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Hollow Creek

Hollow Creek

Status: Terminada
Genre:Terror / Mitos y leyendas / Maldición / Completas
Popularitas:114
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Camila llega sola a Hollow Creek para olvidar la muerte de su madre. Su auto queda destrozado por trampas en el camino y encuentra a cinco jóvenes acampando. Pronto descubre que ese rincón de Texas esconde una familia que lleva generaciones aislada… y algo mucho más antiguo que ellos.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

El silencio se había vuelto más raro que los pasos.

Camila llevaba un buen rato sin escuchar nada detrás. Ni el arrastre. Ni el sonido gutural. Solo su propia respiración y el crujido de las hojas bajo las botas. Eso no la tranquilizaba. En Hollow Creek el silencio nunca era bueno.

Seguía subiendo sin rumbo claro. Las piernas le temblaban de cansancio y de frío. La sangre de la ceja ya se había secado y le tiraba de la piel cada vez que fruncía el ceño. El llavero de Mateo lo apretaba de vez en cuando solo para sentir algo real en la mano.

Fue el quejido el que la detuvo.

Bajo. Débil. Humano.

Se quedó quieta, escuchando.

Volvió a sonar. Más a la izquierda, entre unos arbustos densos y un grupo de rocas bajas. Camila dudó. Podía ser una trampa. Podía ser uno de ellos imitando una voz. Pero el sonido era demasiado real. Demasiado cansado.

Se acercó despacio, agachada, apartando las ramas con cuidado.

Lo encontró medio sentado contra una roca, con una mano apretando el costado. La camisa la tenía oscura de sangre. La cara pálida y cubierta de sudor frío. Era Tomi.

Al verla intentó incorporarse y soltó un quejido más fuerte.

—Camila…

Se agachó junto a él.

—¿Qué pasó?

—Me cayeron encima cuando corrimos. Uno me tiró al suelo. Logré zafarme y correr, pero me cortó. Aquí —señaló el costado con un gesto débil—. Llevo rato arrastrándome. Ya no puedo más.

La sangre seguía saliendo, lenta pero constante, entre sus dedos. La tela de la camisa estaba empapada. Camila miró alrededor. No se veía a nadie, pero eso no significaba nada. El olor dulce estaba presente, aunque más débil.

—¿Leo? —preguntó.

Tomi negó con la cabeza apenas.

—No lo vi. Cuando empecé a correr ya no estaba. Creo que fue en otra dirección.

Camila se quitó la chaqueta que todavía llevaba (la que Leo le había prestado días atrás) y la dobló. La presionó contra la herida de Tomi. Él apretó los dientes y soltó un sonido ahogado. La sangre se filtró rápido a través de la tela.

—Tenemos que taparlo mejor —dijo ella—. Y después moverte. No podemos quedarnos aquí.

Tomi la miró. Los ojos los tenía vidriosos.

—No voy a poder caminar mucho. Se me va la fuerza. Si me llevas, te van a alcanzar a los dos. Si me dejas… al menos tú tienes chance.

La frase quedó flotando entre ellos.

Camila sintió que el estómago se le cerraba. Sabía que tenía razón. Cargar con alguien herido en este bosque era casi una condena. Pero dejarlo… después de Mateo, después del grito de la chica, después de todo.

—No te voy a dejar —dijo. La voz le salió más firme de lo que se sentía.

—No seas estúpida —contestó Tomi, con un hilo de voz—. Ya vi lo que les hacen. Prefiero que al menos uno salga. Cuéntalo. Avisa. Cualquier cosa.

Camila miró la herida otra vez. La sangre no paraba. Si lo movía, iba a sangrar más. Si se quedaban, los iban a encontrar. Si lo dejaba, tal vez ella llegaba más lejos… pero se llevaría otra culpa encima. La misma culpa que ya cargaba con su madre.

Se quedó callada unos segundos, calculando.

Después se quitó la camiseta interior que llevaba debajo de la ropa y la rasgó en tiras lo mejor que pudo. Con manos torpes pero decididas le hizo un vendaje apretado alrededor del torso de Tomi. Él se quejó varias veces, pero no se quejó de verdad. Solo apretaba los dientes.

—Vas a caminar —dijo ella—. Aunque sea despacio. Yo te sostengo. Y si viene algo, me dejas y corres tú. ¿Entendido?

Tomi la miró un largo momento.

Al final asintió, muy leve.

La ayudó a ponerse de pie. El peso de él se le vino encima de inmediato. Era más alto y, aunque delgado, el cuerpo le pesaba por el dolor y la debilidad. Empezaron a caminar. Muy despacio. Cada paso de Tomi era un esfuerzo visible. Camila sentía la sangre caliente filtrándose otra vez a través del vendaje y llegándole a la propia ropa.

No hablaron.

No podían. El esfuerzo y el miedo se lo impedían. Solo avanzaban, deteniéndose cada pocos metros para que Tomi recuperara el aire. El bosque alrededor seguía en silencio, pero ambos sabían que el silencio no iba a durar.

Camila pensó en su madre otra vez.

En cómo la había dejado sola al final. En cómo ahora estaba haciendo lo contrario, aunque le costara las pocas chances que le quedaban. No sabía si era valentía o solo otra forma de culpa. Da igual. Ya había decidido.

Siguieron adelante, cojeando entre los árboles.

Dos figuras lentas. Una sosteniendo a la otra.

Y el bosque, paciente, mirándolos avanzar.

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LJ Series
Me gustan este tipo de historias 👀
hey y aparezco ahí, mi nombre también es Leo
LJ Series
Interesante, veamos que tal
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