detrás de ellos estaban Emma y Julietta.

—¡Por fin apareciste! —dijo Mateo.

Gio sonrió.

—¿Por qué? ¿Me extrañaste?

—Un poco.

Lucas lo miró.

—No le creas.

Mateo se llevó una mano al pecho.

—Qué cruel.

Emma se rio.

Julietta se acercó a Gio.

—¿Cómo estás?

Gio la miró.

—Mayor.

Ella sonrió.

—Me alegro.

Los cinco comenzaron a caminar juntos hacia el edificio.

Durante la primera clase, Gio intentó concentrarse.

No fue fácil.

Pero tener a sus amigos cerca hacía que todo pareciera un poco más sencillo.

En el descanso se sentaron juntos en una mesa del patio.

Mateo comenzó a contar una historia absurda sobre algo que había pasado en su casa.

Lucas lo escuchaba mientras Emma se reía.

Julietta estaba sentada al lado de Gio.

Por unos minutos, Gio consiguió olvidarse de sus problemas.

Entonces Mateo tomó su celular.

Miró la pantalla.

Después miré a Gio.

Y sonrió.

—Che, Gio...

Gio levantó la mirada.

—¿Qué?

Mateo mostró una sonrisa sospechosa.

—Vi que le pusiste me gusta a la foto de Julietta.

Gio abrió los ojos.

—¿Qué? ¡No, yo no le...!

Se quedó callado.

Su expresión cambió.

Recordó la mañana.

El celular.

La foto.

El pequeño corazón que había aparecido en la pantalla.

—Ah...

Me re olvidé.

Mateo comenzó a reírse.

—¡JAJAJA! ¡Te descubrí!

Julietta abrió los ojos.

Sus mejillas comenzaron a ponerse coloradas.

—Mateo...

—¿Qué?

—Déjalo tranquilo.

Lucas soltó una risa.

—Gio, tenés que tener más cuidado con el celular.

—Fue sin querer.

Mateo levantó una ceja.

—Claro...

Un "me gusta accidental".

Gio lo miró seriamente.

—No empieces.

Mateo le dio una palmada en el hombro.

—Tranquilo, Romeo.

No voy a decir nada.

—Mateo...

—¿Qué?

—De verdad.

—Está bien, está bien.

Mateo levantó las manos.

Pero seguían sonriendo.

Emma miró a Julietta.

— ¿Vos también estás colorada?

Julietta rápidamente ganó con la cabeza.

-No.

—Sí estás.

—Es el calor.

Mateo soltó una carcajada.

—¡Otra vez el calor!

Julietta lo miró con cara seria.

—Mateo...

—Bueno, bueno. Ya entendí.

Todos comenzaron a reír.

Incluso Gio.

Y por unos minutos se sintió realmente bien.

No estaba pensando en su padre.

Ni en las cosas que todavía no entendía.

Solo estaba con sus amigos.

Después de un rato, Julietta se quedó caminando junto a Gio.

—Me alegra verte sonreír.

Gio la miró.

—¿Por qué?

—Porque estos días parecías preocupado.

Gio bajó la mirada.

—Lo estoy.

Pero no quería hablar de eso todavía.

Julietta.

—Está bien.

No tenés que contarme nada si no querés.

Gio la miró.

—Gracias.

Ella sonrió.

—Para eso están los amigos.

Gio también sonrió.

Aunque no dijo nada, aquellas palabras significaron mucho para él.

Por primera vez desde que había descubierto la verdad, sintió que quizás no tenía que enfrentarse todo en solitario.

---

Al terminar las clases, los cinco salieron juntos.

Mateo y Lucas comenzaron a discutir sobre un partido.

Emma intentaba convencerlos de que estaban equivocados.

Julietta caminaba junto a Gio.

—¿Vas directo a tu casa?

-Si.

—Bueno...

Espero que estés mejor.

Gio sonrió.

—Gracias, Julietta.

Se despidieron.

Gio siguió caminando.

No sabía que, al llegar a casa, su vida volvería a cambiar.

---

Cuando Gio llegó a su casa, notó inmediatamente que algo estaba diferente.

La casa estaba demasiado silenciosa.

Dejó la mochila cerca de la puerta.

—Mamá, ya llegué.

Su mamá apareció desde la cocina.

—Gio...

La forma en que dijo su nombre hizo que él se detuviera.

—¿Qué pasa?

—Tenemos que hablar.

Gio sintió un pequeño nudo en el estómago.

—¿Sobre papá?

Su mamá abierta.

Se sentaron en la sala.

Durante unos segundos, ninguno habló.

Finalmente, Gio rompió el silencio.

—Quiero saber toda la verdad.

Su mamá respiró profundamente.

—Hay cosas que nunca quise contarte.

—Ya lo sé.

—Pero creo que llegó el momento.

Gio la miró atentamente.

Ella bajó la mirada.

—Tu papá hizo muchas cosas que estuvieron mal.

Gio permaneció callado.

—Y después de todo lo que ocurrió...

Yo creí que había muerto.

Gio sintió que algo se detenía dentro de suyo.

—¿Qué?

Su mamá levantó los ojos.

—Hijo...

Tu papá murió.

Gio se quedó completamente tranquilo.

—¿Estás segura?

—Eso fue lo que me hicieron saber.

Gio bajó la mirada.

Durante unos segundos no pudo decir nada.

—Entonces...

Nunca voy a poder preguntarle por qué hizo todo esto.

Su mamá comenzó a llorar.

—Lo siento, Gio.

No quería que tuvieras que cargar con todo esto.

Gio se quedó mirando el suelo.

Quizás aquella era la respuesta que había estado buscando.

Quizás nunca podría preguntarle directamente a su padre qué había pasado.

Su mamá se acercó y tomó su mano.

—Perdón.

Gio no respondió.

Entonces...

Índice, Índice.

Los dos levantaron la cabeza.

Gio miró hacia la puerta.

—¿Esperabas a alguien?

Su mamá negó lentamente.

-No...

Índice, Índice.

Esta vez el golpe fue más fuerte.

La mamá de Gio se levantó.

Camin lentamente hacia la entrada.

Gio la siguió.

Ella puso la mano sobre el picaporte.

Se quedó quieto durante unos segundos.

Después lo giró.

La puerta se abrió.

Y ambos quedaron completamente paralizados.

Frente a ellos había un hombre.

Gio lo miró.

No podía moverse.

Su mamá se llevó una mano a la boca.

El hombre tenía los ojos llenos de emoción.

Miró directamente a Gio.

—Gio...

Gio sintió que el corazón comenzaba a latirle con fuerza.

Había algo en aquella voz.

Algo que le resultaba extrañamente familiar.

Dio un paso hacia atrás.

—¿Quién sos?

El hombre lo miró.

Y respondió:

—Soy tu padre.

Gio quedó completamente congelado.

Miró a su mamá.

Después volvió a mirar al hombre.

—Pero...

Mi mamá me dijo que estabas muerta.

El hombre bajó la mirada.

-Perder.

Nadie dijo una palabra.

El silencio llenó toda la casa.

Y Gio comprendió que la historia que creía conocer sobre su padre...

Acababa de cambiar para siempre.

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