Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.
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EPISODIO 8: EL RANGO IMPOSIBLE
EL RANGO IMPOSIBLE
La notificación del Sistema NEXUS-7 no se quedó en la cabaña.
Se transmitió a cada muñeca, a cada retina implantada, a cada terminal militar en los cinco continentes del Imperio Aethelgard.
-【NOTIFICACIÓN GLOBAL】
-【NUEVA CLASIFICACIÓN: GUÍA DE FUEGO - RANGO ???】
-【HABILIDAD: FUSIÓN ELEMENTAL】
-【ESTADO: ÚNICO EN EL REGISTRO】
En la capital, las calles se detuvieron. En los cuarteles, los centinelas levantaron la vista. En la Academia, los instructores dejaron caer sus tabletas.
Rango ???.
No existía. No había escala para lo que Rhyne acababa de convertirse.
En la cabaña, el silencio era absoluto, roto solo por el crepitar de la chimenea. Rhyne miraba su mano. La llama dorada con escarcha plateada danzaba en su palma, obediente, calmada. Ya no dolía. Ya no quemaba sin control.
Zarek se acercó por detrás, rodeando su cintura con los brazos. El frío de su pecho contra la espalda de Rhyne ya no era un choque, sino un abrazo perfecto.
—El Imperio entero acaba de ver tu nombre —murmuró Zarek contra su oído, sus labios rozando la marca de mordida en su cuello—. Ya no podemos escondernos.
—No quiero esconderme —respondió Rhyne, cerrando el puño y apagando la llama. Se giró en los brazos del Mariscal, mirándolo a los ojos—. Quiero que dejen de cazarme. Y la única forma de hacerlo es mirar al Consejo a la cara y decirles que si me tocan, los incineraré a todos.
Zarek sonrió. Fue una sonrisa orgullosa, feroz.
—Ese es mi guía.
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El regreso a la capital fue una declaración de guerra.
Zarek no usó las rutas secundarias. Condujo su vehículo blindado negro directamente por la Avenida de los Soberanos, la calle principal que conducía a la Torre del Consejo.
A ambos lados, miles de ciudadanos observaban. Centinelas de la guardia, con armaduras pesadas y rifles en alto, formaban barreras. Pero cuando el vehículo se acercó, las barreras se abrieron.
Nadie se atrevió a detener a un Mariscal Rango SSS. Y mucho menos a alguien que viajaba con el "Rango ???".
Cuando entraron al vestíbulo de la Torre, los guardias no los escoltaron. Los siguieron, a una distancia respetuosa, con los dedos tensos sobre los gatillos.
Rhyne caminaba al lado de Zarek. No bajaba la cabeza. Su espalda estaba recta, sus pasos firmes. Las feromonas que emitía ya no eran solo humo y fuego. Eran ceniza dorada y escarcha, un aroma que hacía que los alfas de la guardia bajaran la mirada instintivamente, sometiéndose a una autoridad que no comprendían pero que sus instintos reconocían.
El ascensor los llevó a la Sala 7.
Las puertas se abrieron.
Los siete consejeros ya estaban sentados. Pero esta vez, no había desprecio en sus miradas.
Había miedo.
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—Siéntense —dijo la Consejera Mayor. Su voz, normalmente afilada como un cuchillo, temblaba ligeramente.
Zarek se sentó. Rhyne permaneció de pie.
—Me quedaré así —dijo Rhyne. Su voz resonó en la sala, clara y fría.
La Consejera Mayor apretó los labios.
—Guía Rhyne. O debería decir... Sujeto 01. El Proyecto Fénix ha sido desclasificado por orden del Alto Mando. Sabemos lo que eres. Sabemos lo que el Imperio invirtió en ti.
—Invertiste en un niño de tres años para convertirlo en un arma, y cuando falló, intentaste tirarlo a la basura —replicó Rhyne, sus ojos dorados brillando con un destello de plata—. No me deben nada. Y yo no les debo obediencia.
—¡Eres propiedad del Estado! —gritó uno de los consejeros, golpeando la mesa—. ¡Tu ADN, tu poder, tu lazo con el Mariscal Thorne pertenece al Imperio!
La temperatura en la sala cayó veinte grados en un segundo.
El aliento de los consejeros se volvió vapor blanco. El agua en sus vasos se congeló, agrietando el cristal.
Zarek no se había movido. Solo los estaba mirando.
—Cuidado, consejero —dijo Zarek, la voz suave y mortal—. Estás olvidando con quién hablas.
—Basta, Zarek —dijo Rhyne, posando una mano sobre el hombro del Mariscal. El hielo retrocedió al instante, reemplazado por un calor suave y reconfortante. Rhyne miró a la Consejera Mayor—. No soy su propiedad. Soy el único que puede destruir la corrupción. Y si quieren mi ayuda, tendrán que negociar.
La Consejera Mayor lo estudió. Luego, para sorpresa de todos, sonrió.
No era una sonrisa de miedo. Era una sonrisa de triunfo.
—Oh, pequeño fénix —dijo ella, recostándose en su silla—. Crees que tienes el control porque el Sistema te dio un rango nuevo. Crees que porque quemaste a unos cuantos cazadores y te marcaste con un Mariscal, ya eres libre.
Se levantó y presionó un botón en su escritorio.
—Pero el Proyecto Fénix no se detuvo contigo. El Imperio es pragmático. Si el Sujeto 01 era inestable... simplemente creamos un Sujeto 02 que sí fuera obediente.
Las puertas traseras de la Sala 7 se abrieron con un estruendo metálico.
Rhyne se giró.
Dos guardias Rango SSS arrastraban una cadena pesada. Al final de la cadena, caminando con pasos lentos y arrastrados, había una figura.
Era un hombre. Alto, delgado, con el cabello blanco como la nieve y la piel pálida como la muerte. Llevaba un uniforme negro de la División de Investigación, rasgado en los hombros.
Pero lo que hizo que el corazón de Rhyne se detuviera fueron sus ojos.
No eran grises. No eran negros.
Eran ceniza. Un gris muerto, vacío, que absorbía la luz a su alrededor.
El hombre levantó la vista. Miró a Rhyne. Y sonrió.
Una sonrisa rota, llena de dientes afilados y locura.
—Hola, hermano —susurró el hombre. Su voz sonaba como hojas secas arrastradas por el viento—. Me dijeron que eras el único que podía aguantar mi hambre.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA DE NIVEL OMEGA】
-【SUJETO DETECTADO: PROYECTO FÉNIX - SUJETO 02】
-【NOMBRE: CASSIAN】
-【ATRIBUTO: CENIZA / PODREDUMBRE】
-【RANGO: SSS (MODIFICADO)】
-【OBJETIVO PRIMARIO: CONSUMIR AL SUJETO 01】
-【ADVERTENCIA: INMUNE AL FUEGO. INMUNE AL HIELO.】
Rhyne retrocedió un paso. El lazo del 100% palpitó en su pecho, no con deseo, sino con pánico.
Cassian tiró de la cadena, haciendo que los guardias Rango SSS tropezaran. Se lamió los labios, sus ojos de ceniza fijos en la marca de mordida en el cuello de Rhyne.
—Qué lindo lazo —dijo Cassian, ladeando la cabeza—. Lástima que voy a tener que comérmelo.
Zarek se puso de pie de un salto, desenfundando su rifle y apuntando directamente a la cabeza de Cassian.
—Si das un paso más, te vuelo la cabeza —rugió Zarek.
Cassian se rió. Una risa seca, sin alegría.
—Inténtalo, Mariscal. Mi piel ya no puede sentir el frío.
La Consejera Mayor se cruzó de brazos, mirando a Rhyne con satisfacción.
—Tienes dos opciones, Guía Rhyne. O te sometes al Imperio y nos ayudas a controlar al Sujeto 02... o lo dejamos suelto en la ciudad para que te cace. Y créeme, cuando tenga hambre, no distinguirá entre centinelas, guías o civiles.
Rhyne miró a Cassian. El Sujeto 02 le devolvió la mirada, y por un segundo, Rhyne vio algo en esos ojos vacíos.
No era solo locura.
Era dolor. Un dolor tan profundo y antiguo que Rhyne sintió que su propio fuego se encogía.
Cassian no era un monstruo. Era un espejo. Era lo que Rhyne habría sido si Zarek no lo hubiera marcado.
—Tengo una tercera opción —dijo Rhyne, la voz baja, pero cortante como el cristal.
Levantó la mano. La llama dorada y la escarcha plateada brotaron de su palma, iluminando la sala con una luz cegadora.
—Matar al Consejo. Liberar a Cassian. Y quemar el Proyecto Fénix hasta que no quede ni una sola ceniza.
Zarek sonrió, ajustando el seguro de su rifle.
—Me gusta esa opción.