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La Luna Frágil Del Alfa Implacable

La Luna Frágil Del Alfa Implacable

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:7k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Ella puede morir en cualquier momento, pero la presencia del Alfa se convierte en su única ancla para sobrevivir. Kael ha encontrado a su Luna, y destruirá a quien sea necesario con tal de mantener latiendo el corazón de la mujer que ama.

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Capítulo 20

Las puertas del ascensor privado se cerraron, dejando a Kael y a Camila en un espacio estrecho impregnado del aroma a madera y menta propio del Alfa. Camila lo observaba de reojo, aún procesando la frescura con la que él había soltado semejante respuesta.

—Eres un hombre extremadamente confiado, ¿sabías? —murmuró Camila, rompiendo el silencio mientras el ascensor descendía hacia el estacionamiento subterráneo.

Kael inclinó la cabeza hacia ella, con esa chispa divertida aún brillando en sus ojos de verde intenso.

—No es confianza, Camila. Es certeza —respondió Kael en voz baja, cruzándose de brazos—. Si la abuela Eva te explicó la historia de nuestra especie, sabrás que un Alfa no se equivoca de compañera. Y si tu mayor preocupación en este momento es lo que le pasaría a mi vida y a la de Kira si me rechazas... me parece que tu corazón ya tomó una decisión, aunque tu mente de médica intente analizarlo todo.

Camila abrió la boca para rebatir la afirmación, pero las palabras se le quedaron atoradas en la garganta. La verdad era que, a pesar de la locura que significaba adentrarse en el mundo de los Alfas, la idea de ver a Kael sufrir o de dejar a la pequeña Kira sin una figura protectora le oprimía el pecho de una forma extrañamente real.

Las puertas del ascensor se abrieron en el nivel subterráneo, donde tres camionetas blindadas de la escolta de Kael esperaban con los motores encendidos. Bruno les abrió la puerta del vehículo central con la disciplina de siempre.

El trayecto fuera de la ciudad fue silencioso pero reconfortante. A medida que avanzaban hacia las afueras, el paisaje de concreto dio paso a senderos rodeados de densos bosques de pinos y montañas majestuosas. El territorio de la manada se extendía por kilómetros, protegido por una seguridad invisible.

Finalmente, la camioneta se detuvo frente a la impresionante mansión de piedra y madera. Esta vez, Camila no venía como una invitada de paso para una cena formal, sino para quedarse a vivir bajo el resguardo absoluto de la manada.

Al bajarse del vehículo, la puerta principal de la mansión se abrió de par en par. La pequeña Kira corrió por la escalinata de piedra a toda velocidad, reconociendo el auto de su padre.

—¡Papá! ¡Camila! —exclamó la niña con los ojos brillantes de alegría al ver bajar a la cirujana.

Kael se agachó para recibir a su hija en brazos, mientras Kira, en lugar de quedarse solo con su padre, estiró sus pequeños brazos hacia Camila en cuanto la tuvo cerca.

—¡Volviste! —dijo Kira con entusiasmo—. La abuela Eva me dijo que esta vez sí te ibas a quedar en la casa grande con nosotros.

Camila no pudo evitar sonreír con el corazón encogido ante el cálido recibimiento de la pequeña. Se acercó y le acarició suavemente los rizos oscuros.

—Así es, Kira —respondió Camila con voz dulce—. Esta vez me quedo.

En el umbral de la entrada, la abuela Eva observaba la escena con una sonrisa sabia y llena de paz. Al cruzar miradas con Camila, la anciana asintió despacio, sabiendo que el verdadero proceso de sanación —tanto del corazón de Camila como del alma de la manada— acababa de comenzar.

Kael bajó a Kira con cuidado y tomó la pequeña mano de la niña, mientras con el otro brazo rodeaba sutilmente la cintura de Camila para guiarla hacia el interior. El calor del hogar y el aroma a leña y canela envolvieron a Camila en cuanto cruzó el umbral. La tensión que había arrastrado durante todo el día en el hospital comenzó a disiparse como humo en el aire.

—Bienvenida a tu casa, Camila —dijo la abuela Eva, acercándose a ellas a paso lento pero firme. La anciana tomó las manos de la cirujana entre las suyas, transmitiéndole un calor profundo y reconfortante—. Este lugar ha estado esperando por ti mucho más tiempo del que imaginas.

—Gracias, señora Eva —respondió Camila con una sonrisa sincera—. Aunque confieso que aún me cuesta asimilar la rapidez con la que cambió todo.

—El destino no pide permiso, querida, simplemente actúa —sonrió la matriarca con complicidad, echándole una mirada de reojo a Kael, quien observaba a Camila con una devoción apenas disimulada.

—Abuela, prepara el ala médica privada de la residencia —intervino Kael, recuperando su tono de líder, aunque sin soltar el lazo con su compañera—. Camila necesita descansar y debemos monitorear la estabilidad de su pulso tras el incidente del hospital.

—Todo está listo desde esta mañana, Kael —aseguró Eva—. Pero antes de que te la lleves a encerrar entre monitores y tubos, déjala cenar algo ligero. El cuerpo de un humano necesita nutrirse cuando está procesando la energía de un Alfa.

Kira jaló suavemente la bata de Camila, mirando hacia arriba con sus enormes ojos verdes.

—¿Puedes sentarte a mi lado en la mesa, Camila? Le pedí a la abuela que hiciera sopa de verduras.

Camila sintió una calidez inmensa en el pecho. La naturalidad con la que la niña la integraba a su rutina terminaba de desarmar cualquier barrera defensiva.

—Por supuesto que sí, Kira —aceptó Camila, agachándose un poco para estar a su altura—. Me encantaría.

Durante la cena, la atmósfera en el gran comedor fue radicalmente opuesta a la que se vivía en la mansión de los Valenzuela. No había miradas de desconfianza, ni cálculos fríos sobre dinero o poder. Kira no paraba de contarle a Camila sus historias del colegio y de sus dibujos, mientras Kael, sentado en la cabecera, intervenía de vez en cuando, asegurándose constantemente de que la copa de agua de Camila estuviera llena y de que se sintiera cómoda.

Al terminar la cena y dejar a Kira dormida en su habitación tras leerle un cuento entre ambos, Kael guio a Camila por el corredor del segundo piso hacia el área médica privada. La sala no parecía una fría habitación de hospital; era una suite amplia y cálida equipada con la tecnología médica más avanzada del mercado, pero decorada con acabados en madera que mantenían la armonía de la residencia.

—Tu equipo personal de monitoreo estará conectado a la red central de la manada —explicó Kael, mostrándole los aparatos que registraban el ritmo cardíaco y la saturación de oxígeno de manera remota—. Nadie fuera de este perímetro tiene acceso a esta señal. Tu madrastra y tu padre no podrán rastrear tu estado de salud ni volver a tocar tu expediente.

Camila se acercó a la ventana que daba hacia los majestuosos bosques de la propiedad. La luna llena iluminaba las copas de los árboles, creando un paisaje plateado y sereno.

—Es increíble... —murmuró Camila en un susurro—. Hace unos días sentía que mi vida se apagaba en una oficina fría, rodeada de gente que solo esperaba mi muerte para repartirse lo que dejara. Y ahora... estoy aquí.

Kael se posicionó detrás de ella, lo suficientemente cerca para que ella sintiera el calor emanando de su pecho, pero manteniendo la distancia justa para no abrumarla.

—Aquí estás a salvo, Camila —dijo Kael, con una voz profunda que resonó en el silencio de la noche—. Nadie volverá a hacerte daño mientras yo respire. Te devolveremos la salud, y cuando estés lista, tomarás el control total de tu vida y de ese hospital.

Camila se giró despacio para quedar frente a él. Lo miró a los ojos, notando cómo los matices verdes de la mirada del Alfa brillaban suavemente bajo la luz de la luna.

—Kael... —comenzó Camila, con un hilo de voz—. Lo que dijiste en el pasillo del hospital... sobre enamorarme de ti...

Kael ladeó la cabeza, esbozando esa pequeña sonrisa confiada que tanto la descolocaba.

—¿Qué pasa con eso, doctora? —preguntó él en tono bajo.

—Que no vas a tener que esforzarte demasiado si sigues mirándome así —confesó Camila, rindiéndose por fin a la evidencia de lo que su propio corazón comenzaba a dictar.

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Chimera👑
uffff🤭
Chimera👑
será que la vigilaba como es su luna estos alfas saben quién es no?
Chimera👑
yo pienso que lo que bien empieza es porque algo peor pasará tengo miedo
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️👀👀👀👀
Nena
Este trío de arpias quiere porque si quedarse con algo que no es suyo 🤨🤨🤨 ahora que Camila está aceptando a Kael
Nena
Más nada Camila, simplemente enamórate y ya🤭🤭🤭
Nena
No dejen salir a ese médico miserable🤨
Nena
Pues hasta a mí me dió calor🤭🤭🤭dicho de esa manera
Nena
Así es Camila tu dedícate a lo tuyo, que él le toca protegerte y mira que la arpia de tu madrastra no se va a quedar quieta
Nena
Oh está muy interesante
Nena
Pero que desfachatez está gente, ese es su padre🤔 parecen los propios buitres , dándole un empujoncito para que se desviva
Yolanda Plazola Arroyo: que familia de poqueria trío de cucarachos 🪳🤭
total 1 replies
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